viernes, 26 de marzo de 2021

Opciones de vacunas anticovid-19 en América Latina

Desde el inicio de la pandemia se hizo muy evidente que era prioritario producir vacunas que evitaran la propagación de covid-19. Los avances científicos de las décadas anteriores permitieron proponer alternativas de vacunas para someterlas a los estudios requeridos. Múltiples grupos de investigación, en alianza con empresas especializadas y otras organizaciones, iniciaron rápidamente la realización de estos estudios.

Para impulsar estas investigaciones también fue necesario contar con recursos de fuentes públicas y privadas. La gravedad de la pandemia, sin dudas, junto con la posibilidad de contar con conocimiento de gran utilidad, permitió que en pocos meses se lograran varias alternativas de vacunas seguras y eficaces. A la fecha, según el sitio web de seguimiento de la Universidad McGill, trece vacunas han sido aprobadas en muchos países, y 99 candidatas a vacunas se encuentran en diferentes fases de los estudios requeridos. Es de esperar que en la medida que avance el nivel de conocimiento científico, se podrá contar con mejores vacunas contra covid-19 en el futuro.

El extraordinario éxito que significa contar con vacunas tan seguras y efectivas, debe acompañarse con su aplicación en los sistemas de salud. Garantizar la cobertura universal de vacunas contra covid-19, se convierte en una de las tareas de políticas y gestión más relevante para los sistemas de salud a escala global. Conviene precisar cuáles son las características de las políticas que pueden influir más en la disponibilidad de las vacunas. La siguiente fase, esto es, la aplicación de las vacunas en los servicios de salud dependerá en gran parte de esa disponibilidad.

Dos factores son útiles para valorar el desempeño de los sistemas de salud en la garantía de disponibilidad de vacunas contra covid-19. El primero de ellos es la anticipación en lograr los acuerdos para el suministro de vacunas. En la medida que los gobiernos actúen con más celeridad, tendrán mayores posibilidades de alcanzar la disponibilidad deseada. El segundo factor es la diversidad de opciones de vacunas. Siendo que existe una gran demanda por estas vacunas en el mercado global, y que ellas varían en términos del número de dosis, mecanismo que utilizan para la inmunidad, población objetivo, y condiciones logísticas para la preservación y uso, lo ideal es que los países cuenten con la mayor diversidad de opciones.

En lo que respecta a la anticipación en la toma de decisiones, en América Latina se pueden distinguir tres tipos de países, de acuerdo con la información disponible en sitio web de la Universidad de Duke. El primer grupo está compuesto por los tres países que actuaron más rápido para concertar convenios de suministro de vacunas: Brasil, Ecuador, y México. El primer acuerdo fue realizado por Brasil el 6 de agosto de 2020. Ecuador y México establecieron los acuerdos en octubre de 2020. En el segundo grupo se encuentran los países que formalizaron estos acuerdos en los meses de noviembre y diciembre del año pasado (Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Panamá, y Venezuela). El tercer grupo está compuesto por los países que aprobaron los acuerdos en los primeros meses de 2021 (Paraguay, Perú, y Uruguay).

La diversidad de opciones de vacunas se puede clasificar también en tres grupos. En el primer grupo están los países con mayor número de vacunas disponibles hasta la fecha: México (seis), Brasil (cinco), y Colombia (cinco). En un grupo intermedio están países con tres o cuatro vacunas disponibles (Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, y Perú). En el grupo con solo una o dos vacunas aprobadas, están los siguientes países: Costa Rica (dos), El Salvador (una), Panamá (una), Paraguay (una), Uruguay (dos), y Venezuela (una).

La combinación de anticipación, diversidad, y capacidad de compra, explica la disponibilidad actual de vacunas anticovid-19 en los países de la región. Solo tres países a la fecha alcanzan la disponibilidad total de vacunas (incluyendo lo previsto por el mecanismo COVAX): Chile, Perú, y República Dominicana. Estos tres países pudieron comprometer los recursos para las compras, incluso Perú que fue el último del grupo en establecer los acuerdos.

Los países con menos de 40% de disponibilidad de vacunas (El Salvador, y Venezuela), también tienen la menor diversidad de opciones de vacunas (solamente una). En consecuencia, para estos dos países, y probablemente también para Uruguay, Paraguay, y Costa Rica, aumentar significativamente la disponibilidad solo será posible si cuentan con un mayor número de vacunas.

Las dificultades que experimenta la aplicación de vacunas en la región, pueden estar asociadas con el rezago en los mecanismos de compra y suministro, y a las restricciones estructurales de los sistemas de salud. Si a ello se agrega que algunos países no tienen suficientes opciones de vacunas, expresión también de las restricciones de recursos, es evidente que deberán acometer cambios urgentes para acceder a mayor cantidad de vacunas y aplicarlas con celeridad. De lo contrario, alcanzar la meta de cobertura puede prolongarse por los próximos años.

Politemas, Tal Cual, 24 de marzo de 2021

jueves, 11 de marzo de 2021

Los modelos de vacunación anticovid-19 en América Latina

La prioridad de políticas públicas en América Latina en la actualidad es el control de la pandemia. Los efectos sufridos en la región, en término de casos y muertes, así como en el deterioro social y económico, han sido extraordinarios. La prolongación de esta situación en los próximos meses no puede sino complicar más las condiciones de vida de los latinoamericanos. Afortunadamente, la existencia de varias vacunas contra covid-19 debería facilitar el control de la pandemia en el menor tiempo posible.

La efectividad de la vacunación anticovid-19 es muy heterogénea en la región. Las condiciones estructurales, especialmente los niveles de protección financiera y la cobertura de servicios, pueden afectar el desempeño de la vacunación anticovid-19 en los sistemas de salud. Sin embargo, dada la especificidad de las actividades para la administración de vacunas, es posible que se puedan realizar con rapidez los ajustes requeridos en las políticas. Siendo que el objetivo central es alcanzar la cobertura en el menor tiempo posible, es prioritario realizar el seguimiento regular de las vacunaciones.

Dos factores son cruciales para lograr la cobertura de vacunación anticovid-19 en el menor tiempo posible. El primero de ellos es la disponibilidad de vacunas. Para ello los gobiernos deben concertar los acuerdos respectivos, tanto para las vacunas provenientes de las empresas productoras como para las obtenidas a través del mecanismo COVAX. La disponibilidad, a su vez, está determinada tanto por la anticipación de estos acuerdos, como en los procesos para el abastecimiento oportuno de vacunas. Es decir, para evitar el incumplimiento o retraso en el cronograma de suministro de vacunas.

El segundo factor es la capacidad de administrar vacunas. En aquellos países con mayor fortaleza y cobertura de los servicios de salud pública, se puede esperar que tendrán también mayor rapidez y efectividad en el cumplimiento de la meta. El número de vacunas administradas diariamente con respecto a 100 personas es un indicador adecuado para discriminar esta capacidad. Los países que se acerquen al 1% de vacunados diarios tienen mayor capacidad de gestión que aquellos con 0,1%, por ejemplo. El tiempo que les tome a los países alcanzar el tope previsto de este indicador, es también expresión de las capacidades institucionales de cada sistema de salud.

Si se combinan ambos factores (disponibilidad de vacunas, y capacidad de gestión), los veinte países de América Latina se pueden clasificar, al día de hoy, en cinco grupos. La composición de estos grupos puede variar en la medida que los sistemas de salud modifiquen la disponibilidad y las capacidades de gestión como resultado de las políticas implementadas. En otras palabras, esta clasificación debe considerarse dinámica. De hecho, todos los países deberían tomar decisiones que los acerquen a la máxima disponibilidad de vacunas, y a la máxima capacidad de gestión. Las brechas de disponibilidad y capacidad de gestión determinarán que algunos países tarden más tiempo en alcanzar la meta de cobertura.

El primer grupo está conformado por países con disponibilidad de vacunas para el total la población objetivo, y que registren al menos 0,5 vacunaciones diarias por cada 100 personas. En este momento solo Chile se encuentra en este grupo. Esto significa que Chile podría ser el primer país de la región en alcanzar la meta de cobertura, posiblemente para mediados de 2021. En consecuencia, los aspectos del control en los cuales se tendría que concentrar Chile serían alcanzar el máximo de cobertura anticovid-19 en toda la extensión del territorio, así como implementar medidas para la detección precoz de casos en poblaciones no vacunadas, y en viajeros que ingresen al país. Obviamente, también Chile estaría en posibilidad de enfrentar los retos de la post-pandemia en el sistema de salud con mayor rapidez.

En el segundo grupo se encuentran países con disponibilidad de vacunas para toda la población, pero que no han alcanzado al menos 0,5% de vacunaciones diarias. En este grupo se encuentran República Dominicana y Perú. República Dominicana cuenta con la disponibilidad total si se agrega el 20% de población que sería cubierta por el mecanismo COVAX. En el caso de Perú, la cobertura total se alcanza sin incluir el mecanismo COVAX. Sin embargo, la capacidad de gestión es muy diferente entre ambos países. Mientras República Dominicana tiene 0,43% de vacunaciones diarias, Perú tiene apenas 0,03%. De manera que el esfuerzo institucional que debe realizar Perú es mucho mayor, acentuado por la dispersión de la población y la extensión del territorio. Al ritmo actual, Perú puede tardar mucho más tiempo en alcanzar la cobertura requerida que Chile y República Dominicana.

El tercer grupo está compuesto por países que tienen disponibilidad de vacunas superior a 50% de la población (pero no llegan al 100%), y tienen un porcentaje de vacunaciones diarias menor a 0,5. En este grupo se encuentran ocho países que se pueden dividir a su vez en dos sub-grupos en función de la capacidad de gestión. En el primer sub-grupo están Uruguay y Panamá, los cuales tienen un porcentaje de vacunaciones diarias cerca de 0,3. El segundo sub-grupo está compuesto por México, Brasil, Argentina, Colombia, Costa Rica, y Bolivia, en los cuales el porcentaje diario no alcanza 0,2. Todos los países de este grupo deben mejorar para alcanzar la disponibilidad total, y aumentar el porcentaje diario de vacunaciones, siendo los del segundo sub-grupo los que deben realizar mayores esfuerzos institucionales.

En el cuarto grupo están países en los cuales la disponibilidad de vacunas no alcanza para el 50% de la población objetivo, y que tienen un porcentaje diario de vacunaciones entre 0,01y 0,03. Este grupo está compuesto por Ecuador, El Salvador, Guatemala, Paraguay, y Venezuela. Estos países tienen una mayor brecha con respecto a los grupos anteriores. Además, la información de vacunas administradas en estos países es muy irregular, y probablemente incompleta. En el quinto grupo se encuentra países en los cuales solo se conoce que tienen disponibilidad por el mecanismo de COVAX (20%), y que hasta la fecha no tienen reportes de vacunas diarias administradas. En este grupo se encuentran: Cuba, Haití, Honduras, y Nicaragua. Entre estos dos últimos grupos suman nueve países de la región. Es evidente a la fecha la gran brecha de disponibilidad y gestión que caracteriza a estos países.

De acuerdo con lo señalado, la desigualdad en la evolución de las vacunaciones anticovid-19 en América Latina es muy marcada. Pocos países están en capacidad en estos momentos de alcanzar la meta de cobertura anticovid-19 en 2021. Es fundamental que los gobiernos de la región tomen decisiones con prontitud para garantizar la disponibilidad total de vacunas, y el diseño e implementación de opciones de aplicación que superen las notables restricciones actuales. De lo contrario, la afectación de la pandemia se prolongará con su correspondiente impacto en casos, muertes, y deterioro social y económico.

Politemas, Tal Cual, 11 de marzo de 2021

viernes, 5 de marzo de 2021

¿En cuánto tiempo se logra la meta de vacunas anticovid-19?

La vacunación anticovid-19 se ha convertido en la acción pública más importante en todos los países. Hasta que no se logre la inmunidad requerida, no se podrá reestablecer la marcha cotidiana de las actividades sociales y económicas. Es por ello que la agenda se concentra fundamentalmente en las alternativas de vacunas, así como en la disponibilidad, pero también en los procesos que se deben cumplir para se apliquen a la población definida. Conviene precisar el tiempo requerido para lograr la cobertura. En la medida que se logre la meta con mayor rapidez, esto repercutirá en menor cantidad de casos y muertes, pero también menos posibilidades de que se produzcan mutaciones en el virus causante de covid-19.

Asumiendo que se cuenta con la disponibilidad de vacunas para cubrir la población requerida, se puede establecer el plazo ideal para la administración. Si cada día se vacuna al 1% de la población que requiere vacunas, entonces se requerirían 100 días para lograr la cobertura. Esto significaría poco más de tres meses. Por supuesto esto sería en condiciones muy estrictas, es decir, que se lograra desde el primer día el 1% de vacunaciones. Como todo nuevo proceso, lleva un tiempo de aprendizaje en los servicios de salud, de manera que se puede asumir que en los primeros días no se alcanzará este porcentaje. Dado que varias de las vacunas disponibles requieren la aplicación de dos dosis, en un período se deberá alcanzar al menos 2% diario para lograr la inmunización completa en cerca de 4 meses.

Hasta la fecha el país que ha logrado mayor cobertura en la vacunación anticovid-19 es Israel. Para el 28 de febrero, en Israel se había administrado al menos una dosis de vacuna a 93,5% de la población establecida. Las vacunaciones se iniciaron el 20 de diciembre de 2020, esto significa que en poco más de dos meses se ha alcanzado casi el 100% de la población. Al examinar el porcentaje de dosis diarias administradas, se aprecia que en la primera semana se vacunó diariamente menos del 1% de la población. Sin embargo, desde el 29 de diciembre pasado se ha vacunado más del 1% (con la excepción entre el 11 y 16 de enero). A finales de enero, se alcanzó más de 2% de vacunación. Es por ello que en Israel se puede lograr la meta en menos de 3 meses.

En América Latina, el país que tiene en la actualidad el mayor porcentaje de cobertura es Chile (17,58). Sin embargo, Chile no ha alcanzado el 1% en ningún día desde el 25 de diciembre de 2020 cuando se iniciaron las vacunaciones. Entre el 11 y 15 de febrero se registró el porcentaje más alto (entre 0,92 y 0,99). El 28 de febrero Chile registró 0,34% de vacunaciones diarias. Esto significa que, de mantener este porcentaje, Chile alcanzaría la cobertura requerida en 8 meses (a finales de octubre de 2020). Panamá es el segundo país de la región en porcentaje diario de vacunación anticovid-19 (0,23% en el 27 de febrero). Si mantiene ese porcentaje, alcanzar la vacunación requeriría 10 meses más. Obviamente, en estos dos países se puede disminuir el tiempo para lograr la cobertura, pero eso significaría aumentar las vacunaciones lo más cercano a 1% diario como mínimo.

En el resto de los países de América Latina que reportan datos de vacunaciones, al ritmo actual, el tiempo para alcanzar la cobertura será mucho mayor. Solo cuatro países de este grupo se acercan a 0,1% de porcentaje diario de vacunación (Costa Rica, Brasil, Argentina, y México). Eso significa que requerirían tres años para vacunar a la población requerida. En los otros países el período es todavía mayor.

Es muy probable que en las próximas semanas muchos de los países aprueben nuevas vacunas y realicen nuevas adquisiciones. Esto significaría que aumentarían la disponibilidad. Pero también resulta evidente que deberán realizar cambios operacionales sustantivos para alcanzar el 1% de vacunaciones diarias, que como se ha señalado, pareciera ser una meta bastante exigente, incluso en países con mayores fortalezas en los sistemas de salud. Al menos 0,5% de vacunaciones diarias debería ser una meta a alcanzar.

Dadas estas restricciones, en disponibilidad y capacidad de gestión, es bastante probable que los sistemas de salud de la región deberán dedicar probablemente la mayor parte del año 2021 a la atención de los efectos de covid-19 y a las vacunaciones requeridas. Todo lo cual repercutirá en que muchas áreas de servicios (tanto de enfermedades infecciosas como crónicas) no contarán con los recursos básicos, ni mucho menos para acometer nuevas actividades. Las dimensiones de la afectación de la salud de los latinoamericanos por la pandemia, parecen ser cada día más significativas.

Politemas, Tal Cual, 3 de marzo de 2021

viernes, 26 de febrero de 2021

La vacunación anticovid-19 en Chile

Alcanzar la cobertura requerida de vacunación anticovid-19 es el objetivo fundamental para controlar la pandemia en cada país. Siendo que todos los procesos para la gestión de esta vacunación están bajo la responsabilidad de los gobiernos, lograr el objetivo será el resultado directo de su desempeño. Al día de hoy, Chile es el país de América Latina que tiene más posibilidades de lograr la cobertura de vacunación anticovid-19 con mayor anticipación. Conviene identificar las prácticas que ha desarrollado Chile, de manera que puedan servir de referencia para otros países de América Latina.

Chile es uno de los países de la región que han sido más afectados por la pandemia. En la actualidad el número de casos diarios nuevos de covid-19 es 175 por millón de habitantes, solo superado por Brasil y Perú. La tasa de mortalidad por covid-19 en Chile es 1.000 defunciones por millón de habitantes, solo inferior a las de México, Perú, Panamá, Brasil, Colombia, y Argentina. Por otra parte, Chile ha sido abanderado en la realización de pruebas para el diagnóstico de covid-19. Es el país de la región con la mayor cantidad de pruebas diagnósticas por 1.000 habitantes durante toda la pandemia. También es el país que en la actualidad registra mayor cantidad de pruebas diagnósticas diarias por 1.000 habitantes.

El gobierno de Chile ha implementado en los últimos meses medidas relacionadas para garantizar la cobertura requerida de la vacunación anticovid-19. Estas medidas abarcan tres aspectos al menos: (1) garantizar la disponibilidad de las vacunas, (2) elaborar el plan de vacunación, y (3) administrar las vacunas en los términos establecidos.

Hasta la fecha, según sitio web de la Universidad McGill, en Chile se han aprobado tres vacunas anticovid-19: Pfizer/BioNTech (BNT162b2), Oxford/AstraZeneca (AZD1222), y Sinovac (Coronavac). Esta diversidad de opciones de vacunas aprobadas es de gran utilidad para atender distintos tipos de poblaciones, y contextos sociales y geográficos.

Para garantizar la disponibilidad de vacunas, de acuerdo con el sitio web de Duke University, Chile acordó las primeras adquisiciones el 9 de noviembre de 2020: 10 millones de dosis de la vacuna de Pfizer/BioNTech, y 60 millones de dosis de la vacuna de Sinovac. El 22 de diciembre se acordó la adquisición de 4 millones de dosis de la vacuna de Jannsen, y el 29 de diciembre 14,4 millones de dosis de la vacuna de Oxford/AstraZeneca. El total de dosis acordadas hasta la fecha es 88,4 millones, con lo cual se podrían vacunar 2,4 veces la población actual de Chile.

El Plan Nacional de Vacunación COVID-19 está detallado en el sitio web Yomevacuno. Se ha establecido que este plan cubre el período desde antes de iniciar las vacunaciones hasta que se logre la meta establecida. En el plan se incluyen las fases de adquisición, almacenamiento y distribución, hasta la inoculación, registro y seguimiento. Se indica también que la administración de las vacunas es gratuita, voluntaria y gradual. El Consejo Asesor de Vacunas e Inmunizaciones (CAVEI) del Ministerio de Salud es el encargado de definir los grupos objetivos y la prioridad de acceso a la vacuna.

En el sitio web señalado se encuentra información en tiempo real sobre: los sitios para administrar las vacunas, las poblaciones prioritarias, los grupos de personas que pueden vacunarse clasificadas por semanas, respuestas a las preguntas más frecuentes que pudieran tener los interesados, y los datos de las vacunas administradas.

La combinación de la anticipación en la adquisición de vacunas, la preparación integral del plan, así como su difusión de manera amplia, ha contribuido, sin dudas, a los logros alcanzados hasta la fecha por Chile. Por supuesto, es de especial significación la capacidad del sistema de salud en las funciones de salud pública. Es por ello que Chile registra a la fecha la mayor proporción de población que ha recibido al menos una dosis de vacuna anticovid-19 (15,12%) en América Latina. También tiene la mayor proporción de dosis diarias de vacuna anticovid-19 en la región (0,73 por cada 100 personas), siete veces más que los dos países que ocupan la siguiente posición (Brasil y Panamá). De continuar con este ritmo, Chile puede lograr la cobertura requerida en los próximos meses.

La experiencia de Chile demuestra que es factible lograr éxito en la vacunación anticovid-19. Obviamente, existen condiciones previas que deben tener todos los países, tales como la decisión política, en este caso de grandes posibilidades de alcanzar, y los recursos fiscales (que para adquirir vacunas anticovid-19 deberían estar garantizados). Luego de estas dos condiciones, se deben cumplir los procesos para adquirir vacunas, elaborar el plan con el mayor rigor, y administrar las vacunas sistemáticamente. El satisfactorio desempeño de Chile en estos aspectos podría ser referencia especial para los países de la región en el logro de la cobertura de vacunas anticovid-19 requerida. Es muy deseable que sea así.

Politemas, Tal Cual, 24 de febrero de 2021

viernes, 19 de febrero de 2021

Disponibilidad de vacunas anticovid-19 en América Latina

Luego de un año de pandemia, todos los países de América Latina con datos confiables, registran nuevos casos diarios de covid-19 (por millón de habitantes) superiores a los niveles de control. Los países que se habían acercado al control (Bolivia, Perú) ahora experimentan aumentos significativos (superiores a 100 nuevos casos diarios por millón/hab). La mejor alternativa es que los gobiernos de la región ejecuten las acciones necesarias para lograr la cobertura de vacunación anticovid-19 que genere el control permanente de la pandemia.

El Centro de Salud Global de la Universidad de Duke ha establecido un sitio web para el seguimiento de la pandemia en el que se encuentran datos útiles para analizar las decisiones de los gobiernos de América Latina sobre las adquisiciones de vacunas. Los primeros países que tomaron decisiones para la compra de vacunas el año pasado fueron Brasil (6 de agosto), y México (9 de septiembre). Se indica en este sitio web las fechas de los acuerdos entre los países y las empresas, así como las cantidades de dosis adquiridas.

De acuerdo con los datos más recientes (al 15 de febrero de 2021), se puede conocer el porcentaje de población que será cubierto en cada país si se reciben las vacunas en los lapsos previstos. Tomando esos datos se pueden diferenciar cuatro grupos de países con respecto a la disponibilidad de vacunas anticovid-19.

El primer grupo está constituido por países que tienen acuerdos de compras para cubrir una población superior a la oficialmente registrada. En este grupo se encuentran Chile y Perú. Chile tiene disponibilidad acordada para vacunar a más del doble de la población actual (exactamente, 244%). Perú podría vacunar el 111% de la población actual. Adicional a esta cobertura por compras a empresas productoras de vacunas, estos dos países también acceso a COVAX, el cual es un mecanismo de cooperación entre la Coalición para las Innovaciones en Preparación de Epidemias (CEPI) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). A través de este mecanismo se puede cubrir 20 % de la población de cada país. En consecuencia, en estos dos países la garantía de la cobertura de la vacuna dependerá fundamentalmente de la gestión del sistema de salud.

En el segundo grupo de países solo se encuentra República Dominicana. En este país se han realizado acuerdos para adquirir vacunas para cubrir al 83% de la población. Si a esta proporción se agrega lo previsto a través de COVAX, se lograría la cobertura completa de la población.

El tercer grupo está conformado por los países que han acordado compras de vacunas por una cantidad de dosis que no alcanzará para cubrir toda la población, incluso si se agregara el 20 % que provendría del COVAX. En este grupo se encuentran los siguientes países (se indica entre paréntesis el porcentaje de cobertura prevista): Argentina (52), Bolivia (33), Brasil (55), Colombia (50), Costa Rica (40), Ecuador (26), El Salvador (15), México (56), Panamá (35), Uruguay (53), y Venezuela (18). En México, agregando el 20% de COVAX, la máxima cobertura que se alcanzaría sería 76% de la población. En Venezuela, también agregando el 20% del COVAX, se alcanzaría una cobertura máxima de 38 %.

En el cuatro grupo están los países que según el sitio web señalado, no han acordado compras a empresas productoras de vacunas. Estos países son: Cuba, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua, y Paraguay. Algunos de estos países podrían acordar comprar en las próximas semanas, o dependerán exclusivamente de COVAX y/o de acuerdos de cooperación bilaterales o multilaterales.

En la gran mayoría de los países de la región, alcanzar la cobertura requerida de vacuna anticovid-19, requerirá nuevos acuerdos de suministro en los próximos meses. De mantenerse la disponibilidad actual, es posible que al final del año solo tres países (Chile, Perú y República Dominicana) hayan vacunado una proporción de la población que permita el control adecuado de la pandemia. En este escenario, es evidente que en la mayoría de los países el registro de casos seguirá siendo significativo por el resto de 2021, y quizás también en 2022. Ojalá los gobiernos de la región logren garantizar la disponibilidad de vacunas con mayor celeridad que la estimada hasta la fecha.

Politemas, Tal Cual, 17 de febrero de 2021

viernes, 12 de febrero de 2021

Vacunar contra covid-19: desafío para gobiernos de América Latina

Al inicio de esta semana, según el sitio web desarrollado por la Universidad McGill de Canadá para el seguimiento de vacunas contra covid-19, las noticias son muy alentadoras con respecto al control de la pandemia. Según se indica en este sitio web, ya están aprobadas 11 vacunas anticovid-19 para ser administradas según las respectivas prioridades de los países. Tres de estas vacunas están aprobadas en cerca de 50 países. También se indica en el sitio web que existen otras 79 alternativas de vacunas y 208 estudios en curso para comprobar su seguridad y eficacia.

La gran disponibilidad de opciones de vacunas anticovid-19 es una demostración contundente del desarrollo científico global. En menos de un año se cuenta con alternativas efectivas para controlar una pandemia que ha tenido efectos tan devastadores. Solo con mencionar los 2,3 millones de fallecimientos por covid-19 hasta la fecha, se ilustran esos efectos.

Garantizada la disponibilidad de vacunas anticovid-19, la siguiente gran tarea es inmunizar a toda la población del mundo. Este debe ser el objetivo a escala global, por cuanto la persistencia de casos de covid-19 es un riesgo para todos, especialmente por las posibilidades de mutaciones que ya ha demostrado el virus causante de la enfermedad. Dadas las características de la gestión de vacunas, fundamentalmente en la esfera de responsabilidades del sector público, los gobiernos de los países son los actores claves para alcanzar este objetivo.

En la tarea de vacunar toda la población, países como el Reino Unido, Canadá, Israel, fueron los primeros en iniciar estos programas a finales del año pasado. Israel ha logrado un éxito sorprendente: para esta semana ya cuenta con 24,05% de la población completamente vacunada según el protocolo respectivo. Otros países, aunque cuentan con vacunas aprobadas, no han sido tan efectivos en alcanzar el nivel de cobertura de Israel.

La gran demanda por vacunas anticovid-19 ha significado que los países con más recursos para la compra, han conseguido abastecerse de grandes cantidades. Algunos de estos países han adquirido vacunas para cubrir varias veces al total de sus poblaciones. Se ha estimado que, si no existe un mecanismo de cooperación para adquirir las vacunas, solo se podrá evitar el 33% de las muertes por covid-19, mientras que si existe tal mecanismo se podría evitar 61% de las muertes.

Esta dinámica global tiene especiales efectos en América Latina. Ya se ha registrado que la región ha sido particularmente afectada por la pandemia, al tener a la fecha 30% de los fallecimientos globales. De hecho, en este momento la mayoría de los países continúan en la primera ola, con cifras de casos nuevos diarios de covid-19 muy superiores a los niveles de control experimentados en la Unión Europea. Todo esto se complica mucho más si se consideran las perspectivas señaladas por el FMI de que la recuperación del PIB per cápita a los niveles previos a la pandemia, se realizará en América Latina, al ritmo actual, en 2025.

El desafío de los gobiernos de la región es garantizar la inmunización de toda la población en un escenario global altamente competitivo. Hasta la fecha los resultados no son alentadores. Según el sitio web de la Universidad McGill, cinco países todavía no cuentan con ninguna vacuna aprobada (Cuba, Guatemala, Haití, Honduras, y Uruguay). Por otra parte, solo cinco países (Argentina, Costa Rica, Chile, México, y Brasil) registran datos en el sitio web Our World in Data sobre la cobertura de la población inmunizada hasta la fecha. El país con mayor porcentaje de cobertura es Argentina con 0,4% hasta el 7 de febrero de este año. El de Brasil es 0,01%. La brecha que se tiene con el porcentaje reportado por Israel (24,05%) es sencillamente abismal.

La pregunta es muy directa: al ritmo actual, ¿en cuánto tiempo los países de la región alcanzarán la cobertura de vacunación anticovid-19 que permita superar la pandemia? Con las alternativas de información disponible, cada ciudadano puede hacer seguimiento al cumplimiento de esta meta, prácticamente en tiempo real. También está bastante claro, al menos en estas primeras de cambio, que la brecha entre los países que logran inmunizar a grandes proporciones de población, y aquellos que lo hacen en proporciones muy pequeñas, se debe fundamentalmente a la calidad de las políticas públicas. Las sociedades deberían tomar en cuenta esta brecha de políticas públicas todos los días.

Politemas, Tal Cual, 10 de febrero de 2021

viernes, 5 de febrero de 2021

La primera exclusión: no contar con buenos datos

La pandemia de covid-19 ha destacado con mucha relevancia que el primer paso para tener éxito en las políticas de control, es contar con buenos datos. Esto es, datos que tengan al menos dos condiciones: reflejar adecuadamente la realidad, y que se publiquen con regularidad, prácticamente en tiempo real. No contar con buenos datos significa que las decisiones públicas están afectadas por un alto grado de incertidumbre. Y también implica que la información que se utiliza para analizar el desempeño de los países, no tiene el mínimo de rigurosidad requerida.

También la pandemia ha generado mecanismos que permiten evidenciar los países que no tienen la información requerida. En el último año, universidades de ámbito internacional han puesto en ejecución sitios web que ofrecen datos sobre distintos aspectos de la pandemia. Vale suponer que, para facilitar la comparabilidad, estas universidades han debido establecer criterios para la aceptación de la información proveniente de los países. En consecuencia, se puede asumir que aquellos países que tienen información en estos sitios web han logrado satisfacer tales criterios. Para el siguiente análisis se toma en consideración la información disponible sobre la pandemia en el sitio web “Our World in Data”, perteneciente a la Universidad de Oxford.

El punto inicial de referencia es la información disponible sobre pruebas diagnósticas de covid-19. La premisa es que solo es posible controlar adecuadamente la pandemia si se cuenta con el número de pruebas diagnósticas realizadas. Y que estas pruebas deben ser en un número suficiente para diagnosticar precozmente la mayor cantidad de casos, y, por ende, evitar la mayor cantidad de muertes.

En América Latina, cuatro países no tienen datos disponibles sobre realización de pruebas diagnósticas de covid-19 en “Our World in Data” (en ningún momento de la pandemia). Estos países son Haití, Honduras, Nicaragua, y Venezuela. Es por ello que el nivel de incertidumbre en estos países sobre el progreso de la pandemia es el más alto de la región. Cuatro países más (Brasil, Costa Rica, Perú, y El Salvador) no tienen datos actualizados sobre el número de pruebas diagnósticas. Esto nos deja 12 países con datos actualizados.

Para establecer un criterio del número mínimo de pruebas diagnósticas de covid-19 que se deben realizar, una alternativa es analizar la experiencia comparada de aquellos países más exitosos en el control de la pandemia. Si tomamos como referencia Corea del Sur, se observa que el número de pruebas más reciente es 0,75 por cada 1.000 personas. Entonces, un número mínimo equivalente aproximadamente a la mitad de pruebas de Corea del Sur (0,3 por 1000 personas), podría ser un criterio adecuado. Si es así, dos países de América Latina estarían por debajo de ese criterio (Ecuador y México). Es decir, que solo en la mitad de los países existe un nivel adecuado de esta información para conocer la evolución de la pandemia. Esto puede explicar que, al día de hoy, doce países de la región tienen más de 100 nuevos casos diarios de covid-19 por millón de habitantes.

En África, de un total de 54 países, 31 no tienen disponible información sobre pruebas diagnósticas de covid-19 en ningún momento de la pandemia. De los 23 países con información, 19 la tienen actualizada. Sin embargo, solo cuatro países realizan pruebas diagnósticas por encima del criterio indicado (0,3 pruebas por 1000 personas). Estos países son: Ruanda, Suráfrica, Namibia y Zambia. De estos países, solo Ruanda se ha mantenido por debajo de 25 casos nuevos diarios por millón habitantes a lo largo de la pandemia. En Suráfrica el máximo de casos nuevos diarios se alcanzó en las primeras semanas de este año (320 casos por millón de habitantes).

No contar con información sobre pruebas diagnósticas, junto con no realizarlas en los niveles requeridos, determina una gran brecha entre los países. Esto es: aquellos que cuentan con la información necesaria para controlar la pandemia, y aquellos que no la tienen. En América Latina solo la mitad de los países tienen esta información, mientras en África es solo el 7%. Dicho de otra forma, sesenta países de América Latina y África, correspondiente casi un tercio de los países del mundo, no tienen los requerimientos de información básica para diseñar e implementar políticas de control de la pandemia. Las consecuencias, lamentablemente, se expresan en casos y muertes por covid-19, así como en la prolongación de la pandemia con todos sus efectos.

Politemas, Tal Cual, 3 de febrero de 2021

sábado, 23 de enero de 2021

Brechas en la vacunación contra covid-19

Según el reporte oficial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) del 12 de enero de 2021, existen en la actualidad 63 vacunas contra covid-19 en diferentes fases de ensayos clínicos. Esto es, en estudios controlados en personas con el propósito de evaluar si las vacunas son seguras y efectivas. Y, además, señala el informe, existen 173 vacunas en fases pre-clínicas, es decir, para determinar que se pueden probar en sujetos voluntarios.

Esto significa que, debido a las múltiples combinaciones de conocimientos científicos, recursos disponibles para los estudios y la producción de vacunas, y alianzas entre gobiernos, academia y la industria farmacéutica, existe una gran diversidad de opciones para lograr el control de la pandemia de covid-19. Esta diversidad permite anticipar que las vacunas irán mejorando para que la administración sea más flexible, y disminuyan los costos, entre otros aspectos.

Que menos de un año después de haber comenzado la pandemia se haya logrado tener varias vacunas que cumplen con los requisitos, es un avance espectacular. Es la primera vez en la historia de la humanidad que se utiliza una vacuna contra una severa pandemia en curso. En la última pandemia de grandes proporciones en 1918 y 1919, el virus solo se pudo identificar años después, y transcurrieron varias décadas para contar con una vacuna.

También es extraordinario que las vías para producir algunas de las vacunas ya aprobadas, hayan generado un alto grado de seguridad y efectividad. Estos criterios han sido tomados en cuenta para la aprobación de estas vacunas por agencias reguladoras con estrictos sistemas de evaluación.

En la vacuna producida por BioNTech y Pfizer, también conocida como BNT162b2, se obtuvo una efectividad de 95%. Esto significa que el 95% de los casos de covid-19 se produjo en el grupo no vacunado. El estudio contó con dos grupos de 21 mil personas (mayores de 16 años) cada uno. A un grupo se le administró la vacuna y a otro grupo un placebo. La efectividad de 95% fue igual en sujetos de diferentes edades, sexos, razas, y con enfermedades preexistentes. El 90% de los casos severos ocurrió en el grupo que recibió el placebo. Los eventos adversos después de la vacunación ocurrieron en igual proporción en ambos grupos (placebo y vacunado). Las reacciones a la vacuna, en los pocos casos que se registraron, fueron dolor moderado en el sitio de la inyección, fatiga y dolor de cabeza. Esta vacuna requiere dos dosis para alcanzar la inmunidad.

La vacuna producida por Moderna, también conocida como mRNA-1273 registró una efectividad de 94,1%. En este caso los dos grupos (vacunado y placebo) tenían 15.210 voluntarios cada uno. En el grupo placebo se registraron 185 casos de covid-19, mientras que en el grupo vacunado solo 11 casos. También se requieren dos dosis. Todos los casos severos de covid-19 ocurrieron en el grupo placebo. Los eventos con reacciones severas fueron raros y en igual frecuencia en ambos grupos (placebo y vacunado). En el grupo vacunado ocurrió con mayor frecuencia una reacción transitoria moderada.

Con estos excelentes resultados, verificados en sus diferentes fases por las agencias reguladoras en Estados Unidos, Reino Unido, Unión Europea, y de otros países, ambas vacunas fueron aceptadas para ser utilizadas de acuerdo con las prioridades de los sistemas de salud.

En la actualidad, entonces, el objetivo es que estas vacunas, y otras tan o más efectivas que puedan aprobarse, se utilicen para cubrir a toda la población mundial. Para que ello pueda realizarse a la brevedad, dos grandes brechas deben evitarse. La primera de ellas es que muchos países no cuentan con los mecanismos institucionales para examinar la calidad de las evidencias para aprobar vacunas en general (incluyendo, por supuesto, las anticovid-19). Lo ideal es que todas las pruebas de todas las vacunas pudieran examinarse y. en consecuencia, decidir en función de los mejores criterios (mayor efectividad, menores costos, mayor facilidad en la administración). Lamentablemente, muchos países no solo no cuentan con estos mecanismos, sino que por distintas razones (muchas veces poco transparentes), los gobiernos han tomado estas decisiones sin contar con el adecuado respaldo científico. De manera que es posible que expongan a sus poblaciones a riesgos, o que no faciliten las opciones de vacunas de la mejor calidad.

La segunda gran brecha está relacionada con las capacidades para vacunar a la totalidad de la población en los países. Luego de un mes de iniciadas las vacunaciones, por ejemplo, solo cinco países de América Latina (Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, y México) reportan datos de personas vacunadas para comparaciones internacionales. Ninguno de estos países alcanza 0,5 dosis por cada 100 personas, mientras Israel ya se acerca a 30%. De no tomarse con prontitud las medidas adecuadas para la adquisición, transporte, preservación, y administración de las vacunas en los países de América Latina, a medida que pasen los meses, la brecha de cobertura crecerá con respecto a los países de economías avanzadas, afectando por supuesto las posibilidades de recuperación económica y social. Para que estas brechas no se produzcan, se requiere reducir la brecha de políticas a la brevedad. Ese es en estos momentos el tamaño del reto para superar la pandemia.

Politemas, Tal Cual, 20 de enero de 2021

jueves, 14 de enero de 2021

Capacidad para vacunar contra covid-19

Afortunadamente ya están disponibles varias vacunas contra covid-19. La gravedad de la pandemia, el desarrollo científico existente, y la asignación de los recursos requeridos, actuaron de manera sinérgica para que se lograra probar la seguridad y efectividad de varias vacunas en menos de un año. Y quizás en los próximos meses se aprueben otras más. 

Ahora el gran reto de los sistemas de salud es garantizar que las vacunas sean administradas a la mayor cantidad de personas en el menor tiempo posible. Mientras más rápido se pueda hacer. se evitarán muchos casos y fallecimientos. En esta semana en América Latina se ha registrado más de 3.000 fallecimientos diarios por covid-19, esto es, 22% de los que ocurren a escala global. Todavía muchos países de la región no han controlado la pandemia. Los retos para los próximos meses son, en consecuencia, mejorar las medidas de control, y vacunar la mayor cantidad de personas. 

La experiencia en los países con mayores recursos, algunos de ellos en los cuales se han generado las vacunas, indica que la tarea no será nada fácil. Cuando se está a punto de cumplir un mes del inicio de la vacunación, solo en Israel se ha logrado un porcentaje de cobertura por encima de 20%. En varios países europeos y en Estados Unidos, se han reportado significativas deficiencias en la gestión de la vacunación, la cual involucra en algunos casos sofisticados procesos de transporte, distribución, y almacenamiento. 

Conviene, entonces, explorar la situación de partida que tienen los países de América Latina para gestionar adecuadamente este complejo proceso de vacunación. La primera consideración es práctica: los países que estén realizando con alta efectividad los programas regulares de vacunación tienen mayores posibilidades de adaptarse a las exigencias en el caso de la vacuna contra covid-19. Por supuesto, esto no es una regla automática. Ya se ha visto que realizar algunas tareas no significa que se tendrá igual capacidad al enfrentar una situación nueva. Pero, a los efectos de la comparación, se puede asumir que aquellos países con altas coberturas de vacunaciones tendrán ventajas iniciales. 

Para tener una referencia de las capacidades de vacunación de los países, se pueden seleccionar solo dos vacunas: la vacuna anti-tuberculosa (BCG), y la vacuna contra el sarampión. Ambas deben ser administradas en América Latina, en general, en los primeros años de vida. La BCG se coloca inmediatamente después del nacimiento. Lo ideal es que, al egreso de la maternidad, el recién nacido ya tenga administrada la vacuna. En el caso de la vacuna anti-sarampionosa, lo ideal es que el niño haya sido vacunado con la segunda dosis al comenzar el segundo año de vida. Los diferentes períodos de vacunación también permiten explorar la capacidad del sistema de salud para mantener el contacto con las personas. 

En principio, la situación ideal es que en ambas vacunas alcancen la cobertura del 100% de la población. La cobertura promedio de BCG en los países de América Latina fue 88% en 2019 (último año con información disponible en el sitio web de UNICEF). En Cuba, República Dominicana, Panamá, y Uruguay, se alcanzó 99% de cobertura. En Brasil, El Salvador, Haití, y México, la cobertura fue menor de 80%. 

En la vacuna anti-sarampionosa, la cobertura promedio en la región fue 76% (de la segunda dosis), lo cual indica también que a medida que aumenta la edad de las personas, el contacto con los servicios de salud disminuye. En Cuba, Nicaragua, y Uruguay la cobertura fue 99%. Sin embargo, en nueve países (Bolivia, Brasil, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Haití, México, Perú, y Venezuela) la cobertura se registró por debajo de 80%. En Bolivia, Haití, y Venezuela, la cobertura fue menor de 50%. Venezuela registró la menor cobertura de la región (13%). 

La vacunación contra covid-19 deberá tomar en cuenta estas restricciones en las coberturas de otras inmunizaciones. Es de especial significación que la población que debe recibir la vacuna anticovid-19 se encuentra en los rangos de mayor edad. Estas personas, en muchos países, tienen un contacto limitado o nulo con el sistema de salud. Localizar estas personas y administrar la vacuna requerirá significativos esfuerzos de los servicios de salud. A este aspecto habría que agregar que en muchos países no se cuenta con los mecanismos institucionales para incorporar las vacunas en los planes de compras de los servicios públicos. Esto puede explicar que a la fecha solo en Argentina, Costa Rica, Chile, y México se cuenta con información sobre personas vacunadas que permita realizar comparaciones internacionales. 

Si las limitaciones que tienen actualmente los programas de vacunaciones de los países de la región, afectan la vacunación contra covid-19, es evidente que los sistemas de salud no podrán garantizar la mayor cobertura en el menor tiempo posible. Si a ello se agregan las limitaciones económicas de los países, agravadas por la pandemia, es también claro que es fundamental un acuerdo dentro de los países para darle prioridad a la vacunación anticovid-19, apoyado por recursos, probablemente de fuentes internacionales en algunos casos. Solo así se podrá evitar que la cobertura de la vacuna anticovid-19 sea otra área en la que se exprese crudamente la inequidad en el acceso a los servicios de salud en el contexto global.

Politemas, Tal Cual, 13 de enero de 2021

lunes, 28 de diciembre de 2020

¿Cómo puede evolucionar la pandemia en 2021?

La pandemia entra en el segundo año. A finales de 2019, solo en China se habían registrado los casos de neumonías atípicas que terminarían siendo conocidas como casos de covid-19. Fue apenas a principios de 2020 que la OMS recibió la notificación de las autoridades chinas. A partir de ese momento, el mundo ha experimentado la severidad de la pandemia, con afectaciones en todas las facetas de la vida social. 

Cierra 2020 con el gran avance representado por las distintas vacunas que ya están disponibles contra covid-19. En algunos países como Reino Unido, Estados Unidos, Rusia, China, se ha comenzado la administración de las vacunas, aunque no todas ellas han estado sometidas a los mismos procedimientos de evaluación por las agencias reguladoras. Pero lo cierto es que la perspectiva de que se pueda vacunar a la población en los próximos meses, constituye una excelente noticia. 

Dado que la vacunación de una proporción alta de la población no se puede conseguir tan rápido, es conveniente visualizar los posibles cursos de la pandemia en los próximos meses. Queda muy claro que incluso en los países más avanzados, la pandemia requerirá atención significativa en el 2021. Los próximos meses son de especial preocupación porque, aunque esté disponible la vacuna, la tendencia de la infección en las próximas semanas está vinculada con las medidas de prevención que deben seguir las personas en esta fase final del año. Ya existen evidencias del aumento de casos en muchos países europeos, por ejemplo. 

Luego de superados estos dos o tres meses próximos, queda ya de parte de los sistemas de salud de los países más avanzados garantizar que la vacuna sea administrada a la mayor cantidad de personas en el menor tiempo posible. Por lo tanto, se podría estimar que, para finales de 2021, en la mayoría de estos países la situación de la pandemia ha debido mejorar significativamente. 

Lamentablemente, esta no es la situación esperable en áreas como América Latina. Sabemos que el número de casos en la región ha representado el 19% de los casos totales, y casi el 30% de los fallecimientos en el mundo. Estas proporciones superan ampliamente el 8% de la población mundial, que es la correspondiente a América Latina. Por otra parte, en la gran mayoría de los países a la fecha no se ha controlado la pandemia, situación muy diferente a la de Europa. 

Si bien es cierto que algunos de los países de la región, ya han aprobado la utilización de la vacuna, la puesta en marcha de la logística necesaria estará condicionada por las restricciones estructurales de los sistemas de salud. Se puede estimar, entonces, que la pandemia avanzará mucho más hasta que se puedan tener los efectos de la vacunación. Esto significa que muy probablemente en muchos países de la región se sigan registrando más de 100 casos diarios nuevos de covid-19 por millón de habitantes, esto es, 10-15 veces más que en las fases de control de la mayoría de los países europeos. 

La consecuencia de esta prolongación en la magnitud de los casos nuevos, tendrá efectos más intensos en la provisión de los servicios de salud. Ya sería el segundo año consecutivo en el que la prioridad en la asistencia de los casos de covid-19, impedirá la realización cabal de las actividades de prevención y tratamiento de los otros problemas de salud. Es más, podría decirse que el conocimiento de la magnitud de estas brechas de atención, requerirá mucho más tiempo que la duración de la fase crítica de la pandemia. 

El hecho de que los casos de covid-19 puedan reducirse con la administración de las vacunas, no significa que vayan a desaparecer. Todas las evidencias indican que covid-19 tendrá una presencia significativa por un tiempo considerable. Esto implicará cambios financieros, organizativos y de servicios, que por supuesto encontrarán a los sistemas de salud con restricciones significativas. 

En este contexto, alcanzar la cobertura universal de salud, establecida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el año 2030, sufrirá retrasos considerables, especialmente si agregamos a los efectos en los sistemas de salud, los que se están produciendo en las economías y en los sistemas de protección social de América Latina. Es por ello que 2021 será un año de avances con respecto a las fases más agudas de la pandemia, muy vinculados a las capacidades institucionales de los sistemas de salud, pero en modo alguno significará una solución de fondo. Lo que si debe traer el nuevo año es una reflexión profunda, en los liderazgos generales de la sociedad, sobre las implicaciones de la pandemia para los ya deteriorados niveles de vida de los latinoamericanos. La pandemia ha puesto al descubierto grandes restricciones. Ojalá en 2021 también se puedan empezar a construir las nuevas alternativas.

Politemas, Tal Cual, 23 de diciembre de 2020