sábado, 19 de marzo de 2022

¿Cuál es la tendencia de la pandemia en América Latina?

Después de dos años de pandemia no parecen estar definidas cabalmente las posibilidades de control efectivo en los próximos meses. La incorporación de vacunas en las estrategias para enfrentar la pandemia permitió elaborar programas con diferentes opciones para contrarrestarla. Dentro de estas opciones, tienen especial relevancia las medidas de distanciamiento social y los programas de vacunación. De acuerdo con este enfoque, el éxito del control requería aumentar rápidamente la cobertura de vacunaciones, y mantener prudentemente otras medidas de control.

El desempeño de Chile ilustra claramente que el efecto neto de vacunar debe tomar en cuenta otros factores. La cobertura de vacunación completa de Chile es la más alta de la región. Desde noviembre del año pasado la cobertura corresponde al 80% de la población. Sin embargo, actualmente Chile registra la tasa de mortalidad diaria por covid-19 más alta de América Latina. Esta tasa es similar a la que tenía Chile a mediados del año pasado con la mitad de cobertura de vacunación completa.

Una explicación posible es que la alta tasa de contagio por la variante ómicron ocasiona un aumento significativo de casos, y, por consiguiente, también aumenta el número de casos que se pueden complicar y fallecer. De acuerdo con el último reporte de seguimiento elaborado por la Universidad de Chile, la Pontificia Universidad Católica de Chile, y la Universidad de Concepción, en colaboración con el Ministerio de Salud, y el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, el grupo de edad con la tasa de mortalidad más alta es el de los mayores de 70 años, aunque no se indica la proporción de vacunados entre los fallecidos.

La posibilidad de que se detecten nuevas variantes, y la disminución de la inmunidad con el paso de los meses, pueden ser algunos de los factores que influyan en aumentos significativos de casos y muertes en los próximos meses. Asumiendo que existe una tasa de mortalidad diaria que va a mantenerse sin variaciones por un largo período, se podría considerar que esta tasa puede variar entre 0,5 y 1 muerte por millón de habitantes. De acuerdo con este valor, el número de muertes diarias por covid-19 en América Latina sería alrededor de 500.

En la actualidad, el número de muertes diarias por covid-19 en América Latina es 550. La tasa de mortalidad diaria por covid-19 varía entre 5,79 muertes por millón de hab. en Chile, a menos de 1 en varios países de la región. En el gráfico también se puede apreciar que en ocho países (Chile, Uruguay, Brasil, Perú, Costa Rica, México, Paraguay, y Argentina) el valor de la tasa actual es mayor que el criterio señalado (0,5-1 muerte por millón. de América Latina). De acuerdo con este nivel de la tasa, el número de fallecimientos mensuales por covid-19 puede estimarse en 15 mil.

Esta posible evolución de la pandemia, conlleva a examinar las implicaciones que tendría para la región mantener este alto nivel de mortalidad y casos, especialmente por la afectación de cientos de miles de familias, y los extraordinarios efectos sociales y económicos que pueden continuar. Estas características de la actual situación demuestran la prioridad que se debe asignar al desempeño de los programas de vacunación, especialmente en los países que todavía no llegan al 50% de cobertura (Venezuela, Bolivia, Honduras, Paraguay, Guatemala y Haití). Todo indica que la pandemia seguirá representando una gran exigencia para la gestión de los países de América Latina.

Politemas, Tal Cual, 16 de marzo de 2022

domingo, 27 de febrero de 2022

¿Cómo afecta la pandemia a la Cobertura Universal de Salud?

La tasa de mortalidad diaria por covid-19 se ha multiplicado entre tres y siete veces en la mayoría de los países de América Latina en los últimos tres meses. En la actualidad, por ejemplo, Chile, con el mayor porcentaje de población completamente vacunada en la región (90%), registra la tasa de mortalidad diaria más alta, similar a la registrada a mediados del año 2021, cuando tenía 44% de población completamente vacunada. Esta evidencia es muy significativa para ilustrar que los efectos de la pandemia, especialmente en la mortalidad, no cesan en 2022.

La persistencia de efectos de la pandemia expresa el deterioro acumulado en los últimos dos años. Todo parece indicar que este deterioro seguirá aumentando en los próximos meses. Al mismo tiempo, cobra importancia estimar las consecuencias de la pandemia en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS-2030), especialmente en lo correspondiente a la Cobertura Universal de Salud (CUS). Tal como se puede percibir, la pandemia puede impedir en muchos países alcanzar tales objetivos.

En la reciente publicación del Panorama Social de la CEPAL, se examinan las características del financiamiento de los sistemas de salud de la región, de fundamental importancia para la protección financiera establecida en los ODS-2030. Se señala en esta publicación que solo tres países (Uruguay, Cuba, y Colombia) registran menos de 20% de gasto de bolsillo (el realizado directamente por las familias según el ingreso mensual percibido) sobre el total de los gastos de los respectivos sistemas de salud. La publicación, sin embargo, no destaca que estos datos corresponden al año 2019 (antes de la pandemia), disponibles en la base de datos de financiamiento de salud de la OMS.

También esta publicación insiste en el criterio del 6% del PIB (del gasto en salud) para considerar adecuado el financiamiento en los países. Sin embargo, este criterio no toma en cuenta que más que el monto de los recursos, el reto es asociar estos recursos con objetivos precisos en término de las condiciones de salud. Los países muchas veces realizan inversiones cuantiosas que no están vinculadas con programas detallados. En América Latina algunos países han asignado más del 6% del PIB a los servicios de salud sin mayores efectos netos. El documento puede transmitir la idea de que basta la asignación de recursos para que todo mejore por “añadidura”. La experiencia comparada de políticas de salud indica que no es así.

Desde varios años el Banco Mundial ha compartido en internet la información derivada de encuestas de hogares para medir con mayor especificidad el porcentaje del gasto asignado a la salud. Estas mediciones, al estar basadas en los reportes directos en los hogares, ofrecen mayores detalles que los agregados de las cuentas nacionales. Cuando en un hogar el gasto mensual en salud supera el 10% del ingreso, se asume que este hogar está en situación de gasto catastrófico. La meta es que en 2030 en ningún hogar del mundo exista gasto catastrófico, es decir, que el gasto en salud no supere el 10% del ingreso.

En el documento de CEPAL señalado no existe ninguna mención sobre las mediciones disponibles del gasto catastrófico en el sitio indicado del Banco Mundial. Lamentablemente, de acuerdo con esos datos, las mediciones más recientes del gasto catastrófico en la región corresponden al año 2016 (y para muy pocos países).

Entonces, con estas limitaciones tan grandes de información sobre lo que sucede en los hogares de América Latina con respecto a la Cobertura Universal de Salud, es imposible conocer los efectos de la pandemia. Lo que si queda bastante claro es que si los gobiernos de los países quieren conocer cuál es la situación actual del financiamiento de la salud, para implementar los correctivos, la primera tarea es realizar una encuesta de hogares por muestro con la calidad requerida. Y luego de examinar los resultados, identificar las mejores opciones de políticas. De lo contrario no solamente no se sabrá el impacto de la pandemia, tampoco se sabrá cómo superarlo.

Politemas, Tal Cual, 23 de febrero de 2022

domingo, 20 de febrero de 2022

La mayor pobreza extrema en treinta años

En el último Panorama Social de la CEPAL, correspondiente al año 2021, se ha proyectado que la pobreza extrema en América Latina es la mayor registrada desde 1990. La proporción de personas que no tenían el ingreso suficiente para adquirir la canasta de alimentos correspondió al 13,8% de la población de la región el año pasado. En 1990 esta proporción era 15,5%. Este aumento está muy vinculado con los extraordinarios efectos sistémicos de la pandemia de covid-19.

En el año previo a la pandemia (2019), la pobreza extrema afectaba al 11,4% de la población de América Latina, lo cual significó un aumento de 3% con respecto a la cifra de 2015. Este incremento era expresión de la reducción del crecimiento económico experimentado en muchos países desde los inicios de la década pasada. La enorme afectación causada por la pandemia, expresada en los largos períodos de inactividad de empresas y personas, así como en la disminución de todos los intercambios intra y extra-regionales, han contribuido a agravar la tendencia de aumento en la pobreza extrema.

De acuerdo con estas cifras preliminares de CEPAL, 86 millones de personas se encuentran en situación de pobreza extrema, esto es 16 millones más que en 2019. El total de personas en pobreza se ha estimado en 201 millones en 2021. Los mayores aumentos de pobreza se han registrado en Argentina, Colombia, y Perú (más de 7 por ciento). La pobreza aumentó entre 3 y 5 por ciento en Chile, Costa Rica, Ecuador, y Paraguay. En todos estos países, la pobreza extrema aumentó en al menos 2%.

En este contexto de empobrecimiento, en el transcurso de la pandemia, según estimaciones de la OIT, se han perdido 30 millones de empleos en la región. Los aumentos más altos del desempleo se han registrado en Costa Rica, Perú, y Colombia, de 14% en los dos primeros países, y 11% en el último. El significativo impacto en el deterioro de las condiciones de vida, se refleja directamente en el aumento de la inseguridad alimentaria en la región, superior al registrado en África y Asia.

También alerta CEPAL que la recuperación económica de 2021 no ha logrado compensar estos efectos. Si se toma en cuenta que ya en el segundo mes de 2022, se están registrando las mayores cantidades de casos diarios de covid-19 en muchos países de la región, es evidente que todavía los efectos sociales de la pandemia no han alcanzado el punto más crítico.

Estas circunstancias ponen de relieve las restricciones previas a la pandemia, especialmente en la ausencia de dinamismo productivo en las economías, y en las deficientes coberturas de protección social. La magnitud de estos efectos, así como las notorias debilidades de los gobiernos para enfrentar estratégicamente estos severos retos, son un especial llamado de alerta a las sociedades de la región. Sin un adecuado conjunto de políticas públicas, fundamentadas en el fortalecimiento productivo y de la protección social, las posibilidades de mayores deterioros y dificultades para las familias de América Latina son significativas y preocupantes.

Politemas, Tal Cual, 9 de febrero de 2022

miércoles, 2 de febrero de 2022

La evolución de la variante ómicron en América Latina

La detección de la variante ómicron en Suráfrica ha constituido la característica más significativa de la pandemia en los últimos meses. Dado su alto nivel de contagios, los casos de covid-19 reportados en las últimas semanas superan los reportados en cualquier otra etapa de la pandemia. También existen evidencias de que los países con mayor nivel de cobertura de vacunación completa han tenido menores efectos en la mortalidad ocasionada por covid-19.

Dado que en América Latina todavía la cobertura de vacunación completa contra covid-19 dista mucho de lo requerido, conviene examinar los efectos actuales y previsibles de la variante ómicron en la región. El primer requisito es conocer la proporción de casos de la variante ómicron en los países. Los primeros análisis genómicos con la frecuencia de ómicron fueron reportados en la última semana de noviembre de 2021. En la actualidad, de acuerdo con la información disponible en Our World in Data, los análisis genómicos de ómicron representan más del 90% en Costa Rica, Colombia, Argentina, Brasil, y México. Aunque solo nueve países tienen reportes de análisis genómicos de ómicron en Our World in Data, es bastante probable que sea una variante muy frecuente en el resto de los países.

Ante el avance de ómicron en la región, sigue siendo relevante la capacidad de diagnóstico de los casos. Sin embargo, cuatro países de la región continúan sin reportes de las pruebas realizadas para el diagnóstico en Our World in Data de la Universidad de Oxford (Venezuela, Nicaragua, Honduras, y Haití). A este grupo de países, habría que agregar Cuba, República Dominicana, El Salvador, y Perú, los cuales no reportan datos recientemente. De manera que para ocho países de la región (de un total de 20) no se conoce adecuadamente la magnitud de los casos, simplemente porque no se conocen la cantidad de las pruebas diagnósticas realizadas.

En cuanto a la protección de la población por medio de vacunas contra covid-19 solo seis países han alcanzado al 70% de cobertura completa (Chile, Cuba, Uruguay, Argentina, Ecuador, y Costa Rica). En lo que se refiere a la dosis de refuerzo, solo dos países (Chile y Uruguay) tienen una cobertura superior al 50% de la población. En estas condiciones se puede anticipar que sectores amplios de la población en los países no están en los niveles de protección deseables.

En este contexto se puede constatar que el número de casos diarios de covid-19 (por millón de habitantes) es en la actualidad el más alto reportado en toda la pandemia en trece países de la región. De hecho, Uruguay, Argentina, y Panamá, registran las tasas diarias de incidencia más altas de la región desde los inicios de la pandemia. En Argentina y Uruguay los últimos registros indican que la mortalidad diaria por covid-19 ha aumentado entre siete y ocho veces en las últimas semanas.

La reducción de casos de covid-19 en América Latina será más tardía en la medida que no aumente la cobertura completa de vacunas y de las dosis de refuerzo. La experiencia en Suráfrica y en países europeos demuestra que la disminución de casos se prolongará probablemente por varios meses. De tal manera que la región continuará siendo afectada por la pandemia en gran parte de 2022.

Politemas, Tal Cual, 26 de enero de 2022

lunes, 27 de diciembre de 2021

La pandemia en los primeros meses de 2022

Con las decisiones tomadas por muchos gobiernos en los últimos días (confinamientos, restricciones de vuelos, reintroducción de la obligatoriedad de las mascarillas, entre otras), quedan pocas dudas de que en las próximas semanas se registrarán aumentos de casos en muchos países. Según el Centro de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, los casos de covid-19 ocasionados por la variante Ómicron corresponden al 73% de los casos totales, siendo 10% apenas en la semana anterior.

De acuerdo con Our World in Data de la Universidad de Oxford, tres países de América Latina (México, Chile, y Brasil) ya han reportado resultados de secuencia genómica para la variante Ómicron en casos de covid-19. En seis países más (Panamá, Perú, Argentina, Costa Rica, Colombia, y Ecuador), existen reportes en medios de comunicación que indican la presencia de casos de covid-19 por la variante Ómicron. Esto significa que en la mitad de los países de la región ya está presente la nueva variante. Es bastante razonable estimar que la variante Ómicron se encuentra en todos los países, aunque en algunos no exista la confirmación.

Con estas evidencias, también es razonable esperar que el aumento de casos, por la alta tasa de infección de esta variante, se empiece a registrar en los próximos días en muchos países. De hecho, ya en algunos países (Argentina, Bolivia, Uruguay, y Panamá), la tendencia de casos diarios es ascendente desde principios de diciembre. En Argentina la tasa de incidencia se ha duplicado en la última semana. La tasa de mortalidad diaria por covid-19 de Bolivia y Perú también ha aumentado significativamente desde principios de diciembre.

A diferencia de los países de la Unión Europea, once de los cuales ya han alcanzado al menos 70% de población completamente vacunadas, en América Latina solo tres países (Chile, Cuba, y Uruguay) han llegado a ese nivel. Siete países ni siquiera tienen 50% de población completamente vacunada. En consecuencia, es bastante probable que el aumento de casos ocasione la congestión de los servicios de salud en las próximas semanas. A pesar de que la variante Ómicron tenga efectos más bien leves en las personas, el número alto de casos por el alto nivel de contagio, aumentará las consultas y hospitalizaciones en servicios ya recargados por los severos efectos de la pandemia.

Desde otro ángulo, las medidas de control que están vigentes en la actualidad (el Índice de Rigurosidad de Políticas de la Universidad de Oxford), tienen un índice menor de 50 en 14 países de América Latina (de un total de 20). Esto significa que la propagación de la infección puede ser mayor, y, en segundo lugar, que los países tendrán que aumentar la intensidad de las medidas de control, con los consiguientes efectos económicos y sociales ampliamente experimentados en los dos últimos años.

La dinámica de la pandemia indica que entre cuatro y seis meses es el período que se extiende entre el inicio del aumento de casos y el regreso al punto de partida. Dadas las condiciones en las cuales se encuentra la cobertura de inmunidad, por los bajos niveles de vacunaciones, y el hecho de que pueden registrarse casos en personas vacunadas, es posible estimar que esta nueva fase de la pandemia abarcará los primeros seis meses del próximo año.

En estas circunstancias es clave identificar las pautas de política que se deben profundizar. En primer lugar, se deben acelerar los procesos para aumentar lo más rápidamente la cobertura de población completamente vacunada. Esto significaría alcanzar el 70-80% de la población en los próximos meses en todos los países.

En segundo término, tal como algunos países lo están haciendo, se debe administrar la dosis de refuerzo. Nuevamente en este aspecto se aprecian notables desigualdades en la región. Mientras Chile y Uruguay ya alcanzan más de 40% de la población con el refuerzo, en la gran mayoría de los países no se llega a 15%, y en seis países ni siquiera se tienen datos disponibles.

La experiencia en las políticas de control en esta pandemia indica que la vacunación es fundamental, pero que debe acompañarse con otras medidas. Los países que han logrado combinar las medidas de control son los que han podido reducir los efectos de la pandemia a un menor costo social y económico. En las actuales circunstancias, parece bastante evidente que, en una gran parte del próximo año, los gobiernos de la región deberán seguir dedicando esfuerzos y recursos para enfrentar la pandemia. Continuará siendo el principal tema de la agenda de políticas públicas por tercer año seguido.

Politemas, Tal Cual, 22 de diciembre de 2021

domingo, 19 de diciembre de 2021

La pandemia en los programas de gobierno en Chile

El próximo domingo 19 de diciembre se celebra la segunda vuelta de la elección presidencial en Chile. Visto que Chile es uno de los países (con más de 1 millón de habitantes) con mayor éxito en la vacunación contra covid-19, expresado en la tercera tasa más alta de vacunación completa con dos dosis en el mundo (solo superado por los Emiratos Árabes Unidos y Portugal), y la primera tasa mundial en la aplicación del refuerzo, es relevante conocer cómo piensan enfrentar la pandemia los dos candidatos que disputarán la presidencia del país en pocos días.

Ha sido más fácil conseguir en internet las versiones de los programas de cada candidato para la primera vuelta, que para la segunda. En el caso del candidato José Antonio Katz, el programa se denomina “Para volver a creer” y se encuentra disponible en el sitio web del Servicio Electoral de Chile. El documento tiene 57 páginas. En ninguna de ellas se encuentran citadas las palabras “pandemia”, “coronavirus”, o “covid-19”. De manera que es un programa que no analiza la evolución ni las implicaciones de la pandemia que ha afectado a la humanidad desde hace dos años. Es bastante llamativa la ausencia de esta situación, especialmente porque al día de hoy, la pandemia seguirá siendo el principal problema a escala global. El enfoque de políticas que aplicará el candidato Katz puede ser uno de los aspectos de interés para los electores.

La propuesta programática del candidato Gabriel Boric, denominada “Apruebo Dignidad”, es un documento de 229 páginas, en el cual el tratamiento de la pandemia está concentrado en dos aspectos. El primero de ellos se refiere a las medidas que se deben poner en práctica para identificar y atender los efectos de la pandemia en los ámbitos del trabajo, educación, y pequeña y mediana empresa. Dentro de ellas tiene especial relevancia el seguro obligatorio ante covid-19 para los estudiantes en la práctica profesional.

El segundo aspecto está relacionado con la atención propiamente del curso de la pandemia. Se propone una nueva gobernanza con la integración de tres niveles (técnico, político y ejecutivo) para enfrentar la pandemia. Sin embargo, no se detalla la composición de estos niveles. Dentro de las medidas específicas para atender las secuelas se mencionan los cuidados de salud mental para los miembros de los equipos de salud, y para la población en general. También se propone la administración de refuerzos periódicos de la vacunación contra covid-19. La cobertura total de covid-19 es recomendada como prestación obligatoria a través del Fondo Nacional de Salud (FONASA) y las ISAPRES.

A pesar de que las propuestas del programa del candidato Boric son más explícitas con respecto a distintos aspectos de la afectación producida por la pandemia, no se mencionan recomendaciones para fortalecer la preparación del país ante nuevos eventos de riesgo biológico (entre ellos las pandemias), ni los cambios que deben implementarse en la organización de servicios, especialmente para fortalecer las funciones de anticipación, detección y tratamientos de casos en la Atención Primaria de Salud, así como las consecuencias en la formación de recursos humanos y en la investigación relacionadas con las enfermedades de origen viral.

Las ausencias en la consideración de la pandemia en las propuestas de gobierno, en el caso específico de Chile, pero no reducido a este país, pueden revelar las dificultades en la transmisión de propuestas del ámbito de salud pública a otras áreas de las políticas públicas. Reducir estas dificultades puede significar que los nuevos gobiernos no pierdan tiempo valioso para confirmar lo que está funcionando bien, y acometer rápidamente las decisiones que se requieren en lo que no existe, o en lo que no funciona bien. Dado que la pandemia continuará en 2022, ojalá estos temas sean mejor detallados en los programas de los candidatos presidenciales en las elecciones del próximo año en la región (Costa Rica, Colombia, y Brasil).

Politemas, Tal Cual, 15 de diciembre de 2021

miércoles, 15 de diciembre de 2021

En el tercer año de pandemia

El reporte de la variante Ómicron de covid-19 en Suráfrica, tal como lo señaló el Director General de la OMS, ha puesto nuevamente de relieve que la pandemia no ha terminado. Este hallazgo se suma al aumento de casos experimentado en muchos países europeos en las últimas semanas, a los reportes de bajas coberturas de vacunación incluso en países con alta disponibilidad de dosis, y al nuevo criterio de que la vacunación completa implica la tercera dosis o refuerzo.

En América Latina solo tres países (Chile, Cuba, Uruguay) han alcanzado a la fecha la meta de 70% de cobertura completa contra covid-19. De acuerdo con las tendencias del ritmo de vacunación diario, es poco probable que otros países alcancen la cobertura esperada antes de que termine este año. En consecuencia, sin asumir los efectos que pudiera tener la nueva variante Ómicron, es bastante claro que 2022 será otro año de pandemia. Esto significaría al menos tres años de efectos en los países de la región, algunos de ellos con grandes restricciones de políticas públicas agravadas por la pandemia.

Con el propósito de identificar las condiciones de las personas luego de año y medio de pandemia, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Banco Mundial realizaron una encuesta en 24 países de América Latina y el Caribe. En el grupo de países se encuentran 18 de América Latina (no están Cuba y Venezuela). Las encuestas se realizaron en hogares a través de llamada telefónicas entre mayo y julio de 2021.

Dentro de los hallazgos más resaltantes de la encuesta se señala el deterioro en la calidad del empleo en la región, con el aumento de la informalidad. La mitad de las personas no ha recuperado el nivel de ingreso previo a la pandemia, a pesar de haber recibido transferencias regulares o de emergencia por parte de gobiernos y del sector privado.

La inseguridad alimentaria se ha duplicado en la región en la pandemia, especialmente en aquellos países con mayor desigualdad y pobreza. También se ha reducido la actividad educativa en 12% con respecto a la tasa de cobertura anterior a la pandemia. Las mujeres experimentan mayores restricciones para retener los empleos o para reingresar al mercado laboral. El rechazo a la vacunación contra covid-19 también es significativo (8% de la población en el agregado de la región), especialmente en los grupos de menor nivel educativo y en las zonas rurales.

La persistencia de casos y muertes por covid-19, y el hecho de en muchos países no exista un registro adecuado, significa que la incertidumbre continuará siendo un factor crítico para las políticas públicas. Las decisiones que afectan la actividad económica y educativa, serán completamente dependientes de la persistencia de la pandemia. Esto es especialmente preocupante en aquellos países en los cuales la cobertura de vacunaciones completas no alcanza a la fecha ni siquiera el 50% de la población (nueve países).

La prolongación de la pandemia en 2022, que es el escenario más probable, profundizará el deterioro en las actividades rutinarias de los sistemas de salud, y hará mucho más difícil acometer los nuevos retos, tal como están expresados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para el año 2030. Al ritmo actual, el 70% de cobertura se alcanzará en muchos países en el primer semestre de 2022. Ahora bien, sabemos ya que ese porcentaje seguramente será insuficiente para controlar definitivamente la pandemia. Esto puede significar, a menos que se tomen medidas extraordinarias para aumentar rápidamente las vacunaciones, que la pandemia de covid-19 puede ser la mayor restricción para el desarrollo de América Latina en los próximos años.

Politemas, Tal Cual, 1 de diciembre de 2021

sábado, 27 de noviembre de 2021

¿Qué factores influyen para controlar mejor la pandemia?

En pocas semanas comenzará el tercer año de la pandemia por covid-19. Todo indica que se prolongará por una gran parte del próximo año. En áreas de países con alto porcentaje de población vacunada, como la Unión Europea, se están registrando aumentos significativos de casos. Si bien es cierto que estos aumentos se han generado en países con menores coberturas, en todos los países el incremento de casos es una tendencia sostenida. En otras regiones, como América Latina, muchos países no han alcanzado coberturas de vacunaciones que puedan detener la evolución de la pandemia.

A pesar del amplio impacto de la pandemia, algunos países han logrado combinar las políticas adecuadas para minimizar la afectación en casos y muertes por covid-19. Conviene identificar los factores que pueden explicar el positivo desempeño de estos países. Tanto por los cambios que deben ocurrir en los países para el control pleno de la actual pandemia, como por las medidas necesarias para evitar nuevas pandemias.

De acuerdo con la información disponible en Our World in Data, los cinco países con menor tasa de mortalidad por covid-19 durante la pandemia, han sido los siguientes (entre paréntesis está el número de muertes por millón de habitantes): Nueva Zelanda (6,83), Taiwán (35,55), Corea del Sur (59,47), Australia (72,63), y Singapur (105,62). Todos ellos con menor tasa de mortalidad que Noruega (país con la menor tasa europea). El control alcanzado por estos países se logró desde el principio de la pandemia, e incluso habiendo iniciado las vacunaciones después que otros países que registraron rápidamente altas coberturas (como Chile).

Estas bajas tasas de mortalidad se han registrado, sin que estos países hayan implementado medidas de alta rigurosidad de políticas, de acuerdo con el índice elaborado por la Escuela de Gobierno Blavatnik de la Universidad de Oxford. Solo en los casos de Nueva Zelanda y Corea del Sur, este índice superó el valor de 80 (en Nueva Zelanda por dos meses, y en Corea del Sur por dos semanas, en toda la duración de la pandemia). En Taiwán el índice de rigurosidad de políticas (IRP) se mantuvo en 19 por varios meses.

Los cinco países señalados se encuentran entre los 35 primeros del mundo, en términos de la capacidad de compra per cápita en dólares. Singapur era el país del grupo con el mayor producto per cápita (en capacidad de compra comparada) con 98 mil dólares en 2019, mientras que Nueva Zelanda es el que tenía el menor (41 mil dólares). El hecho de que otros países con altos niveles de producto per cápita como Alemania, Países Bajos, Reino Unido, Estados Unidos, hayan registrado bajo desempeño en el control de la pandemia, es reflejo de que la disponibilidad de recursos es relevante, pero no es el único factor determinante.

También estos cinco países más exitosos lograron controlar la pandemia sin haber tenido mayor afectación que otros de economías avanzadas. Es decir, que la combinación de intervenciones rigurosas no supuso deterioro en las economías de los países. Según los datos del FMI, la reducción promedio de la actividad económica en este grupo de países fue -1,5% en 2019, tres veces menos que el promedio de los países de la Unión Europea (-4,91%). En Taiwán incluso el crecimiento económico fue superior al 3%. El país con mayor reducción del crecimiento fue Singapur con -5,3%. Para 2021 se estima que este grupo de países crecerá en promedio 4,9%, muy cercano al 5,5% promedio de los países de la Unión Europea. Con la excepción de Australia con 3,5%, los cuatro países restantes crecerán más de 4,2%. También el FMI estima que estos cinco países tendrán, en promedio, una tasa de desempleo menor en 3% que el promedio de los países de la Unión Europea.

Una caracterización inicial de los factores más influyentes en el éxito de estos cinco países, podría incluir, al menos: estabilidad política, economías de alta productividad, amplia inserción en los mercados globales, y altas capacidades institucionales en el ámbito de las políticas públicas, y en particular en las políticas de salud. La brecha con respecto a estos factores puede explicar la gran afectación de América Latina en la pandemia por covid-19. También puede mostrar la ruta de cambios que se deben realizar para evitar nuevas pandemias en el futuro.

Politemas, Tal Cual, 17 de noviembre de 2021

domingo, 21 de noviembre de 2021

Los países más exitosos en controlar la pandemia

En pocos días se cumplirán dos años de la difusión de reportes generados en China sobre casos de una “neumonía atípica”. A las pocas semanas, la OMS informó a los países que debían tomar medidas para enfrentar una emergencia internacional de salud pública, luego declarada pandemia de covid-19. Hasta la fecha, los registros disponibles en Our World in Data indican que se han reportado cerca de 250 millones de casos y 5 millones de muertes. Estimaciones de diversas fuentes señalan que el número de muertes reales puede ser tres o cuatro veces mayor a la señalada.

Muchos países, con aparente mejor desempeño de los sistemas de salud, han registrado tasas de mortalidad superlativas. Baste citar los casos de Estados Unidos y el Reino Unido, con más de 2.000 muertes por millón de habitantes en el período de la pandemia. O las 6.000 muertes por millón en Perú, la cifra más alta del mundo. De allí que sea pertinente explorar las características de los países con más de un millón de habitantes, que han tenido mayor éxito en el control de la pandemia, con especial énfasis en los resultados en salud. Con el propósito de identificar las lecciones aprendidas, y precisar las tareas que deben realizarse para superar las brechas que explican las diferencias.

Para el análisis es fundamental tener en cuenta la realización de pruebas diagnósticas. En la medida que los países no tengan reportes de pruebas realizadas, por ejemplo, en Our World in Data, o que la frecuencia no sea regular, aumenta la posibilidad de que exista un alto nivel de subregistro, tanto de casos, como de muertes. A los efectos de este análisis se seleccionaron los países con 80 o más pruebas diagnósticas por cada 1.000 personas en el transcurso de la pandemia. Luego se obtuvo la tasa de mortalidad por covid-19 en el período, y se identificaron los cinco países con los menores registros.

De acuerdo con los criterios anteriores, los cinco países con menor tasa de mortalidad por covid-19 han sido los siguientes (entre paréntesis está el número de muertes por millón de habitantes): Nueva Zelanda (6,25), Taiwán (35,51), Corea del Sur (57,62), Australia (71,39), y Singapur (85,81). Nótese en el gráfico la inmensa diferencia con Perú, Brasil, y los Estados Unidos.

Desde el inicio de la pandemia, en estos países las muertes diarias han sido, en general, menor a una muerte por millón. Las únicas excepciones han sido Taiwán (en enero de 2021), y Singapur en la actualidad. En Perú puede observarse que el número de muertes diarias por millón ha alcanzado hasta 25 veces más por largos períodos.

La realización de pruebas diagnósticas en los países más exitosos ha sido regular, aunque en los casos de Taiwán y Corea del Sur no ha superado las 2 pruebas diarias/1000 hab. en todo el período, mientras que en Australia y Singapur ha llegado a 8 o 10 pruebas diarias/1000 hab. El número de casos diarios también ha sido muy bajo en estos países. Solamente Singapur (en dos períodos) ha superado los 100 casos diarios/millón de hab. Mientras que en Perú ha sido mayor a 200 casos/ millón de hab. durante muchos meses de la pandemia.

El control de la pandemia en los países más exitosos se realizó durante mucho tiempo sin tener vacunas. De hecho, los programas de vacunaciones comenzaron meses después que en otros países, por ejemplo, los de la Unión Europea. En la actualidad, solo Singapur y Corea del Sur han alcanzado el 70% de cobertura de vacunación completa. En estos momentos, la mortalidad diaria por covid-19 es menor en Corea del Sur y Taiwán que en Portugal y España, en los cuales la cobertura de vacunación es superior.

Los cinco países más exitosos registran 50 veces menos mortalidad por covid-19 que los países de menor desempeño. Entre ambos extremos se encuentran la gran mayoría de los países. Esta gran diferencia es una expresión de brecha de políticas en los sistemas de salud. El hecho de que se haya obtenido un alto desempeño, incluso sin altas coberturas de vacunaciones, expresa que se hubiera podido hacer mejor en muchos países. Tal parece que son diversas las tareas que se deben realizar para mejorar la efectividad hasta alcanzar el control de esta pandemia, y para evitar los efectos de las pandemias que se puedan presentar en los próximos años.

Politemas, Tal Cual, 10 de noviembre de 2021 

domingo, 31 de octubre de 2021

Disminución en el ritmo de vacunación en América Latina

Hasta la fecha solo dos países de América Latina han alcanzado la meta de vacunar al 70% de la población contra covid-19: Uruguay y Chile. En Uruguay, pasar de 40% de población completamente vacunada requirió dos meses (del 21 de junio al 19 de agosto). En Chile, se requirió tres meses (del 22 de mayo al 27 de agosto). Se podría decir entonces, dada la experiencia de estos países, que tres meses podría ser un período razonable, luego de alcanzado el 40% de cobertura, para cumplir la meta.

Dado el desempeño de otros países de la región hasta la fecha, este período de tres meses se puede prolongar. En efecto, se puede constatar que el ritmo de vacunación en algunos países, luego de alcanzar el 40% de cobertura completa más bien se ha estabilizado, con lo cual esta prolongación puede ser muy larga.

En República Dominicana la cobertura completa de 40% fue registrada el 10 de agosto. Sin embargo, hasta la fecha del último registro (23 de octubre), esto es, en dos meses y medio, solo se ha incrementado la cobertura hasta 48%. En Ecuador el registro de 40% se efectuó el 23 de agosto. Luego de dos meses la cobertura ha aumentado a 56,41%. En estos países la tendencia de crecimiento de la población completamente vacunada es hacia la estabilización.

Otros países de la región (El Salvador, Argentina, Brasil, y Panamá), han alcanzado la cobertura completa para el 40% de la población, y podrían alcanzar el 70% en un período similar al de Chile y Uruguay. Esto implica mantener altos ritmos de vacunación en las próximas semanas.

A dos meses de finalizar el año 2021, la cobertura completa de 70% pareciera que solo será alcanzada por muy pocos países (diferentes a Uruguay y Chile). Esto podía significar en la práctica que, en muchos países de la región, el año 2022 comenzará con la incertidumbre derivada de la ausencia de control de la pandemia.

Los países que ya han cumplido la meta de cobertura completa (Uruguay y Chile), tienen dos características resaltantes de sus sistemas de salud, no compartidas por muchos países de la región. En primer lugar, el bajo gasto de bolsillo, es decir el que pagan directamente las personas de su ingreso mensual. De acuerdo con las últimas cifras disponibles de la OMS (2018), Uruguay es uno de los tres países de la región en los cuales el gasto de bolsillo es menor al 20% del gasto total (los otros dos son Cuba y Colombia). Chile, por su parte, tiene 33% de gasto de bolsillo, que, aunque no es bajo, no está entre los más altos de la región. La segunda característica es el mejor desempeño en la gestión de estos dos sistemas de salud, al menos en términos relativos en América Latina.

La disponibilidad de vacunas es alta en muchos de los países que han superado el 40% de cobertura completa. Las dificultades para llegar al 70% en tiempo similar a Uruguay y Chile, puede estar relacionada más bien con otros factores como: organización regional de servicios, logística, recursos humanos entrenados, vinculación con las comunidades, entre otros aspectos relacionados con la gestión general del sistema de salud. En la medida que se realicen cambios en la gestión de los servicios, se podría alcanzar más rápidamente la meta de cobertura.

En aquellos países en los cuales no se ha alcanzado todavía ni siquiera el 40% de la meta de cobertura completa (Colombia, Paraguay, Bolivia, Honduras, Venezuela, Guatemala, Nicaragua, y Haití), existen mayores restricciones en la gestión de las vacunaciones. Esto implica que alcanzar la cobertura completa contra covid-19 probablemente requiera buena parte de 2022. Siendo que las vacunaciones son, en principio, una de las actividades de salud pública más dependientes de la gestión, y de mayor impacto, es evidente que esta prueba no ha sido superada por la gran mayoría de los países de la región.

Politemas, Tal Cual, 27 de octubre de 2021