martes, 31 de mayo de 2022

¿Cómo estimar el impacto institucional de la pandemia?

La progresión de la pandemia por casi dos años y medio expresa con claridad los notables impactos que ha tenido en el contexto global. Pronósticos de organismos internacionales indican que la recuperación a los niveles pre-pandemia puede llevar varios años. Esta perspectiva se complica más si se considera que la pandemia se puede prolongar en muchos países, especialmente en aquellos con bajos niveles de cobertura de vacunaciones contra covid-19.

Es evidente que en la medida que se conozca con más detalles el impacto de la pandemia en los países, se podrá identificar con mayor especificación las tareas que se deben realizar para superar estos efectos. En consecuencia, es conveniente establecer una forma de estimar estos impactos. De especial consideración, es el impacto institucional, es decir, los efectos en las capacidades de los países para diseñar e implementar políticas públicas.

Una alternativa para estimar este impacto es conocer el “exceso de mortalidad”, lo cual expresa la variación que implicó la pandemia con respecto a la tendencia de mortalidad previa. Esto significa que aquellos países que han tenido un menor exceso de mortalidad, estarán en mejores condiciones de superar las exigencias post-pandemia. En Our World in Data, de la Universidad de Oxford, se encuentra la estimación, realizada por la revista The Economist, del exceso de mortalidad en la pandemia. En el caso de América Latina, se estima que, al 8 de mayo de 2022, más de 2,5 millones de muertes se produjeron en exceso durante la pandemia

Al analizar los estimados del exceso de mortalidad en América Latina, se pueden distinguir tres grupos de países. En el primer grupo están los países con mayor exceso de mortalidad en la región (más de 400 muertes por cada 100.000 habitantes): Perú, México, Bolivia, y Ecuador. Perú tiene la mayor tasa (662 muertes en exceso por cada 100.000 habitantes). Esta tasa de Perú solo es superada por tres países de la Unión Europea (Bulgaria, Lituania, y Rumania).

El segundo grupo está conformado por diez países: Argentina, Brasil, El Salvador, Colombia, Paraguay, Honduras, Guatemala, Nicaragua, Chile, y Venezuela. En este grupo, la tasa de exceso de mortalidad se encuentra entre 200 y 400 muertes por 100.000 habitantes. En el tercer grupo se encuentran los países con menor exceso de mortalidad (menor a 200 muertes por cada 100.000 habitantes), y está compuesto por Panamá, Haití, Cuba, Costa Rica, Uruguay, y República Dominicana. Este último país es el que tiene la menor tasa de mortalidad en exceso en la región.

Tomando como referencia este indicador es posible proponer que los países con mayor exceso de mortalidad comparten al menos tres características. La primera está constituida por las debilidades en la preparación para enfrentar la pandemia. La segunda es la amplitud de efectos familiares y sociales relacionados con esta alta mortalidad. Y la tercera característica está vinculada con las dificultades previsibles para superar el impacto de la pandemia. Estas características ilustran los diferentes tipos de gestión institucional que se deberán implementar para superar el impacto de la pandemia en América Latina.

Politemas, Tal Cual, 18 de mayo de 2022

¿Cuán confiable es la reducción de mortalidad por covid-19?

En la actualidad se registra en todos los países de América Latina una reducción significativa de la mortalidad diaria por covid-19. En el caso de Chile esto significa que la tasa actual de mortalidad diaria es doce veces menor a la registrada en el período de mayor mortalidad en la pandemia (junio de 2021).

Esta reducción, sin embargo, tiene diferentes niveles de confiabilidad en los países de la región. Para discriminar estos niveles se pueden tomar en cuenta dos aspectos. En primer lugar, la realización de pruebas diagnósticas de covid-19. En la medida que los países realicen el diagnóstico de la mayor cantidad de casos, se puede conocer con más detalle la magnitud de la transmisión. En la actualidad, solo nueve países de la región tienen reportes de pruebas diagnósticas de covid-19 en Our World in Data de la Universidad de Oxford. Sin embargo, cuatro de ellos (Ecuador, México, Haití, y Nicaragua) tienen menos de 0,1 pruebas diarias por 1.000 habitantes. Los datos de Cuba dejaron de estar disponibles desde julio de 2021. Los datos de Bolivia, Brasil, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Paraguay, Perú, y Uruguay, no están disponibles desde marzo o abril de 2022.

El segundo aspecto es la cobertura de vacunación completa contra covid-19. Con la excepción de Venezuela, todos los países de la región tienen el registro de vacunaciones completas en Our World in Data. Los países que han alcanzado a la fecha más de 80% de cobertura son: Chile, Cuba, Uruguay, Argentina, y Perú.

La combinación de estos dos aspectos (pruebas diagnósticas y cobertura completa de vacunaciones) permiten distinguir tres grupos de países con respecto a la confiabilidad de las cifras de mortalidad por covid-19. En el primer grupo están los países con alta cobertura completa de vacunaciones y realización de pruebas diagnósticas. En este grupo de países la tasa de mortalidad diaria por covid-19 tiene el mayor nivel de confiabilidad. Está conformado por tres países: Chile, Argentina, y Panamá. En este grupo todos los países tienen una tasa de mortalidad diaria de covid-19 de menos de 1 muerte por millón de habitantes.

En el segundo grupo, de seis países (Uruguay, Cuba, Ecuador, Brasil, Perú, y Costa Rica), la tasa de cobertura de vacunaciones completa es superior al 70%, pero no cuentan con datos de realización de pruebas diagnósticas de covid-19. Por consiguiente, la confiabilidad en la tasa de mortalidad es menor que en el primer grupo de países. Los últimos datos disponibles de la tasa de mortalidad diaria de este grupo indican que los datos de Ecuador y Cuba probablemente no reflejan tanto la realidad como las de los otros cuatro países.

En el último grupo están los restantes once países (Colombia, República Dominicana, El Salvador, México, Paraguay, Bolivia, Guatemala, Nicaragua, Honduras, Venezuela, y Haití). En todos ellos, la cobertura completa de vacunaciones es menor de 70%, y no cuentan con registros de la realización de pruebas diagnósticas. Es decir, que la confiabilidad de las cifras de mortalidad diaria es la menor de los tres grupos señalados.

Para contar con la mayor precisión sobre la evolución de la pandemia en los países de la región, se requiere mejorar la información disponible sobre el seguimiento de los casos (especialmente el diagnóstico), y sobre la cobertura de vacunaciones. En la gran mayoría de los países de América Latina ésta sigue siendo una tarea pendiente.

Politemas, Tal Cual, 11 de mayo de 2022

sábado, 7 de mayo de 2022

Dificultades para los consensos en América Latina

Muchas evidencias históricas demuestran que aquellos países que logran articular consensos sociales, logran mayores niveles de desarrollo. Los consensos permiten integrar las distintas perspectivas que tienen los diferentes sectores. También resulta muy obvio que son los gobiernos los actores que están en las mejores condiciones para impulsar tales consensos. Sin embargo, muchas veces son los gobiernos los que promueven menos los consensos.

La construcción de los consensos es uno de los criterios que se utilizan en la construcción del Índice Bertelsmann de Transformación (BTI, por sus siglas en inglés), el cual es una medición que permite discriminar distintos aspectos en el desarrollo de las democracias y los mercados a escala global. Para la caracterización de los consensos, así como de los restantes aspectos del BTI, los expertos seleccionados elaboran análisis nacionales. Los resultados para cada país permiten analizar también estas características en diferentes regiones del mundo.

De acuerdo con atributos definidos para el análisis de los consensos, se pueden definir dos tipos ideales. El primer tipo es el representado por aquellos países con el valor máximo de la construcción de consensos. En estos países se encontrarían los siguientes aspectos: (1) todos los actores políticos relevantes están de acuerdo en consolidar la democracia y la economía de mercado, (2) los actores reformistas pueden excluir los actores con intereses anti-democráticos, (3) el liderazgo político despolariza los conflictos y promueve los consensos, (4) el liderazgo político promueve la participación de la sociedad civil, y (5) el liderazgo político logra la reconciliación entre las víctimas y los causantes de injusticias pasadas.

El segundo tipo es el representado por los países con el valor mínimo de la construcción de los consensos. En estos países se encontrarían los siguientes aspectos: (1) no existen actores políticos que quieren establecer la democracia y la economía de mercado, (2) los reformistas no tienen control sobre los actores anti-democráticos, (3) el liderazgo político aumenta las diferencias en la sociedad por propósitos populistas o separatistas, (4) el liderazgo político obstaculiza la participación de la sociedad civil, y (5) no se han realizado procesos de reconciliación.

En América Latina solo cuatro países tienen puntuaciones compatibles con los criterios señalados para el primer grupo: Uruguay, Chile, Costa Rica, y Panamá. La mayor puntuación en la región es la de Uruguay (9,6 sobre un máximo de 10). Los dos países con la menor puntuación en construcción de consensos en la región son Nicaragua y Venezuela. La menor puntuación en la construcción de consensos en América Latina es la de Venezuela (1,5 sobre un máximo de 10).

La puntuación máxima de la construcción de consensos en los cuatro países señalados (Uruguay, Chile, Costa Rica, y Panamá) está relacionada también con la mayor estabilidad y progreso en este grupo. De manera que tal parece que construir consensos favorece el desarrollo, y que a su vez el progreso ayuda a fortalecer la construcción de consensos. Una especie de círculo virtuoso. También se pueden identificar los casos contrarios, es decir, cuando la pérdida de los consensos conduce al deterioro en el desarrollo, y viceversa. Estas últimas situaciones, lamentablemente, son las más frecuentes en América Latina.

Politemas, Tal Cual, 4 de mayo de 2022

Calidad de gobiernos en América Latina

Mejorar la calidad de los gobiernos se evidencia cada día más como una condición necesaria para el desarrollo sostenible. La pandemia de covid-19 lo ha reforzado aún más. Lo que ha sido menos detallado es la caracterización de los elementos que se requieren para analizar la calidad de los gobiernos.

El Índice Bertelsmann de Transformación (BTI, por sus siglas en inglés) es una medición que permite discriminar distintos aspectos en el desarrollo de las democracias y los mercados a escala global. El BTI es el resultado de la colaboración de casi 300 expertos nacionales y regionales vinculados con universidades y centros de investigación. El BTI se ha publicado desde 2003, generalmente cada dos años. La última versión disponible corresponde a 2022 (difundida a principios de año).

Para analizar la calidad de los gobiernos, en el BTI se incluyen los siguientes criterios: (1) capacidades de conducción expresadas por el establecimiento de prioridades, implementar políticas, y aprendizaje de la ejecución de esas políticas, (2) eficiencia en la utilización de los recursos, a través del uso de los recursos fiscales, coordinación de políticas, y políticas anti-corrupción, (3) construcción de consensos expresada por los acuerdos en objetivos, gerencia de conflictos, participación de la sociedad civil, entre otros aspectos, y (4) cooperación internacional evidenciada en la utilización de apoyos, credibilidad ante actores internacionales, y en la cooperación regional.

De acuerdo con el índice de calidad de gobierno estimado para los países de América Latina (en 2022), se aprecia que 14 de los 20 países, tienen un valor menor con respecto a 2020. El país con la mayor reducción en la calidad de gobiernos es Brasil. Otros países con reducciones significativas son El Salvador, Colombia, Panamá, y Haití.

Si se toma en cuenta el valor del índice de calidad de gobierno, los países de América Latina se pueden clasificar en cinco grupos. En el primer grupo están los países con la mayor calidad de gobierno: Uruguay, Chile, y Costa Rica. En este grupo, solo Chile experimentó reducción del índice entre 2020 y 2022. En el siguiente grupo están países con buena calidad de gobierno (República Dominicana, Paraguay, Perú, y El Salvador). El tercer grupo es catalogado con calidad de gobierno moderada (Bolivia, Argentina, Panamá, Colombia, Ecuador, México, Cuba, y Brasil). Los países en el grupo de calidad de gobierno débil son Honduras y Guatemala. En el último grupo se encuentran los países considerados fallidos, desde la perspectiva de la calidad de los gobiernos: Haití, Nicaragua, y Venezuela. El país con la menor calidad de gobierno en América Latina, de acuerdo con el BTI, es Venezuela (1,44 sobre un máximo de 10).

Las implicaciones de este deterioro en la calidad de los gobiernos en la región son significativas. En primer lugar, porque detener este deterioro, en el contexto actual de restricciones económicas, requerirá importantes cambios institucionales. Y, en segundo lugar, porque reducir la brecha, para tener una mayoría de países con adecuada calidad de gobiernos, es fundamentalmente una tarea de mediano plazo, para la cual la continuidad de políticas es una condición, que es justamente una expresión de la baja calidad de los gobiernos. Un extraordinario círculo vicioso que se debe superar para mejorar las condiciones de vida en la región.

Politemas, Tal Cual, 27 de abril de 2022

viernes, 22 de abril de 2022

Efectividad de los gobiernos en América Latina

Vistos los retos que tienen las sociedades de América Latina en los próximos años, es relevante analizar las capacidades de los gobiernos para enfrentar estos desafíos. Dentro de las prioridades que se pueden destacar están, en primer lugar, la superación de los impactos de la pandemia, y los cambios que impone el cambio climático.

El Índice de Efectividad Gubernamental (IEG), elaborado por el Banco Mundial, permite comparar entre países, y a lo largo del tiempo. La última medición disponible corresponde al año 2020. Este índice toma en cuenta los siguientes aspectos: percepciones de la calidad de los servicios públicos, calidad de los funcionarios públicos, grado de independencia del gobierno con respecto a las presiones políticas, calidad del diseño e implementación de políticas, y credibilidad del compromiso del gobierno con las políticas que propone. El IEG varía entre -2,5 (menos efectivo) y +2,5 (más efectivo).

De acuerdos con los datos correspondientes a 2020, la gran mayoría de los países de América Latina (14 de 20) tienen un IEG negativo. Los países con el IEG más negativo son: Haití (-2,03), Venezuela (-1,78), y Nicaragua (-0,71). Dentro de los países con IEG positivo se pueden discriminar dos grupos. En el primer grupo están tres países (Colombia, Panamá, y Perú), con valores de IEG menores a 0,3. En el segundo grupo están tres países (Costa Rica, Uruguay, y Chile), con valores de IEG entre 0,3 y 0,99 (Chile).

Dos aspectos se pueden derivar de estos resultados. En primer lugar, destaca el bajo desempeño de los gobiernos de la región, expresado por el IEG. Esto significa que las capacidades institucionales para el diseño e implementación de políticas, así como para la prestación de servicios públicos, requieren cambios sustanciales que permitan mejorar a su vez la gestión de los gobiernos, y, consecuentemente, tener impacto en el bienestar de los ciudadanos. El segundo aspecto está relacionado con la brecha entre los países con mayor IEG y los valores de los países de mayor desarrollo. Esto implica que también estos países deberán realizar mejoras sustantivas en la gestión pública para alcanzar un mayor nivel de efectividad.

Dado este contexto, plantear la superación de estas grandes restricciones de la efectividad de los gobiernos de la región, supone analizar en detalle los factores que afectan el diseño y la implementación de políticas. Que es otra forma de colocar el énfasis en el éxito de las políticas públicas, requisito central para superar los problemas acuciantes de América Latina.

Politemas, Tal Cual, 20 de abril de 2022

¿Cuán rigurosas son las políticas a dos años de la pandemia?

Las últimas cifras disponibles en Our World in Data (Universidad de Oxford), indican que el 28 de marzo de 2022 se registraron en América Latina cerca de 340 muertes por covid-19. Esto significa que aproximadamente 15 mil muertes podrían registrarse en la región en el mes de marzo. La cantidad de muertes diarias en este momento de 2022 está muy por debajo de las casi 6.000 muertes que se registraron en América Latina el 31 de marzo de 2021.

La disminución extraordinaria de la mortalidad diaria es, obviamente, el resultado de las medidas de control, pero especialmente de la ejecución de los programas de vacunación contra covid-19. Ahora bien, es relevante analizar el impacto que ha tenido esta reducción en la rigurosidad de políticas de control que se han aplicado desde el inicio de la pandemia.

El Índice de Rigurosidad de Políticas (IRP) es una medición que combina las distintas políticas aplicadas para aumentar el distanciamiento social, y por consiguiente, reducir las posibilidades de contagio de covid-19. El IRP varía entre 0 y 100, siendo 0 el valor que corresponde a la ausencia de aplicación de medidas, y 100 a la máxima rigurosidad de políticas. En las fases más críticas de la pandemia, el valor del IRP alcanzó más de 80 en muchos países.

En los cuatro países con más de 80% de cobertura de vacunación completa en la región (Chile, Cuba, Uruguay, y Argentina), el IRP tiene actualmente valores comprendidos entre 20 (Uruguay), y 31(Argentina). Con la excepción de Cuba, en todos estos países se registra en la actualidad el menor valor del IRP desde los inicios de la pandemia. Este valor se ha mantenido en estos rangos en los últimos tres meses. Se puede concluir, a partir de esta evidencia, que en estos países siguen en funcionamiento medidas de control con relativa rigurosidad, independientemente de la cobertura alcanzada.

El menor valor del IRP se registra en la actualidad en Nicaragua y República Dominicana (menos de 10 en ambos países). Sin embargo, ninguno de estos dos países ha alcanzado el 70% de la cobertura de vacunación completa. En once países de la región se registran en la actualidad los menores valores de IRP de toda la pandemia. En cinco países (Brasil, Ecuador, Guatemala, Colombia, y Bolivia), el IRP todavía se mantiene por encima de 50.

El valor actual del IRP en los países de la región es expresión de las consideraciones que deben realizar los gobiernos para reducir la rigurosidad de políticas. Es claro que en los países con mayor cobertura también se mantiene la prudencia para evitar reducciones muy grandes de la rigurosidad. El hecho de que sean pocos los países que han alcanzado coberturas de vacunación completa superior a 80%, es sugestivo de que el nivel del IRP se mantendrá al menos en 30-40 en los próximos meses en muchos países. Regresar completamente a la situación previa a la pandemia parece más complicado en algunos países que en otros, pero, en general, pareciera que no es una situación que esté cercana.

Politemas, Tal Cual, 30 de marzo de 2022

Efectos de las altas coberturas de vacunas contra covid-19

El control de la pandemia, luego de disponer de vacunas contra covid-19, se ha concentrado en alcanzar la mayor cobertura posible en el menor tiempo. Con este propósito, en la gran mayoría de los países del mundo se han implementado amplios programas de vacunaciones contra covid-19.

Luego de un año de la ejecución de estos programas, las altas coberturas de vacunación completa se han conseguido en relativamente pocos países. En la Unión Europea, solo cinco países (de 27) han alcanzado hasta la fecha el 80% de población completamente vacunada (Portugal, Malta España, Dinamarca, e Irlanda). También Portugal, Malta, y Dinamarca, están entre los cinco países con mayor cobertura de la dosis de refuerzo. En América Latina solo cuatro países (Chile, Cuba, Uruguay, y Argentina), han logrado la meta del 80% de cobertura completa. Estos cuatro países también tienen los mayores porcentajes de cobertura del refuerzo.

Estos nueve países señalados ya tenían altas tasas de cobertura completa al 1 de noviembre de 2021, fecha alrededor de la cual cuando se reportó la existencia de la variable ómicron. Con la excepción de Cuba y Argentina, estos países tenían más de 75% de cobertura completa para esa fecha.

En los países de la Unión Europea, todos, con la excepción de Dinamarca, experimentaron aumentos de la mortalidad diaria por covid-19 que alcanzaron cifras topes a finales de enero y comienzos de febrero de 2022. La tasa de mortalidad más alta en este grupo fue la de Malta (cerca de 8 muertes diarias por millón de habitantes). El país con el menor tope en la tasa de mortalidad fue Irlanda (4,6 muertes por millón de habitantes). De acuerdo con las cifras más recientes, en todos estos cuatro países (Malta, Portugal, España, e Irlanda), la tasa de mortalidad diaria por covid-19 se registra cerca de 2 muertes diarias por millón de habitantes. En Dinamarca la cifra más alta de mortalidad diaria se registró en el mes de marzo (cerca de 9 muertes por millón de habitantes). A la fecha, la tasa de mortalidad diaria en Dinamarca es poco más de dos veces más que en los cuatro restantes países de la Unión Europea.

En los países de América Latina señalados se registraron también topes de las tasas diarias de mortalidad por covid-19, con diferentes características. El menor incremento de la tasa de mortalidad se registró en Cuba a principios de febrero de 2022, la cual alcanzó a 0,56 muertes por millón de habitantes (el tope más bajo entre los nueve países señalados). En Uruguay y Argentina el máximo de mortalidad diaria se registró en el mes de febrero, mientras que en Chile fue en el mes de marzo. A la fecha, las tasas de mortalidad diaria de Argentina y Uruguay se registran cerca de 2 muertes por millón de habitantes, mientras en Chile es poco más del doble.

De acuerdo con la evolución de la tasa de mortalidad diaria por covid-19, se puede señalar que, en países con altas coberturas completas de vacunación, se registraron aumentos significativos, probablemente relacionados con la alta propagación de la infección por la variante ómicron, y la consiguiente afectación de la población no vacunada. También se puede indicar que el tiempo para regresar al valor de la tasa de mortalidad diaria preexistente, fue aproximadamente dos meses. Alcanzar los mayores niveles de cobertura de vacunación parece ser la mejor estrategia para evitar la aparición de nuevas variantes, y así impedir los retrocesos en la mortalidad diaria por covid-19.

Politemas, Tal Cual, 23 de marzo de 2022

sábado, 19 de marzo de 2022

¿Cuál es la tendencia de la pandemia en América Latina?

Después de dos años de pandemia no parecen estar definidas cabalmente las posibilidades de control efectivo en los próximos meses. La incorporación de vacunas en las estrategias para enfrentar la pandemia permitió elaborar programas con diferentes opciones para contrarrestarla. Dentro de estas opciones, tienen especial relevancia las medidas de distanciamiento social y los programas de vacunación. De acuerdo con este enfoque, el éxito del control requería aumentar rápidamente la cobertura de vacunaciones, y mantener prudentemente otras medidas de control.

El desempeño de Chile ilustra claramente que el efecto neto de vacunar debe tomar en cuenta otros factores. La cobertura de vacunación completa de Chile es la más alta de la región. Desde noviembre del año pasado la cobertura corresponde al 80% de la población. Sin embargo, actualmente Chile registra la tasa de mortalidad diaria por covid-19 más alta de América Latina. Esta tasa es similar a la que tenía Chile a mediados del año pasado con la mitad de cobertura de vacunación completa.

Una explicación posible es que la alta tasa de contagio por la variante ómicron ocasiona un aumento significativo de casos, y, por consiguiente, también aumenta el número de casos que se pueden complicar y fallecer. De acuerdo con el último reporte de seguimiento elaborado por la Universidad de Chile, la Pontificia Universidad Católica de Chile, y la Universidad de Concepción, en colaboración con el Ministerio de Salud, y el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, el grupo de edad con la tasa de mortalidad más alta es el de los mayores de 70 años, aunque no se indica la proporción de vacunados entre los fallecidos.

La posibilidad de que se detecten nuevas variantes, y la disminución de la inmunidad con el paso de los meses, pueden ser algunos de los factores que influyan en aumentos significativos de casos y muertes en los próximos meses. Asumiendo que existe una tasa de mortalidad diaria que va a mantenerse sin variaciones por un largo período, se podría considerar que esta tasa puede variar entre 0,5 y 1 muerte por millón de habitantes. De acuerdo con este valor, el número de muertes diarias por covid-19 en América Latina sería alrededor de 500.

En la actualidad, el número de muertes diarias por covid-19 en América Latina es 550. La tasa de mortalidad diaria por covid-19 varía entre 5,79 muertes por millón de hab. en Chile, a menos de 1 en varios países de la región. En el gráfico también se puede apreciar que en ocho países (Chile, Uruguay, Brasil, Perú, Costa Rica, México, Paraguay, y Argentina) el valor de la tasa actual es mayor que el criterio señalado (0,5-1 muerte por millón. de América Latina). De acuerdo con este nivel de la tasa, el número de fallecimientos mensuales por covid-19 puede estimarse en 15 mil.

Esta posible evolución de la pandemia, conlleva a examinar las implicaciones que tendría para la región mantener este alto nivel de mortalidad y casos, especialmente por la afectación de cientos de miles de familias, y los extraordinarios efectos sociales y económicos que pueden continuar. Estas características de la actual situación demuestran la prioridad que se debe asignar al desempeño de los programas de vacunación, especialmente en los países que todavía no llegan al 50% de cobertura (Venezuela, Bolivia, Honduras, Paraguay, Guatemala y Haití). Todo indica que la pandemia seguirá representando una gran exigencia para la gestión de los países de América Latina.

Politemas, Tal Cual, 16 de marzo de 2022

domingo, 27 de febrero de 2022

¿Cómo afecta la pandemia a la Cobertura Universal de Salud?

La tasa de mortalidad diaria por covid-19 se ha multiplicado entre tres y siete veces en la mayoría de los países de América Latina en los últimos tres meses. En la actualidad, por ejemplo, Chile, con el mayor porcentaje de población completamente vacunada en la región (90%), registra la tasa de mortalidad diaria más alta, similar a la registrada a mediados del año 2021, cuando tenía 44% de población completamente vacunada. Esta evidencia es muy significativa para ilustrar que los efectos de la pandemia, especialmente en la mortalidad, no cesan en 2022.

La persistencia de efectos de la pandemia expresa el deterioro acumulado en los últimos dos años. Todo parece indicar que este deterioro seguirá aumentando en los próximos meses. Al mismo tiempo, cobra importancia estimar las consecuencias de la pandemia en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS-2030), especialmente en lo correspondiente a la Cobertura Universal de Salud (CUS). Tal como se puede percibir, la pandemia puede impedir en muchos países alcanzar tales objetivos.

En la reciente publicación del Panorama Social de la CEPAL, se examinan las características del financiamiento de los sistemas de salud de la región, de fundamental importancia para la protección financiera establecida en los ODS-2030. Se señala en esta publicación que solo tres países (Uruguay, Cuba, y Colombia) registran menos de 20% de gasto de bolsillo (el realizado directamente por las familias según el ingreso mensual percibido) sobre el total de los gastos de los respectivos sistemas de salud. La publicación, sin embargo, no destaca que estos datos corresponden al año 2019 (antes de la pandemia), disponibles en la base de datos de financiamiento de salud de la OMS.

También esta publicación insiste en el criterio del 6% del PIB (del gasto en salud) para considerar adecuado el financiamiento en los países. Sin embargo, este criterio no toma en cuenta que más que el monto de los recursos, el reto es asociar estos recursos con objetivos precisos en término de las condiciones de salud. Los países muchas veces realizan inversiones cuantiosas que no están vinculadas con programas detallados. En América Latina algunos países han asignado más del 6% del PIB a los servicios de salud sin mayores efectos netos. El documento puede transmitir la idea de que basta la asignación de recursos para que todo mejore por “añadidura”. La experiencia comparada de políticas de salud indica que no es así.

Desde varios años el Banco Mundial ha compartido en internet la información derivada de encuestas de hogares para medir con mayor especificidad el porcentaje del gasto asignado a la salud. Estas mediciones, al estar basadas en los reportes directos en los hogares, ofrecen mayores detalles que los agregados de las cuentas nacionales. Cuando en un hogar el gasto mensual en salud supera el 10% del ingreso, se asume que este hogar está en situación de gasto catastrófico. La meta es que en 2030 en ningún hogar del mundo exista gasto catastrófico, es decir, que el gasto en salud no supere el 10% del ingreso.

En el documento de CEPAL señalado no existe ninguna mención sobre las mediciones disponibles del gasto catastrófico en el sitio indicado del Banco Mundial. Lamentablemente, de acuerdo con esos datos, las mediciones más recientes del gasto catastrófico en la región corresponden al año 2016 (y para muy pocos países).

Entonces, con estas limitaciones tan grandes de información sobre lo que sucede en los hogares de América Latina con respecto a la Cobertura Universal de Salud, es imposible conocer los efectos de la pandemia. Lo que si queda bastante claro es que si los gobiernos de los países quieren conocer cuál es la situación actual del financiamiento de la salud, para implementar los correctivos, la primera tarea es realizar una encuesta de hogares por muestro con la calidad requerida. Y luego de examinar los resultados, identificar las mejores opciones de políticas. De lo contrario no solamente no se sabrá el impacto de la pandemia, tampoco se sabrá cómo superarlo.

Politemas, Tal Cual, 23 de febrero de 2022

domingo, 20 de febrero de 2022

La mayor pobreza extrema en treinta años

En el último Panorama Social de la CEPAL, correspondiente al año 2021, se ha proyectado que la pobreza extrema en América Latina es la mayor registrada desde 1990. La proporción de personas que no tenían el ingreso suficiente para adquirir la canasta de alimentos correspondió al 13,8% de la población de la región el año pasado. En 1990 esta proporción era 15,5%. Este aumento está muy vinculado con los extraordinarios efectos sistémicos de la pandemia de covid-19.

En el año previo a la pandemia (2019), la pobreza extrema afectaba al 11,4% de la población de América Latina, lo cual significó un aumento de 3% con respecto a la cifra de 2015. Este incremento era expresión de la reducción del crecimiento económico experimentado en muchos países desde los inicios de la década pasada. La enorme afectación causada por la pandemia, expresada en los largos períodos de inactividad de empresas y personas, así como en la disminución de todos los intercambios intra y extra-regionales, han contribuido a agravar la tendencia de aumento en la pobreza extrema.

De acuerdo con estas cifras preliminares de CEPAL, 86 millones de personas se encuentran en situación de pobreza extrema, esto es 16 millones más que en 2019. El total de personas en pobreza se ha estimado en 201 millones en 2021. Los mayores aumentos de pobreza se han registrado en Argentina, Colombia, y Perú (más de 7 por ciento). La pobreza aumentó entre 3 y 5 por ciento en Chile, Costa Rica, Ecuador, y Paraguay. En todos estos países, la pobreza extrema aumentó en al menos 2%.

En este contexto de empobrecimiento, en el transcurso de la pandemia, según estimaciones de la OIT, se han perdido 30 millones de empleos en la región. Los aumentos más altos del desempleo se han registrado en Costa Rica, Perú, y Colombia, de 14% en los dos primeros países, y 11% en el último. El significativo impacto en el deterioro de las condiciones de vida, se refleja directamente en el aumento de la inseguridad alimentaria en la región, superior al registrado en África y Asia.

También alerta CEPAL que la recuperación económica de 2021 no ha logrado compensar estos efectos. Si se toma en cuenta que ya en el segundo mes de 2022, se están registrando las mayores cantidades de casos diarios de covid-19 en muchos países de la región, es evidente que todavía los efectos sociales de la pandemia no han alcanzado el punto más crítico.

Estas circunstancias ponen de relieve las restricciones previas a la pandemia, especialmente en la ausencia de dinamismo productivo en las economías, y en las deficientes coberturas de protección social. La magnitud de estos efectos, así como las notorias debilidades de los gobiernos para enfrentar estratégicamente estos severos retos, son un especial llamado de alerta a las sociedades de la región. Sin un adecuado conjunto de políticas públicas, fundamentadas en el fortalecimiento productivo y de la protección social, las posibilidades de mayores deterioros y dificultades para las familias de América Latina son significativas y preocupantes.

Politemas, Tal Cual, 9 de febrero de 2022