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domingo, 9 de agosto de 2015

Sobre la pobreza de 2013

La última información sobre pobreza, medida en términos de ingreso, que está disponible (con la serie completa de datos) en el sitio web del INE es la correspondiente al año 2013. También está disponible la serie para la medición de necesidades insatisfechas hasta el mismo año. 

En épocas de alta inflación y caída de la actividad económica es mucho más importante la medición de la pobreza por ingresos. Porque es justamente el ingreso la condición que está variando más, en este caso disminuyendo. De allí que sea fundamental determinar el porcentaje de familias que están en situación de pobreza, para que se diseñen e implementen las correspondientes acciones por parte del gobierno.

Debe recordarse que Venezuela tiene la tasa de inflación más alta del mundo desde hace tres años (2013, 2014, 2015). Para este año los pronósticos son preocupantes. La información del BCV no está disponible desde diciembre del año pasado, pero analistas nacionales e internacionales han indicado que puede llegar a 200%, incluso más. De esa manera, la tasa de inflación de este año sería la más alta de Venezuela en toda su historia, y la más alta en América desde el año 1995. 

Con respecto al crecimiento económico, debe indicarse que estamos en el segundo año seguido de recesión. En el 2014 la economía disminuyó en 4%. Para este año está prevista una nueva caída, de casi 10% según analistas especializados. 

En condiciones de alta inflación y caída de la actividad económica, está demostrado que una fracción de la población que no puede compensar la caída relativa en sus ingresos, puede entrar en situación de pobreza. Esto es especialmente grave para las personas que no pueden adquirir los alimentos, porque son estos productos los que más están expuestos a la inflación.

Sabemos por los últimos datos del INE, para el segundo semestre de 2013 (hace casi dos años), que ya en ese momento la pobreza extrema afectaba a 612.000 hogares. Eso representaba el porcentaje más alto desde 2006. También nos indica el INE que 9,8% de los venezolanos en 2013 no tenían los recursos para comprar los alimentos. Es decir, estaban en situación de pobreza extrema. La cifra total de personas en esta condición era 2,7 millones. Hay que señalar también que en el año 2013 la pobreza extrema había aumentado 3% con respecto a 2012.

Dada la situación en agosto de 2015, traducida en aumentos del precio de los alimentos, y continuación de la recesión, es conveniente conocer de qué manera están afectadas las familias que ya estaban en situación de pobreza en 2013. Y también es fundamental conocer la proporción de familias que ahora no tienen los recursos para estar por encima del límite de la pobreza (medida de acuerdo con los ingresos). Es por ello que el INE quizás deba actualizar la serie de pobreza disponible en su sitio web, y además informar lo más pronto posible de los resultados de la primera medición de pobreza del año 2015. Con esa información, el gobierno podría indicar las decisiones que ha identificado para enfrentar la situación de pobreza en el país.

Columna de Acuerdo Social, Últimas Noticias, 9 de agosto de 2015

domingo, 26 de julio de 2015

Dimensiones de la inflación

La última cifra de la tasa de inflación fue publicada por el BCV en diciembre de 2014. Como si la historia se hubiera suspendido en ese momento. De manera que ya tenemos casi siete meses sin información oficial sobre la evolución de la inflación. La omisión de la información ya es negativa. Pero es más negativo lo que implica, es decir, la certeza de que el ritmo inflacionario se intensifica.

Los ciudadanos, por su parte, ven aumentar los precios día a día. Los incrementos son muy altos, la vigencia de los presupuestos se acorta a pocos días, las empresas prefieren prácticamente el pago de inmediato. La contradicción es evidente: no hay información oficial, pero en las casas y en la calle no hay otro tema. El aumento de los precios ha tomado en toda su extensión la vida de los venezolanos.

Ahora bien, ¿qué se puede decir de la magnitud de la inflación? ¿Cómo se compara con la que hemos tenido en otras épocas en el país? ¿Cómo se compara con lo que sucede en otras partes del mundo?

A todas luces, la tasa de inflación de 2015 será la más alta en la historia del país. Expertos nacionales e internacionales pronostican una tasa de inflación cercana al 200%. Es evidente que en estas magnitudes la afectación de la vida de familias y empresas es total. Desde 1995 ningún país de América ha tenido una tasa de inflación superior a 100%. 

También la tasa de inflación de 2015 será la más alta del mundo. De acuerdo con los anteriores estimados, la tasa de inflación de Venezuela en este año será seis veces superior a la del país que tendría la segunda tasa de inflación (Ucrania). La tasa de inflación de Venezuela sería entonces la más alta del mundo por tercer año seguido (2013, 2014 y 2015). La economía venezolana es la de mayor inflación en el mundo, ya es un hecho estructural.

En el contexto de América, la tasa de inflación de Venezuela ha sido la más alta en todos los años desde 2007. Eso equivale a nueve años seguidos. En el período 1999-2015, la economía de Venezuela ha tenido la tasa de inflación promedio más alta en América (superior a 30%). 

Ante todas estas evidencias, elaboradas por los organismos internacionales con la información oficial (hasta finales del año pasado), sería de gran utilidad conocer la opinión del Banco Central de Venezuela y del ministerio responsable de las finanzas sobre esta situación. Según la Constitución, el BCV es el responsable de la estabilidad de precios (artículo 318), y entre ambas instituciones son responsables de la armonización de la política fiscal y la monetaria (artículo 320). Un poco más adelante se señala que el BCV “no podrá convalidar políticas fiscales deficitarias”.

Los responsables de estas instituciones deberían informar al país sobre la realidad de la inflación. Aclarar, por ejemplo, si es que tienen otras cifras. En caso de que no, deberían explicar las razones por las cuáles Venezuela se ha convertido en la última década en la economía de mayor inflación en el mundo. Eso sería todo.

Columna de Acuerdo Social, Últimas Noticias, 26 de julio de 2015

viernes, 11 de noviembre de 2011

Se firma pero no se cumple

A pocos días de conocerse que tres personas murieron en una de las sedes del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), en condiciones absolutamente inaceptables en una sociedad democrática respetuosa de los derechos humanos, se reúne en El Salvador la Asamblea General de la OEA. El tema seleccionado es el problema público más importante en muchos países de la región: el auge incontrolado de la violencia, y su efecto en la vida y bienes de millones de habitantes.

La declaración de la OEA expresa las posiciones de los gobiernos de los países signatarios. En primer lugar, se establece que la lucha contra la violencia es una prioridad en la atención de los gobiernos. Y que esa prioridad debe llevarse a la práctica en el marco de la democracia y en el pleno ejercicio de la vigencia de los derechos humanos.  También acuerdan los gobiernos que la lucha contra la violencia, a través de políticas de seguridad pública, debe dirigirse a las causas. Es decir, no basta atender los efectos, hay que ir al fondo de la generación del problema.

En la lucha contra la inseguridad, ratifican los gobiernos, es fundamental centrar la atención en los individuos.  Esto es, promover comunidades más seguras, sostenibles y coherentes. Para que la atención a las familias y las personas sea directa, efectiva, garantizando la reducción de los riesgos para sus vidas y sus bienes.  También la declaración ratifica que estas políticas requieren la participación de múltiples actores: los individuos organizados, los gobiernos de todos los niveles, la sociedad civil, los medios de comunicación, las universidades, el sector privado. O participamos todos, o sufrimos todos las consecuencias.

También indica la declaración que se debe fortalecer al Estado para que cuente con políticas públicas de largo plazo, que atiendan las condiciones de los grupos de mayor riesgo. Debe ser un Estado capaz de garantizar derechos, a través de los múltiples canales institucionales que requiere un problema de esta complejidad. Y dentro de ello debe tener especial importancia la prevención, rehabilitación y reinserción social, de manera que la atención del problema sea lo más integral posible. Al mismo tiempo se señala que las políticas públicas educativas deben promover la cultura que permita la eliminación de la violencia en las familias.

Para alcanzar lo anterior se requieren políticas que promuevan el acceso universal a la justicia, y a toda la protección de un sistema penal efectivo y confiable. La declaración lo deja bien establecido, así como la promoción de sistemas penitenciarios basados en el respeto a la persona humana y a los derechos humanos.

La declaración señala todas las acciones que se deben ejecutar en los países para que se reduzca la violencia, la inseguridad y la delincuencia. Cada una de ellas indica una amplia área de tareas que deben realizarse. La responsabilidad de los gobiernos es fundamental. Muchas de estas acciones requieren compromisos de gran aliento, sostenibles, efectivos.

El auge de la violencia en Venezuela, expresado en el aumento de las tasas de homicidios, y otros delitos contra personas y bienes, deja muy claro que las recomendaciones de la OEA no son la guía de las políticas en el área en nuestro país. Sin embargo, el gobierno la firmará. Evidencia muy clara de que una cosa es lo que se firma y otra lo que se cumple.

Columna de Acuerdo Social, Últimas Noticias, 12 de junio de 2011

domingo, 16 de octubre de 2011

Cuando el diagnóstico llega tarde

La efectividad de un sistema de salud se mide cada día más por la capacidad de anticipar. Es decir, prevenir lo más rápidamente posible los efectos en las personas. Se trata de evitar tanto las muertes como las enfermedades. En Venezuela tuvimos en 2008 (último año de información oficial disponible),  más de 133.000 muertes por todas las causas. En ese gran total se contabilizaron 1.218 muertes por cáncer de cuello uterino. Todas ellas han podido evitarse.

La muerte por cáncer de cuello uterino es cada día más evitable. El tiempo que transcurre entre la aparición de una lesión superficial en el cuello uterino y la afectación más profunda es casi 15 años. Es decir, si cada mujer asistiera con regularidad a realizarse el despistaje del cáncer de cuello uterino, conocido como citología cervical o Papanicolau, se podría identificar en todos los casos la lesión, y proceder con el tratamiento precoz.

El 100% de las mujeres que son diagnosticadas con una lesión incipiente de cáncer cervical, pueden ser curadas completamente. Para ello deben recibir el tratamiento adecuado. Si el diagnóstico se produce en fases más avanzadas de la lesión cancerosa, entonces la posibilidad de curación empieza a decrecer. De manera que la pregunta central es, ¿por qué 1.218 mujeres murieron en 2008 por esta causa cuando es completamente prevenible?

La respuesta a esa pregunta dice mucho de la situación del sistema de salud. Todas esas mujeres no recibieron los servicios de diagnóstico con la debida anticipación. Probablemente, muchas de ellas no fueron atendidas en un servicio de salud. Quizás tuvieron sus partos sin el control prenatal, y por consiguiente no tuvieron la oportunidad de realizarse la citología cervical. En esas condiciones, la progresión de la lesión avanzó a formas de menor posibilidad de curación.  En el grupo de mujeres entre 40 y 44 años, la mortalidad por cáncer de cuello uterino aumentó 11% entre 2000 y 2008.  En el grupo entre 50 y 54 años, aumentó 15%.

Todo lo anterior evidencia con claridad que nuestro sistema de salud está muy lejos de cumplir con sus funciones centrales. Es inadmisible que una patología que puede ser diagnosticada y tratada con una cantidad razonable de recursos, esté aumentando en frecuencia y probablemente en severidad. Todas las acciones de prevención y anticipación no son cumplidas.

Lo que ocurre con el cáncer de cuello uterino es apenas una muestra de lo que debe estar ocurriendo con problemas de salud de mayor complejidad, y con menos posibilidades de prevención y curación. Si no podemos con lo sencillo, mucho menos con lo complicado. De allí que la gerencia general del sistema se vería muy beneficiada con una mayor dosis de definición de los problemas reales, de la estimación de las posibilidades de detección, y especialmente, de identificar los riesgos de personas y familias con mayor precisión. Sólo así es posible resolver problemas sencillos en teoría, pero que requieren una gran dosis de organización y trabajo sistemático.

De no producirse esos cambios, una gran parte de la mortalidad del país seguirá siendo injustificada, agravando la desigualdad en el acceso a los servicios, y aumentando el sufrimiento de personas y familias.

Columna de Acuerdo Social, Últimas Noticias, 16 de octubre de 2011