viernes, 4 de noviembre de 2011

Los cristalizadores

A la Unidad Democrática la tienen en la mira los “cristalizadores”. Estos son personajes que aparecen en los medios y dejan colar sus “valoraciones” de la situación nacional. Por alguna razón no identificada, les gusta el cristal. Quieren que las cosas siempre “cristalicen”. De allí su nombre.

El punto de central de estos personajes es que la oposición “no logra cristalizar”. Y dejan la idea hasta ahí. No elaboran. No explican qué quieren decir. Tampoco especifican el tipo de cristal al cual se están refiriendo. No, sencillamente emiten el juicio y pasan a otra cosa.

Lo interesante del asunto es que “cristalizar”, según el Diccionario de la Real Academia, tiene como una de sus acepciones: “tomar forma clara y precisa”. De manera que se puede concluir que si la oposición no cristaliza, es porque no tiene forma clara y precisa.

Una somera comparación del cuadro político actual con el que existía en febrero de 2009, muestra que es mucho más claro y preciso, desde la perspectiva de la oposición. En esa época se venía de la derrota electoral del referéndum de la enmienda. El clima general era de desaliento. En esas condiciones comienza un esfuerzo sostenido, paciente, sistemático, por construir una alternativa política que sustituya al actual gobierno.

Para ello se requería construir una dirección política, amplia, funcional. También la elaboración de una estrategia política de mediano plazo, así como la concreción de un acuerdo programático compartido. El siguiente aspecto era conformar una alianza electoral que se expresara en las elecciones parlamentarias de 2010. En año y medio la Unidad Democrática consiguió esos logros. De manera “clara y precisa”. La mayoría de los votos obtenidos y los 65 diputados son expresión muy contundente de los avances.

A finales de 2010 la Unidad se plantea los siguientes pasos. Apuntar a las elecciones presidenciales, y de gobernadores y alcaldes, de 2012. Para ello se requiere crear las bases para la selección de los candidatos. De allí el esfuerzo para establecer la base institucional para la celebración de las elecciones primarias. Y paralelo a esto, la Unidad acomete la difusión de sus propuestas, dentro de las restricciones amplias que se tienen, así como la elaboración del acuerdo de gobernabilidad y los lineamientos del programa del gobierno unitario. Y a ello debe agregarse la tarea de consolidar la organización en todos los municipios y estados del país.

Todos esos logros son claros y precisos. Pero para los “cristalizadores” esos logros no existen. Prefieren crear las dudas sobre la Unidad. Son felices obstaculizando. Contribuyendo con el adversario. Quisieran que la Unidad fuera de cristal, que fuera frágil. Pero no será así, la Unidad será fuerte, flexible, sostenible. A prueba de “cristalizadores”.

Politemas, Tal Cual, 22 de junio de 2011

Terror policial

En un centro de detención del Centro de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) se producen tres muertes. Las informaciones indican que las personas murieron por aparentes excesos de funcionarios. Se señala la presunta comisión de delitos de trato cruel a detenidos, omisión de socorro, y quebrantamiento de pactos y acuerdos internacionales. Ya con esto es suficiente para entender que la violencia no sólo se ha apoderado de las calles del país, también ha tomado al sistema policial.

Todo ello explica la opinión que tiene el ciudadano sobre los cuerpos policiales. No hay confianza, no se denuncian lo delitos, el ciudadano la piensa más de una vez cuando está en el trance de solicitar apoyo policial. Sabe que su vida puede correr peligro, en la institución que está para defenderlo.

Es más grotesca la situación cuando se trata de una policía que debe ser modelo. Con los mejores funcionarios, con una carrera profesional de alto nivel, con asistencia técnica de primera, especializada y efectiva. Todo ello está reducido a su mínima expresión.

En las unidades de detención del CICPC nadie está a salvo. Eso de que el derecho a la vida es inviolable, tal como lo dice la Constitución en el artículo 43, no se cumple. Tampoco que el Estado protegerá la vida de las personas que se encuentren privadas de libertad. También se contraviene el artículo 46, el cual señala que toda persona tiene derecho que se respete su integridad física, psíquica y moral. En consecuencia, está prohibida la tortura y los tratos crueles, inhumanos o degradantes. Todas estas disposiciones son letra muerta en los sitios de aprehensión del CICPC.

El cúmulo de detalles que ha salido a la opinión pública indica que no es una situación nueva. Que es muy difícil que todo esto haya estado pasando sin el conocimiento de los responsables de la institución. Que las condiciones de hacinamientos en estos centros violan cualquier norma de los adecuados servicios. En otras palabras, los centros policiales se han convertido en instancias donde los más elementales derechos humanos son violados todos los días.

Es también evidente que estas prácticas condenables son rutina en muchos de estos centros. Que estas muertes son lamentablemente una expresión de un estado general de deterioro de nuestros servicios policiales. No debe extrañar la falta de confianza y el miedo que inspiran las policías.

Para todo esto no se conocen reacciones, correctivos. La Asamblea Nacional anuncia una investigación. Pero los altos responsables de esta situación, desde el Ministro hasta el Director del CICPC, no han puesto su cargo a la orden. Nadie ha salido ante los medios para decir que se investigará “hasta las últimas consecuencias”. La práctica del terror se ha apoderado de nuestros servicios policiales.

Politemas, Tal Cual, 8 de junio de 2011

El gradualismo como política

En poco más de dieciocho meses tendremos un nuevo gobierno en el país. Todos los signos indican que el actual gobierno puede perder la reelección, y que el candidato de la Unidad Democrática puede alcanzar los votos que lo lleven a Miraflores. Lo cual será el inicio de una nueva etapa de crecimiento sostenido de las fuerzas democráticas.

Ese nuevo gobierno tendrá por delante muchos retos. La actual gestión se ha caracterizado por su autoritarismo e incompetencia. Las consecuencias en la vida concreta de los venezolanos son palpables. Los problemas más urgentes y acuciantes, como la inseguridad, el desempleo y el empleo de baja calidad, los servicios públicos, la falta de vivienda, por decir sólo algunos, se han agravado en estos doce años. Muchas esperanzas se han evaporado. Todo lo cual ha confluido en la creciente aspiración de renovación que se siente en todo el territorio.

Entre otras consecuencias, el actual gobierno ha deteriorado, algunas veces sin saberlo y otras a plena conciencia, la calidad de nuestras instituciones. Todo lo cual conspira para restablecer una base adecuada para solucionar los problemas. De manera que las tareas que tendrá que asumir el nuevo gobierno serán difíciles y complejas. Sin embargo, con la debida preparación y los acuerdos necesarios es posible obtener éxitos tempranos y enrumbar al país por una senda de estabilidad y progreso. Esa es la oportunidad que se nos presenta.

Ante tal perspectiva, pudiera asomarse la posibilidad de realizar reformas abruptas, con la lógica de que mientras más rápido se hagan los cambios, los resultados también vendrán más rápido. También podría proponerse que los grandes “desequilibrios” que dejará la actual administración exigirán cambios bruscos en muchas áreas de políticas.

Lo cierto del caso es que las reformas abruptas no son buenas consejeras. Las políticas de “shock” muchas veces han agravado las crisis de los países. En nuestra experiencia, especialmente sin los acuerdos necesarios, las reformas a “troche y moche” han acabado con las reservas de gobernabilidad. Más aún, los supuestos desequilibrios de un país con ingresos petroleros de 100 dólares por barril no tienen que manejarse con impulsividad. Especialmente porque las prioridades de ese nuevo gobierno deben estar orientadas a mejorar las mermadas condiciones sociales de la población.

De manera que el nuevo gobierno deberá asumir los cambios con el prudente gradualismo. Lo cual no es sinónimo de inmovilismo ni de pasividad. Todo lo contrario. Hay que moverse más, pero con pasos pequeños, sabiendo la dirección y los objetivos, pero con conciencia de que los cambios se sostendrán en la medida que sean progresivos, con resultados tangibles y sistemáticos. Gradualismo será la forma de lograr transformaciones duraderas.

Politemas, Tal Cual, 1 de junio de 2011

Salud al garete

Ya el gobierno poco habla de la salud. Parece haber caído en cuenta de que no es posible mejorar la salud a punta de propaganda. Han transcurrido dos años desde aquella declaración de “emergencia” de Barrio Adentro, cuando el Presidente, basado en un informe preparado “ad hoc” por el gobierno cubano, inició su actual campaña electoral para el 2012.

Pensaba el Presidente que era “soplar y hacer botellas”. Que bastaba con inyectar nuevamente recursos a través de las “tuberías” de Barrio Adentro para que aflorara nuevamente la atracción del electorado. Las cosas no han resultado tan fáciles. No hay recursos y esa “tubería” tiene muchos “huecos”. Los recursos no llegan y la gente lo sabe. Por eso el gobierno decide hablar de las viviendas. Con la creencia de que mostrar infraestructura le permitirá navegar la dura travesía que le espera.

Con la salud no puede improvisar tanto. Luego de casi trece años de desconocimiento de las normas establecidas en la salud pública moderna, el gobierno ya palpa su terrible fracaso. La caída en la cobertura de Barrio Adentro es monumental. Menos del 30% de la población señala que acude a estos centros (incluyendo los Centros de Diagnóstico Integral, CDI). Pero más crítico es que apenas el 7% de la población reconoce que allí recibe atención para las llamadas enfermedades crónicas (diabetes o hipertensión, por ejemplo).

Los hospitales públicos siguen siendo los centros de atención a los cuales acuden los venezolanos. Pero el estado de postración en el que se encuentran, producto de la deliberada política de crear otro sistema al amparo de Barrio Adentro, no puede ser más evidente. Si a ello le sumamos el dramático éxodo de profesionales de todas las áreas de la salud, no queda mucha duda de que este gobierno no sólo acabó con lo que funcionaba, también ha puesto tremendas trabas a las posibilidades de recomponer el sector salud.

Todo eso lo sufren los venezolanos en sus condiciones concretas. Las estadísticas comparadas indican que estamos entre los peores países en la atención de enfermedades de todo tipo en la Región. En las agudas y en las crónicas, en las que afectan a los niños y las que afectan a los adultos mayores. Baste nombrar que la probabilidad de morir por diabetes en los adultos entre 50 y 59 años es mayor en 2008 que en el año 2000. Según las propias cifras oficiales.

El actual gobierno puede considerarse como un “libro de texto” de lo que no se debe hacer con la salud de los venezolanos. El desempeño de sus políticas no puede ser peor. Por eso el Presidente ya no habla de la salud. Quizás en unas semanas cuando quiera apelar a los sentimientos, aparecerá otra vez en algún centro de salud, con alguna bata blanca, mostrando esta vez la “salud en maquetas”. La peor gestión de la salud en Venezuela desde 1936, cada día que pasa lo demuestran más. Y también lo sufren más los venezolanos.

Politemas, Tal Cual, 25 de mayo de 2011

Envejecer sin pensiones

La pobreza en Venezuela tiene muchas caras. Afecta a los niños, a las mujeres, a los hombres, a los trabajadores, pero también a los desempleados. También está en todos los estados. Pero de todas esas manifestaciones, hay una que es especialmente preocupante. Llegar a la vejez sin la protección necesaria para enfrentar la última etapa de la vida.

A los venezolanos les ha ido mal con la protección de la vejez. Los desaciertos en el manejo del fondo de pensiones del IVSS, a finales de los setenta y comienzos de los ochenta, ocasionaron su eliminación. La pérdida del respaldo para las inversiones que debían estar en el Fondo trajo como consecuencia que no era posible mantener los beneficios. El Fondo no fue ajustado oportunamente para garantizar que los egresos fueran menores a los ingresos. A partir de ese momento, el dinero para las pensiones pasó a depender de los recursos que aportara el fisco nacional.

El efecto concreto fue que el número de cotizaciones dejó de ser el indicador para estimar el monto de las pensiones. Es decir, personas con diferencias en las semanas cotizadas empezaron a recibir pensiones por el mismo monto. De allí que dejara de ser un incentivo la incorporación al mercado laboral.

El otro efecto perverso fue la discriminación de las personas que trabajaban en el sector informal. Al no haber cotizado regularmente, no podían tener derecho al beneficio de la pensión. Esta es la razón por la cual se incorpora acertadamente en la Constitución de 1999 la previsión de las pensiones no contributivas. Es decir, aquellas pensiones que no requieren aportes por parte del futuro beneficiario. Sin embargo, la actual administración no ha logrado presentar y aprobar una legislación que garantice lo previsto en la Constitución de 1999. El régimen de pensiones es otra más de las grandes omisiones de la actual política social.

El resultado de toda esta dejadez e irresponsabilidad se conoce poco. En estos momentos, de acuerdo con estudios parciales, el 72% de las mujeres por encima de los 70 años no tiene pensión. En el caso de los hombres es 50%. Esto significa que una fracción muy alta de la población de adultos mayores no está en condiciones de enfrentar los gastos ordinarios por sus propios medios. Si a ello sumamos que esta población tiene mayor probabilidad de presentar problemas de salud con sus complicaciones, es evidente que sus condiciones de vida se hacen mucho más vulnerables.

Todo lo anterior genera que la atención de los adultos mayores se ha convertido más en un problema “privado” de las familias que una responsabilidad pública. Los mecanismos de protección simplemente no existen para esta población. En Venezuela envejecer se ha convertido en una condición de gran vulnerabilidad y desigualdad. Muestra de los enormes déficits de nuestra protección social.

Politemas, Tal Cual, 11 de mayo de 2011

El estatismo de Humala

El programa de gobierno que se encuentra en el sitio web oficial de Ollanta Humala no ha sido modificado después de la primera vuelta. Sigue siendo la versión que se presentó en diciembre del año pasado. Debe considerarse hasta la fecha como la versión oficial.

El título del programa es “La Gran Transformación”. La forma de concretar tal transformación no es desconocida para los venezolanos. Se señala que el nacionalismo es la alternativa democrática a la “actual modernización neoliberal excluyente y desnacionalizadora”.

Tratando de disimular un poco el énfasis estatista, el programa presenta el concepto de “economía nacional de mercado”. Para colocar el mercado, quizás, en alguna parte. Decir a secas “economía nacional” hubiera llamado más la atención. Más adelante se señala: “los nacionalistas convocamos a esta amplia unidad para lograr que nuestras riquezas naturales y nuestras fuerzas productivas estén al servicio de nuestros pueblos costeros, andinos y amazónicos”.

Todo lo anterior demuestra que un potencial gobierno de Humala asumirá el nacionalismo como eje de políticas. Para que no queden muchas dudas se indica que las actividades estratégicas, aquellas que tienen que ver con el desarrollo, están ahora en manos de empresas extrajeras con posición de dominio en el mercado, con la consecuente subordinación de los peruanos a los intereses extranjeros.

Por ello no debe extrañar que el primer eje estratégico del programa sea justamente la nacionalización de las actividades estratégicas. Claro, “advirtiendo” que no se impulsarán estatizaciones. Todo lo cual se cae rápidamente cuando más adelante se indica que la única instancia en la que se puede confiar, a la que se debe acudir para salvar los activos es al Estado. Con todos los detalles se indica: “es el Estado y no el mercado, lo público y no lo privado, quien en esta crisis concita las esperanzas de todos”. No pareciera que haya mucho que agregar.

Pero se agrega: la economía nacional de mercado supone “la aplicación de reglas, controles y la soberanía necesaria que sólo el Estado podrá establecer para que el bienestar de todos sea alcanzado”. Se propone la recuperación de la soberanía sobre los recursos naturales, para lo cual se deberá proceder a la modificación de la Constitución de 1993, y fortalecer las “empresas estratégicas” del Estado para que sean eficientes y competitivas.

El programa de Humala establece las cosas con precisión. Se regresaría a una etapa ya conocida en la historia peruana: las tendencias colectivistas que arruinaron a la industria en el gobierno militar de Velasco Alvarado. Antes que la adecuada combinación de Estado y mercado, Humala prefiera una nueva ola de estatismo. El viejo fantasma que puede regresar para desdicha de los peruanos.

Politemas, Tal Cual, 4 de mayo de 2011

El programa de Dilma Rousseff

La actual Presidenta de Brasil fue directa al grano. Su desempeño como ministra resultó ser invalorable para apuntar con tino. Recientemente el ex-presidente Lula ha comentado que Dilma Rousseff conoce con mucho detalle las políticas que implementó en su gobierno. Muchas de ellas tienen su sello.

Tal parece que los dieciséis años precedentes, con los mandatos combinados de Fernando Henrique Cardoso y Lula Da Silva, han preparado el escenario para que Brasil continúe su marcha ascendente. Sin mayores estridencias, sin ideologías trasnochadas, ni cuentos de caminos. Todo está resumido en 13 puntos.

El primero de ellos es el fortalecimiento de la democracia brasilera. Se dará continuidad a la reforma del Estado y se respetará el equilibrio de poderes. También se garantizará de manera irrestricta la libertad de expresión y de prensa, así como los derechos humanos. Las nuevas modalidades de participación serán decididas en el Congreso Nacional.

El segundo de los puntos, sin mayores complejos para un gobierno de corte socialista moderno, es el crecimiento económico. Política macroeconómica compatible con las posibilidades fiscales. Se dará prioridad a disminuir los desequilibrios territoriales. El centro de la producción se colocará en la política industrial, en el emprendimiento y, en la agricultura familiar y el agronegocio. Se apuesta a la internacionalización de la política energética de fuentes renovables y limpias. En el desarrollo de infraestructura se dará prioridad a los ferrocarriles, puertos y aeropuertos.

La defensa del ambiente estará concentrada en las biomas más importantes (entre ellas la Amazonia), así como la ampliación de las fuentes de agua. La eliminación de la pobreza extrema es otros de los puntos. Para ello se ampliará el Programa Bolsa Familia, y se fortalecerá el programa de créditos a emprendedores. A los beneficiarios de Bolsa Familia se les integrará en el mercado laboral. La contratación colectiva y los derechos reconocidos por las instancias internacionales serán la guía de la acción.

La garantía de la educación de calidad será también una prioridad. Especialmente la educación de los jóvenes y el acceso a las universidades a través del programa ProUni, el cual favorece a los estudiantes de menos recursos económicos. Se espera que todas las ciudades con más de 50.000 habitantes tengan un Instituto Federal de Educación Tecnológica. También se propone la transformación de Brasil en una potencia científica y tecnológica. La ampliación de la cobertura de salud se realizará a través del suministro de medicamentos de manera gratuita. Especial mención reciben también las políticas de seguridad ciudadana, vivienda y hábitat, así como la presencia activa de Brasil en el mundo.

La oferta de Dilma convenció. Ahora queda concretarlas.

Politemas, Tal Cual, 27 de abril de 2011

Es la política social, estúpido!

Los resultados de las elecciones en Perú ponen en el tapete las tensiones de las políticas de desarrollo. La segunda vuelta se decidirá entre Ollanta Humala y Keiko Fujimori. Ambas candidaturas constituyen expresiones de polos opuestos en la política peruana. Tales diferencias se irán haciendo más definidas en la medida que avance la campaña electoral para la segunda vuelta.

Que ambos contendores ocupen polos tan separados es consecuencia de la desaparición del centro político en estas elecciones. Por una parte influyó la imposibilidad del APRA para presentar un candidato atractivo. Y por la otra, las diferencias entre Toledo y Kuczynski que impidieron llegar a una candidatura consensual. Quizás porque cada uno pensó que tenía los votos para pasar a la segunda. Y se quedaron fuera los dos.

Lo llamativo de las elecciones peruanas va más allá de los arreglos políticos. Luego de casi veinte años de crecimiento sostenido, de gran magnitud, con aumento significativo del ingreso per cápita, quizás muchos pensaron que era automática la senda del progreso. Desde esa perspectiva hubiera bastado mantener los ciclos de crecimientos basados en la gran inversión que se recibe del exterior, especialmente en minerales y en el sector financiero. La votación que recibió Ollanta Humala es una demostración de que no había tal automatismo.

Que la votación se haya compartido con Keiko Fujimori es otro indicativo de que en algunos sectores hay añoranza por la política social de su padre. El propio presidente Alan García lo ha reconocido. Es muy posible, entonces, que la desaparición temporal del centro político esté vinculada a la interpretación de los contenidos de la política social. Toledo y Kuczynski no eran alternativas.

Entre 2004 y 2009 la pobreza en Perú se redujo en 28%. El auge económico indudablemente influyó en el aumento de los ingresos de las familias. Sin embargo, la desigualdad social se mantuvo casi inalterada. Mientras la pobreza de ingresos no llega a 15% en Lima, en las zonas rurales de la sierra y de la selva alcanza 60%. La indigencia afecta fundamentalmente a la población rural de la sierra y de la selva.

La razón de lo anterior es relativamente sencilla. La política social requiere una atención a los detalles. Se trata de llegar a todos los sectores, pero identificando necesidades y asignando beneficios, especialmente a través de mecanismos que disminuyan de verdad la pobreza. Es por ello que la población en redes de protección en Perú no es compatible con la magnitud de los requerimientos. En la segunda vuelta vamos a observar la pugna de ofrecimientos que mantengan los logros económicos pero que consideren las urgencias sociales. A Perú llegó el debate sobre la calidad de la política social. Eso es una excelente noticia.

Politemas, Tal Cual, 13 de abril de 2011

Los Sumos Sacerdotes

Han hecho su aparición. De diversas procedencias y colores. Dictan, desde las alturas de sus ideas, las recomendaciones más diversas. De obligatorio cumplimiento para los mortales. Difunden a los cuatro vientos juicios sobre la política nacional, pero especialmente contra los partidos políticos.

Los Sumos Sacerdotes actúan a veces solos, otras en grupo. Su primera característica es que parece que hubieran venido de otro planeta hace pocos días. Hablan de los años anteriores a 1999 como si no hubieran estado acá. Como si no hubieran tenido responsabilidades en la conducción política, social o económica del país. Como si las debilidades de lo que hoy tenemos son culpa de los “otros”, de aquellos a quienes adversan ahora, pero con quienes estuvieron cerca en épocas pasadas.

Aborrecen las debilidades de los partidos dominantes hasta 1998. Pero no señalan ninguna de sus virtudes. No reconocen que esos partidos, todos y cada uno de los que nacieron en el pasado siglo, trajeron a la vida política ideas, militancias, calle, participación. No reconocen que las prácticas democráticas de la segunda parte del siglo XX nos dieron estabilidad y progreso. Es verdad que esos partidos se desconectaron de la gente y de sus problemas. Que cometieron errores y que condicionaron con sus fallas el ascenso de la actual dirigencia política.

Pero los Sumos Sacerdotes son inclementes. Determinan que esos partidos no pueden cambiar, y que no es posible confiar nuevamente en ellos. Obvian que la experiencia internacional está llena de partidos que se renovaron para liderar nuevas etapas en sus países. Baste nombrar al PSOE, al APRA, al Partido Justicialista, a la Democracia Cristiana chilena, y pare de contar.

Tal desconfianza en esos partidos, es recelo y animadversión hacia todos los partidos. Es el rechazo a la institución que ellos representan: el manejo del poder político dentro de un marco de acuerdos y convivencia. Por eso la toman contra la Mesa de la Unidad Democrática. Porque saben que ese esfuerzo significa la revalorización social de los partidos, así como el regreso de las posibilidades de la Política Seria en nuestro país.

Por ello la tratan de debilitar, de crear sospechas sobre sus intenciones, de cuestionar sus métodos de apertura y crecimiento. No es sino la demostración de que la recuperación de esos espacios por parte de los partidos políticos (los de antes y los nuevos), es signo de autonomía, de que pueden decidir con libertad ante intereses de poderosos sectores de la sociedad. Tal muestra de independencia es inconveniente, a los ojos de los Sumos Sacerdotes.

De allí que la tarea de la Unidad Democrática es doble: derrotar al autoritarismo incompetente que nos gobierna y poner en su sitio a los Sumos Sacerdotes. Con los votos de la mayoría de los venezolanos.

Politemas, Tal Cual, 6 de abril de 2011

China, el nuevo FMI

Las vueltas que da la vida. El actual gobierno se dedica sistemáticamente a criticar al capitalismo internacional y a sus instituciones, como, por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, y a cualquiera de ellas que sea parte del mundo multilateral.


El argumento es simplón, pero funciona. Esas instituciones son unas desalmadas, velan por sus intereses y contribuyen a la explotación del mundo desarrollado sobre los países como el nuestro. Han contribuido, sigue el gobierno, a hacer más dependientes a los países menos desarrollados. Y además, están hechas para prestar dinero que luego se convierte en grandes deudas que deberán ser pagadas con la producción de los países, por largos períodos de tiempo.


Esta es la “leyenda anti-neoliberal” que la actual administración ha creado y difundido. Algunos otros países, especialmente los socios de la ALBA, profesan el mismo credo y utilizan todo lo que esté a su alcance para propagarlo. Claro, algunos son más vivos que otros, y se quedan callados, o van a Washington a pedir sus préstamos sin prestarle mucha atención a lo que se dice en Miraflores.


Para tan inmensa muestra de patriotismo y “auto-determinación” queda muy mal las noticias de las últimas semanas. Venezuela ha adquirido con China una deuda que ya alcanza los 30.000 millones de dólares. Tal cifra es unas cuantas veces la deuda que en su momento la República adquirió con el FMI, la cual tenía por objetivo apoyar al país en la renegociación de su deuda externa.


Esto significa que cerca del 25% de la deuda externa de la República está siendo adquirida con China. Las condiciones de pago de tal deuda contemplan la entrega de crudo. Es decir, el gobierno compromete en el presente una fracción significativa del crudo que exportaremos en el futuro. Toda esta operación se realiza sin las mínimas condiciones de transparencia y rendición de cuentas al país. Sin mayor miramiento a las consecuencias de tal endeudamiento.


Tal es la envergadura de esas operaciones, que China ha asumido funciones de ente contralor de los proyectos para los cuales solicita recursos Venezuela. Es por ello que China supervisa directamente los proyectos involucrados y sus cronogramas de ejecución. Al igual que con las misiones del FMI en tiempos pasados, ahora tendremos a las misiones de China revisando las cuentas de la administración y detallando la marcha de sus “inversiones”.


Es evidente que el actual gobierno ha mostrado gran irresponsabilidad en el manejo de un asunto de Estado como la deuda externa del país. Los países que nos prestan en esas condiciones optimizan sus ganancias y minimizan sus riesgos. Venezuela hace todo lo contrario. Independientemente de la prédica oficial, somos más dependientes, menos soberanos. Hemos terminado con una tremenda deuda china.

Politemas, Tal Cual, 30 de marzo de 2011