miércoles, 15 de diciembre de 2021

En el tercer año de pandemia

El reporte de la variante Ómicron de covid-19 en Suráfrica, tal como lo señaló el Director General de la OMS, ha puesto nuevamente de relieve que la pandemia no ha terminado. Este hallazgo se suma al aumento de casos experimentado en muchos países europeos en las últimas semanas, a los reportes de bajas coberturas de vacunación incluso en países con alta disponibilidad de dosis, y al nuevo criterio de que la vacunación completa implica la tercera dosis o refuerzo.

En América Latina solo tres países (Chile, Cuba, Uruguay) han alcanzado a la fecha la meta de 70% de cobertura completa contra covid-19. De acuerdo con las tendencias del ritmo de vacunación diario, es poco probable que otros países alcancen la cobertura esperada antes de que termine este año. En consecuencia, sin asumir los efectos que pudiera tener la nueva variante Ómicron, es bastante claro que 2022 será otro año de pandemia. Esto significaría al menos tres años de efectos en los países de la región, algunos de ellos con grandes restricciones de políticas públicas agravadas por la pandemia.

Con el propósito de identificar las condiciones de las personas luego de año y medio de pandemia, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Banco Mundial realizaron una encuesta en 24 países de América Latina y el Caribe. En el grupo de países se encuentran 18 de América Latina (no están Cuba y Venezuela). Las encuestas se realizaron en hogares a través de llamada telefónicas entre mayo y julio de 2021.

Dentro de los hallazgos más resaltantes de la encuesta se señala el deterioro en la calidad del empleo en la región, con el aumento de la informalidad. La mitad de las personas no ha recuperado el nivel de ingreso previo a la pandemia, a pesar de haber recibido transferencias regulares o de emergencia por parte de gobiernos y del sector privado.

La inseguridad alimentaria se ha duplicado en la región en la pandemia, especialmente en aquellos países con mayor desigualdad y pobreza. También se ha reducido la actividad educativa en 12% con respecto a la tasa de cobertura anterior a la pandemia. Las mujeres experimentan mayores restricciones para retener los empleos o para reingresar al mercado laboral. El rechazo a la vacunación contra covid-19 también es significativo (8% de la población en el agregado de la región), especialmente en los grupos de menor nivel educativo y en las zonas rurales.

La persistencia de casos y muertes por covid-19, y el hecho de en muchos países no exista un registro adecuado, significa que la incertidumbre continuará siendo un factor crítico para las políticas públicas. Las decisiones que afectan la actividad económica y educativa, serán completamente dependientes de la persistencia de la pandemia. Esto es especialmente preocupante en aquellos países en los cuales la cobertura de vacunaciones completas no alcanza a la fecha ni siquiera el 50% de la población (nueve países).

La prolongación de la pandemia en 2022, que es el escenario más probable, profundizará el deterioro en las actividades rutinarias de los sistemas de salud, y hará mucho más difícil acometer los nuevos retos, tal como están expresados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para el año 2030. Al ritmo actual, el 70% de cobertura se alcanzará en muchos países en el primer semestre de 2022. Ahora bien, sabemos ya que ese porcentaje seguramente será insuficiente para controlar definitivamente la pandemia. Esto puede significar, a menos que se tomen medidas extraordinarias para aumentar rápidamente las vacunaciones, que la pandemia de covid-19 puede ser la mayor restricción para el desarrollo de América Latina en los próximos años.

Politemas, Tal Cual, 1 de diciembre de 2021

sábado, 27 de noviembre de 2021

¿Qué factores influyen para controlar mejor la pandemia?

En pocas semanas comenzará el tercer año de la pandemia por covid-19. Todo indica que se prolongará por una gran parte del próximo año. En áreas de países con alto porcentaje de población vacunada, como la Unión Europea, se están registrando aumentos significativos de casos. Si bien es cierto que estos aumentos se han generado en países con menores coberturas, en todos los países el incremento de casos es una tendencia sostenida. En otras regiones, como América Latina, muchos países no han alcanzado coberturas de vacunaciones que puedan detener la evolución de la pandemia.

A pesar del amplio impacto de la pandemia, algunos países han logrado combinar las políticas adecuadas para minimizar la afectación en casos y muertes por covid-19. Conviene identificar los factores que pueden explicar el positivo desempeño de estos países. Tanto por los cambios que deben ocurrir en los países para el control pleno de la actual pandemia, como por las medidas necesarias para evitar nuevas pandemias.

De acuerdo con la información disponible en Our World in Data, los cinco países con menor tasa de mortalidad por covid-19 durante la pandemia, han sido los siguientes (entre paréntesis está el número de muertes por millón de habitantes): Nueva Zelanda (6,83), Taiwán (35,55), Corea del Sur (59,47), Australia (72,63), y Singapur (105,62). Todos ellos con menor tasa de mortalidad que Noruega (país con la menor tasa europea). El control alcanzado por estos países se logró desde el principio de la pandemia, e incluso habiendo iniciado las vacunaciones después que otros países que registraron rápidamente altas coberturas (como Chile).

Estas bajas tasas de mortalidad se han registrado, sin que estos países hayan implementado medidas de alta rigurosidad de políticas, de acuerdo con el índice elaborado por la Escuela de Gobierno Blavatnik de la Universidad de Oxford. Solo en los casos de Nueva Zelanda y Corea del Sur, este índice superó el valor de 80 (en Nueva Zelanda por dos meses, y en Corea del Sur por dos semanas, en toda la duración de la pandemia). En Taiwán el índice de rigurosidad de políticas (IRP) se mantuvo en 19 por varios meses.

Los cinco países señalados se encuentran entre los 35 primeros del mundo, en términos de la capacidad de compra per cápita en dólares. Singapur era el país del grupo con el mayor producto per cápita (en capacidad de compra comparada) con 98 mil dólares en 2019, mientras que Nueva Zelanda es el que tenía el menor (41 mil dólares). El hecho de que otros países con altos niveles de producto per cápita como Alemania, Países Bajos, Reino Unido, Estados Unidos, hayan registrado bajo desempeño en el control de la pandemia, es reflejo de que la disponibilidad de recursos es relevante, pero no es el único factor determinante.

También estos cinco países más exitosos lograron controlar la pandemia sin haber tenido mayor afectación que otros de economías avanzadas. Es decir, que la combinación de intervenciones rigurosas no supuso deterioro en las economías de los países. Según los datos del FMI, la reducción promedio de la actividad económica en este grupo de países fue -1,5% en 2019, tres veces menos que el promedio de los países de la Unión Europea (-4,91%). En Taiwán incluso el crecimiento económico fue superior al 3%. El país con mayor reducción del crecimiento fue Singapur con -5,3%. Para 2021 se estima que este grupo de países crecerá en promedio 4,9%, muy cercano al 5,5% promedio de los países de la Unión Europea. Con la excepción de Australia con 3,5%, los cuatro países restantes crecerán más de 4,2%. También el FMI estima que estos cinco países tendrán, en promedio, una tasa de desempleo menor en 3% que el promedio de los países de la Unión Europea.

Una caracterización inicial de los factores más influyentes en el éxito de estos cinco países, podría incluir, al menos: estabilidad política, economías de alta productividad, amplia inserción en los mercados globales, y altas capacidades institucionales en el ámbito de las políticas públicas, y en particular en las políticas de salud. La brecha con respecto a estos factores puede explicar la gran afectación de América Latina en la pandemia por covid-19. También puede mostrar la ruta de cambios que se deben realizar para evitar nuevas pandemias en el futuro.

Politemas, Tal Cual, 17 de noviembre de 2021

domingo, 21 de noviembre de 2021

Los países más exitosos en controlar la pandemia

En pocos días se cumplirán dos años de la difusión de reportes generados en China sobre casos de una “neumonía atípica”. A las pocas semanas, la OMS informó a los países que debían tomar medidas para enfrentar una emergencia internacional de salud pública, luego declarada pandemia de covid-19. Hasta la fecha, los registros disponibles en Our World in Data indican que se han reportado cerca de 250 millones de casos y 5 millones de muertes. Estimaciones de diversas fuentes señalan que el número de muertes reales puede ser tres o cuatro veces mayor a la señalada.

Muchos países, con aparente mejor desempeño de los sistemas de salud, han registrado tasas de mortalidad superlativas. Baste citar los casos de Estados Unidos y el Reino Unido, con más de 2.000 muertes por millón de habitantes en el período de la pandemia. O las 6.000 muertes por millón en Perú, la cifra más alta del mundo. De allí que sea pertinente explorar las características de los países con más de un millón de habitantes, que han tenido mayor éxito en el control de la pandemia, con especial énfasis en los resultados en salud. Con el propósito de identificar las lecciones aprendidas, y precisar las tareas que deben realizarse para superar las brechas que explican las diferencias.

Para el análisis es fundamental tener en cuenta la realización de pruebas diagnósticas. En la medida que los países no tengan reportes de pruebas realizadas, por ejemplo, en Our World in Data, o que la frecuencia no sea regular, aumenta la posibilidad de que exista un alto nivel de subregistro, tanto de casos, como de muertes. A los efectos de este análisis se seleccionaron los países con 80 o más pruebas diagnósticas por cada 1.000 personas en el transcurso de la pandemia. Luego se obtuvo la tasa de mortalidad por covid-19 en el período, y se identificaron los cinco países con los menores registros.

De acuerdo con los criterios anteriores, los cinco países con menor tasa de mortalidad por covid-19 han sido los siguientes (entre paréntesis está el número de muertes por millón de habitantes): Nueva Zelanda (6,25), Taiwán (35,51), Corea del Sur (57,62), Australia (71,39), y Singapur (85,81). Nótese en el gráfico la inmensa diferencia con Perú, Brasil, y los Estados Unidos.

Desde el inicio de la pandemia, en estos países las muertes diarias han sido, en general, menor a una muerte por millón. Las únicas excepciones han sido Taiwán (en enero de 2021), y Singapur en la actualidad. En Perú puede observarse que el número de muertes diarias por millón ha alcanzado hasta 25 veces más por largos períodos.

La realización de pruebas diagnósticas en los países más exitosos ha sido regular, aunque en los casos de Taiwán y Corea del Sur no ha superado las 2 pruebas diarias/1000 hab. en todo el período, mientras que en Australia y Singapur ha llegado a 8 o 10 pruebas diarias/1000 hab. El número de casos diarios también ha sido muy bajo en estos países. Solamente Singapur (en dos períodos) ha superado los 100 casos diarios/millón de hab. Mientras que en Perú ha sido mayor a 200 casos/ millón de hab. durante muchos meses de la pandemia.

El control de la pandemia en los países más exitosos se realizó durante mucho tiempo sin tener vacunas. De hecho, los programas de vacunaciones comenzaron meses después que en otros países, por ejemplo, los de la Unión Europea. En la actualidad, solo Singapur y Corea del Sur han alcanzado el 70% de cobertura de vacunación completa. En estos momentos, la mortalidad diaria por covid-19 es menor en Corea del Sur y Taiwán que en Portugal y España, en los cuales la cobertura de vacunación es superior.

Los cinco países más exitosos registran 50 veces menos mortalidad por covid-19 que los países de menor desempeño. Entre ambos extremos se encuentran la gran mayoría de los países. Esta gran diferencia es una expresión de brecha de políticas en los sistemas de salud. El hecho de que se haya obtenido un alto desempeño, incluso sin altas coberturas de vacunaciones, expresa que se hubiera podido hacer mejor en muchos países. Tal parece que son diversas las tareas que se deben realizar para mejorar la efectividad hasta alcanzar el control de esta pandemia, y para evitar los efectos de las pandemias que se puedan presentar en los próximos años.

Politemas, Tal Cual, 10 de noviembre de 2021 

domingo, 31 de octubre de 2021

Disminución en el ritmo de vacunación en América Latina

Hasta la fecha solo dos países de América Latina han alcanzado la meta de vacunar al 70% de la población contra covid-19: Uruguay y Chile. En Uruguay, pasar de 40% de población completamente vacunada requirió dos meses (del 21 de junio al 19 de agosto). En Chile, se requirió tres meses (del 22 de mayo al 27 de agosto). Se podría decir entonces, dada la experiencia de estos países, que tres meses podría ser un período razonable, luego de alcanzado el 40% de cobertura, para cumplir la meta.

Dado el desempeño de otros países de la región hasta la fecha, este período de tres meses se puede prolongar. En efecto, se puede constatar que el ritmo de vacunación en algunos países, luego de alcanzar el 40% de cobertura completa más bien se ha estabilizado, con lo cual esta prolongación puede ser muy larga.

En República Dominicana la cobertura completa de 40% fue registrada el 10 de agosto. Sin embargo, hasta la fecha del último registro (23 de octubre), esto es, en dos meses y medio, solo se ha incrementado la cobertura hasta 48%. En Ecuador el registro de 40% se efectuó el 23 de agosto. Luego de dos meses la cobertura ha aumentado a 56,41%. En estos países la tendencia de crecimiento de la población completamente vacunada es hacia la estabilización.

Otros países de la región (El Salvador, Argentina, Brasil, y Panamá), han alcanzado la cobertura completa para el 40% de la población, y podrían alcanzar el 70% en un período similar al de Chile y Uruguay. Esto implica mantener altos ritmos de vacunación en las próximas semanas.

A dos meses de finalizar el año 2021, la cobertura completa de 70% pareciera que solo será alcanzada por muy pocos países (diferentes a Uruguay y Chile). Esto podía significar en la práctica que, en muchos países de la región, el año 2022 comenzará con la incertidumbre derivada de la ausencia de control de la pandemia.

Los países que ya han cumplido la meta de cobertura completa (Uruguay y Chile), tienen dos características resaltantes de sus sistemas de salud, no compartidas por muchos países de la región. En primer lugar, el bajo gasto de bolsillo, es decir el que pagan directamente las personas de su ingreso mensual. De acuerdo con las últimas cifras disponibles de la OMS (2018), Uruguay es uno de los tres países de la región en los cuales el gasto de bolsillo es menor al 20% del gasto total (los otros dos son Cuba y Colombia). Chile, por su parte, tiene 33% de gasto de bolsillo, que, aunque no es bajo, no está entre los más altos de la región. La segunda característica es el mejor desempeño en la gestión de estos dos sistemas de salud, al menos en términos relativos en América Latina.

La disponibilidad de vacunas es alta en muchos de los países que han superado el 40% de cobertura completa. Las dificultades para llegar al 70% en tiempo similar a Uruguay y Chile, puede estar relacionada más bien con otros factores como: organización regional de servicios, logística, recursos humanos entrenados, vinculación con las comunidades, entre otros aspectos relacionados con la gestión general del sistema de salud. En la medida que se realicen cambios en la gestión de los servicios, se podría alcanzar más rápidamente la meta de cobertura.

En aquellos países en los cuales no se ha alcanzado todavía ni siquiera el 40% de la meta de cobertura completa (Colombia, Paraguay, Bolivia, Honduras, Venezuela, Guatemala, Nicaragua, y Haití), existen mayores restricciones en la gestión de las vacunaciones. Esto implica que alcanzar la cobertura completa contra covid-19 probablemente requiera buena parte de 2022. Siendo que las vacunaciones son, en principio, una de las actividades de salud pública más dependientes de la gestión, y de mayor impacto, es evidente que esta prueba no ha sido superada por la gran mayoría de los países de la región.

Politemas, Tal Cual, 27 de octubre de 2021

Diferencias en América Latina ante la pandemia

El impacto de la pandemia ha sido desproporcionado en América Latina. A pesar de tener el 8% de la población mundial, la región ha registrado el 20 de los casos y el 30% de las muertes. Sin embargo, la región está conformada por 20 países, de manera que la heterogeneidad de contextos políticos, económicos y sociales, es un factor que actúa como diferenciador de los efectos de la pandemia.

La divulgación de los resultados de la última encuesta de Latinobarómetro permite aproximarse a discriminar estas diferencias. La encuesta fue realizada en 17 países a finales del año 2020, y en Argentina en mayo de 2021. Los países que no fueron incluidos en la encuesta son Cuba y Haití. En la encuesta se incorporó una sección con nueve preguntas para explorar distintos aspectos relacionados con la pandemia. Se entrevistaron 19.932 personas en los 18 países.

A finales del año pasado, la capacidad de los países para combatir la pandemia fue evaluada más favorablemente en El Salvador y Uruguay. En el primero de estos países, el 67% de las personas indicó que la pandemia se había combatido “muy bien”, mientras que en Uruguay fue 41%. Debe señalarse que en Uruguay se registró la mayor cantidad de casos y muertes a finales de 2020 y principios de 2021. En Ecuador y Chile, se registró el menor porcentaje de personas que señalaron que la pandemia se había combatido “muy bien”, 3,2% y 3,5% respectivamente.

Los países con la mayor proporción de población que opinó que tenía mucho miedo de infectarse por el virus son República Dominicana y Brasil, con 47% y 40% respectivamente. En el conjunto de la región, el 25% de los entrevistados señaló que tenían mucho miedo. Los países con menor porcentaje de personas que indicó que tenía mucho miedo son Uruguay (12%) y Chile (11%).

El 33,5% de las personas en la región expresó que se había trabajado vía remota en su hogar durante la pandemia, mientras que 66,5% señaló que se había hecho. Esta proporción varía entre 48,5% en Argentina, y 15,7% en Paraguay. Se ha constatado durante la pandemia que la gran proporción de la población que debía trabajar fuera del hogar, ha sido uno de los factores más influyentes en las dificultades para el control. El estudio remoto fue reportado por el 60% de las personas en la región, variando entre 78% en Ecuador, y 29% en Nicaragua. Esta diferencia influirá con toda seguridad en el desempeño de estudiantes en los próximos tiempos.

La recepción de ayudas del Estado, antes y durante la pandemia, expresa significativas diferencias en la región. Antes de la pandemia, en 17 países la proporción que reporta recepción de ayudas del Estado no superaba el 20%. La excepción era Venezuela con 41%. Durante la pandemia, en la gran mayoría de los países se superó el 20% de personas que reportó recibir ayudas del Estado. Solo en Ecuador, México, y Nicaragua, esta proporción se mantuvo menor a 20%. Los países con la mayor proporción que indicó recibir ayudas del Estado durante la pandemia son El Salvador (87%), Bolivia (69%), y Panamá (65%).

Para 37% de la población el tiempo de recuperación del ingreso previo a la pandemia se estimó entre uno y dos años. Tomando en cuenta que la encuesta se realizó a finales de 2020, un porcentaje muy significativo de la población tenía una percepción muy consistente con lo que ha sido la evolución de la pandemia.

Estas notables diferencias entre los países de la región, sea en las opiniones o en el reporte sobre distintos aspectos afectados, ponen de relieve también las diversas políticas que se deben ejecutar en los ámbitos específicos para lograr el control, y especialmente, para superar los impactos severos que ha ocasionado la pandemia en América Latina.

Politemas, Tal Cual, 20 de octubre de 2021

sábado, 16 de octubre de 2021

¿Qué países están más cerca de controlar la pandemia?

A casi dos años del inicio de la pandemia, resulta indispensable estimar cuál puede ser su curso en el año 2022. El grado de cobertura completa de vacunaciones contra covid-19 puede ser un indicador significativo de la posible evolución de los casos y muertes. Sin embargo, todo depende de la calidad de la información que tienen disponible los países para realizar el diagnóstico y seguimiento de los casos. Para ello es fundamental comparar casos, muertes, y cobertura completa de vacunaciones, con las pruebas que se realizan en los países para diagnosticar covid-19.

Se puede tomar como referencia los casos de Portugal, España y Corea del Sur. La tasa de mortalidad diaria por covid-19 es menor a 1 muerte/millón de hab. en los tres países. La menor tasa de mortalidad diaria es la de Corea del Sur, esto es, 0,20 muertes/millón de hab. En Portugal es 0,67 y en España 0,96. Ahora bien, en Portugal y España el número de pruebas diagnósticas diarias por 1.000 habitantes es superior al de Corea del Sur.

Es por ello que las diferencias entre los casos confirmados y los casos estimados de covid-19, realizadas por la Universidad de Washington (en el Instituto de Mediciones de Salud y Evaluación, IHME), para Portugal y España son menores que en el caso de Corea del Sur. Mientras en Portugal y España los casos estimados son menos del doble que los confirmados, en Corea del Sur es cuatro veces mayor. Siempre existe un subregistro de casos, lo importante es que sea el menor posible. En esta comparación se ilustra que los sistemas de salud de Portugal y España tienen una mejor información para estimar la evolución de la pandemia, que el de Corea del Sur. Si a ello se suma que Portugal superó el 85% de cobertura completa de vacunaciones contra covid-19, y España tiene 79%, mientras en Corea del Sur es 59%, se puede inferir que el control de la pandemia en los dos primeros países puede ser mejor evaluado.

Si se aplica el criterio de la diferencia entre casos reales y casos estimados de covid-19 en América Latina, se pueden identificar tres grupos de países. En el primer grupo solo está Uruguay. De acuerdo con la última estimación realizada por el IHME (a finales de septiembre), en Uruguay se confirmaron 118 casos diarios, mientras los estimados eran 176. Esto significa que el número de casos estimados es menos de dos veces el número de casos confirmados. Este es el único país que se puede comparar con Portugal y España en este aspecto. De manera que Uruguay, con 74% de cobertura completa de vacunaciones contra covid-19, y una tasa de mortalidad de 0,29 muertes por covid-19/millón de hab., es el país de la región con mejores condiciones para conocer la evolución real de pandemia, y además con los mejores indicadores de control a la fecha.

En el segundo grupo están seis países (Cuba, Brasil, Argentina, Costa Rica, Panamá, y Chile). En todos ellos, el número de casos estimados de covid-19 está entre dos y cuatro veces con respecto al número de casos confirmados. En este grupo, Chile, Argentina, y Panamá tienen a la fecha una tasa de mortalidad menor a 1 muerte/millón de hab., y superan el 50% de cobertura completa anticovid-19 (Chile tiene 74%). De acuerdo con la evolución actual, estos tres países pueden sumarse al grupo con indicadores compatibles con el control de la pandemia. Por otra parte, Cuba, Brasil, y Costa Rica, tienen en este momento tasas de mortalidad superiores a 2 muertes por millón de hab. (Costa Rica tiene la más alta de la región, 5,5). Cuba y Brasil no reportan pruebas diagnósticas diarias a la fecha. En estos tres países se puede señalar que las dificultades para el control son mayores que en los primeros tres países de este grupo.

En el tercer grupo están 13 países (Colombia, Nicaragua, Venezuela, Perú, Paraguay, Bolivia, Guatemala, México, El Salvador, Ecuador, Rep. Dominicana, Honduras, Haití). En todos ellos, el número de casos estimados supera en al menos cuatro veces el número de casos confirmados. Por ello es que la incertidumbre con respecto a la evolución real de la pandemia es mucho mayor en estos países. Obviamente, no es lo mismo el caso de Colombia con poco más de cuatro veces de diferencia (entre casos estimados y confirmados), que Honduras con 20 veces de diferencia o Haití con casi 50 veces. Especial mención debe hacerse de Nicaragua, Venezuela, Perú, El Salvador, República Dominicana, Honduras, y Haití, que no reportan pruebas diagnósticas de covid-19 en Our World in Data a la fecha. De hecho, Nicaragua, Honduras, Venezuela, y Haití, no han tenido registros de pruebas diagnósticas en Our World in Data durante toda la pandemia. Debe señalarse que en este grupo se encuentran El Salvador y Ecuador, los cuales ya superan el 50% de población completamente vacunada.

Por todo lo anterior, se puede indicar que en la gran mayoría de los países de la región no está disponible la información necesaria para conocer adecuadamente la evolución de la pandemia. En estos países las variaciones en casos y muertes, incluso con el aumento de cobertura completa de vacunaciones contra covid-19, no necesariamente reflejarán la realidad en los servicios de salud. En consecuencia, es bastante probable que la incertidumbre sea el rasgo más característico de la gestión de la gran mayoría de los sistemas de salud de América Latina.

Politemas, Tal Cual, 13 de octubre de 2021

sábado, 9 de octubre de 2021

¿Cómo es el efecto de las vacunaciones en la mortalidad por covid-19?

Luego del desarrollo de vacunas contra covid-19 a finales del año pasado, la estrategia para el control de la pandemia resulta evidente: se debe vacunar a la mayor cantidad de población en el menor tiempo posible para que se reduzcan los impactos más severos, tales como hospitalizaciones y muertes. Esto se debe a que las vacunas no eliminan la posibilidad de infección, sino que contribuyen de manera significativa a reducir los casos graves y la mortalidad por covid-19.

Para analizar los efectos de las vacunaciones en el impacto más negativo, esto es, la mortalidad por covid-19, se pueden establecer dos premisas de inicio. La primera es un porcentaje de referencia de la población vacunada completamente, por ejemplo, 50%. Es decir, tomar este porcentaje para comparar con la evolución de la mortalidad por covid-19. La segunda premisa es la tasa de mortalidad objetivo. De acuerdo con la experiencia internacional, se puede señalar que una tasa de mortalidad de una (1) muerte diaria por covid-19 por millón de habitantes puede ser razonable. Esta es la tasa que en este momento tienen muchos de los países con mayor porcentaje de población completamente vacunada. En América Latina, en los períodos de mayor afectación de la pandemia, la tasa de mortalidad diaria alcanzó entre 15 y 20 muertes por millón en algunos países de la región.

En el ámbito europeo, el 50% de cobertura de vacunación completa fue alcanzado por el Reino Unido el 7 de julio de 2021, en España el 15 de julio, y en Portugal el 19 de julio. Estos dos últimos países son los que tienen actualmente la mayor cobertura de vacunación completa en la Unión Europea entre los que tienen más de un millón de habitantes de población total. En Portugal la cobertura completa es 85%, y en España 78%.

En Portugal y España se redujo la tasa de mortalidad por covid-19 por debajo de una (1) muerte por millón de habitantes, dos meses después de haber alcanzado el 50% de cobertura completa de vacunaciones. En ambos países esta reducción se ha mantenido en el último mes. Sin embargo, en el Reino Unido, a pesar de tener en la actualidad el 66% de cobertura completa, la tasa de mortalidad diaria es cercana a 2 muertes por millón (el doble de la considerada como referencia). Es posible que las diferencias en las medidas de distanciamiento social, efectividad de las vacunas, y diferentes tasas de transmisión, estén involucradas en los distintos resultados de mortalidad en los países.

En América Latina, cinco países (de un total de 20) son los que tienen al día de hoy una cobertura de vacunación completa superior al 50% de la población (Uruguay, Chile, Ecuador, El Salvador, y Panamá). Todos estos países, por cierto, tienen reportes regulares de pruebas diagnósticas de covid-19, de manera que la confiabilidad de los registros es mayor que en aquellos países que no las reportan.

En estos países de la región, el tiempo transcurrido entre el momento que alcanzaron el 15% de cobertura completa y el momento en que llegaron al 50% de cobertura completa, es de 2 a 3 meses. Ecuador es el único país del grupo que lo hizo en un mes. Ahora bien, el tiempo transcurrido entre la cobertura completa de 50% y la reducción de la tasa de mortalidad por debajo de 1 muerte/millón de habitantes fue un mes en Uruguay y Ecuador, y tres meses en Chile. En El Salvador la tasa de mortalidad diaria no se ha reducido por debajo de 1 muerte por millón (más bien está aumentando). En Panamá, se ha reportado una tasa menor a 1 muerte/millón una semana después de haber alcanzado el 50% de cobertura completa. Habría que observar si esta variación se mantiene en las próximas semanas.

De acuerdo con la experiencia de los países que marchan más adelantados en la cobertura de vacunación contra covid-19 en América Latina, se pueden señalar algunas características. En primer lugar, el tiempo que se requiere para alcanzar el 50% de cobertura. Se puede establecer que se requiere entre dos y tres meses, asumiendo que el sistema de salud mantiene la efectividad del programa de vacunaciones. En segundo lugar, se debe destacar que alcanzar el 50% de cobertura completa no implica necesariamente alcanzar la tasa de mortalidad diaria deseable. De allí que mantener el objetivo del 70% de cobertura completa debe ser una prioridad de política pública. Lamentablemente, con el ritmo de vacunación actual, la mayoría de los países de la región no cumplirán esta meta en lo que resta de 2021.

Politemas, Tal Cual, 6 de octubre de 2021

domingo, 3 de octubre de 2021

Efectos educativos de la pandemia

El último informe de UNICEF sobre la respuesta educativa ante la pandemia en América Latina y el Caribe, ilustra las magnitudes de las brechas que se han generado en la región. La relevancia de estas brechas aumentará seguramente las restricciones existentes para las coberturas educativas, y el progreso adecuado del desempeño de los estudiantes.

Señala el informe citado que el promedio de días lectivos sin clases presenciales en los países, entre marzo de 2020 y septiembre de 2021, es 153. Esta reducción en el número de días lectivos ha afectado 86 millones de niños y niñas. Para mediados de septiembre de 2021, 22 países de América Latina y el Caribe tenían las escuelas parcialmente cerradas o se encontraban en receso académico.

Tomando en cuenta que el número de días de actividad educativa anual debería estar entre 180 y 200, se puede asumir que esta pérdida abarca prácticamente un año de clases presenciales. Si en el mejor de los casos se hubiera podido mantener la actividad por vías no presenciales, es evidente la afectación en términos de los aspectos socio-pedagógicos involucrados. También es bien sabido que las posibilidades de contar con los recursos para una adecuada formación a distancia son muy poco frecuentes en el ámbito de la región.

Tres tipos de efectos se pueden señalar a partir de esta reducción extraordinaria de los días de actividad educativa. El primero de ellos es el desfase de corto plazo, es decir, entre los contenidos no cubiertos y las implicaciones que tienen para la prosecución en el siguiente año educativo. Esto significa en la práctica que se deberán poner en marcha mecanismos alternativos, con la consiguiente asignación de recursos adicionales, sean ellos tanto de personal como de infraestructura.

El segundo efecto está relacionado con la evolución de la pandemia cuando existen diferencias notables en la población completamente vacunada en la región. En la última semana de septiembre de 2021, solo cinco países (Uruguay, Chile, Ecuador, El Salvador, y Panamá) han superado el 50% de población completamente vacunada. De hecho, la mayoría de los países solo alcanzarán la cobertura de vacunaciones requeridas en el año 2022. Esto significa que la reapertura de la actividad educativa deberá realizarse con el seguimiento adecuado de las pautas epidemiológicas, y con niveles de incertidumbre relacionados con las bajas coberturas relativas que se mantienen en un grupo significativo de países.

El tercer efecto, mucho más complejo para analizar en estos momentos, es el impacto en la formación de capacidades de la población estudiantil (en todos los niveles) en la región. La mezcla de la pérdida de actividad educativa, especialmente en los sectores que dependen de la cobertura pública, y las debilidades de los sistemas de formación a distancia, aumentarán las brechas ya existentes en los recursos humanos de América Latina y el Caribe. Si esto se agrega al extraordinario deterioro productivo que ha ocasionado la pandemia, es muy evidente que las perspectivas de diversificación se complican de manera significativa.

En este contexto, es indudable que el impacto de la pandemia no será solo de corto plazo. Más bien se prolongará en los próximos años en la medida que las dinámicas políticas y económicas no puedan superar estas restricciones. Es bastante claro que la única forma de enfrentar estos extraordinarios retos es a través grandes alianzas en el seno de las sociedades de los países de la región. Ojalá se fortalezca la institucionalidad requerida para superar estos desafíos.

Politemas, Tal Cual, 29 de septiembre de 2021

domingo, 12 de septiembre de 2021

Países que pueden lograr la cobertura anticovid-19 en 2021

A cuatro meses de finalizar el año 2021, una preocupación compartida en todo el mundo es la situación de la pandemia en el comienzo del próximo año. Los progresos de los países para alcanzar la cobertura anticovid-19 han sido desiguales. Se pueden constatar brechas evidentes, incluso en regiones de mayor homogeneidad. Por ejemplo, en la Unión Europea la gran mayoría de los países (23/27) ya ha alcanzado el 40% de cobertura completa de vacunación anticovid-19. Sin embargo, en América Latina, solo seis países (de 20) han llegado a ese nivel.

Aunque inicialmente se había asumido que la cobertura mínima completa debía ser el 70% de la población, la aparición de la variante Delta y la posibilidad de vacunar a la población menor de 18 años, ha motivado que se intenten alcanzar niveles superiores. En la Unión Europea, por ejemplo, cinco países (Malta, Portugal, Dinamarca, España, y Bélgica) han superado el 70%, y se acercan al 80%.

Para estimar cuáles países de América Latina pueden alcanzar el 70% de cobertura completa, se puede considerar el nivel alcanzado, y el ritmo de vacunación, es decir, el porcentaje diario de personas que son vacunadas cada día. Tomando en cuenta el período transcurrido entre el 1 de agosto y 5 de septiembre de 2021, se pueden identificar cinco grupos de países con respecto a la posibilidad de alcanzar la meta de vacunación para finales de año.

En el primer grupo se encuentran los países que ya han alcanzado el 70% de cobertura completa de anticovid-19: Uruguay y Chile. Estos dos países han implementado los programas más efectivos de vacunación en la región. Al ritmo de vacunación actual, estos dos países podrían alcanzar el 80% de cobertura completa antes de que finalice el mes de octubre de este año.

El segundo grupo está conformado por países que tienen actualmente entre 30% y 40% de cobertura completa, y que además han registrado altas tasas de vacunación diaria en el período analizado. Estos países son: Panamá, Argentina, Ecuador, El Salvador, y Cuba. La condición básica para alcanzar la meta es que estos países mantengan un ritmo de aumento permanente de la cobertura completa. En caso de que se estabilice el ritmo de aumento, no sería posible alcanzar la meta.

En el tercer grupo se encuentran Brasil, Costa Rica, y México, los cuales tienen actualmente una cobertura completa menor a 30%, pero han registrado tasas de vacunación diaria que se mantienen en ascenso. De mantener esta tendencia, podrían cumplir la meta. Sin embargo, el esfuerzo institucional es muy superior al que deben realizar los países del segundo grupo.

El cuarto grupo de países está conformado por República Dominicana y Paraguay. En estos dos países el ritmo de vacunación se ha se ha producido en el último mes el estancamiento del ritmo de vacunación. Aunque tienen diferentes coberturas completas (República Dominicana 42% y Paraguay 25%), la tasa de vacunación diaria que registran en la actualidad no les permitiría alcanzar la meta sino a principios de 2022. Sin embargo, es posible modificar este escenario si en ambos países se introducen correctivos que aumenten notablemente la tasa de vacunación diaria.

El quinto grupo está conformado por países que al ritmo actual de vacunación no lograrán la meta en lo que resta de 2021. Está conformado a su vez por dos subgrupos de países. En el primer subgrupo están Colombia, Bolivia, Perú, y Honduras. Estos países alcanzarían la meta en el primer semestre de 2022.

En el segundo subgrupo están Guatemala, Venezuela, Haití, y Nicaragua. Los dos primeros países de este subgrupo, al ritmo de vacunación actual, lograrían la meta en el segundo semestre de 2022. En Haití y Nicaragua la meta de cobertura se podría conseguir en 2023 o más allá. Los países de este subgrupo son los más rezagados en porcentaje de población completamente vacunada, y el ritmo de vacunación diario.

El balance muestra que es posible que solo la mitad de los países de América Latina (10) alcance la meta de cobertura anticovid-19 en 2021. Algunos de estos países deben mantener el desempeño actual, en términos del ritmo de vacunación, para lograr efectivamente la cobertura requerida. La otra mitad de los países deben realizar mejoras sustantivas en los programas de vacunación anticovid-19 para reducir el tiempo previsto de acuerdo con el escenario descrito. Es bastante probable que la vacunación anticovid-19 sea el tema más significativo de muchos países de la región también en 2022.

Politemas, Tal Cual, 8 de septiembre de 2021

domingo, 15 de agosto de 2021

Impacto de altas coberturas de vacunación contra covid-19

Después de ocho meses del inicio de las vacunaciones contra covid-19, es evidente la brecha de cobertura que existe entre diferentes áreas del mundo. Mientras en la Unión Europea casi todos los países superan el 35% de cobertura de vacunaciones completas (25/27), en América Latina solo tres países (Chile, Uruguay, y República Dominicana) han alcanzado ese nivel. En consecuencia, muchos países de la región cumplirán la meta de cobertura en 2022 o después. Los efectos de este rezago en las vacunaciones completas contra covid-19 abarcarán múltiples áreas, desde la dinámica productiva hasta la prestación de servicios de salud, solo por mencionar dos de ellas.

Conocer el impacto de las altas coberturas de vacunaciones completas en los países líderes en la región, es de especial utilidad para estimar las condiciones que experimentarán aquellos países que no han logrado un alto desempeño en este aspecto. De acuerdo con la última información disponible (8 de agosto de 2021), el número de casos diarios de covid-19 (por millón de habitantes) en los tres países líderes es notablemente inferior al del resto de los países de América Latina. En Chile, el número de casos diarios es 16 veces menor que el de Cuba (país con el mayor número de casos diarios de covid-19 en la actualidad). En Uruguay y República Dominicana es mucho menor (20 y 27 veces respectivamente). A pesar de que, en los tres países líderes se reportaron aumentos de casos diarios luego del inicio de las vacunaciones, actualmente el número de casos en cada uno de ellos es uno de los más bajos en el transcurso de la pandemia.

La reducción de la mortalidad diaria también ha sido significativa. Actualmente la mortalidad diaria de Uruguay y República Dominicana está por debajo de una (1) muerte por millón de habitantes, las cifras más bajas en la región, comparables con las que se registran en la mayoría de los países de la Unión Europea. En Chile todavía la tasa de mortalidad diaria está por encima de 3 muertes por millón de habitantes (3,67), aunque ya es la mitad de la registrada al principio del mes de julio.

El progreso de las vacunaciones completas en estos tres países líderes se ha acompañado con el mantenimiento de otras medidas de control. Cada país ha realizado ajustes en la rigurosidad de las medidas de control, de acuerdo con la evolución de los casos diarios. Aunque Chile mantuvo el mismo nivel de rigurosidad de políticas (79/100 en la escala del índice de la Universidad de Oxford) desde el inicio de las vacunaciones hasta los primeros días de abril, el aumento de los casos generó un incremento (a 85) a finales de abril. Este alto nivel de rigurosidad se mantuvo constante desde finales de mayo hasta mediados de julio.

También en Uruguay se aumentó la rigurosidad de las medidas de control luego del incremento de casos. A mediados de marzo se alcanzó el nivel más alto de la rigurosidad de medidas de control (87). En República Dominicana, quizás por un menor aumento en el número de casos diarios, las medidas de control no han superado el índice de 70 desde el inicio de las vacunaciones. Actualmente, de acuerdo con la última información disponible, el país con la mayor rigurosidad es Chile (74), seguido por República Dominicana (63), y Uruguay (56).

La experiencia de los países líderes en cobertura de inmunizaciones completas contra covid-19 en la región, evidencia lecciones relevantes. En primer lugar, la importancia de planificar la compra y el abastecimiento regular de vacunas. Chile y República Dominicana concretaron desde hace varios meses los acuerdos para el suministro de vacunas contra covid-19 para toda la población. Un segundo aspecto está vinculado con el desempeño en la gestión, expresado en el alto ritmo de vacunaciones diarias registrado en estos países.

El mantenimiento y ajuste de las otras medidas de control es un tercer aspecto de importancia, demostrativo de la interacción de los diferentes factores relacionados con la transmisión de covid-19. Finalmente, el cuarto aspecto es el mantenimiento de la rutina de realización de pruebas diagnósticas de covid-19 (Chile y Uruguay están entre los tres países de la región con mayor número de pruebas diagnósticas por población). La aplicación de estas lecciones en los países de la región que todavía no han alcanzado altos niveles de cobertura, es de especial relevancia para lograr que la pandemia sea controlada en el menor tiempo posible.

Politemas, Tal Cual, 11 de agosto de 2021