viernes, 26 de febrero de 2021

La vacunación anticovid-19 en Chile

Alcanzar la cobertura requerida de vacunación anticovid-19 es el objetivo fundamental para controlar la pandemia en cada país. Siendo que todos los procesos para la gestión de esta vacunación están bajo la responsabilidad de los gobiernos, lograr el objetivo será el resultado directo de su desempeño. Al día de hoy, Chile es el país de América Latina que tiene más posibilidades de lograr la cobertura de vacunación anticovid-19 con mayor anticipación. Conviene identificar las prácticas que ha desarrollado Chile, de manera que puedan servir de referencia para otros países de América Latina.

Chile es uno de los países de la región que han sido más afectados por la pandemia. En la actualidad el número de casos diarios nuevos de covid-19 es 175 por millón de habitantes, solo superado por Brasil y Perú. La tasa de mortalidad por covid-19 en Chile es 1.000 defunciones por millón de habitantes, solo inferior a las de México, Perú, Panamá, Brasil, Colombia, y Argentina. Por otra parte, Chile ha sido abanderado en la realización de pruebas para el diagnóstico de covid-19. Es el país de la región con la mayor cantidad de pruebas diagnósticas por 1.000 habitantes durante toda la pandemia. También es el país que en la actualidad registra mayor cantidad de pruebas diagnósticas diarias por 1.000 habitantes.

El gobierno de Chile ha implementado en los últimos meses medidas relacionadas para garantizar la cobertura requerida de la vacunación anticovid-19. Estas medidas abarcan tres aspectos al menos: (1) garantizar la disponibilidad de las vacunas, (2) elaborar el plan de vacunación, y (3) administrar las vacunas en los términos establecidos.

Hasta la fecha, según sitio web de la Universidad McGill, en Chile se han aprobado tres vacunas anticovid-19: Pfizer/BioNTech (BNT162b2), Oxford/AstraZeneca (AZD1222), y Sinovac (Coronavac). Esta diversidad de opciones de vacunas aprobadas es de gran utilidad para atender distintos tipos de poblaciones, y contextos sociales y geográficos.

Para garantizar la disponibilidad de vacunas, de acuerdo con el sitio web de Duke University, Chile acordó las primeras adquisiciones el 9 de noviembre de 2020: 10 millones de dosis de la vacuna de Pfizer/BioNTech, y 60 millones de dosis de la vacuna de Sinovac. El 22 de diciembre se acordó la adquisición de 4 millones de dosis de la vacuna de Jannsen, y el 29 de diciembre 14,4 millones de dosis de la vacuna de Oxford/AstraZeneca. El total de dosis acordadas hasta la fecha es 88,4 millones, con lo cual se podrían vacunar 2,4 veces la población actual de Chile.

El Plan Nacional de Vacunación COVID-19 está detallado en el sitio web Yomevacuno. Se ha establecido que este plan cubre el período desde antes de iniciar las vacunaciones hasta que se logre la meta establecida. En el plan se incluyen las fases de adquisición, almacenamiento y distribución, hasta la inoculación, registro y seguimiento. Se indica también que la administración de las vacunas es gratuita, voluntaria y gradual. El Consejo Asesor de Vacunas e Inmunizaciones (CAVEI) del Ministerio de Salud es el encargado de definir los grupos objetivos y la prioridad de acceso a la vacuna.

En el sitio web señalado se encuentra información en tiempo real sobre: los sitios para administrar las vacunas, las poblaciones prioritarias, los grupos de personas que pueden vacunarse clasificadas por semanas, respuestas a las preguntas más frecuentes que pudieran tener los interesados, y los datos de las vacunas administradas.

La combinación de la anticipación en la adquisición de vacunas, la preparación integral del plan, así como su difusión de manera amplia, ha contribuido, sin dudas, a los logros alcanzados hasta la fecha por Chile. Por supuesto, es de especial significación la capacidad del sistema de salud en las funciones de salud pública. Es por ello que Chile registra a la fecha la mayor proporción de población que ha recibido al menos una dosis de vacuna anticovid-19 (15,12%) en América Latina. También tiene la mayor proporción de dosis diarias de vacuna anticovid-19 en la región (0,73 por cada 100 personas), siete veces más que los dos países que ocupan la siguiente posición (Brasil y Panamá). De continuar con este ritmo, Chile puede lograr la cobertura requerida en los próximos meses.

La experiencia de Chile demuestra que es factible lograr éxito en la vacunación anticovid-19. Obviamente, existen condiciones previas que deben tener todos los países, tales como la decisión política, en este caso de grandes posibilidades de alcanzar, y los recursos fiscales (que para adquirir vacunas anticovid-19 deberían estar garantizados). Luego de estas dos condiciones, se deben cumplir los procesos para adquirir vacunas, elaborar el plan con el mayor rigor, y administrar las vacunas sistemáticamente. El satisfactorio desempeño de Chile en estos aspectos podría ser referencia especial para los países de la región en el logro de la cobertura de vacunas anticovid-19 requerida. Es muy deseable que sea así.

Politemas, Tal Cual, 24 de febrero de 2021

viernes, 19 de febrero de 2021

Disponibilidad de vacunas anticovid-19 en América Latina

Luego de un año de pandemia, todos los países de América Latina con datos confiables, registran nuevos casos diarios de covid-19 (por millón de habitantes) superiores a los niveles de control. Los países que se habían acercado al control (Bolivia, Perú) ahora experimentan aumentos significativos (superiores a 100 nuevos casos diarios por millón/hab). La mejor alternativa es que los gobiernos de la región ejecuten las acciones necesarias para lograr la cobertura de vacunación anticovid-19 que genere el control permanente de la pandemia.

El Centro de Salud Global de la Universidad de Duke ha establecido un sitio web para el seguimiento de la pandemia en el que se encuentran datos útiles para analizar las decisiones de los gobiernos de América Latina sobre las adquisiciones de vacunas. Los primeros países que tomaron decisiones para la compra de vacunas el año pasado fueron Brasil (6 de agosto), y México (9 de septiembre). Se indica en este sitio web las fechas de los acuerdos entre los países y las empresas, así como las cantidades de dosis adquiridas.

De acuerdo con los datos más recientes (al 15 de febrero de 2021), se puede conocer el porcentaje de población que será cubierto en cada país si se reciben las vacunas en los lapsos previstos. Tomando esos datos se pueden diferenciar cuatro grupos de países con respecto a la disponibilidad de vacunas anticovid-19.

El primer grupo está constituido por países que tienen acuerdos de compras para cubrir una población superior a la oficialmente registrada. En este grupo se encuentran Chile y Perú. Chile tiene disponibilidad acordada para vacunar a más del doble de la población actual (exactamente, 244%). Perú podría vacunar el 111% de la población actual. Adicional a esta cobertura por compras a empresas productoras de vacunas, estos dos países también acceso a COVAX, el cual es un mecanismo de cooperación entre la Coalición para las Innovaciones en Preparación de Epidemias (CEPI) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). A través de este mecanismo se puede cubrir 20 % de la población de cada país. En consecuencia, en estos dos países la garantía de la cobertura de la vacuna dependerá fundamentalmente de la gestión del sistema de salud.

En el segundo grupo de países solo se encuentra República Dominicana. En este país se han realizado acuerdos para adquirir vacunas para cubrir al 83% de la población. Si a esta proporción se agrega lo previsto a través de COVAX, se lograría la cobertura completa de la población.

El tercer grupo está conformado por los países que han acordado compras de vacunas por una cantidad de dosis que no alcanzará para cubrir toda la población, incluso si se agregara el 20 % que provendría del COVAX. En este grupo se encuentran los siguientes países (se indica entre paréntesis el porcentaje de cobertura prevista): Argentina (52), Bolivia (33), Brasil (55), Colombia (50), Costa Rica (40), Ecuador (26), El Salvador (15), México (56), Panamá (35), Uruguay (53), y Venezuela (18). En México, agregando el 20% de COVAX, la máxima cobertura que se alcanzaría sería 76% de la población. En Venezuela, también agregando el 20% del COVAX, se alcanzaría una cobertura máxima de 38 %.

En el cuatro grupo están los países que según el sitio web señalado, no han acordado compras a empresas productoras de vacunas. Estos países son: Cuba, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua, y Paraguay. Algunos de estos países podrían acordar comprar en las próximas semanas, o dependerán exclusivamente de COVAX y/o de acuerdos de cooperación bilaterales o multilaterales.

En la gran mayoría de los países de la región, alcanzar la cobertura requerida de vacuna anticovid-19, requerirá nuevos acuerdos de suministro en los próximos meses. De mantenerse la disponibilidad actual, es posible que al final del año solo tres países (Chile, Perú y República Dominicana) hayan vacunado una proporción de la población que permita el control adecuado de la pandemia. En este escenario, es evidente que en la mayoría de los países el registro de casos seguirá siendo significativo por el resto de 2021, y quizás también en 2022. Ojalá los gobiernos de la región logren garantizar la disponibilidad de vacunas con mayor celeridad que la estimada hasta la fecha.

Politemas, Tal Cual, 17 de febrero de 2021

viernes, 12 de febrero de 2021

Vacunar contra covid-19: desafío para gobiernos de América Latina

Al inicio de esta semana, según el sitio web desarrollado por la Universidad McGill de Canadá para el seguimiento de vacunas contra covid-19, las noticias son muy alentadoras con respecto al control de la pandemia. Según se indica en este sitio web, ya están aprobadas 11 vacunas anticovid-19 para ser administradas según las respectivas prioridades de los países. Tres de estas vacunas están aprobadas en cerca de 50 países. También se indica en el sitio web que existen otras 79 alternativas de vacunas y 208 estudios en curso para comprobar su seguridad y eficacia.

La gran disponibilidad de opciones de vacunas anticovid-19 es una demostración contundente del desarrollo científico global. En menos de un año se cuenta con alternativas efectivas para controlar una pandemia que ha tenido efectos tan devastadores. Solo con mencionar los 2,3 millones de fallecimientos por covid-19 hasta la fecha, se ilustran esos efectos.

Garantizada la disponibilidad de vacunas anticovid-19, la siguiente gran tarea es inmunizar a toda la población del mundo. Este debe ser el objetivo a escala global, por cuanto la persistencia de casos de covid-19 es un riesgo para todos, especialmente por las posibilidades de mutaciones que ya ha demostrado el virus causante de la enfermedad. Dadas las características de la gestión de vacunas, fundamentalmente en la esfera de responsabilidades del sector público, los gobiernos de los países son los actores claves para alcanzar este objetivo.

En la tarea de vacunar toda la población, países como el Reino Unido, Canadá, Israel, fueron los primeros en iniciar estos programas a finales del año pasado. Israel ha logrado un éxito sorprendente: para esta semana ya cuenta con 24,05% de la población completamente vacunada según el protocolo respectivo. Otros países, aunque cuentan con vacunas aprobadas, no han sido tan efectivos en alcanzar el nivel de cobertura de Israel.

La gran demanda por vacunas anticovid-19 ha significado que los países con más recursos para la compra, han conseguido abastecerse de grandes cantidades. Algunos de estos países han adquirido vacunas para cubrir varias veces al total de sus poblaciones. Se ha estimado que, si no existe un mecanismo de cooperación para adquirir las vacunas, solo se podrá evitar el 33% de las muertes por covid-19, mientras que si existe tal mecanismo se podría evitar 61% de las muertes.

Esta dinámica global tiene especiales efectos en América Latina. Ya se ha registrado que la región ha sido particularmente afectada por la pandemia, al tener a la fecha 30% de los fallecimientos globales. De hecho, en este momento la mayoría de los países continúan en la primera ola, con cifras de casos nuevos diarios de covid-19 muy superiores a los niveles de control experimentados en la Unión Europea. Todo esto se complica mucho más si se consideran las perspectivas señaladas por el FMI de que la recuperación del PIB per cápita a los niveles previos a la pandemia, se realizará en América Latina, al ritmo actual, en 2025.

El desafío de los gobiernos de la región es garantizar la inmunización de toda la población en un escenario global altamente competitivo. Hasta la fecha los resultados no son alentadores. Según el sitio web de la Universidad McGill, cinco países todavía no cuentan con ninguna vacuna aprobada (Cuba, Guatemala, Haití, Honduras, y Uruguay). Por otra parte, solo cinco países (Argentina, Costa Rica, Chile, México, y Brasil) registran datos en el sitio web Our World in Data sobre la cobertura de la población inmunizada hasta la fecha. El país con mayor porcentaje de cobertura es Argentina con 0,4% hasta el 7 de febrero de este año. El de Brasil es 0,01%. La brecha que se tiene con el porcentaje reportado por Israel (24,05%) es sencillamente abismal.

La pregunta es muy directa: al ritmo actual, ¿en cuánto tiempo los países de la región alcanzarán la cobertura de vacunación anticovid-19 que permita superar la pandemia? Con las alternativas de información disponible, cada ciudadano puede hacer seguimiento al cumplimiento de esta meta, prácticamente en tiempo real. También está bastante claro, al menos en estas primeras de cambio, que la brecha entre los países que logran inmunizar a grandes proporciones de población, y aquellos que lo hacen en proporciones muy pequeñas, se debe fundamentalmente a la calidad de las políticas públicas. Las sociedades deberían tomar en cuenta esta brecha de políticas públicas todos los días.

Politemas, Tal Cual, 10 de febrero de 2021

viernes, 5 de febrero de 2021

La primera exclusión: no contar con buenos datos

La pandemia de covid-19 ha destacado con mucha relevancia que el primer paso para tener éxito en las políticas de control, es contar con buenos datos. Esto es, datos que tengan al menos dos condiciones: reflejar adecuadamente la realidad, y que se publiquen con regularidad, prácticamente en tiempo real. No contar con buenos datos significa que las decisiones públicas están afectadas por un alto grado de incertidumbre. Y también implica que la información que se utiliza para analizar el desempeño de los países, no tiene el mínimo de rigurosidad requerida.

También la pandemia ha generado mecanismos que permiten evidenciar los países que no tienen la información requerida. En el último año, universidades de ámbito internacional han puesto en ejecución sitios web que ofrecen datos sobre distintos aspectos de la pandemia. Vale suponer que, para facilitar la comparabilidad, estas universidades han debido establecer criterios para la aceptación de la información proveniente de los países. En consecuencia, se puede asumir que aquellos países que tienen información en estos sitios web han logrado satisfacer tales criterios. Para el siguiente análisis se toma en consideración la información disponible sobre la pandemia en el sitio web “Our World in Data”, perteneciente a la Universidad de Oxford.

El punto inicial de referencia es la información disponible sobre pruebas diagnósticas de covid-19. La premisa es que solo es posible controlar adecuadamente la pandemia si se cuenta con el número de pruebas diagnósticas realizadas. Y que estas pruebas deben ser en un número suficiente para diagnosticar precozmente la mayor cantidad de casos, y, por ende, evitar la mayor cantidad de muertes.

En América Latina, cuatro países no tienen datos disponibles sobre realización de pruebas diagnósticas de covid-19 en “Our World in Data” (en ningún momento de la pandemia). Estos países son Haití, Honduras, Nicaragua, y Venezuela. Es por ello que el nivel de incertidumbre en estos países sobre el progreso de la pandemia es el más alto de la región. Cuatro países más (Brasil, Costa Rica, Perú, y El Salvador) no tienen datos actualizados sobre el número de pruebas diagnósticas. Esto nos deja 12 países con datos actualizados.

Para establecer un criterio del número mínimo de pruebas diagnósticas de covid-19 que se deben realizar, una alternativa es analizar la experiencia comparada de aquellos países más exitosos en el control de la pandemia. Si tomamos como referencia Corea del Sur, se observa que el número de pruebas más reciente es 0,75 por cada 1.000 personas. Entonces, un número mínimo equivalente aproximadamente a la mitad de pruebas de Corea del Sur (0,3 por 1000 personas), podría ser un criterio adecuado. Si es así, dos países de América Latina estarían por debajo de ese criterio (Ecuador y México). Es decir, que solo en la mitad de los países existe un nivel adecuado de esta información para conocer la evolución de la pandemia. Esto puede explicar que, al día de hoy, doce países de la región tienen más de 100 nuevos casos diarios de covid-19 por millón de habitantes.

En África, de un total de 54 países, 31 no tienen disponible información sobre pruebas diagnósticas de covid-19 en ningún momento de la pandemia. De los 23 países con información, 19 la tienen actualizada. Sin embargo, solo cuatro países realizan pruebas diagnósticas por encima del criterio indicado (0,3 pruebas por 1000 personas). Estos países son: Ruanda, Suráfrica, Namibia y Zambia. De estos países, solo Ruanda se ha mantenido por debajo de 25 casos nuevos diarios por millón habitantes a lo largo de la pandemia. En Suráfrica el máximo de casos nuevos diarios se alcanzó en las primeras semanas de este año (320 casos por millón de habitantes).

No contar con información sobre pruebas diagnósticas, junto con no realizarlas en los niveles requeridos, determina una gran brecha entre los países. Esto es: aquellos que cuentan con la información necesaria para controlar la pandemia, y aquellos que no la tienen. En América Latina solo la mitad de los países tienen esta información, mientras en África es solo el 7%. Dicho de otra forma, sesenta países de América Latina y África, correspondiente casi un tercio de los países del mundo, no tienen los requerimientos de información básica para diseñar e implementar políticas de control de la pandemia. Las consecuencias, lamentablemente, se expresan en casos y muertes por covid-19, así como en la prolongación de la pandemia con todos sus efectos.

Politemas, Tal Cual, 3 de febrero de 2021

sábado, 23 de enero de 2021

Brechas en la vacunación contra covid-19

Según el reporte oficial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) del 12 de enero de 2021, existen en la actualidad 63 vacunas contra covid-19 en diferentes fases de ensayos clínicos. Esto es, en estudios controlados en personas con el propósito de evaluar si las vacunas son seguras y efectivas. Y, además, señala el informe, existen 173 vacunas en fases pre-clínicas, es decir, para determinar que se pueden probar en sujetos voluntarios.

Esto significa que, debido a las múltiples combinaciones de conocimientos científicos, recursos disponibles para los estudios y la producción de vacunas, y alianzas entre gobiernos, academia y la industria farmacéutica, existe una gran diversidad de opciones para lograr el control de la pandemia de covid-19. Esta diversidad permite anticipar que las vacunas irán mejorando para que la administración sea más flexible, y disminuyan los costos, entre otros aspectos.

Que menos de un año después de haber comenzado la pandemia se haya logrado tener varias vacunas que cumplen con los requisitos, es un avance espectacular. Es la primera vez en la historia de la humanidad que se utiliza una vacuna contra una severa pandemia en curso. En la última pandemia de grandes proporciones en 1918 y 1919, el virus solo se pudo identificar años después, y transcurrieron varias décadas para contar con una vacuna.

También es extraordinario que las vías para producir algunas de las vacunas ya aprobadas, hayan generado un alto grado de seguridad y efectividad. Estos criterios han sido tomados en cuenta para la aprobación de estas vacunas por agencias reguladoras con estrictos sistemas de evaluación.

En la vacuna producida por BioNTech y Pfizer, también conocida como BNT162b2, se obtuvo una efectividad de 95%. Esto significa que el 95% de los casos de covid-19 se produjo en el grupo no vacunado. El estudio contó con dos grupos de 21 mil personas (mayores de 16 años) cada uno. A un grupo se le administró la vacuna y a otro grupo un placebo. La efectividad de 95% fue igual en sujetos de diferentes edades, sexos, razas, y con enfermedades preexistentes. El 90% de los casos severos ocurrió en el grupo que recibió el placebo. Los eventos adversos después de la vacunación ocurrieron en igual proporción en ambos grupos (placebo y vacunado). Las reacciones a la vacuna, en los pocos casos que se registraron, fueron dolor moderado en el sitio de la inyección, fatiga y dolor de cabeza. Esta vacuna requiere dos dosis para alcanzar la inmunidad.

La vacuna producida por Moderna, también conocida como mRNA-1273 registró una efectividad de 94,1%. En este caso los dos grupos (vacunado y placebo) tenían 15.210 voluntarios cada uno. En el grupo placebo se registraron 185 casos de covid-19, mientras que en el grupo vacunado solo 11 casos. También se requieren dos dosis. Todos los casos severos de covid-19 ocurrieron en el grupo placebo. Los eventos con reacciones severas fueron raros y en igual frecuencia en ambos grupos (placebo y vacunado). En el grupo vacunado ocurrió con mayor frecuencia una reacción transitoria moderada.

Con estos excelentes resultados, verificados en sus diferentes fases por las agencias reguladoras en Estados Unidos, Reino Unido, Unión Europea, y de otros países, ambas vacunas fueron aceptadas para ser utilizadas de acuerdo con las prioridades de los sistemas de salud.

En la actualidad, entonces, el objetivo es que estas vacunas, y otras tan o más efectivas que puedan aprobarse, se utilicen para cubrir a toda la población mundial. Para que ello pueda realizarse a la brevedad, dos grandes brechas deben evitarse. La primera de ellas es que muchos países no cuentan con los mecanismos institucionales para examinar la calidad de las evidencias para aprobar vacunas en general (incluyendo, por supuesto, las anticovid-19). Lo ideal es que todas las pruebas de todas las vacunas pudieran examinarse y. en consecuencia, decidir en función de los mejores criterios (mayor efectividad, menores costos, mayor facilidad en la administración). Lamentablemente, muchos países no solo no cuentan con estos mecanismos, sino que por distintas razones (muchas veces poco transparentes), los gobiernos han tomado estas decisiones sin contar con el adecuado respaldo científico. De manera que es posible que expongan a sus poblaciones a riesgos, o que no faciliten las opciones de vacunas de la mejor calidad.

La segunda gran brecha está relacionada con las capacidades para vacunar a la totalidad de la población en los países. Luego de un mes de iniciadas las vacunaciones, por ejemplo, solo cinco países de América Latina (Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, y México) reportan datos de personas vacunadas para comparaciones internacionales. Ninguno de estos países alcanza 0,5 dosis por cada 100 personas, mientras Israel ya se acerca a 30%. De no tomarse con prontitud las medidas adecuadas para la adquisición, transporte, preservación, y administración de las vacunas en los países de América Latina, a medida que pasen los meses, la brecha de cobertura crecerá con respecto a los países de economías avanzadas, afectando por supuesto las posibilidades de recuperación económica y social. Para que estas brechas no se produzcan, se requiere reducir la brecha de políticas a la brevedad. Ese es en estos momentos el tamaño del reto para superar la pandemia.

Politemas, Tal Cual, 20 de enero de 2021

jueves, 14 de enero de 2021

Capacidad para vacunar contra covid-19

Afortunadamente ya están disponibles varias vacunas contra covid-19. La gravedad de la pandemia, el desarrollo científico existente, y la asignación de los recursos requeridos, actuaron de manera sinérgica para que se lograra probar la seguridad y efectividad de varias vacunas en menos de un año. Y quizás en los próximos meses se aprueben otras más. 

Ahora el gran reto de los sistemas de salud es garantizar que las vacunas sean administradas a la mayor cantidad de personas en el menor tiempo posible. Mientras más rápido se pueda hacer. se evitarán muchos casos y fallecimientos. En esta semana en América Latina se ha registrado más de 3.000 fallecimientos diarios por covid-19, esto es, 22% de los que ocurren a escala global. Todavía muchos países de la región no han controlado la pandemia. Los retos para los próximos meses son, en consecuencia, mejorar las medidas de control, y vacunar la mayor cantidad de personas. 

La experiencia en los países con mayores recursos, algunos de ellos en los cuales se han generado las vacunas, indica que la tarea no será nada fácil. Cuando se está a punto de cumplir un mes del inicio de la vacunación, solo en Israel se ha logrado un porcentaje de cobertura por encima de 20%. En varios países europeos y en Estados Unidos, se han reportado significativas deficiencias en la gestión de la vacunación, la cual involucra en algunos casos sofisticados procesos de transporte, distribución, y almacenamiento. 

Conviene, entonces, explorar la situación de partida que tienen los países de América Latina para gestionar adecuadamente este complejo proceso de vacunación. La primera consideración es práctica: los países que estén realizando con alta efectividad los programas regulares de vacunación tienen mayores posibilidades de adaptarse a las exigencias en el caso de la vacuna contra covid-19. Por supuesto, esto no es una regla automática. Ya se ha visto que realizar algunas tareas no significa que se tendrá igual capacidad al enfrentar una situación nueva. Pero, a los efectos de la comparación, se puede asumir que aquellos países con altas coberturas de vacunaciones tendrán ventajas iniciales. 

Para tener una referencia de las capacidades de vacunación de los países, se pueden seleccionar solo dos vacunas: la vacuna anti-tuberculosa (BCG), y la vacuna contra el sarampión. Ambas deben ser administradas en América Latina, en general, en los primeros años de vida. La BCG se coloca inmediatamente después del nacimiento. Lo ideal es que, al egreso de la maternidad, el recién nacido ya tenga administrada la vacuna. En el caso de la vacuna anti-sarampionosa, lo ideal es que el niño haya sido vacunado con la segunda dosis al comenzar el segundo año de vida. Los diferentes períodos de vacunación también permiten explorar la capacidad del sistema de salud para mantener el contacto con las personas. 

En principio, la situación ideal es que en ambas vacunas alcancen la cobertura del 100% de la población. La cobertura promedio de BCG en los países de América Latina fue 88% en 2019 (último año con información disponible en el sitio web de UNICEF). En Cuba, República Dominicana, Panamá, y Uruguay, se alcanzó 99% de cobertura. En Brasil, El Salvador, Haití, y México, la cobertura fue menor de 80%. 

En la vacuna anti-sarampionosa, la cobertura promedio en la región fue 76% (de la segunda dosis), lo cual indica también que a medida que aumenta la edad de las personas, el contacto con los servicios de salud disminuye. En Cuba, Nicaragua, y Uruguay la cobertura fue 99%. Sin embargo, en nueve países (Bolivia, Brasil, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Haití, México, Perú, y Venezuela) la cobertura se registró por debajo de 80%. En Bolivia, Haití, y Venezuela, la cobertura fue menor de 50%. Venezuela registró la menor cobertura de la región (13%). 

La vacunación contra covid-19 deberá tomar en cuenta estas restricciones en las coberturas de otras inmunizaciones. Es de especial significación que la población que debe recibir la vacuna anticovid-19 se encuentra en los rangos de mayor edad. Estas personas, en muchos países, tienen un contacto limitado o nulo con el sistema de salud. Localizar estas personas y administrar la vacuna requerirá significativos esfuerzos de los servicios de salud. A este aspecto habría que agregar que en muchos países no se cuenta con los mecanismos institucionales para incorporar las vacunas en los planes de compras de los servicios públicos. Esto puede explicar que a la fecha solo en Argentina, Costa Rica, Chile, y México se cuenta con información sobre personas vacunadas que permita realizar comparaciones internacionales. 

Si las limitaciones que tienen actualmente los programas de vacunaciones de los países de la región, afectan la vacunación contra covid-19, es evidente que los sistemas de salud no podrán garantizar la mayor cobertura en el menor tiempo posible. Si a ello se agregan las limitaciones económicas de los países, agravadas por la pandemia, es también claro que es fundamental un acuerdo dentro de los países para darle prioridad a la vacunación anticovid-19, apoyado por recursos, probablemente de fuentes internacionales en algunos casos. Solo así se podrá evitar que la cobertura de la vacuna anticovid-19 sea otra área en la que se exprese crudamente la inequidad en el acceso a los servicios de salud en el contexto global.

Politemas, Tal Cual, 13 de enero de 2021

lunes, 28 de diciembre de 2020

¿Cómo puede evolucionar la pandemia en 2021?

La pandemia entra en el segundo año. A finales de 2019, solo en China se habían registrado los casos de neumonías atípicas que terminarían siendo conocidas como casos de covid-19. Fue apenas a principios de 2020 que la OMS recibió la notificación de las autoridades chinas. A partir de ese momento, el mundo ha experimentado la severidad de la pandemia, con afectaciones en todas las facetas de la vida social. 

Cierra 2020 con el gran avance representado por las distintas vacunas que ya están disponibles contra covid-19. En algunos países como Reino Unido, Estados Unidos, Rusia, China, se ha comenzado la administración de las vacunas, aunque no todas ellas han estado sometidas a los mismos procedimientos de evaluación por las agencias reguladoras. Pero lo cierto es que la perspectiva de que se pueda vacunar a la población en los próximos meses, constituye una excelente noticia. 

Dado que la vacunación de una proporción alta de la población no se puede conseguir tan rápido, es conveniente visualizar los posibles cursos de la pandemia en los próximos meses. Queda muy claro que incluso en los países más avanzados, la pandemia requerirá atención significativa en el 2021. Los próximos meses son de especial preocupación porque, aunque esté disponible la vacuna, la tendencia de la infección en las próximas semanas está vinculada con las medidas de prevención que deben seguir las personas en esta fase final del año. Ya existen evidencias del aumento de casos en muchos países europeos, por ejemplo. 

Luego de superados estos dos o tres meses próximos, queda ya de parte de los sistemas de salud de los países más avanzados garantizar que la vacuna sea administrada a la mayor cantidad de personas en el menor tiempo posible. Por lo tanto, se podría estimar que, para finales de 2021, en la mayoría de estos países la situación de la pandemia ha debido mejorar significativamente. 

Lamentablemente, esta no es la situación esperable en áreas como América Latina. Sabemos que el número de casos en la región ha representado el 19% de los casos totales, y casi el 30% de los fallecimientos en el mundo. Estas proporciones superan ampliamente el 8% de la población mundial, que es la correspondiente a América Latina. Por otra parte, en la gran mayoría de los países a la fecha no se ha controlado la pandemia, situación muy diferente a la de Europa. 

Si bien es cierto que algunos de los países de la región, ya han aprobado la utilización de la vacuna, la puesta en marcha de la logística necesaria estará condicionada por las restricciones estructurales de los sistemas de salud. Se puede estimar, entonces, que la pandemia avanzará mucho más hasta que se puedan tener los efectos de la vacunación. Esto significa que muy probablemente en muchos países de la región se sigan registrando más de 100 casos diarios nuevos de covid-19 por millón de habitantes, esto es, 10-15 veces más que en las fases de control de la mayoría de los países europeos. 

La consecuencia de esta prolongación en la magnitud de los casos nuevos, tendrá efectos más intensos en la provisión de los servicios de salud. Ya sería el segundo año consecutivo en el que la prioridad en la asistencia de los casos de covid-19, impedirá la realización cabal de las actividades de prevención y tratamiento de los otros problemas de salud. Es más, podría decirse que el conocimiento de la magnitud de estas brechas de atención, requerirá mucho más tiempo que la duración de la fase crítica de la pandemia. 

El hecho de que los casos de covid-19 puedan reducirse con la administración de las vacunas, no significa que vayan a desaparecer. Todas las evidencias indican que covid-19 tendrá una presencia significativa por un tiempo considerable. Esto implicará cambios financieros, organizativos y de servicios, que por supuesto encontrarán a los sistemas de salud con restricciones significativas. 

En este contexto, alcanzar la cobertura universal de salud, establecida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el año 2030, sufrirá retrasos considerables, especialmente si agregamos a los efectos en los sistemas de salud, los que se están produciendo en las economías y en los sistemas de protección social de América Latina. Es por ello que 2021 será un año de avances con respecto a las fases más agudas de la pandemia, muy vinculados a las capacidades institucionales de los sistemas de salud, pero en modo alguno significará una solución de fondo. Lo que si debe traer el nuevo año es una reflexión profunda, en los liderazgos generales de la sociedad, sobre las implicaciones de la pandemia para los ya deteriorados niveles de vida de los latinoamericanos. La pandemia ha puesto al descubierto grandes restricciones. Ojalá en 2021 también se puedan empezar a construir las nuevas alternativas.

Politemas, Tal Cual, 23 de diciembre de 2020

sábado, 26 de diciembre de 2020

Diez meses en la primera ola

El inicio de la vacunación contra covid-19 en varios países del mundo es una noticia extraordinaria. Que ya estén disponibles alternativas para prevenir casos y fallecimientos es un logro muy relevante de las capacidades de investigación a escala global. Sin embargo, garantizar que las vacunas sean administradas a toda la población que la requiere llevará tiempo. También se puede anticipar que el desempeño de los sistemas de salud no será igual en todas las regiones del mundo. De manera que la desigualdad del acceso a la vacunación es casi un hecho indiscutible. 

A pesar de que las vacunas estén disponibles, el ritmo de administración implica que transcurrirán varios meses para cubrir una proporción significativa de la población. Mientras tanto, la pandemia seguirá avanzando. En algunos países el número de fallecimientos supera en la actualidad la cifra de las primeras etapas. Hasta el punto que en algunos países de Europa se estén considerando medidas de la mayor severidad para evitar el incremento de casos por las celebraciones de fin de año. 

La atención está concentrada en la evolución probable de la pandemia. Y para ello se ha popularizado el concepto de “ola” con el propósito de describir la secuencia de los casos. Lo que se ha observado en muchos países es que se produce un punto máximo de casos, a partir del cual comienza el descenso (por las medidas tomadas). En la experiencia de la gran mayoría de los países de Europa, este descenso llegó a ser menor de 8 casos nuevos diarios de covid-19 por millón de habitantes. Es decir que, comparado con las tasas máximas de más 100 casos nuevos diarios por millón, alcanzar la cifra de 8 (o menos), es indudablemente una gran diferencia. Estos países experimentaron el primer ciclo de la pandemia, también llamado “primera ola”. 

La evolución deseable es que los países se mantuvieran en este nivel de 8 casos nuevos diarios por millón de habitantes. Este fue el caso, por ejemplo, de Corea del Sur. En esta situación, los países solo tendrían la primera ola. Cuando los casos empiezan a aumentar nuevamente, y superan este umbral de 8 casos, se podría presentar la segunda ola. Esto es lo que ha ocurrido en países europeos, hasta el punto que muchos de ellos han experimentado topes de casos superiores a los de la primera ola. Nuevamente, para que termine la segunda ola habría que volver a alcanzar 8 casos nuevos diarios por millón de habitantes. Al 14 de diciembre, todos los países que controlaron la primera ola en Europa, tienen tasas superiores a 8 casos nuevos diarios por millón. Dicho de otra manera, están todavía en la segunda ola. 

En América Latina se pueden indicar cuatro grupos de países en cuanto a la evolución de los casos de covid-19. En el primer grupo están países que han registrado menos de 8 casos nuevos diarios/por millón, pero no tienen registros de los diagnósticos de covid-19 comparable en el contexto internacional. Este es el caso de Haití y Nicaragua. 

En el segundo grupo están Uruguay y Cuba. Ambos países cuentan con datos comparables en el ámbito internacional sobre pruebas diagnósticas de covid-19. Los registros indican que estos dos países mantuvieron el número de nuevos casos diarios por debajo de 8 durante un largo período. Sin embargo, Uruguay, desde el 16 de octubre, ha registrado un aumento sostenible de casos (actualmente tiene 103 casos nuevos por millón). Es evidente, entonces, que Uruguay se encuentra en la segunda ola. Por su parte, Cuba ha registrado cifras superiores a 8 casos por millón desde el 9 hasta el 13 de diciembre. Habría que esperar las próximas semanas para determinar si este aumento corresponde realmente a una segunda ola. 

En el tercer grupo de países solo está en este momento Bolivia. La tasa máxima de casos fue alcanzada por Bolivia el 22 de julio (146 casos por millón). Entre el 8 y 29 de noviembre registró un número de casos diarios menor a 8, indicativo, según el criterio señalado, de alcanzar el control. Sin embargo, ya la cifra de casos se encuentra en 20, de manera que, de continuar esta tendencia de aumento, Bolivia podría entrar francamente en la segunda ola. 

El cuarto grupo está conformado por 15 países de la región. En todos ellos, no se ha disminuido la tasa de nuevos casos por debajo de 8 después del inicio de la pandemia. Esto significa que se han mantenido por diez meses en la primera ola. En este grupo destacan Panamá, Argentina, Paraguay, Costa Rica, y Colombia, que registran en la actualidad más de 100 casos nuevos diarios por millón de habitantes. Panamá registra en este momento la tasa más alta de todos los países de América Latina durante la pandemia, esto es, 500 casos nuevos diarios por millón de habitantes. 

A diferencia de Europa, la mayoría de los países de América Latina continúan en la primera ola. Esto significa que la presión sobre los servicios ha sido permanente a lo largo de estos diez meses. Las consecuencias tanto para los recursos humanos y la gestión de los servicios son de la mayor significación. Lamentablemente, tal como se deriva de las tendencias actuales, el número de casos diarios continuará en niveles muy altos. La vacunación contra covid-19, en consecuencia, será realizada en contextos de gestión severamente afectados.

Politemas, Tal Cual, 16 de diciembre de 2020

viernes, 4 de diciembre de 2020

Tareas previas a la vacunación contra covid-19

Anuncios recientes por parte de empresas farmacéuticas internacionales, han confirmado que existen posibilidades de que en los próximos meses se disponga de vacunas efectivas para proteger contra el virus causante de covid-19. Los resultados de los estudios, no publicados todavía en revistas especializadas arbitradas, indican que la efectividad puede alcanzar niveles compatibles con los más altos obtenidos hasta la fecha por otras vacunas. La siguiente fase consiste en lograr la aprobación de los organismos reguladores, especialmente en Estados Unidos y Europa. Cumplidos estos pasos, las vacunas podrán administrarse a escala global. 

La posibilidad de que estas vacunas estén disponibles ha motivado a muchos gobiernos a tramitar las respectivas compras. Algunos de estos gobiernos (Alemania, España) también han aprobado planes de vacunación para el próximo año. En Estados Unidos se ha solicitado la aprobación de emergencia, con lo cual se podrá indicar la vacuna al personal de salud a cargo de la atención de pacientes con covid-19 y a otras poblaciones en riesgos. 

La obtención de una vacuna en pocos meses, con los niveles de efectividad reportados, es un logro extraordinario. Demuestra las inmensas capacidades tecnológicas puestas en funcionamiento y ampliadas en el curso de la pandemia. También evidencia el enorme avance experimentado, especialmente si se compara con el tiempo que se logró obtener otras vacunas en el pasado. 

A pesar de estas extraordinarias y gratas noticias, colocar la atención exclusivamente en la vacuna puede traer consecuencias negativas para las personas que día a día siguen adquiriendo la infección, y para aquellas que tienen complicaciones por las cuales deben ingresar a centros hospitalarios. Esta situación es especialmente preocupante en América Latina. Por dos razones. La primera es la gran afectación que ha sufrido la región con casi un 25% del total de casos de covid-19, y el 33% de los fallecimientos en todo el mundo, a pesar de tener solo el 8% de la población. 

La segunda razón está vinculada con la brecha de políticas de la región con respecto a los países que han logrado un mejor desempeño en el control de la pandemia. La gran mayoría de los países de América Latina no han alcanzado el control. Si se compara con Corea del Sur, algunos países tienen una incidencia diaria de casos 45 veces superior y una mortalidad 120 veces mayor. 

Es fácil suponer que las debilidades que han mostrado los sistemas de salud de la región ante la pandemia, también pueden manifestarse en la ejecución de las tareas que concluyan en la vacunación de los millones de latinoamericanos requeridos. Conviene identificar las tareas que se deberían realizar en los próximos meses a tal efecto. 

La primera de ellas es mejorar las estrategias de control desarrolladas hasta fecha. En los países que se encuentran negociando la adquisición de las vacunas, se espera comenzar las inmunizaciones a principios de 2021. Los países de América Latina podrán entrar en arreglos particulares con estas empresas y/o acordar con los organismos internacionales que están facilitando la adquisición de las vacunas en el marco de la cooperación con la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el mejor escenario las inmunizaciones también podrían comenzar en el primer semestre de 2021. Esto significa que todavía queda un período crítico (entre 4 y 6 meses) en los cuales se requiere seguir evitando infecciones y tratando personas enfermas. Es también esperable que la flexibilización de las medidas, relacionada con el hecho de contar con la vacuna, puede generar un aumento de casos de covid-19. Tales situaciones deberán ser atendidas con prontitud, especialmente en aquellos países de la región que siguen con 100 o más casos diarios de covid-19 por millón de habitantes (Argentina, Panamá, Costa Rica, Colombia, Brasil, y Paraguay). 

La segunda tarea es realizar las modificaciones de procesos, equipos, recursos humanos, entre otras, que son necesarias para que la vacunación sea exitosa. Es de suponer que los países con mejores capacidades en los programas de inmunizaciones, podrán sacar provecho de estas ventajas para el caso específico de la vacuna para prevenir covid-19. Aquellos países con mayores restricciones deberán renovar o reforzar los programas de inmunizaciones, especialmente en la atención a las áreas de menor acceso de los servicios de salud, casualmente también las que pueden tener población de mayor riesgo. Estas actividades de preparación no deberían significar la desatención de las medidas de control ya señaladas. 

La situación ideal es que, paralelo a las dos tareas anteriores, los sistemas de salud de la región examinen en detalle las restricciones que tienen con respecto al atención de las enfermedades infecciosas. Muchas de ellas han sido evidenciadas en la manera de enfrentar la pandemia. Lo importante es tener presente que existen riesgos de otras epidemias en el futuro, y que en muchos países la atención de las enfermedades infecciosas no cuenta con los recursos humanos y técnicos necesarios. 

Los efectos que ha tenido la pandemia hasta la fecha en la región indican que se requieren cambios sustantivos en las estrategias para atender epidemias y endemias. Algunas enfermedades erradicables todavía están presentes en la región. Otras enfermedades frecuentes como malaria y dengue, solo por citar unas pocas, deberían registrar muchos menos casos. Es claro que no solo será complicado lograr la cobertura universal en enfermedades crónicas, también habrá que priorizar a las enfermedades infecciosas. Lo que ha vivido el mundo en 2020 pareciera no dejar ninguna duda.

Politemas, Tal Cual, 25 de noviembre de 2020

martes, 17 de noviembre de 2020

La brecha de políticas en la pandemia

Luego de nueve meses de pandemia, el desempeño de los países de América Latina en las políticas de control es bastante decepcionante. La región, con el 8% de la población mundial, ha registrado hasta la fecha el 24% de los casos y el 35% de las muertes por covid-19. Al día de hoy, se reportan diariamente 2.000 muertes por covid-19 en el conjunto de los países. Siete países (Perú, Brasil, México, Chile, Bolivia, Argentina, y Ecuador) están en el grupo de los diez con mayor mortalidad en el mundo. 

La pandemia ha evolucionado en fases en muchos países. Esto es, se produjo una primera fase con gran número de casos y muertes, que fue sucedida por un período de reducción significativa de los casos. Así sucedió en todos los países de Europa, por ejemplo. Esta primera fase de crecimiento en el número de casos con la posterior reducción duró en promedio aproximadamente tres meses. En las últimas semanas, todos los países de Europa han experimentado una nueva fase de aumento de casos, que ha obligado a implementar severas medidas de distanciamiento, en muchos casos con amplia suspensión de actividades sociales y productivas. En América Latina, por el contrario, la gran mayoría de los países todavía se encuentra en la primera fase. Es verdad que se han reducido los casos diarios, pero no en los niveles de los países que fueron más exitosos en las políticas de control. 

Si se toma como criterio de éxito del control de la pandemia, el menor número de nuevos casos diarios de covid-19, se puede fijar el límite en 10 casos diarios por millón de habitantes. Este valor no ha sido superado por Corea del Sur desde que controló la pandemia. La gran mayoría de los países de Europa registraron menos de 10 casos por millón de habitantes en el período de control. En consecuencia, este criterio puede ser de utilidad para clasificar los países de América Latina con respecto al desempeño. Esto es, los países con más de 10 casos diarios por millón tienen una brecha con respecto a los países más exitosos. 

Entre los países que han tenido menos de 10 casos nuevos diarios de covid-19 están Uruguay y Cuba. Sin embargo, en las últimas semanas en Uruguay se ha producido un aumento en el número de casos diarios nuevos de covid-19 (hasta llegar a 16 por millón). Ambos países tienen una mayor capacidad institucional en términos de salud pública, cuando se comparan con el resto de los países de la región. Aunque Nicaragua y Haití también registran menos de 10 casos nuevos diarios por millón, no cuentan con cifras de realización de pruebas diagnósticas para comparar con el resto de los países. El quinto país del grupo es Bolivia, el cual alcanza este nivel luego de seis meses de evolución de la pandemia. 

El segundo grupo de países está conformado por aquellos que tienen entre 10 y 50 casos nuevos diarios por millón de habitantes. Esto significa entre 2 y 5 veces el criterio establecido. En este grupo se encuentran Guatemala, Honduras, República Dominicana, México, Ecuador, Venezuela, y El Salvador. Solo Honduras y Venezuela no tienen cifras para comparaciones de la realización de pruebas diagnósticas. 

En el tercer grupo se encuentran Paraguay, Perú, Brasil y Chile, todos con un número entre 50 y 100 casos nuevos diarios de covid-19 por millón de habitantes. Esto significa entre 5 y 10 veces el número de casos de los países con mejor desempeño. El cuarto grupo corresponde a los países con mayor cantidad de casos por millón de habitantes (Argentina, Panamá, Costa Rica, y Colombia), con 15-20 veces más casos que los países de mejor desempeño. 

Las diferencias de desempeño señaladas deben examinarse en cada caso en particular. Por ejemplo, países con mayores fortalezas en los sistemas de salud (Argentina, Colombia, y Costa Rica), tienen al día de hoy los desempeños más bajos. Esto significa que incluso estos países tienen brechas muy grandes con respecto a los países líderes, en este caso en el control de la pandemia, pero quizás extensible al control de otras enfermedades infecciosas o crónicas. También es posible que otros países con menores capacidades de salud pública hayan gestionado más adecuadamente la pandemia. En todo caso, las magnitudes de las brechas con respecto a los países líderes, indica las dimensiones de las tareas pendientes en el diseño e implementación de políticas en los sistemas de salud de la región.

Politemas, Tal Cual, 11 de noviembre de 2020