miércoles, 31 de diciembre de 2025

La democracia plena en el Pacto de Puntofijo

Para que Venezuela experimente una nueva etapa de democracia, el primer paso es reconocer que se ha extraviado el rumbo. El segundo paso es identificar el momento y las circunstancias que influyeron en la pérdida de ese rumbo. El período democrático que Venezuela inicia en 1958 estuvo fundamentado en un acuerdo político, el Pacto de Puntofijo, sin precedentes en la historia del país, Este acuerdo de tres partidos políticos (AD, Copei, URD) se convirtió en la base para alcanzar un notable desarrollo de la democracia.

Puede decirse entonces que el Pacto de Puntofijo establece la ruta de esa etapa de la democracia de Venezuela. Examinar sus características permite establecer los alcances y las posibles limitaciones, que muy posiblemente condicionaron la pérdida de una ruta más sostenible para la democracia. Es obvio que, si el Pacto de Puntofijo hubiera sido sostenible, no se hubiera producido el extravío.

Hoy en día la calidad de la democracia se pondera por niveles. Un primer nivel en muchas de las clasificaciones internacionales lo constituyen las “democracias plenas”. Las autocracias son la expresión o antítesis de las democracias plenas.

En el programa de investigación “Variedades de Democracia” (V-Dem), desarrollado por la Universidad de Gotemburgo, Suecia, el concepto de “democracia plena” está basado en la modificación del concepto inicialmente propuesto por el reconocido politólogo estadounidense Robert Dahl en 1971. Este programa de investigación se encuentra disponible en el sitio web de V-Dem.

Este concepto modificado de la “poliarquía” inicialmente postulada por Dahl consta de cinco aspectos: (1) elección de los gobernantes, (2) elecciones transparentes, (3) libertad de expresión y fuentes alternativas de información, (4) libertad de asociación, y (5) sufragio universal. Alcanzar los máximos valores en estos aspectos equivale entonces a constituir una “democracia plena”.

Veamos cómo fueron concebidos estos cinco aspectos en el Pacto de Puntofijo (trece años antes de la primera publicación de Dahl). El primer aspecto (elección de gobernantes) es uno de los dos polos señalados en el Pacto de Puntofijo con respecto a una política nacional de largo alcance. Se describe este polo como la “seguridad de que el proceso electoral y los Poderes Públicos que de él van a surgir respondan a las pautas democráticas de la libertad del sufragio”. Esto se asocia un poco más adelante con la “estabilidad de la República como sistema popular de Gobierno”.

El segundo aspecto (“elecciones transparentes”) es prácticamente una premisa de plena aceptación en el texto del documento. Se asume directamente que se va a “gobernar conforme al resultado electoral” y que las elecciones “determinarán la responsabilidad en el ejercicio de los Poderes Públicos”. No hay ninguna duda de la aceptación de los resultados. Más bien se conviene que todas las organizaciones políticas “están obligadas a actuar en defensa de las autoridades constitucionales”.

Para expresar el tercer aspecto (libertad de expresión y fuentes alternativas de información), en el Pacto de Puntofijo se centra la atención en el clima de la campaña electoral. Se indica: “la discusión pública en los puntos no comunes se mantendrá dentro de los límites de la tolerancia y del mutuo respeto a que obligan los intereses superiores de la unidad popular y de la tregua política”.

Con respecto al cuarto aspecto (libertad de asociación), el reconocimiento del Pacto de Puntofijo se expresa en “la cooperación de los organismos profesionales gremiales, cívicos y culturales, de la prensa y de personalidades independientes, con los fines así precisados, consolidarán la convivencia nacional y permitirán el desarrollo de una constitucionalidad estable que tenga en sus bases la sinceridad política, el equilibrio democrático, la honestidad administrativa y la norma institucional que son la esencia de la voluntad patriótica del pueblo venezolano”. De esta manera se recalca la importancia de que la diversidad institucional de la sociedad “demuestre la aptitud de Venezuela para la práctica ordenada y pacífica de la democracia”.

El quinto aspecto, el sufragio universal, no fue mencionado en el Pacto de Puntofijo porque era ya una conquista alcanzada con la aprobación de la constitución de 1947, y expresada solo una vez con las elecciones de finales de ese año para la presidencia de la república y los poderes legislativos.

El Pacto de Puntofijo considera estos aspectos que hoy entendemos como “democracia plena”. Si bien es cierto que la atención estaba centrada en lo que vendría después de las elecciones de diciembre de 1958, la inclusión del Gobierno de Unidad Nacional y el Programa mínimo común son evidencias de que la visión estaba concentrada al menos en el gobierno del período 1959-1964. Es claro, en consecuencia, que la concepción de los atributos que debía tener la democracia de Venezuela fue expresada en el Punto de Puntofijo. Los acontecimientos de los siguientes dos años indicarían que este rumbo inicial fue trastocado con el consiguiente extravío.

Politemas, Tal Cual, 20 de marzo de 2025

El extravío de la democracia de Venezuela

El extravío, según la Real Academia Española, es “perder el camino o la orientación”. En la vida cotidiana, todos lo hemos experimentado, el extravío es el sitio o momento en el que equivocamos la ruta, y tomamos otro camino. Generalmente es una encrucijada, al equivocar la dirección se toma un rumbo que nos aleja de la meta u objetivo. Para corregir el rumbo, se requiere regresar al sitio exacto del extravío.

La comparación también vale para los países, y más en concreto, para las democracias. En particular, la democracia de Venezuela, luego de alcanzar un desarrollo aceptable, se ha convertido en una autocracia. Según el programa de investigación “Variedades de Democracia” (V-Dem), desarrollado por la Universidad de Gotemburgo, Suecia, Venezuela es actualmente una de las cinco autocracias de América Latina (las otras son: Cuba, Nicaragua, Haití, y El Salvador). Este programa de investigación se encuentra disponible en el sitio web de V-Dem.

El grado de desarrollo aceptable que alcanzó la democracia de Venezuela se expresa en el valor del Índice de Democracia Liberal (IDL, elaborado por V-Dem), esto es, con un valor de 0,6 (el IDL varía entre 0, valor mínimo, y 1, valor máximo). Solo dos países del mundo se han convertido en autocracias por causas internas luego de alcanzar ese valor de IDL: Uruguay y Venezuela. Esta distinción es importante porque hay países que se convirtieron en autocracias por ocupaciones extranjeras (por ejemplo, las ocupaciones nazi y soviética durante y después de la II Guerra Mundial).

Para regresar a la ruta que conduce a la democracia plena, entonces, el primer paso es establecer ese justo momento en que se produjo el extravío. Esto es fundamental porque implica valorar las razones que condujeron al extravío, sus manifestaciones, y lo que es más importante, las lecciones que se deben aprender para retomar el rumbo. Obviamente, ese regreso debe hacerse con la conciencia de que muchas cosas han cambiado en el tiempo que se ha estado extraviado, pero el análisis detallado debe generar el inventario de lo que hay que cambiar para no perder más el camino.

Sabemos que el inicio del camino de la segunda democracia de Venezuela se produjo exactamente el 13 de febrero de 1959. Ese día asumió la presidencia de la República, Rómulo Betancourt, esta vez por elección popular. Ya se había sucedido el gobierno de transición después del 23 de enero de 1958, y se habían firmado el Pacto de Puntofijo y el Programa Mínimo de Gobierno. En el discurso de Betancourt al tomar posesión ese día se habían delineado los aspectos centrales de lo que significaba la nueva etapa democrática del país.

Una de las explicaciones iniciales de Betancourt fue definir el conjunto de los actores políticos que emprendían la travesía democrática. Eran básicamente tres partidos políticos (AD, Copei, y URD) que habían alcanzado una votación mayoritaria en las elecciones de diciembre de 1958. Esos partidos políticos convivían con las otras instancias sociales y económicas del país, pero era bastante obvio que su predominio era determinante. Y muy especialmente porque los tres partidos compartían el ejercicio del gobierno. También otro aspecto destacado por Betancourt fue la explicitación del tipo de desarrollo que se pretendía para Venezuela, que conjugara la relación armónica entre democracia y bienestar para la población.

A finales de agosto de 1960, con ocasión de la VII Reunión de Consulta de ministros de Relaciones Exteriores de la OEA realizada en San José de Costa Rica, se agrava el proceso de desavenencias que llevaron a la salida de URD del gobierno. La diferencia de opiniones entre el presidente Betancourt y el canciller Arcaya con respecto a la Declaración de Costa Rica, termina con la sustitución del canciller y el empeoramiento de la crisis que condujo a la ruptura de relaciones diplomáticas con Cuba en noviembre de 1961.

Los desencuentros entre URD y los otros dos partidos de la coalición de gobierno (AD y Copei) tuvieron como consecuencia el cese formal del Pacto de Puntofijo, a los 22 meses de su firma. Esto significó en la práctica que también culminaba el período de diversidad y acuerdos que podían potenciar una mayor calidad de la incipiente democracia. Fue la concreción del extravío. A partir de ese momento se inicia una etapa de acuerdos mucho menos inclusivos que progresaron durante varias décadas hacia la desaparición de la democracia. La sustitución por una autocracia fue la consecuencia final de ese extravío. Analizar este periodo en detalle puede ofrecer pistas para la redemocratización del país. A esa tarea dedicaremos las próximas columnas.

Politemas, Tal Cual, 5 de marzo de 2025

Deterioro de la libertad de expresión en Uruguay

En la columna anterior se indicaba que la reducción en el Índice de Democracia Liberal (IDL) de Uruguay en los últimos años se debe a la disminución en la calidad de la libertad de expresión y del manejo de la información. Esto se evidencia en los datos aportados por el programa de investigación “Variedades de Democracia” (V-Dem), desarrollado por la Universidad de Gotemburgo, Suecia. Este programa de investigación se encuentra disponible en el sitio web de V-Dem.

El seguimiento de Uruguay es relevante porque es uno de los dos países que han alcanzado un grado aceptable de democracia (IDL de 0,6 según V-Dem) y luego se convirtieron en autocracia. El otro país es Venezuela. Las causas del surgimiento de la autocracia en estos dos países fueron internas. A diferencia de los países que se convirtieron en autocracias por ocupaciones extranjeras (por ejemplo, las ocupaciones nazi y soviética durante y después de la II Guerra Mundial).

Lo que hace distintivo a Uruguay es que logró volver a la democracia en 1985. De allí que las respuestas a las preguntas sobre la redemocratización en este país sean de especial valor para identificar aprendizajes y prácticas.

La riqueza de los indicadores elaborados en el programa V-Dem permite indagar sobre los aspectos específicos de la libertad de expresión y el manejo de información que pueden explicar la reducción del IDL en Uruguay en los últimos años.

En el siguiente gráfico se muestra la evolución de la libertad de expresión académica y cultural en Uruguay entre 1940 y 2023. Se puede apreciar que en 1962 este indicador comienza a deteriorarse hasta alcanzar su valor más bajo en 1979, justamente en el inicio de la última autocracia que experimentó el país.

Con el inicio de la democracia en 1985, se produjo un aumento significativo en este indicador que se mantuvo sin variaciones hasta 2020. El máximo valor de este indicador señala, de acuerdo con la definición del programa V-Dem, que la expresión académica y cultural es aceptada por las autoridades públicas y que existen pocas limitaciones para su ejercicio. El deterioro registrado desde 2020 indica, nuevamente de acuerdo con los criterios de V-Dem, que las críticas al gobierno algunas veces son respondidas con medidas represivas.

Uruguay: Libertad de expresión académica y cultural
1940-2023
    Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

Los datos de V-Dem permiten identificar cuáles de los rasgos de la libertad de expresión académica y cultural demuestran más este deterioro. En el siguiente gráfico se muestran tres aspectos relacionados con este indicador.

El primer aspecto es el nivel de censura que realiza el gobierno (línea azul). Hasta el año 2016 los intentos de censura eran indirectos y limitados a temas sensibles (de acuerdo con los criterios de V-Dem). En 2022 se registra que la censura ya es directa y en temas sensibles. Sin embargo, el nivel de este indicador señala que se acerca al punto en que la censura es indirecta, pero también ejecutada de manera rutinaria.

Con respecto a la persecución de periodistas (línea roja), el menor valor se registra en 2023. El valor indica que algunos periodistas que confrontan con actores poderosos son obligados por sus medios a no continuar esta práctica, aunque pueden seguir ejerciendo por su cuenta. El tercer aspecto es la autocensura (línea verde). En este caso se registra que la autocensura es común, aunque incompleta.

Uruguay: Libertad de expresión académica y cultural (indicadores seleccionados)
2009-2023
     Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

Los indicadores reportados por V-Dem expresan tendencias de deterioro en la libertad de expresión académica y cultural en Uruguay. Siendo que la democracia en este país es una de las más avanzadas de la región, es deseable que estas tendencias se puedan revertir a la brevedad. Estos correctivos pueden consolidar aún más los aprendizajes que ofrece Uruguay para mantener exitosamente una democracia plena.

Politemas, Tal Cual, 19 de febrero de 2025

Tendencias en la democracia de Uruguay

En las últimas cuatro décadas Uruguay se ha consolidado como una democracia plena. De acuerdo con los datos del programa de investigación “Variedades de Democracia” (V-Dem), desarrollado por la Universidad de Gotemburgo, Suecia, solo dos países del mundo han alcanzado una democracia aceptable y luego se han convertido en autocracias. El primero fue Uruguay, y el otro es Venezuela. Este programa de investigación se encuentra disponible en el sitio web de V-Dem.

Este grupo de países (Uruguay y Venezuela) corresponde a aquellos en los cuales las autocracias tuvieron un origen interno. No incluye a los países que se convirtieron en autocracias por intervención externa (por ejemplo, las ocupaciones nazi y soviética durante y después de la II Guerra Mundial).

En Uruguay la democracia fue recuperada después de 18 años de deterioro institucional y autocracia franca (1967-1985). Justamente por la importancia de la redemocratización en Uruguay se pueden formular preguntas cuyas respuestas son de gran utilidad para otros países.

También es importante destacar que en los últimos años en Uruguay se ha constatado la disminución del Índice de Democracia Liberal (IDL) calculado por el programa “Variedades de Democracia” señalado. Entre 2019 y 2022, el IDL de Uruguay disminuyó de 0,84 (el valor máximo del IDL es 1) a 0,75. En 2023 el IDL aumentó a 0,77. Javier Conde, @jconde64, propuso tratar de conocer la razón.

Para responder a esta pregunta se deben señalar dos aspectos. El primero es el proceso de cálculo del IDL. El IDL es el resultado del cómputo de evaluaciones realizadas anualmente por árbitros anónimos. Cada uno de los árbitros, con reconocida experiencia en el área de análisis, emite opinión sobre la extensa lista de temas lo cual permite realizar posteriormente una sofisticada ponderación.

El segundo aspecto es que el IDL es el resultado de combinar otros dos índices: el Índice del Componente Liberal y el Índice de Democracia Electoral. El Índice del Componente Liberal toma en cuenta la igualdad ante la ley y las libertades individuales, los controles judiciales sobre el ejecutivo, y los controles legislativos sobre el ejecutivo. El Índice de Democracia Electoral incluye la valoración de la libertad de asociación, elecciones transparentes, libertad de expresión, elección de funcionarios públicos, y acceso al sufragio,

En el siguiente gráfico se puede apreciar que entre 2004 y 2023, el Índice del Componente Liberal se mantiene sin mayores variaciones en Uruguay. Sin embargo, el Índice de Democracia Electoral decrece, especialmente entre 2019 y 2022, al pasar de 0,9 a 0,82. De manera que la reducción del IDL en Uruguay a partir de 2019 está relacionada con los aspectos involucrados en la evaluación de la democracia electoral.

Uruguay: Índices del Componente Liberal y de Democracia Electoral
2004-2023
    Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

Para conocer cuál de los aspectos de la democracia electoral es el que está asociado con la disminución del Índice de Democracia Liberal (IDL), se muestra el siguiente gráfico.

Uruguay: Componentes del Índice de Democracia Electoral
2020-2023
    Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

Aunque no se aprecia muy nítidamente (las dimensiones del gráfico no se pueden modificar en el sitio web de origen), el Índice de Libertad de Expresión y Fuentes Alternativas de Información es el que experimenta la reducción entre 2020 y 2022 (pasó de 0,94 a 0,87 en ese período).

Se puede inferir entonces que la reducción del Índice de Democracia Liberal (IDL) en Uruguay a partir de 2019 está relacionada con eventos en el área de libertad de expresión y manejo de información. La base de datos del programa “Variedades de Democracia” permite identificar con más precisión cuál es el aspecto que puede explicar más esa reducción. La próxima entrega estará dedicada a ese tema.

Politemas, Tal Cual, 30 de enero de 2025

Preguntas sobre la democracia de Uruguay

Existe un gran consenso global sobre la calidad de la democracia de Uruguay. En las comparaciones internacionales especializadas es considerada como una “democracia plena”.

En el informe de 2023 (último disponible) del programa de investigación “Variedades de Democracia” (V-Dem), desarrollado desde hace varias décadas por la Universidad de Gotemburgo, Suecia, la democracia de Uruguay tiene un Índice de Democracia Liberal (IDL) de 0,77 (el máximo valor de este índice es 1), igual valor que las democracias de Austria, Reino Unido, Estados Unidos y Letonia. Este programa de investigación se encuentra disponible en el respectivo sitio web de V-Dem.

Es menos conocido el hecho de que Uruguay es uno de los dos países del mundo que habiendo alcanzado un alto índice de Democracia Liberal) (IDL), establecido en 0,6 como criterio, luego se convirtió en autocracia (el otro país es Venezuela).

En el gráfico se puede apreciar la evolución del Índice de Democracia Liberal (IDL) de Uruguay entre 1900 y 2023 (último año disponible). Entre 1967 y 1985 se produce en Uruguay la transformación de la democracia en una franca autocracia (0,05 de IDL entre 1973 y 1984).

Uruguay: Índice de Democracia Liberal (IDL)
1900-2023
     Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

Hasta 1967, la democracia de Uruguay se había convertido en la más avanzada de América Latina. En un corto período de seis años se convirtió en una autocracia (con un IDL menor a 0,1). A Venezuela le llevó 19 años. Este abrupto deterioro de la calidad democrática del país líder en la región suscita la formulación de preguntas cuyas respuestas pueden ser de gran utilidad para comprender las exigencias para una redemocratización exitosa como fue la ejecutó Uruguay entre 1984 y 1985.

La primera pregunta está relacionada con el golpe de Estado de marzo de 1933. En el gráfico se muestra que entre 1933 y 1942, Uruguay experimentó un notable retroceso democrático (no alcanzó el nivel del que se produciría 40 años después, pero es claro que fue significativo). La pregunta apunta a las condiciones que predominaron para que un presidente electo democráticamente (Gabriel Terra) terminara ejecutando un autogolpe. Sería también importante comprender la forma en que este antecedente influyó en la estabilidad democrática que mantuvo Uruguay desde 1943 hasta 1967.

La segunda pregunta corresponde al análisis de las causas que influyeron en el deterioro democrático que condujo al golpe de Estado de 1973 (también ejecutado por un presidente electo democráticamente, Juan María Bordaberry). Sería importante conocer de qué forma los actores políticos más relevantes terminaron dando al traste con la democracia a través del golpe de Estado de 1973.

La tercera pregunta apunta a identificar la evolución del gobierno dictatorial, así como las variaciones que permitieron que sectores más proclives a la democracia terminaran imponiéndose en 1984. Es de especial importancia comprender la influencia de la visión democrática en sectores militares que se opusieron a la clausura de los partidos políticos y la eliminación de los derechos políticos.

La cuarta pregunta está centrada en conocer los acuerdos múltiples que se generaron para impulsar las elecciones libres de noviembre de 1984 y el reinicio de la democracia el 1 de marzo de 1985 con la juramentación de Julio María Sanguinetti como presidente de la República. La génesis de estos acuerdos puede explicar en gran parte la sostenibilidad de la democracia de Uruguay hasta el presente.

La quinta pregunta es más actual, está vinculada con las razones que han permitido la consolidación de la democracia de Uruguay, así como la disminución del IDL en los últimos años. Las preguntas señaladas pueden ser de gran utilidad para identificar las lecciones que ofrece la experiencia de Uruguay para iniciar, recuperar, y fortalecer democracias a escala global.

Politemas, Tal Cual, 23 de enero de 2025

martes, 30 de diciembre de 2025

Lecciones de las transiciones democráticas en el siglo XXI

En lo que ha transcurrido del siglo XXI solo seis países han logrado transiciones democráticas exitosas. La base de datos del programa de investigación “Variedades de Democracia” (V-Dem), desarrollado desde hace varias décadas por la Universidad de Gotemburgo, Suecia, permite identificar la evolución de esos países con respecto al Índice de Democracia Liberal (IDL). Esta base de datos se encuentra disponible en el respectivo sitio web de V-Dem.

En las columnas de las últimas semanas se han analizado los rasgos más significativos de la transición democrática en estos seis países: Perú, Nepal, Gambia, Lesoto, Timor-Oriental, y Seychelles. En el siguiente gráfico se muestran las rutas de democratización de cada uno de ellos.

Países con transiciones democráticas exitosas en el siglo XXI
2000-2023
    Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

El examen de estas experiencias de transición democrática permite identificar cuatros factores críticos. Esto es, condiciones que tienden a aparecer con frecuencia como catalizadores de estos procesos. No significa que todas estas condiciones deben cumplirse, sino que la interacción entre ellas permite favorecer el paso a la democracia.

El primer factor crítico es la demanda creciente de la población en los países por superar las autocracias. Esto se expresa a través del clima de descontento general por los efectos en las condiciones políticas y en la situación de bienestar de la población. Este factor está presente en países de distintos continentes, culturas, contextos poblacionales y geográficos.

La canalización de estas demandas requiere la intervención de otros tres factores, a saber, (1) las alianzas políticas de los sectores opositores, (2) la existencia de una coyuntura institucional que promueva el inicio de los cambios, y (3) la acción concertada de actores internacionales.

Las alianzas políticas se pueden realizar entre partidos, como en el caso de Perú, o incluyendo sectores de la sociedad civil como en Nepal. Lo fundamental es que la consolidación de estas alianzas permite establecer objetivos comunes para el inicio y el sostenimiento de la transición. La cohesión y sostenibilidad de estas alianzas políticas determina la efectividad de la transición. De hecho, estos aliados en la oposición se convierten en los actores centrales para las tareas del nuevo gobierno.

El inicio de la transición está asociado con una coyuntura institucional que permita cristalizar la tendencia democratizadora. En Perú esta coyuntura fue la realización de elecciones que generaron una secuencia de eventos, facilitados por el control del Congreso por la oposición surgida de esos comicios. En el caso de Nepal fue la supresión del poder legislativo que ameritó la aparición de un vasto sector opositor organizado. En Timor-Oriental fue el respaldo de Naciones Unidas para la realización de un referéndum para decidir la independencia de Indonesia. En Gambia fue la realización de elecciones con el consiguiente desconocimiento de resultados, lo cual generó la confluencia de la reacción nacional con la presión internacional. En Lesoto y Seychelles los cambios en los sistemas electorales dieron paso al establecimiento de gobiernos de base democrática.

La dimensión internacional juega un rol de alta relevancia para favorecer las condiciones de democratización. En el caso de Perú fue la instalación de la Mesa de Diálogo con el patrocinio de la OEA. La alianza de la Comunidad Económica de África Occidental fue de especial influencia en el reconocimiento de los resultados electorales en Gambia, y la apertura democrática consiguiente. La relevancia estratégica de Seychelles como país de encuentro de múltiples intereses internacionales influyó en la búsqueda de reformas electorales que permitieran la renovación y apertura del marco político.

La articulación estratégica de estos cuatro factores (demandas democráticas, unidad de los sectores opositores, coyuntura institucional, y el apoyo internacional) puede aumentar las posibilidades de transición democrática. Sin embargo, las condiciones particulares de las autocracias, especialmente aquellas que alcanzan severos deterioros institucionales y de derechos humanos, pueden presentar restricciones significativas.

Queda bastante claro que alcanzar o restaurar la democracia es mucho más que actos declarativos o emociones, responde más bien a esfuerzos sistemáticos y estratégicos que requieren altas dosis de apertura, visión de conjunto, y habilidad para acordar e incluir. La experiencia global en lo que va del siglo XXI demuestra que llegar a la democracia es fundamentalmente una travesía de comprensión histórica, propósito de coincidir, capacidad para construir en conjunto, y una gran dosis de tesón.

Politemas, Tal Cual, 19 de diciembre de 2024

Lecciones de la transición democrática de Seychelles

Seychelles es en la actualidad, y desde 2015, la única democracia liberal de África. Entre los seis países que han logrado transiciones democráticas exitosas en lo que va del siglo XXI, Seychelles es el que tiene un mejor desempeño. Todo ello es más significativo si se considera que se ha logrado en poco más de una década.

Luego de la independencia del Reino Unido en 1976, Seychelles se convirtió en república. Sin embargo, en 1979 se inició un régimen de partido único socialista. En abril de 1991 se aprobó que este régimen de partido único sería indefinido. La presión internacional obligó al cambio hacia un sistema multipartidista.

En el gráfico se compara la evolución de Seychelles y Venezuela desde 1988, de acuerdo con el valor del Índice de Democracia Liberal (IDL), elaborado por el programa de investigación “Variedades de Democracia” (V-Dem), desarrollado desde hace varias décadas por la Universidad de Gotemburgo, Suecia. Los valores indicados para cada país están disponibles en el respectivo sitio web de V-Dem.

Seychelles y Venezuela: Índice de Democracia Liberal (IDL)
1988-2023
    Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

Los mayores avances en la democratización de Seychelles ocurrieron en 2011 a partir de las protestas del principal partido opositor por el incumplimiento de las promesas para reformar el sistema electoral. Como consecuencia, el partido opositor no participó en las elecciones parlamentarias, de manera que el partido oficial obtuvo 33 de las 34 curules de la Asamblea Nacional.

En vista de esta situación de impasse, la Comisión Electoral propuso la creación del Foro por la Reforma Electoral con representación de todos los partidos políticos registrados en el país. Los acuerdos entre la Comisión Electoral y el Foro por la Reforma Electoral fueron adoptados por la Asamblea Nacional a través de la aprobación de una nueva ley electoral a finales de 2014. Esta ley fue promulgada en mayo de 2015.

La nueva ley electoral introdujo cambios sustantivos como la posibilidad del registro anual de votantes, mayor transparencia en el proceso del registro electoral, y la opción del voto para los ciudadanos en el extranjero. Con estas nuevas provisiones, se realizó la elección presidencial de 2015, la más competitiva en la historia del país. El presidente fue reelecto para un tercer término por solo 193 votos de diferencia con respecto al candidato opositor. En la siguiente elección presidencial (2020) se produjo el primer traspaso de poder al partido opositor desde la independencia del país (1976).

La experiencia de democratización de Seychelles demuestra, en primer lugar, la importancia del rol internacional para influir en los cambios nacionales. En el caso de Seychelles este rol es potenciado por las dimensiones del país (el de menor población en África, cerca de 100.000 habitantes), y sus múltiples conexiones internacionales.

El segundo factor de relevancia es la posibilidad de dirimir los cambios electorales en una instancia independiente como lo fue el Foro por la Reforma Electoral con representación de todos los partidos políticos. Y. especialmente, que los acuerdos alcanzados se pudieran concretar en la nueva legislación. Nuevamente, la combinación adecuada de factores internacionales y nacionales, como se ilustra en el caso de Seychelles, puede confluir en procesos exitosos de transición democrática.

Politemas, Tal Cual, 11 de diciembre de 2024

Lecciones de la transición democrática de Timor Oriental

En las postrimerías del siglo XX, el 30 de agosto de 1999, los ciudadanos de Timor Oriental votaron a favor de la independencia de Indonesia. Con esa decisión se ratificaba la expresada en 1975 sobre la independencia esa vez de Portugal. Lo que había ocurrido era que, al declararse la independencia de Portugal, Timor Oriental fue ocupado por Indonesia iniciando un período de casi 25 años de dominación y represión.

El referéndum de agosto de 1999 respondía a la directa participación de Naciones Unidas para restaurar la voluntad de independencia de los ciudadanos de Timor Oriental. El 78% de la población del país votó a favor de la separación de Indonesia. Sin embargo, la salida del país invasor fue acompañada por destrozos inmensos realizadas por las tropas de ocupación a manera de represalia. Como resultado, el país sufrió una gran devastación que condicionaba significativamente su institucionalidad.

A partir de la retirada de Indonesia, comienza un sistemático proceso de democratización en Timor Oriental, hasta el punto de que es considerado uno de los seis países que han logrado transiciones democráticas exitosas en lo que va del siglo XXI. En la actualidad es también una de las democracias de mejor desempeño en el Este de Asia y el Pacífico (solo superada por Japón, Corea del Sur, Taiwán, y Vanuatu).

En el gráfico se compara la evolución de Timor Oriental y Venezuela desde 1988, de acuerdo con el valor del Índice de Democracia Liberal (IDL), elaborado por el programa de investigación “Variedades de Democracia” (V-Dem), desarrollado desde hace varias décadas por la Universidad de Gotemburgo, Suecia. Los valores indicados para cada país están disponibles en el respectivo sitio web de V-Dem.

Timor Oriental y Venezuela: Índice de Democracia Liberal (IDL)
1988-2023
    Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

En el reporte del año 2020 sobre Timor Oriental elaborado por el Índice de Transformación de la Fundación Bertelsmann se describen los sucesos más relevantes que marcaron la evolución democratizadora del país. Este reporte es el primero elaborado por esta organización sobre Timor Oriental.

Desde agosto de 1999 hasta mayo de 2002, Timor Oriental estuvo bajo un gobierno interino administrado por las Naciones Unidas. En este período se apoyó el proceso de reconstrucción, así como la elección de una Asamblea Constituyente que tuvo el mandato de elaborar la primera constitución del país. En esta constitución se estableció el sistema semi-presidencial de gobierno, con un presidente y parlamento electos en votación universal. El parlamento elige al primer ministro. La primera elección presidencial se realizó en abril de 2002. Desde esa fecha se han sucedido elecciones de manera ininterrumpida con la conformación de diferentes coaliciones de gobierno.

La experiencia del establecimiento de la democracia en Timor Oriental ilustra tres factores relevantes en estos procesos. El primero de ellos es la complejidad institucional que significa superar la ocupación por parte de otro país y el consiguiente trauma político y social que significó este período para la población.

El segundo factor es justamente el esfuerzo de institucionalización que debe realizarse para crear las condiciones democráticas. En el caso de Timor Oriental el apoyo de las agencias de Naciones Unidas y la cooperación internacional fueron determinantes para garantizar los pasos democratizadores. El tercer factor corresponde a la confluencia favorable de las prácticas democráticas globales con las tradiciones propias del país. Es otra forma de evidenciar la importancia de la interacción entre el ámbito internacional y las condiciones particulares de los países para favorecer el desarrollo de las democracias.

Politemas, Tal Cual, 5 de diciembre de 2025

Lecciones de la transición democrática de Lesoto

La transición democrática de Lesoto se produjo en 2002, después de 36 años de la declaración de independencia de la corona británica. Este país africano, ubicado dentro del territorio de Sudáfrica, se convirtió en uno de los seis países que han logrado transiciones democráticas exitosas en lo que va del siglo XXI. En la actualidad es también una de las democracias de mejor desempeño en África.

En el gráfico se compara la evolución de Lesoto y Venezuela desde 1988, de acuerdo con el valor del Índice de Democracia Liberal (IDL), elaborado por el programa de investigación “Variedades de Democracia” (V-Dem), desarrollado desde hace varias décadas por la Universidad de Gotemburgo, Suecia. Los valores indicados para cada país están disponibles en el respectivo sitio web de V-Dem.

Lesoto y Venezuela: Índice de Democracia Liberal (IDL)
1988-2023
     Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

En el reporte del año 2010 sobre Lesoto elaborado por el Índice de Transformación de la Fundación Bertelsmann se describen los sucesos más relevantes que marcaron la evolución democratizadora en el marco de una monarquía parlamentaria.

Debido a la insistencia de países donantes, Lesoto realizó elecciones democráticas en 1993. En el período inmediatamente posterior a la independencia se había sucedido una larga autocracia. Esta presión externa coincide con el debilitamiento de la oligarquía dominante, a partir de lo cual fue suprimida la prohibición de actividades políticas. Sin embargo, los resultados de las elecciones de 1993 generaron un gobierno monopartidista. Entre 1994 y 1998 se desarrolló un período de grandes tensiones entre la monarquía y el sector militar.

Las elecciones de 1998, en las cuales se produjo la división del partido gobernante, originaron protestas de la oposición por el resultado electoral. Este clima de rechazo a los resultados se expresó a través de generalizadas demostraciones de violencia. A raíz de esto, contingentes militares de la Comunidad para el Desarrollo del Sur de África (CDSA), compuesta principalmente por tropas de Sudáfrica y Bostwana, fueron desplazadas a Lesoto por invitación del gobierno. Sin embargo, el acuerdo sobre una Autoridad Política interina de composición multi-partidista permitió la aprobación de un nuevo sistema electoral de representación proporcional, el cual fue utilizado en las elecciones de 2002 de manera pacífica, libre y justa. Aunque los resultados fueron disputados, las diferencias fueron resueltas con la mediación efectiva de la CDSA. Como continuación de la democratización, en 2005 se celebraron las primeras elecciones libres e imparciales para gobiernos locales.

La experiencia de Lesoto demuestra la combinación entre el desgaste de una autocracia y los acuerdos de sectores pro-democráticos a través del establecimiento de un nuevo sistema electoral. En otras palabras, las elecciones, luego de realizados los acuerdos políticos, pueden permitir la ratificación del rumbo democrático. En este caso también se evidencia la importancia de los acuerdos políticos nacionales en un contexto internacional de obvia preocupación e interés. Nuevamente la dualidad de factores nacionales e internacionales se expresó como coadyuvante de la transición democrática.

Politemas, Tal Cual, 28 de noviembre de 2024

Lecciones de la transición democrática de Gambia

Luego de más de dos décadas de autocracia, Gambia inició una nueva etapa de democracia en 2017. El país africano se convirtió en uno de los seis países que han logrado transiciones democráticas exitosas en lo que va del siglo XXI. En la actualidad es una de las democracias de mejor desempeño en África.

En el gráfico se compara la trayectoria de Gambia y Venezuela desde 1988, de acuerdo con el valor del Índice de Democracia Liberal (IDL), elaborado por el programa de investigación “Variedades de Democracia” (V-Dem), desarrollado desde hace varias décadas por la Universidad de Gotemburgo, Suecia. Los valores indicados para cada país están disponibles en el respectivo sitio web de V-Dem.

Gambia y Venezuela: Índice de Democracia Liberal (IDL)
1988-2023
Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

En el reporte del año 2020 sobre Gambia elaborado por el Índice de Transformación de la Fundación Bertelsmann se describen los sucesos más relevantes que marcaron la evolución democratizadora.

En 1965 Gambia deja de ser colonia británica. En 1994 se produce un golpe de Estado que inicia una tapa autoritaria liderada por Yahya Jammeh. En este período se realizan elecciones que no eran consideradas ni libres ni justas. Esta autocracia se caracterizó por una corrupción generalizada y masivas violaciones de los derechos humanos, incluyendo torturas y asesinatos extrajudiciales. Durante gran parte de este período la oposición al gobierno estaba dividida entre varios partidos políticos.

En las elecciones celebradas en 2016, la oposición formó una alianza bajo el liderazgo de Adama Barrow. De manera sorpresiva la elección fue favorable a Barrow. El triunfo del candidato opositor fue reconocido inicialmente por Jammed, aunque una semana más tarde cambió de opinión. Esta situación ocasionó que el candidato ganador y sus aliados tuvieran que marcharse al exilio en Senegal. Después de las amenazas de intervención por parte de la Comunidad Económica de África Occidental, el gobierno de Jammed abandonó el país y se procedió a la transferencia del poder a Barrow.

El nuevo gobierno debió concentrarse en un programa de transición con apoyo internacional. Se estableció la Comisión de Verdad, Reconciliación y Reparaciones, se reformó el sector de seguridad, y se modificaron las leyes opresivas de la autocracia. En años recientes, la ruptura de la coalición que produjo la transición, y el clima de polarización política consiguiente, han despertado preocupaciones por la capacidad del país para profundizar la experiencia de democratización.

Al igual que en el caso de la transición democrática de Perú, la experiencia de Gambia evidencia la importancia de dos factores: (1) la coincidencia de los actores de la oposición sobre los objetivos del cambio político, y (2) el apoyo de la comunidad internacional para la vigencia de la democracia. La sincronía de ambos factores es, sin dudas, un requisito fundamental para la sustitución de las autocracias.

Politemas, Tal Cual, 21 de noviembre de 2024

Lecciones de la transición democrática de Nepal

Nepal es uno de los seis países que han logrado transiciones democráticas exitosas en lo que va del siglo XXI. Este proceso de transición se inició en la última década del siglo pasado, pero es desde el año 2014 que ha logrado mayor estabilidad y profundidad.

En el gráfico se compara la trayectoria de Nepal y Venezuela desde 1988, de acuerdo con el valor del Índice de Democracia Liberal (IDL), elaborado por el programa de investigación “Variedades de Democracia” (V-Dem), desarrollado desde hace varias décadas por la Universidad de Gotemburgo, Suecia. Los valores indicados para cada país están disponibles en el respectivo sitio web de V-Dem.

Nepal y Venezuela: Índice de Democracia Liberal (IDL)
1988-2023
Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

Puede apreciarse en el gráfico que, así como la democracia se puede deteriorar en períodos relativamente cortos (Venezuela entre 1999 y 2000), otros países como Nepal requieren procesos largos y complejos para avanzar en el camino de la democratización. En el último reporte sobre Nepal elaborado por el Índice de Transformación de la Fundación Bertelsmann se destacan los rasgos más significativos de la democratización de Nepal.

Según se señala en este reporte, hasta 1990 Nepal era una monarquía autocrática. En ese año un amplio movimiento democrático originó la constitución de una monarquía parlamentaria con múltiples partidos políticos. Sin embargo, esta primera transición no pudo consolidar una democracia liberal efectiva. El auge de una rebelión de inspiración maoísta, con apoyo en la población rural, trajo como consecuencia una guerra civil y el consiguiente deterioro democrático.

Este período de declinación se extendió hasta 2006 cuando, en respuesta al golpe del rey Gyanendra, una alianza de siete partidos políticos, la insurgencia maoísta, y la sociedad civil, obligaron al rey a restaurar el parlamento. Este nuevo gobierno estableció el acuerdo de paz con la insurgencia maoísta, y procedió a aprobar una constitución interina en 2007. En las elecciones del año 2008 se abolió la monarquía y se estableció la república federal.

En la década siguiente las tensiones entre los partidos políticos nepaleses impidieron los acuerdos fundamentales para el funcionamiento efectivo de la democracia. Para ello se requería la aprobación de una nueva constitución. Ninguno de los tres gobiernos de ese período pudo concertar esa nueva constitución. Por ello el Índice de Democracia Liberal (IDL) retrocedió de manera muy evidente.

En 2014 se constituyó una nueva Asamblea Constituyente que tampoco tuvo éxito en aprobar la constitución. Sin embargo, dos severos terremotos que afectaron Nepal en 2015 fueron motivadores del ambiente político necesario para acordar la nueva constitución. Desde ese año, una combinación de coaliciones políticas funcionales y elecciones en distintos niveles de gobierno, han condicionado una mayor estabilidad de la democracia en Nepal.

Dos lecciones al menos pueden distinguirse en la experiencia de la transición democrática de Nepal. La primera de ellas es lo fundamental de contar con acuerdos políticos que involucren amplios espacios del espectro ideológico, como es el caso de la coincidencia de partidos comunistas de diferentes orígenes, y otros partidos de tendencia social demócrata y de centro.

La otra lección es la importancia que tiene cuidar la democracia como también señala el expresidente de Chile Ricardo Lagos. Las involuciones de la democracia nepalesa entre 2000 y 2005, y luego entre 2010 y 2013, son evidencias de que la falta de acuerdos sustantivos puede ocasionar retrocesos que lleva tiempo recuperar. La experiencia de Venezuela también es altamente demostrativa en este aspecto. De manera que no es suficiente alcanzar un estadio adecuado de democracia, lo crucial es mantener con efectividad la tendencia democratizadora.

Politemas, Tal Cual, 13 de noviembre de 2024

Valentín Paniagua en el quehacer de la transición de Perú


El 22 de noviembre de 2000, Valentín Paniagua, en su condición de presidente del Congreso de Perú, asumía como presidente constitucional de la República luego de aprobarse la moción de vacancia contra Alberto Fujimori por incapacidad moral. Valentín Paniagua iniciaba ese día un gobierno de poco más de ocho meses que significó la transición a la democracia en Perú, una de las seis transiciones exitosas en lo que va del siglo XXI.

En sus palabras iniciales como presidente, Paniagua señaló que ese día se abría en Perú “un nuevo quehacer”. De esa forma quería expresar las inmensas posibilidades para la sociedad en el inicio de una nueva etapa democrática. Es muy probable que Paniagua no hubiera imaginado por un instante ese momento cuando apenas en el mes de abril de ese año había sido candidato a primer vice-presidente acompañando la candidatura presidencial de Víctor García Belaúnde, obteniendo menos del 0,5% de los votos.

Lo que si resultó favorable para la transición fue que Paniagua fue electo congresista en esas elecciones de abril de 2000. Era uno de los tres congresistas de la bancada de su partido Acción Popular. Esas elecciones fueron marcadas por las irregularidades denunciadas en el cómputo de los candidatos presidenciales. Sin embargo, en la elección de congresistas el partido oficialista de Fujimori, Perú 2000, perdió la mayoría, abriendo la posibilidad de que se produjeran los acuerdos políticos que terminaron con la elección de Paniagua como presidente del Congreso, y, por ende, en tercer lugar para la sucesión presidencial.

Las irregularidades cometidas en la elección presidencial motivaron al establecimiento de una Mesa de Diálogo coordinada por la OEA, lo cual permitió una plataforma de intercambio entre los actores políticos. De esta manera, los escándalos sucedidos después de la toma de posesión de Fujimori en el mes de julio generaron una situación de inestabilidad del gobierno que culminó con su renuncia el 19 de noviembre de 2000.

Vistas estas dos circunstancias, la Mesa de Diálogo y la mayoría de la oposición en Congreso, la transición de Perú pudo contar con dos espacios institucionales en los cuales se fraguaron los acuerdos políticos que permitieron configurar una alternativa rápida ante la salida de Fujimori. Se debe tener presente que la elección de Paniagua como presidente del Congreso ocurrió tres días antes de la renuncia de Fujimori. Es bastante obvio que la conformación de una nueva mayoría parlamentaria contraria de manera frontal a Fujimori, liderada por Paniagua, era suficiente aviso de que las cosas ya habían cambiado sustancialmente. Sin posibilidad de éxito para superar esta situación, Fujimori optó por la renuncia.

La transición de Perú ilustra la gran importancia de los espacios de acuerdo, uno en el ámbito internacional y otro en el contexto nacional, que fueron catalizadores de las alternativas de gobierno para sustituir la autocracia. En aquellos casos en que estos espacios de acuerdo no existan o que tengan poca incidencia práctica, las perspectivas de transición pueden tener mayores dificultades para ser exitosas.

Politemas, Tal Cual, 6 de noviembre de 2024

Transiciones democráticas en el siglo XXI

El tránsito de autocracia a democracia, también denominado “transición democrática”, es quizás la tarea más compleja que puede acometer una sociedad. Las circunstancias y factores que condicionan la efectividad de ese tránsito son tan variables como es la pluralidad de países y culturas. Sin embargo, la existencia de factores comunes, especialmente en los logros en la evolución democrática, facilitan la identificación de lecciones aprendidas, de notable relevancia para los países que son autocracias en la actualidad.

La base de datos del programa de investigación “Variedades de Democracia” (V-Dem), desarrollado desde hace varias décadas por la Universidad de Gotemburgo, Suecia, permite identificar los países que han realizado el tránsito de autocracias a democracias en los casi 25 años transcurridos del siglo XXI. Esta base de datos se encuentra disponible en el respectivo sitio web de V-Dem.

Para seleccionar estos países se tomó en cuenta el valor del Índice de Democracia Liberal (IDL) elaborado por V-Dem. El IDL incluye los siguientes factores: libertad de expresión, libertad de asociación, elecciones transparentes, elección de gobernantes, la igualdad ante la ley, los contrapesos judiciales al poder ejecutivo, y los contrapesos legislativos al poder ejecutivo. El IDL varía entre 0 y 1. Las autocracias tienen valores cercanos a 0, mientras que las democracias plenas tienen valores cercanos a 1. El último valor disponible del IDL en V-Dem corresponde al año 2023.

Se consideró como autocracias aquellos países que en el año 2000 tuvieran un IDL menor o igual a 0,3. De este conjunto de países se seleccionaron a su vez dos grupos. El primer grupo está formado por países en los cuales el IDL alcanzó el valor de 0,5 en algún momento del período 2000-2003, y se mantuvo en ese valor hasta el año 2023. Este grupo corresponde a transiciones exitosas. El segundo grupo se compone por los países que alcanzaron el valor de 0,5 del IDL en algún momento del período, pero que para el año 2023 tienen un valor menor a 0,5. Este segundo grupo corresponde a transiciones incompletas.

En el gráfico se muestran los países con transiciones democráticas exitosas en el período transcurrido desde el año 2000. Estos países son: Lesotho, Seychelles, y Gambia en África, Perú en América del Sur, y Nepal y Timor-Leste en Asia. Los países con transiciones incompletas en el período son: Liberia y Túnez en África, Kosovo, Serbia, y Georgia en el Sudeste de Europa, Armenia en Asia Occidental, y Bhutan en el Sudeste Asiático.

Países con transiciones democráticas exitosas en el siglo XXI
2000-2023
Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

El análisis de las particularidades de las transiciones exitosas e incompletas en el período transcurrido del siglo XXI puede ofrecer lecciones para las circunstancias específicas de otros países, así como para identificar posibilidades de mejoras en la calidad de estas democracias. Siendo que en América Latina ha aumentado el número de autocracias desde el año 2000 (de dos a cinco países en la actualidad: Cuba, Haití, El Salvador, Venezuela, y Nicaragua), estas lecciones pueden ser de especial utilidad.

Politemas, Tal Cual, 24 de octubre de 2024

La Carta Democrática ante las autocracias

El 11 de septiembre de 2001, el mismo día de los atentados terroristas en Estados Unidos, fue aprobada en la ciudad de Lima la Carta Democrática Interamericana en el marco de la Asamblea General Extraordinaria de la OEA. Dentro de las justificaciones de la Carta se reconoce que todos los derechos y obligaciones de los Estados Miembros, de acuerdo con la Carta de la OEA, representan el fundamento de los principios democráticos del Hemisferio.

También se destaca en el preámbulo de la Carta Democrática que se toma en cuenta “el desarrollo progresivo del derecho internacional y la conveniencia de precisar las disposiciones contenidas en la Carta de la Organización de los Estados Americanos”. Se puede inferir que el objetivo fundamental de la Carta es contribuir a la consolidación de la democracia en la región.

En el momento de la aprobación de la Carta Democrática (2001), según el último informe del programa de investigación “Variedades de Democracia” (V-Dem) de la Universidad de Gotemburgo, Suecia, solo existían en América dos autocracias (Cuba y Haití).

Quizás por la motivación de establecer pautas para enfrentar el surgimiento de nuevas autocracias, la Carta Democrática, en el Título IV, establece los procedimientos para fortalecer y preservar la institucionalidad democrática. En primer lugar, se señala la posibilidad de que los gobiernos, cuando consideren que está en riesgo la democracia, pueden acudir al Secretario General de la OEA o al Consejo Permanente para solicitar asistencia.

En el artículo 18 de la Carta Democrática se estipula que al producirse en un Estado Miembro situaciones que afectan la democracia, el Secretario General o el Consejo Permanente podrá disponer visitas para analizar la situación. El artículo 19 señala que la ruptura del orden democrático o una alteración del orden constitucional en un Estado Miembro será considerada como un obstáculo insuperable para la participación de ese gobierno en todas las instancias de la OEA. En caso de que las gestiones diplomáticas para reestablecer el orden democrático sean infructuosas, se puede proceder a la suspensión del derecho de participación del Estado Miembro con el voto aprobatorio de los dos tercios de los Estados Miembros (artículo 20). En el artículo 22 se establece: “una vez superada la situación que motivó la suspensión” cualquier Estado Miembro o el Secretario General puede solicitar el levantamiento de la sanción.

Desde la aprobación de la Carta Democrática en 2001, tres países más se han convertido en autocracias en la región (Venezuela, Nicaragua, y El Salvador), según se indica en el último informe de V-Dem ya señalado. Nada se establece en la Carta Democrática sobre las pautas a seguir para defender la democracia en los países que deciden separarse de la OEA y no ajustarse a las normas compartidas sobre la institucionalidad democrática. Todo ello muy demostrativo de que la democracia es ante todo una convicción y una vocación.

Politemas, Tal Cual, 9 de octubre de 2024

Monitoreo de Derechos Humanos en Venezuela

La Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela presentó recientemente en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, un informe sobre las violaciones graves de los derechos humanos en el período comprendido entre el 1 de septiembre de 2023 y el 31 de agosto de 2024.

Al final del informe se destaca la importancia de que la comunidad internacional mantenga un monitoreo de la situación de los derechos humanos en Venezuela. También en el informe se insiste en la importancia de la rendición de cuentas en los casos de las graves violaciones a los derechos humanos y las convenciones internacionales, así como la debida reparación a las víctimas.

Se proponen al final del reporte recomendaciones dirigidas explícitamente a las autoridades de la República Bolivariana de Venezuela. Todas ellas demandan acciones concretas y directas para enfrentar estas violaciones.

La primera recomendación es la necesidad de investigar las denuncias reportadas sobre el uso de la fuerza por los cuerpos de seguridad, y la exigencia de rendición de cuentas a los responsables. Se exige frontalmente el cese de las detenciones arbitrarias, descritas en detalle en el informe, y la solicitud de libertad inmediata para todas las personas detenidas transgrediendo lo establecido en las leyes y procesos.

De especial mención es la exigencia de actuación inmediata ante la persecución de niños y niñas, con estricto apego a las normas internacionales. También se recomienda el establecimiento de condiciones de detención que respondan a las necesidades y situaciones específicas de las personas privadas de libertad, incluidas las mujeres, niñas y personas LGTBI+.

Reconoce el informe señalado, la existencia de denuncias de tortura, y la obligación de las autoridades para actuar de manera inmediata, así como la implementación de programas de protección para las personas que hayan sufrido graves violaciones de los derechos humanos. El informe demanda el desarrollo de procedimientos para garantizar la transparencia de las investigaciones del Ministerio Público.

Finalmente, en el informe se solicita a las autoridades la cooperación con los mecanismos de protección de los derechos humanos de las Naciones Unidas, y la cooperación con el sistema interamericano de protección de los derechos humanos, y el cumplimiento de las medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y cualquier decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Estas recomendaciones de la Misión Internacional son fundamentales para la protección de las personas afectadas y el restablecimiento de la vigencia plena de los derechos humanos en Venezuela. El monitoreo de los derechos humanos es también una exigencia total para la sociedad en su conjunto. En la hora actual esta tarea no puede ser de mayor prioridad.

Politemas, Tal Cual, 25 de septiembre de 2024

La CIDH y la protección de derechos en Venezuela

El 28 de agosto, en sesión del Consejo Permanente de la OEA, la presidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Roberta Clarke, acudió para presentar un informe sobre la crisis de derechos humanos generada en Venezuela a partir de la elección presidencial del 28 de julio.

Señaló la presidenta Clarke la condena de la CIDH a las prácticas de violencia institucional tales como, represión, detenciones arbitrarias, y persecución política, en el contexto de la elección presidencial. Se destacan en el informe cinco expresiones de estas prácticas violatorias de derechos humanos. La primera expresión es el uso arbitrario de la fuerza contra manifestantes lo cual resultó en 23 fallecidos entre el 28 y el 30 de julio. Señala el informe que según el Mecanismo de Monitoreo Especial de Venezuela (MESEVE), diez de estas muertes se atribuyen a las fuerzas del Estado, ocho a las fuerzas militares y dos a la policía.

La segunda expresión de estas prácticas violatorias se manifiesta en los 1.674 arrestos arbitrarios y desapariciones reportadas hasta la presentación del informe (28 de agosto). Destaca el informe que estas personas afectadas pertenecen a grupos de voluntarios electorales, trabajadores de medios de comunicación, defensores de derechos humanos, estudiantes universitarios, para muchos de los cuales se desconoce su localización.

La persecución y acoso constituyen la tercera expresión de las prácticas violatorias reportadas en el informe de la CIDH. Estas se manifiestan en penas excesivas, restricciones a la libertad de expresión, y en violaciones del debido proceso, tales como, imposición de defensores públicos, incomunicación de adolescentes, impedimento del acceso de personas de etnias indígenas a intérpretes, y dificultades para las personas con discapacidad.

También incluye el informe de la CIDH como cuarta expresión de prácticas violatorias las 108 agresiones a la libertad de expresión, incluyendo las detenciones arbitrarias de trabajadores de medios de comunicación, el cierre de medios, confiscaciones de equipos, y la deportación de personal de medios internacionales.

Finalmente, la CIDH expresa preocupación por la represión ejercida sobre representantes de organizaciones de derechos humanos a través de detenciones arbitrarias, acoso, limitaciones a la libertad de tránsito y de asociación.

En el último informe de Foro Penal del 2 de septiembre se indica que el total de presos políticos desde el 29 de julio es 1.659. Conviene reiterar la solicitud de la CIDH para la liberación inmediata de los detenidos arbitrariamente, y el respecto a las garantías judiciales, incluyendo el debido proceso, especialmente, pero no exclusivamente, para niños, adolescentes, personas pertenecientes a etnias indígenas y personas con discapacidad. Esperemos que esta exigencia de la CIDH sea atendida en su integralidad con la mayor celeridad.

Politemas, Tal Cual, 11 de septiembre de 2024

La OEA y el colapso de la democracia en Venezuela

La semana pasada, en la XVII Reunión Interamericana de Autoridades Electorales organizada por la OEA en Asunción, Paraguay, el secretario para el Fortalecimiento de la Democracia de este organismo, Francisco Guerrero, señaló: “el sistema democrático en Venezuela colapsó”. Se refería a que la falta de transparencia en la elección presidencial del 28 de julio era el desencadenante del colapso de la democracia. El resultado electoral, al ser contrario a lo expresado por la voluntad popular, según el secretario Guerrero, tiene esa consecuencia.

El argumento señalado es relevante. Si no existe transparencia electoral, ergo, no puede existir democracia. Pero el argumento contrario, esto es, sin democracia funcional no puede haber transparencia electoral, también tiene entidad. Desde esta última perspectiva, el colapso de una democracia antecede a la máxima falta de transparencia electoral. Es decir, el colapso de la democracia conlleva al cese de la transparencia electoral, lo cual no hace sino profundizar dicho colapso.

Todo lo cual lleva a analizar si efectivamente ese colapso se había producido en Venezuela, y también su duración. A través del programa de investigación “Variedades de Democracia” (V-Dem), desarrollado desde hace varias décadas por la Universidad de Gotemburgo, Suecia, se pueden obtener evidencias sobre la evolución de la democracia a escala global. Toda la información sobre este programa se encuentra disponible en el respectivo sitio web.

En el gráfico se muestra la evolución del Índice de Democracia Liberal (IDL) de Venezuela entre 1959 y 2023 (último año disponible), según las estimaciones de V-Dem. Se puede apreciar que después de haber tenido Venezuela un alto valor del IDL entre 1959 y 1998, uno de los más altos en América Latina, a partir de 1999 la tendencia es sistemáticamente decreciente. Según el último informe de V-Dem, Venezuela empezó a ser considerada una autocracia desde el año 2002, es decir, hace 22 años.

También se puede apreciar que la caída inicial en el IDI (entre 1999 y 2000), producto de los cambios institucionales que repercutieron en la pérdida de capacidades democráticas que se tenían para 1998, fue seguida de progresivos deterioros en libertad de expresión, libertad de asociación, elecciones transparentes, elección de gobernantes, así como en las restricciones a la igualdad ante la ley, en los contrapesos judiciales al poder ejecutivo, y en los contrapesos legislativos al poder ejecutivo. Todos estos factores son considerados en la metodología para calcular el IDL por parte de V-Dem.

Venezuela: Índice de Democracia Liberal (IDL)
1959-2023
Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

Estas evidencias indican que el colapso de la democracia en Venezuela ha sido un proceso largo y sostenido. La pérdida sistemática de capacidades democráticas se expresa en amplias dimensiones de la vida social. Hasta el punto de que las exigencias de transparencia electoral manifestadas por la comunidad nacional e internacional en la elección presidencial del 28 de julio indican justamente el nuevo nivel de deterioro de esas capacidades.

La implicación práctica de que el colapso democrático se produjo hace más de 20 años es que las alternativas para la redemocratización deben identificarse específicamente a partir de ese reconocimiento. Es decir, si se parte de la premisa de que el colapso de la democracia se produjo hace apenas un mes, las opciones de políticas son completamente diferentes. Está visto que estas diferentes perspectivas afectan tanto a actores nacionales como internacionales. Las discrepancias en la definición del inicio y causas del colapso de la democracia de Venezuela explican en gran medida las notorias dificultades para la redemocratización del país.

Politemas, Tal Cual, 28 de agosto de 2024

OEA: el respeto al principio de la soberanía popular

El viernes pasado, 16 de agosto, el Consejo Permanente de la OEA aprobó por consenso una resolución sobre la situación generada en Venezuela después de la elección presidencial del 28 de julio. La resolución es un reflejo de los acuerdos de la comunidad americana sobre los preocupantes acontecimientos en Venezuela.

Destaca la resolución el compromiso de los Estados Miembros por la defensa de la democracia, los derechos humanos, y el respeto del derecho internacional. Se recalca al mismo tiempo lo señalado en la Carta Democrática Interamericana sobre la significación del ejercicio de la democracia representativa como fundamento del Estado de Derecho. Destaca también la resolución la preocupación por las irregularidades y la violencia generada posteriormente a la elección presidencial del 28 de julio.

Luego de reconocer la gravedad de la situación en Venezuela, el Consejo Permanente acuerda resoluciones con el propósito de priorizar los aspectos que deben tomarse en cuenta en la presente coyuntura. La primera resolución es el reconocimiento a la participación del electorado en el día de la elección. Este aspecto es de especial relevancia porque contrasta con las irregularidades y la violencia que se han presentado en los días posteriores.

Por esta razón la segunda resolución de la OEA insiste en el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales. Se destaca la urgencia de garantizar el ejercicio pleno de los derechos civiles y políticos sin represalias. También se reitera el derecho de las personas a no ser sometidas a detenciones ni encarcelamientos arbitrarios, y el derecho a los juicios imparciales. La OEA hace un llamado a los actores políticos y sociales para que contribuyan en la construcción de una salida pacífica a la crisis, así como a la protección de las sedes diplomáticas por parte de las autoridades.

Con respecto al proceso de votación, la OEA insiste en la protección y preservación de los equipos utilizados en la elección, incluyendo las actas y resultados impresos. De manera explícita la OEA insta al Consejo Nacional Electoral (CNE) para que publique de manera expedita (luego de casi 20 días después de la elección) las actas con el resultado de la votación, y que respete “el principio fundamental de la soberanía popular” a través de la “verificación imparcial de los resultados”.

Es altamente significativa la amplitud de los consensos manifestados por la OEA, con especial relevancia de aquellos que ponen el acento en la valoración de la decisión de los ciudadanos, como expresión indeclinable de la soberanía popular. Estas coincidencias deben estar en la base de las soluciones para la actual crisis en Venezuela.

Politemas, Tal Cual, 21 de agosto de 2024

Unión Europea: la voluntad del pueblo debe respetarse

La situación de Venezuela después de la elección presidencial del 28 de julio ha sido de especial preocupación para la Unión Europea. La primera declaración del Alto Representante Josep Borrell se produjo el 29 de julio. En esta declaración se indicó taxativamente: “la voluntad del pueblo venezolano debe respetarse”. Se hacía también una exhortación al Consejo Nacional Electoral (CNE) para que actuara con la máxima transparencia en el proceso de tabulación de los resultados.

A renglón seguido, la declaración señaló las numerosos fallas e irregularidades detectadas en la elección, así como la decepción por no haberse aplicado las recomendaciones de la Misión de Observación Electoral de la UE de 2021. De manera enfática la UE expresó preocupación por las detenciones arbitrarias, y la intimidación de miembros de la oposición y de la sociedad civil.

Al día siguiente, 30 de julio, se da a conocer la segunda declaración de la UE. En esta oportunidad establecía la inconveniencia de declarar resultados definitivos cuando no se han podido verificar. Se hace un nuevo llamado a la garantía de la transparencia y la integridad del proceso electoral. Así mismo se demanda al CNE que facilite el acceso inmediato a las actas de votación de todas las mesas electorales. Y se indica claramente: “Hasta que las autoridades no publiquen las actas y no sean verificadas, los resultados anunciados no podrán ser reconocidos”.

El 4 de agosto, esta vez expresando la posición conjunta de los 27 países de la UE, el Alto Representante anuncia la tercera declaración. Se señala que los informes de las misiones internacionales afirman que la elección presidencial de Venezuela no cumplió con los criterios de integridad electoral aceptados internacionalmente. Se insiste nuevamente en que los resultados anunciados por el CNE el 2 de agosto no pueden reconocerse. La UE propone que se realice la verificación independiente de las actas electorales, por parte de una “entidad internacional de renombre”.

En el mismo texto, al final de la declaración, se señala: “El respeto de la voluntad del pueblo venezolano sigue siendo la única vía para que Venezuela restablezca la democracia y resuelva la actual crisis humanitaria y socioeconómica”.

A principios de esta semana, en nota aparecida en su blog oficial, el Alto Representante Borrell, expresa: “La solución a este impasse reside en el diálogo, la transparencia, y el respeto a la soberanía y voluntad del pueblo venezolano”. Más adelante señala: “Venezuela está atravesando momentos críticos. La comunidad internacional debe defender el proceso democrático y garantizar las condiciones para que el pueblo venezolano ejerza sus derechos civiles y políticos”.

Finalmente, el Alto Representante reitera un clamor universal: “Ahora mismo, además de las actas y un diálogo franco para restaurar la democracia, lo más urgente es que las autoridades venezolanas pongan fin y de forma inmediata a las detenciones arbitrarias y a la represión”. Esperemos que el clamor sea atendido a la brevedad.

Politemas, Tal Cual, 14 de agosto de 2024

La clausura de la transparencia electoral en Venezuela

Luego de 36 horas del anuncio del escrutinio de la elección presidencial del 28 de julio, la página web del CNE se encuentra inactiva. No está disponible ninguna información sobre las características de los votos expresados por los ciudadanos en una elección de tanta significación. El sistema electoral, elogiado como el “mejor del mundo”, no permite verificar de manera detallada y abierta la decisión ciudadana.

Los venezolanos han votado de manera directa, secreta y universal desde 1947. Lo han hecho en la mayor variedad de situaciones. Muchas veces aprovechando las limitadas aperturas de gobiernos autocráticos, otras veces en el amplio ejercicio de las libertades. Todo ello ha conformado una cultura electoral, propia, particular, profunda. Hasta el punto de que constituye uno de los rasgos fundamentales de la horizontalidad de la sociedad: un ciudadano, un voto, igual para todos, sin distinción.

Esta cultura electoral es la que explica que después de 25 años de continuado deterioro de la institucionalidad democrática, los venezolanos sigan conservando su apego al voto y a su valor para impulsar cambios. A pesar de las inmensas restricciones que afectaron a millones de venezolanos para votar en esta elección, dentro y fuera del país, aquellos que pudieron ejercerlo acudieron cívicamente a expresar su opinión. Conscientes de que su decisión era importante para contribuir a la decisión colectiva.

Para aquellos que pudieron ejercer su derecho al voto, es fundamental conocer la repercusión en el conjunto de la decisión de la sociedad. Por eso los ciudadanos están acostumbrados a conocer el total de votos por cada uno de los candidatos, la cantidad de votos por centros y por mesas, la magnitud de las diferencias, y también sobre la forma como se expresaron sus vecinos. En la elección presidencial del 28 de julio esto no es posible. El derecho a conocer sobre el voto y sus características no se puede ejercer.

La Constitución de 1999, en el artículo 293, establece que “los órganos del Poder Electoral garantizarán la igualdad, confiabilidad, imparcialidad, transparencia y eficiencia de los procesos electorales”. La página inactiva del CNE es una demostración palmaria de que esa responsabilidad no ha sido cumplida, ocasionando perjuicios a los ciudadanos y a la majestad del sufragio. La imposibilidad de verificar el escrutinio anunciado está ocasionando malestar justificado en la población, recriminaciones de países y de organizaciones internacionales, incluso ha traído afectación en las relaciones internaciones del país.

En las últimas horas la alianza opositora ha establecido un sitio web en el que se puede consultar poco más del 73% de las actas de la elección presidencial. El conteo de estas actas indica que el resultado no coincide con el anunciado por el CNE. La comunidad internacional, los medios de comunicación, las organizaciones electorales, y los ciudadanos pueden constatar por su propia cuenta estas diferencias. Coinciden en este momento en el país la falta de transparencia de los órganos públicos, con la apertura informativa para garantizar los derechos de los ciudadanos. Dos estilos muy diferentes en la concepción de la democracia y la institucionalidad republicana.

Politemas, Tal Cual, 31 de julio de 2024