viernes, 28 de mayo de 2021

América Latina luego de año y medio de pandemia

Los países que han avanzado más con las vacunaciones contra covid-19, contemplan la segunda parte del año 2021 con una visión más optimista. Israel y Reino Unido, por ejemplo, registran en estos momentos 95% menos casos y muertes por covid-19 que hace seis meses. Estos registros de casos y muertes son los más bajos desde que se inició la pandemia en estos países. La reducción de casos y muertes no es exclusiva de los países de mayores ingresos. Marruecos y Mongolia, países de ingresos medios bajos, también han alcanzado altos niveles de cobertura de vacunación anticovid-19, con disminución notable también de casos y muertes.

Mientras esto ya sucede en los países más exitosos con las vacunaciones, América Latina tiene perspectivas bastante complicadas. En primer lugar, se debe señalar que ha sido la región más afectada del mundo en casos y muertes por covid-19. Con poco más de 8% de la población mundial, la región ha registrado el 20% de los casos, y el 30% de las muertes a escala global. Ya esto sería de la mayor preocupación para el bienestar de los latinoamericanos.

A los efectos sobre la salud, se debe agregar la dramática caída de la actividad económica el año pasado en todos los países de la región. Las implicaciones de esta extraordinaria reducción de la actividad productiva trajeron como consecuencia la pérdida de 26 millones puestos de trabajo, la mayoría desempeñados por mujeres, así como el aumento de 8 millones de personas en situación de pobreza extrema, y de 22 millones de personas en situación de pobreza total. Catorce países aprobaron cierres de la actividad económica en más del 20% de los días del año pasado. En el ámbito educativo, trece países mantuvieron cierres de escuelas y universidades más del 80% de los días de 2020. Estas grandes afectaciones de la calidad del empleo y de la educación, han tenido también impacto en el aumento de la desigualdad en toda la extensión de América Latina.

Para evitar la prolongación de estos efectos en el año 2021, era fundamental que las vacunaciones se desarrollarán de la manera más rápida y efectiva. Esto significaba que todos los gobiernos tomaran previsiones para garantizar la disponibilidad de vacunas, así como para preparar los sistemas de salud para aplicarlas. Los resultados han sido, lamentablemente, muy deficientes. Hasta la fecha, solo dos países (Uruguay y Chile) tienen un porcentaje de cobertura de población completamente vacunada superior al porcentaje agregado de la Unión Europea. También son los únicos países de la región que, al ritmo de vacunación actual, pueden lograr la meta de 70% de cobertura antes de que termine 2021.

Este deficiente desempeño en las vacunaciones en la gran mayoría de los países de América Latina, significa, en la práctica, que las condiciones de afectación de la pandemia se prolongarán posiblemente por varios años. República Dominicana y El Salvador se unirán en 2022 al grupo de países con la cobertura de 70% de la población meta. El resto de los países alcanzarán la meta en 2023 o incluso después. De hecho, en la actualidad la gran mayoría de los países mantienen medidas de control de la pandemia de alto nivel de rigurosidad, según el Índice de Rigurosidad de Políticas elaborado por la Universidad de Oxford.

Es evidente que la nueva desigualdad derivada del desempeño de los programas de vacunaciones, afectará de manera especial a América Latina. De continuar el actual ritmo de vacunaciones diarias, las dificultades económicas, educativas, y sociales de la región aumentarán también con toda seguridad. A todo ello habrá que agregar los impactos negativos en las condiciones institucionales, políticas y emocionales de los latinoamericanos.

Estas perspectivas deberían ser lo suficientemente críticas para promover cambios en las actuales políticas de vacunación en los países. Dado que la producción y distribución de vacunas requiere la participación de múltiples actores en los niveles nacionales e internacionales, la puesta en marcha de estos cambios requerirá considerables capacidades institucionales de los gobiernos de la región. El desempeño demostrado por estos gobiernos a lo largo de este año y medio, indica que son muy notables las restricciones. De no generarse mejoras en el corto plazo, la pandemia tardará mucho tiempo en ser controlada en América Latina. Las consecuencias de esta situación constituyen las mayores amenazas al desarrollo de la región en la próxima década.

Politemas, Tal Cual, 26 de mayo de 2021

viernes, 21 de mayo de 2021

Deficiente gestión de las vacunaciones en América Latina

Desde mediados del año pasado se sabía que era posible que varias vacunas fueran efectivas contra covid-19. Los esfuerzos de múltiples centros de investigación, empresas, organizaciones internacionales, para probar vacunas, estaban en marcha en muchas partes del mundo. Tan grande era esta posibilidad que varios gobiernos concertaron acuerdos para comprar vacunas entre agosto y octubre de 2020. En América Latina, Brasil formalizó el primer acuerdo en agosto, y Ecuador y México en octubre de 2020.

La información sobre las posibles vacunas estuvo disponible para todos los países. Los medios de comunicación de todo el mundo concentraron la atención en la pandemia. Y tema especial en esa cobertura era justamente el desarrollo de las vacunas. Después de seis meses de la aprobación de vacunas contra covid-19 para uso de emergencia por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y por muchos países, la situación revela claramente que la capacidad para gestionarlas ha determinado significativas diferencias, con consecuencias que afectan directamente las posibilidades de enfermar y morir en los países.

En la Unión Europea, a pesar de que las vacunaciones comenzaron con dificultades en el suministro, actualmente la gran mayoría de los países (25 de 27), ya tienen un porcentaje de vacunaciones diarias de 0,5. Solamente los Países Bajos y Bulgaria tienen menos de 0,5%. Esto significa que en la gran mayoría de los países de la Unión Europea se logrará vacunar al 70% de la población antes de que termine el año 2021.

La situación es muy diferente en América Latina. Solo tres países (Uruguay, República Dominicana, y Chile), superan actualmente el 0,5% de cobertura diaria de vacunación. Por otra parte, cuatro países no tienen registro de las vacunaciones diarias, sea porque no las han iniciado (Haití y Cuba), sea porque no reportan datos (Honduras y Venezuela). La consecuencia directa de este bajo porcentaje de vacunaciones diarias es que solo dos países podrían alcanzar el 70% de cobertura en 2021 (Uruguay y Chile), y un país en los primeros meses de 2022 (República Dominicana). Al ritmo actual, la gran mayoría de los países de América Latina alcanzarán la cobertura de inmunidad contra covid-19 a partir de 2023. Es decir, al menos dos años después de la cobertura de inmunidad en la Unión Europea.

Estas debilidades notables de gestión de vacunaciones no solo afectan el tiempo para alcanzar la inmunidad. También tienen efectos de corto plazo. El primero de ellos es que se mantiene la propagación de la pandemia. Mientras en la Unión Europea solo tres países (de 27) registran un número de más de un caso por cada caso preexistente de covid-19 (R>1), en América Latina son 14 países (de 20). En la medida que no se aumente la cobertura de inmunizaciones, la tendencia será mantener el alza de la pandemia.

Esta tendencia también se expresa en la proporción de casos positivos por cada 100 pruebas realizadas. En la Unión Europea el país con mayor porcentaje de positivos es Eslovenia con 13%, mientras que en América Latina el país con el porcentaje más alto es Paraguay con 37%. Además, solo tres países de América Latina tienen menos de 10% de positividad (Chile, Cuba, y Panamá). En la Unión Europea son 23 países lo que registran menos del 10% de positividad.

El segundo efecto de corto plazo es la tasa de mortalidad por covid-19. En la Unión Europea solo dos países (Croacia y Hungría) registran tasas de mortalidad diarias por covid-19 superior a 8 muertes por millón de habitantes. En cambio, en América Latina son seis países (Uruguay, Argentina, Colombia, Paraguay, Perú, y Brasil). En consecuencia, la tardanza en lograr la inmunidad se manifestará en el aumento en casos y en la persistencia de la mortalidad por covid-19.

Es evidente que, de mantenerse la deficiente gestión de las vacunaciones en América Latina, los próximos meses se caracterizarán por la persistencia de la pandemia, en número de casos y muertes, así como en el deterioro del sistema de salud. También es notorio que si tres países de la región han podido coordinar adecuados programas de vacunación (Uruguay, Chile, y República Dominicana), todos los demás lo hubieran podido hacer. Estas limitaciones no eran inevitables. Son el resultado de políticas públicas inadecuadas, de la falta de previsión para relacionar objetivos de bienestar con los medios para alcanzarlo. El escenario desfavorable que se asoma para los próximos meses, es la consecuencia directa de la gran debilidad de la mayoría de los gobiernos de la región para desarrollar adecuadas políticas públicas.

Politemas, Tal Cual, 19 de mayo de 2021

jueves, 13 de mayo de 2021

La desigualdad derivada de la inmunidad contra covid-19

Ya parecía que el mundo tenía muchas desigualdades entre los países. Desde las que resultan por diferencias de institucionalidad política, diversificación económica, hasta las originadas por la proporción de población sin protección social, solo por mencionar algunos ejemplos. Ahora se debe incluir otra desigualdad: la que deriva de alcanzar el nivel de inmunidad requerido para superar los efectos de la pandemia por covid-19. Esta desigualdad afecta de manera significativa a la población no inmunizada por cuanto está relacionada con la incertidumbre para enfrentar la infección, esto es, la vulnerabilidad que resulta de no estar protegido.

La raíz de esta desigualdad está asociada directamente con la capacidad de gestión de los gobiernos ante la pandemia. Los países que tomaron previsiones para concretar acuerdos de compra de vacunas rápidamente alcanzaron una doble ventaja. En primer lugar, porque pudieron empezar a preparar los aspectos relacionados con la puesta en marcha de las vacunaciones. Y, en segundo lugar, porque han evitado las consecuencias de la escasez de vacunas que se ha producido en las últimas semanas en el mercado internacional. De la misma forma, los países que no actuaron con la anticipación requerida, no pudieron concentrarse en la gestión de las vacunaciones, y ahora contemplan la posibilidad de que, habiendo iniciado estos programas, no cuenten con el suministro completo para alcanzar la cobertura en el menor tiempo posible.

La situación ideal es que todos los países puedan vacunar completamente al 70% de la población contra covid-19 en 2021. Luego de cinco meses de iniciadas las vacunaciones, se puede tener una referencia de cuáles serán los países que podrán alcanzar la meta en lo que resta de año. Para ello, los países deberían haber alcanzado al menos el 10% de población completamente vacunada. Esto significa que los países deben reportar el número de dosis administradas cada día, discriminadas por tipos (primeras y segundas dosis). El hecho de que un país no esté reportando las dosis discriminadas, expresa restricciones para alcanzar la meta, justamente porque ni siquiera están haciendo el seguimiento.

De acuerdo con la información disponible en el sitio web de Our World in Data de la Universidad de Oxford, es posible conocer los países con más de un millón de habitantes que pueden alcanzar la meta en 2021. En las Américas, solo tres países tienen más de 10% de población inmunizada completamente en este momento (Chile, Uruguay, y Estados Unidos). En África, el único país es Marruecos (sobre un total de 50).

Dentro de los países de la Unión Europea, catorce alcanzan el 10%, destacando Hungría con más de 25%. En el grupo de países europeos que no forman parte de la Unión Europea, solo cuatro tienen esta cobertura de referencia, sobresaliendo Reino Unido con 26%, seguido por Serbia (24%), y Turquía y Suiza con 12%. En Medio Oriente se encuentran cuatro países: Israel (con el mayor porcentaje mundial, 58,6%), Emiratos Árabes Unidos, Bahrain, y Qatar. En Asia, solo Mongolia y Singapur superan el 10% de cobertura. Ningún país de Oceanía alcanza este nivel.

En total, a la fecha, solo 28 países del mundo tienen buenas perspectivas para terminar 2021 con la cobertura requerida de inmunidad contra covid-19. Esto significa que en la gran mayoría de los países esta cobertura solo se podrá alcanzar en 2022 o más allá. En consecuencia, en los próximos tiempos la cobertura de inmunidad contra covid-19 será un factor de especial relevancia para mediar tanto en las relaciones entre países, como en las propias dinámicas al interior de ellos. La capacidad de los gobiernos para reducir esta desigualdad se ha convertido en el eje que afectará la efectividad de las políticas públicas en los próximos años. Incorporar esta dimensión es prácticamente inaplazable en las políticas de desarrollo a escala global.

Politemas, Tal Cual, 12 de mayo de 2021

viernes, 7 de mayo de 2021

La brecha de inmunidad contra covid-19 en América Latina

Creciente evidencias indican que controlar la pandemia se puede prolongar lamentablemente por mucho tiempo. El gran triunfo que ha significado disponer de 14 vacunas contra covid-19, no se ha complementado efectivamente con su aplicación. Luego de casi año y medio de pandemia, las perspectivas de que finalice el año 2021 sin garantizar la cobertura requerida de vacunas, son las más probables en muchos países del mundo.

El escenario de que la pandemia se mantenga en los próximos meses o años, no significa otra cosa que profundizar el dramático retroceso que ha experimentado el mundo desde enero de 2020. Esta involución es mucho más marcada en los países con menos capacidades, que constituyen la mayoría. Los efectos en la provisión de servicios sociales, en el crecimiento y en la diversificación económica, incluso en la estabilidad política, ya son inmensos. Solo hay que imaginar las dimensiones que pueden adquirir estos efectos por no aplicar efectivamente las vacunas disponibles.

Estas circunstancias son plenamente conocidas por los gobiernos en todo el mundo. Incluso los gobiernos con más dificultades para implementar efectivas políticas públicas, o con menos interés en hacerlo, no pueden eludir el impacto para las sociedades de los enfermos y fallecidos por covid-19. Con la posibilidad de vacunar, lo esperable era que estuvieran en marcha los mecanismos más expeditos para hacerlo en el menor tiempo posible, y a la mayor cantidad de personas.

Pocos países tomaron rápidamente las previsiones para adquirir las vacunas, y para poner a tono los sistemas de salud para gestionar un programa de vacunaciones de grandes dimensiones en tiempos muy cortos. Las consecuencias de estas fallas de anticipación, sea por la poca visión de los liderazgos, sea por las inmensas restricciones de recursos que muchos de estos gobiernos confrontan, se están expresando día a día en el crecimiento de la brecha entre los países, esto es, entre los que logran vacunar a la población, y aquellos que no lo están haciendo (la gran mayoría). Esto se traducirá en un aumento de las diferencias en las condiciones de desarrollo entre los países. Una brecha lleva a otras brechas, o contribuye para que algunas brechas se hagan más grandes y más restrictivas.

América Latina es una demostración del aumento de esta brecha. Al ritmo actual del porcentaje de población que está completamente vacunada contra covid-19, solo dos países de la región (de un total de 20), Uruguay y Chile, pueden lograr que el 70% de la población reciba las dosis requeridas antes de que finalice 2021. Un tercer país, República Dominicana, podría alcanzar ese porcentaje de población vacunada en los tres primeros meses de 2022. Los gobiernos de estos tres países reconocieron el problema, tomaron las decisiones para adquirir las vacunas, y están ejecutando los programas de vacunaciones a un ritmo adecuado para lo requerido. En este grupo de países se logra 1% de cobertura en dos días en Uruguay, en tres días en Chile, y en cinco días en República Dominicana.

En el resto de los países de la región, la situación no puede ser más preocupante. En dos de ellos, Haití y Cuba, no se han iniciado las vacunaciones. En otros (Venezuela, Nicaragua, Honduras) ni siquiera se cuenta con la información sobre el tipo de dosis aplicadas a la población, de manera que se pueda conocer la cobertura real. En los otros doce países, en el mejor de los casos, al ritmo actual, el porcentaje de cobertura requerido se alcanzaría a finales de 2023, y en el peor de los casos en cinco años o más. En este grupo de países, el aumento de 1% de cobertura se logra en 10 días en el mejor de los casos, y en el peor de los casos en más de 100 días.

La estimación anterior se fundamenta en que el escenario más probable es que no existirán cambios significativos en el ritmo de vacunación actual de los países. De lo cual se deduce que si aumentara el ritmo de vacunaciones contra covid-19, por supuesto que se podrían reducir esos lapsos. La gran pregunta es por qué no se están tomando las medidas para que ello ocurra. Si es verdad que existen restricciones estructurales en la gestión de los sistemas de salud de la región, ¿no es cierto también que ésta es una circunstancia excepcional que reclama medidas urgentes en todos los frentes? ¿no es cierto que, si no se vacuna a toda la población meta, las posibilidades de desarrollo de la región se reducen significativamente?

De mantenerse el actual ritmo de vacunaciones contra covid-19 en la gran mayoría de los países de la región, la responsabilidad de la gestión de los gobiernos será absoluta. En la práctica, esta inmensa falla de gestión puede condicionar otra década más de rezago en el desarrollo en América Latina. A diferencia de otras brechas, ésta la podemos seguir en tiempo real por la posibilidad de contar con información. Pero también podríamos ver la reducción en tiempo real si existieran los liderazgos audaces en los gobiernos de América Latina para enfrentar esta catástrofe en las condiciones de vida de los latinoamericanos que ha sido la pandemia.

Politemas, Tal Cual, 5 de mayo de 2021

martes, 4 de mayo de 2021

¿Cómo marcha el mecanismo Covax en América Latina?

Con el propósito de acelerar el desarrollo, producción, y acceso equitativo de las pruebas diagnósticas de covid-19, tratamientos, y vacunas, se constituyó el Acelerador de Acceso a los Mecanismos de Covid-19 (ACT por sus siglas en inglés). COVAX es el mecanismo, dentro de ACT, diseñado para acelerar el desarrollo y producción de vacunas contra covid-19. Este mecanismo está coordinado por la coalición para desarrollar innovaciones para mejorar la preparación ante epidemias (CEPI), la Alianza por Vacunas (GAVI), la Organización Mundial de la Salud (OMS), y UNICEF. En la región de las Américas, la Organización Panamericana de la Salud es la agencia encargada de los trámites para la obtención de las vacunas.

Los objetivos de COVAX son: (1) facilitar a cada país las vacunas requeridas para el 20% de la población, (2) diversificar las vacunas disponibles, y (2) entregar las vacunas con la mayor rapidez posible en el año 2021. Para el seguimiento de la entrega de las vacunas en los países, se puede consultar el observatorio diseñado a tal efecto por UNICEF.

De acuerdo con la revisión de esta información, se pueden destacar algunas características de la marcha del mecanismo COVAX en América Latina. El primer grupo de países está constituido por los que no requieren las vacunas provenientes por COVAX para alcanzar la cobertura requerida. Solo dos países se encuentran en este grupo: Chile, y Perú. En Chile la disponibilidad de vacunas por convenios diferentes a COVAX supera 2,5 veces la población meta. En el caso de Perú es 1,1 veces más. Sin embargo, a Chile se le han asignado poco más de 800 mil dosis de vacunas por COVAX, aunque no ha recibido todavía ninguna de estas dosis. Para Perú se han asignado poco más de 2 millones de dosis por COVAX, de las cuales se han recibido casi 400 mil (equivalente al 12%). En estos dos países, las dosis recibidas por el mecanismo COVAX tendrán un rol complementario debido a que la mayor cantidad proviene de los convenios directos de compra.

El segundo grupo está compuesto por los países que no tienen dosis de vacunas asignadas a través del mecanismo COVAX: Cuba y Venezuela. En Cuba no existe información sobre acuerdos de compra de vacunas contra covid-19. Venezuela, según el observatorio de la Universidad de Duke, ha realizado convenios de compra por 18% de las vacunas requeridas, de manera que con el 20% adicional por COVAX, se alcanzaría el 38% de cobertura meta.

En el tercer grupo se encuentran los países de la región para los cuales el aporte por el mecanismo COVAX tiene mayor proporción sobre el total de dosis requeridas (mayor a 30% del total de dosis). Estos países son: Guatemala, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, El Salvador, y Honduras. En los casos de Guatemala y Nicaragua no se han registrado convenios de compra de vacunas, es decir, que solo contarían formalmente con lo proveniente por COVAX. Guatemala ha recibido a la fecha el 7,5% de lo asignado por COVAX, y Nicaragua 31,2%. En los otros cuatro países de este grupo, Honduras es el que tiene la mayor proporción de vacunas asignadas por COVAX con respecto al total de vacunas que requiere. Sin embargo, es también el que menos vacunas ha recibido por COVAX (solo 7,53%). El Salvador es el país de este grupo que ha recibido mayor proporción de las vacunas asignadas por COVAX (43%).

El cuarto grupo de países está conformado por los que tienen una asignación de vacunas por el mecanismo COVAX menor al 30% de las vacunas requeridas. En este grupo se encuentran: Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, México, Panamá, Paraguay, y Uruguay. En este grupo los países que han recibido a la fecha la mayor proporción de vacunas por el mecanismo COVAX son Argentina y Paraguay (casi 56%). El país que ha recibido menor proporción es Brasil (10,2%).

A pesar de que el promedio del porcentaje de vacunas contra covid-19 que se ha recibido en los países de América Latina por COVAX es cercano a 25%, es bastante claro que en algunos países este aporte es mucho más necesario. De allí que los retrasos en la entrega, más las dificultades para garantizar la disponibilidad total de vacunas (esto es, el 80% que no será cubierto por COVAX), ponen en evidencia que de mantenerse estas circunstancias, alcanzar la cobertura de vacunas anticovid-19 será muy difícil. Acelerar la entrega de vacunas por COVAX, junto con la implementación de mejoras en la gestión que permitan aumentar el ritmo de vacunación diaria, son acciones fundamentales para evitar que la pandemia siga aumentando en casos y defunciones, con sus tremendas consecuencias para el bienestar de los latinoamericanos.

Politemas, Tal Cual, 28 de abril de 2021

sábado, 24 de abril de 2021

La peor combinación de políticas para controlar la pandemia

Los datos más recientes (al 17 de abril) indican que en trece países de América Latina, una persona con covid-19 está ocasionando más de una persona adicional infectada. Este es el denominado índice de reproducción R. De acuerdo con este valor, los casos de covid-19 siguen aumentando. Expresión de esta situación es el hecho de que en nueve países de la región se están registrando más de 100 casos diarios de covid-19 por millón de habitantes. No es de extrañar entonces que en América Latina se registre diariamente el 40% de las muertes totales por covid-19, y que en doce países (sobre un total de 20), la tasa de mortalidad sea superior a la tasa mundial.

Estos resultados evidencian que la pandemia está muy lejos de controlarse en la región. Las últimas mediciones disponibles del Índice de Rigurosidad de Políticas (IRP), elaborado por la Universidad de Oxford, indican que solo cinco países de la región tienen un valor superior a 80 (sobre un máximo de 100), lo cual evidencia que la persistencia de los casos puede ser un reflejo de la disminución de la rigurosidad en las medidas de control.

Es posible que el inicio de las vacunaciones en la región, en algunos países a finales del año pasado, haya generado la expectativa de que era posible acelerar el control de la pandemia. Sin embargo, el análisis de la experiencia de algunos de los países más exitosos en las vacunaciones (por ejemplo, Israel y Reino Unido) indican que se requieren varias condiciones para lograr el impacto de las vacunaciones lo más rápido posible.

La primera condición es que exista disponibilidad de vacunas contra covid-19. En Israel y Reino Unidos se tomaron las medidas para establecer anticipadamente los acuerdos de compra de las vacunas para toda la población que las requiere. A la fecha, solamente cuatro países de América Latina, según el Observatorio de Vacunas de la Universidad de Duke, tienen suscritos acuerdos para garantizar la totalidad de las vacunas (Chile, Perú, República Dominicana, y Brasil). En algunos casos, como Venezuela y Honduras, la disponibilidad no alcanza ni siquiera para el 40% de la población.

En la actualidad, dieciocho países de la región han iniciado las vacunaciones (solo Cuba y Haití no tienen reportes de personas vacunadas). La segunda condición es que estas vacunas sean administradas a un ritmo que permita alcanzar la meta de cobertura en 2021. En algunos países, como Uruguay, se está vacunando a un ritmo alto, pero deben completar la disponibilidad requerida. Sin embargo, en nueve países de América Latina (Bolivia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Paraguay, Perú, Nicaragua, y Venezuela), el ritmo de vacunación indica que lograrán la meta dentro de dos años (en el mejor de los casos).

Pero no es suficiente tener disponibilidad y un adecuado ritmo de vacunación. También es necesario, como lo ilustra la experiencia de Israel y Reino Unido, que se combine la rigurosidad de otras medidas de control con la gestión de las vacunaciones. Esto significa establecer un período de mayor control para que la inmunidad adquirida a través de las vacunaciones pueda tener el efecto deseado. Es por ello que, en Israel y Reino Unido, la rigurosidad del control fue aumentada poco después de iniciadas las vacunaciones (hasta alcanzar valores cercanos a 90 en el Índice de Rigurosidad). En América Latina, solo Perú, Honduras, y Colombia, han aumentado la rigurosidad de políticas después de iniciar las vacunaciones.

La combinación de insuficiente disponibilidad de vacunas, bajos ritmos de vacunaciones, y la falta de ajuste de la rigurosidad de las medidas de control, va a determinar la evolución de los programas de vacunaciones contra covid-19 en América Latina. Las evidencias al día de hoy indican que pocos países lograrán la meta de cobertura en 2021. Para que ello efectivamente ocurra se deberán incorporar cambios sustanciales en los tres factores mencionados. En caso contrario, seguirán aumentando los casos y muertes por covid-19, y se seguirán profundizado las inmensas brechas que la pandemia ha generado, y también aquellas brechas sociales y económicas que ha agravado.

Politemas, Tal Cual, 21 de abril de 2021

viernes, 16 de abril de 2021

¿Cómo se integra la vacunación en el control de la pandemia?

Las vacunas contra covid-19 constituyen las alternativas más efectivas para controlar la pandemia. Sin embargo, centrar las políticas de control solamente en las vacunas, y consecuentemente, descuidar otras medidas, puede más bien disminuir su impacto de corto plazo. En las últimas semanas ha llamado la atención, por ejemplo, que siendo Chile el país de América Latina con mayor éxito en alcanzar altos niveles de cobertura de vacunación anticovid-19, registre en la actualidad un aumento significativo en el número de casos y muertes. La comparación de algunos programas de vacunación puede dar pistas sobre las diferentes prácticas realizadas por los países. Se tomará como ejemplos los casos de Israel, Reino Unido, y Chile.

Israel inició las vacunaciones contra covid-19 el 20 de diciembre de 2020. En ese momento el número de casos de covid-19 era 290 por millón de habitantes. La tasa de mortalidad diaria por covid-19 era 1,65 muertes por millón de habitantes. En tres días Israel ya vacunaba diariamente al 0,4% de las personas. Esto significa que, a ese ritmo, la meta de vacunación se podría alcanzar en 250 días. Sin embargo, muy pronto Israel superó ese nivel. A la fecha, en Israel se ha administrado al menos una dosis de vacunas al 61% de la población. El número de casos diarios por millón de habitantes representa ahora el 10% de la cantidad que se registraba al comienzo de la vacunación. La tasa de mortalidad diaria se ha reducido en 55% en el mismo período.

Luego del inicio de las vacunaciones, Israel aumentó la rigurosidad de las medidas de control. Según el Índice de Rigurosidad de Políticas (IRP) elaborado por la Universidad de Oxford, Israel implementó mayores controles desde finales del año pasado, hasta el punto que el IRP pasó a 85 el 7 de enero (sobre una escala de 100), y luego a 87 el 31 de enero. Es decir que, en las primeras seis semanas de vacunaciones, más bien se intensificaron las otras medidas de control. Esta asociación de aplicación de vacunaciones a un porcentaje alto de la población, con el aumento de la rigurosidad de las medidas de control, puede explicar el éxito en las reducciones de casos y muertes.

El Reino Unido inició las vacunaciones el 4 de enero de este año. En ese momento el número de casos diarios de covid-19 era 810 por millón de habitantes, con una tasa de mortalidad de 9,11 muertes por millón de habitantes. En dos semanas se alcanzó a vacunar al 0,4% de la población. Actualmente, el número de casos diarios se ha reducido al 3% del valor que se registraba en el inicio de las vacunaciones. La mortalidad diaria se ha reducido al 5% de la tasa registrada al inicio. Casi el 40% de la población ha recibido al menos una dosis de vacunas anticovid-19.

Al igual que Israel, en el Reino Unido se implementaron medidas más estrictas de control desde el 5 de enero (al día siguiente del inicio de las vacunaciones). El IRP pasó de 80 a 88 en ese día, y se mantuvo en ese nivel hasta el 22 de febrero. Luego se redujo a 82 el 8 de marzo. Al 11 de abril, el IRP se mantenía en 76.

En Chile, las vacunaciones se iniciaron el 25 de diciembre de 2020. En esa fecha, el número de casos diarios de covid-19 por millón de habitantes era 109 (menor que Israel y Reino Unido). La tasa de mortalidad diaria era 2,29 muertes por millón de habitantes (mayor que la de Israel, y menor que la de Reino Unido). A diferencia de Israel y Reino Unido, en Chile se alcanzó el nivel de 0,4% de vacunaciones diarias en un período mayor (40 días). En el momento que se alcanza este nivel de vacunaciones, se había duplicado el número de casos diarios por millón de habitantes con respecto a la fecha de inicio.

También a diferencia de Israel y Reino Unido, en Chile la rigurosidad de las medidas de control se mantuvo en el mismo nivel (IRP = 79) entre el 25 de diciembre de 2020, y el 29 de marzo (fecha de la última medición). Como se ha señalado, el IRP alcanzó un máximo de 88 en Reino Unido, y 87 en Israel. Asumiendo que la eficacia de las vacunas utilizadas en los tres países es idéntica (para evitar muertes), es probable que las variaciones en la intensidad de las medidas de control sea uno de los factores que explique las diferencias de resultados en las vacunaciones. Las cifras más recientes indican que el número de casos diarios en Chile (por millón de habitantes) es casi cuatro veces superior al inicio de las vacunaciones. En el caso de la mortalidad diaria es tres veces superior. El efecto positivo de las vacunaciones es posible que esté relacionado con la reducción en el número de hospitalizaciones de las personas de mayor edad, quienes tienen también altos porcentajes de cobertura de vacunaciones.

Los resultados en Israel, Reino Unido, y Chile, indican que es fundamental que las vacunaciones se realicen con rapidez y en altos porcentajes diarios, y además que estén asociadas con adecuadas medidas de control como el distanciamiento social y el uso de mascarillas. La utilización de información regular y de buena calidad para la toma de decisiones es clave para controlar de la manera más efectiva, y con el menor impacto para la población. Las vacunaciones son importantes, pero deben formar parte de un conjunto de medidas. Controlar la pandemia es actuar efectivamente sobre esos múltiples factores.

Politemas, Tal Cual, 14 de abril de 2021

viernes, 9 de abril de 2021

Dificultades de la vacunación anticovid-19 en América Latina

Luego de transcurrido el primer trimestre de 2021, el panorama de las vacunaciones anticovid-19 en América Latina es especialmente preocupante. Son muy evidentes los grandes efectos que tendría no controlar la pandemia en los próximos meses. Las consecuencias en el bienestar social, económico, político, y emocional de los latinoamericanos ya han sido significativas. Imaginar la prolongación de esta situación por los próximos meses es muy desalentador.

Aplicar las vacunas anticovid-19 en el menor tiempo posible, y a la mayor cantidad de personas es, sin dudas, el principal reto de las políticas públicas de la región en la actualidad. No existe posibilidad de reducir las inmensas brechas de desarrollo de América Latina, sin controlar la pandemia de covid-19. Es prácticamente el lineamiento de políticas públicas más prioritario.

La evolución de la pandemia en las últimas semanas, no deja muchas dudas de que los casos se están multiplicando de manera significativa. Al 3 de abril, ocho países de la región registran más de una persona infectada por cada caso de covid-19 (Venezuela, Colombia, Uruguay, Argentina, Cuba, El Salvador, Chile, y Perú). El 35% de las muertes que se registran actualmente en el mundo por covid-19 provienen de América Latina.

A pesar de la gravedad de la prolongada crisis ocasionada por la pandemia, y de la posibilidad de contar con vacunas que conlleven a su control, la evolución de las vacunaciones dista mucho de lo deseable. Solo tres países de la región tienen disponibilidad de vacunas para cumplir con la meta requerida (Chile, Perú, y República Dominicana). En tres países no existen reportes sobre acuerdos para adquisición de vacunas (Cuba, Haití, y Nicaragua). En el resto de los países, la disponibilidad de vacunas varía desde 95% en Brasil (incluyendo lo previsto por el mecanismo COVAX), hasta países como El Salvador y Venezuela que tienen los porcentajes más bajos (35 y 38% respectivamente).

Si ya es preocupante que la gran mayoría de los países no tengan la disponibilidad requerida, lo es mucho más que las vacunas se estén administrando en bajas cantidades. A la fecha, solo dos países (Uruguay y Chile) tienen un ritmo de vacunación diaria (personas vacunadas por cada 100 personas) que indique que podrán cumplir con la meta requerida en 2021. Uruguay, sin embargo, deberá aumentar el 25% de la disponibilidad actual para lograr la meta de cobertura.

Las limitaciones de la gestión son evidentes en los casos de Perú y República Dominicana, en los cuales contar con la disponibilidad ha coincidido con la imposibilidad de mantener un ritmo estable de vacunaciones diarias.

Ocho países de la región (Bolivia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Paraguay, Perú, y Venezuela) no han alcanzado el 0,2% diario (por cada 100 personas) desde que comenzaron las vacunaciones. Esto significa que a ese ritmo pueden tardar más de 500 días, en el mejor de los casos, para alcanzar la cobertura. Otros países que han alcanzado el 0,2% no lo han podido mantener, como, por ejemplo, Panamá, y República Dominicana. En otros países (Argentina, Brasil, México, y Colombia), el ritmo de vacunación es superior a 0,2%, pero no suficiente como para cumplir la meta en 2021.

Establecer los acuerdos de adquisición de vacunas será cada vez más complicado en la medida que no exista un incremento en la producción de vacunas anticovid-19 a escala global. Al menos se deberían realizar los esfuerzos para alcanzar el 80% de disponibilidad en todos los países. En lo que respecta a la gestión, los sistemas de salud de la región deben aplicar mecanismos innovadores para cubrir la meta. Pero ello supone tener recursos (humanos, financieros, y logísticos) para implementar estas alternativas. Sería deseable contar con opciones de financiamiento de corto plazo, tanto en los propios países como en los organismos multilaterales.

En la situación actual, luce altamente prioritario que los gobiernos de la región pongan en marcha mecanismos audaces y expeditos para aumentar el ritmo de vacunaciones contra covid-19. De lo contrario, los efectos de dos años de pandemia en la región profundizarán el deterioro del bienestar de cientos de millones de latinoamericanos. Lamentablemente, el beneficio de la vacuna contra covid-19 no podría ser aplicado por las dificultades para contrarrestar estas grandes brechas institucionales. Es fundamental evitar a toda costa este escenario tan indeseable.

Politemas, Tal Cual, 7 de abril de 2021

viernes, 26 de marzo de 2021

Opciones de vacunas anticovid-19 en América Latina

Desde el inicio de la pandemia se hizo muy evidente que era prioritario producir vacunas que evitaran la propagación de covid-19. Los avances científicos de las décadas anteriores permitieron proponer alternativas de vacunas para someterlas a los estudios requeridos. Múltiples grupos de investigación, en alianza con empresas especializadas y otras organizaciones, iniciaron rápidamente la realización de estos estudios.

Para impulsar estas investigaciones también fue necesario contar con recursos de fuentes públicas y privadas. La gravedad de la pandemia, sin dudas, junto con la posibilidad de contar con conocimiento de gran utilidad, permitió que en pocos meses se lograran varias alternativas de vacunas seguras y eficaces. A la fecha, según el sitio web de seguimiento de la Universidad McGill, trece vacunas han sido aprobadas en muchos países, y 99 candidatas a vacunas se encuentran en diferentes fases de los estudios requeridos. Es de esperar que en la medida que avance el nivel de conocimiento científico, se podrá contar con mejores vacunas contra covid-19 en el futuro.

El extraordinario éxito que significa contar con vacunas tan seguras y efectivas, debe acompañarse con su aplicación en los sistemas de salud. Garantizar la cobertura universal de vacunas contra covid-19, se convierte en una de las tareas de políticas y gestión más relevante para los sistemas de salud a escala global. Conviene precisar cuáles son las características de las políticas que pueden influir más en la disponibilidad de las vacunas. La siguiente fase, esto es, la aplicación de las vacunas en los servicios de salud dependerá en gran parte de esa disponibilidad.

Dos factores son útiles para valorar el desempeño de los sistemas de salud en la garantía de disponibilidad de vacunas contra covid-19. El primero de ellos es la anticipación en lograr los acuerdos para el suministro de vacunas. En la medida que los gobiernos actúen con más celeridad, tendrán mayores posibilidades de alcanzar la disponibilidad deseada. El segundo factor es la diversidad de opciones de vacunas. Siendo que existe una gran demanda por estas vacunas en el mercado global, y que ellas varían en términos del número de dosis, mecanismo que utilizan para la inmunidad, población objetivo, y condiciones logísticas para la preservación y uso, lo ideal es que los países cuenten con la mayor diversidad de opciones.

En lo que respecta a la anticipación en la toma de decisiones, en América Latina se pueden distinguir tres tipos de países, de acuerdo con la información disponible en sitio web de la Universidad de Duke. El primer grupo está compuesto por los tres países que actuaron más rápido para concertar convenios de suministro de vacunas: Brasil, Ecuador, y México. El primer acuerdo fue realizado por Brasil el 6 de agosto de 2020. Ecuador y México establecieron los acuerdos en octubre de 2020. En el segundo grupo se encuentran los países que formalizaron estos acuerdos en los meses de noviembre y diciembre del año pasado (Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Panamá, y Venezuela). El tercer grupo está compuesto por los países que aprobaron los acuerdos en los primeros meses de 2021 (Paraguay, Perú, y Uruguay).

La diversidad de opciones de vacunas se puede clasificar también en tres grupos. En el primer grupo están los países con mayor número de vacunas disponibles hasta la fecha: México (seis), Brasil (cinco), y Colombia (cinco). En un grupo intermedio están países con tres o cuatro vacunas disponibles (Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, y Perú). En el grupo con solo una o dos vacunas aprobadas, están los siguientes países: Costa Rica (dos), El Salvador (una), Panamá (una), Paraguay (una), Uruguay (dos), y Venezuela (una).

La combinación de anticipación, diversidad, y capacidad de compra, explica la disponibilidad actual de vacunas anticovid-19 en los países de la región. Solo tres países a la fecha alcanzan la disponibilidad total de vacunas (incluyendo lo previsto por el mecanismo COVAX): Chile, Perú, y República Dominicana. Estos tres países pudieron comprometer los recursos para las compras, incluso Perú que fue el último del grupo en establecer los acuerdos.

Los países con menos de 40% de disponibilidad de vacunas (El Salvador, y Venezuela), también tienen la menor diversidad de opciones de vacunas (solamente una). En consecuencia, para estos dos países, y probablemente también para Uruguay, Paraguay, y Costa Rica, aumentar significativamente la disponibilidad solo será posible si cuentan con un mayor número de vacunas.

Las dificultades que experimenta la aplicación de vacunas en la región, pueden estar asociadas con el rezago en los mecanismos de compra y suministro, y a las restricciones estructurales de los sistemas de salud. Si a ello se agrega que algunos países no tienen suficientes opciones de vacunas, expresión también de las restricciones de recursos, es evidente que deberán acometer cambios urgentes para acceder a mayor cantidad de vacunas y aplicarlas con celeridad. De lo contrario, alcanzar la meta de cobertura puede prolongarse por los próximos años.

Politemas, Tal Cual, 24 de marzo de 2021

jueves, 11 de marzo de 2021

Los modelos de vacunación anticovid-19 en América Latina

La prioridad de políticas públicas en América Latina en la actualidad es el control de la pandemia. Los efectos sufridos en la región, en término de casos y muertes, así como en el deterioro social y económico, han sido extraordinarios. La prolongación de esta situación en los próximos meses no puede sino complicar más las condiciones de vida de los latinoamericanos. Afortunadamente, la existencia de varias vacunas contra covid-19 debería facilitar el control de la pandemia en el menor tiempo posible.

La efectividad de la vacunación anticovid-19 es muy heterogénea en la región. Las condiciones estructurales, especialmente los niveles de protección financiera y la cobertura de servicios, pueden afectar el desempeño de la vacunación anticovid-19 en los sistemas de salud. Sin embargo, dada la especificidad de las actividades para la administración de vacunas, es posible que se puedan realizar con rapidez los ajustes requeridos en las políticas. Siendo que el objetivo central es alcanzar la cobertura en el menor tiempo posible, es prioritario realizar el seguimiento regular de las vacunaciones.

Dos factores son cruciales para lograr la cobertura de vacunación anticovid-19 en el menor tiempo posible. El primero de ellos es la disponibilidad de vacunas. Para ello los gobiernos deben concertar los acuerdos respectivos, tanto para las vacunas provenientes de las empresas productoras como para las obtenidas a través del mecanismo COVAX. La disponibilidad, a su vez, está determinada tanto por la anticipación de estos acuerdos, como en los procesos para el abastecimiento oportuno de vacunas. Es decir, para evitar el incumplimiento o retraso en el cronograma de suministro de vacunas.

El segundo factor es la capacidad de administrar vacunas. En aquellos países con mayor fortaleza y cobertura de los servicios de salud pública, se puede esperar que tendrán también mayor rapidez y efectividad en el cumplimiento de la meta. El número de vacunas administradas diariamente con respecto a 100 personas es un indicador adecuado para discriminar esta capacidad. Los países que se acerquen al 1% de vacunados diarios tienen mayor capacidad de gestión que aquellos con 0,1%, por ejemplo. El tiempo que les tome a los países alcanzar el tope previsto de este indicador, es también expresión de las capacidades institucionales de cada sistema de salud.

Si se combinan ambos factores (disponibilidad de vacunas, y capacidad de gestión), los veinte países de América Latina se pueden clasificar, al día de hoy, en cinco grupos. La composición de estos grupos puede variar en la medida que los sistemas de salud modifiquen la disponibilidad y las capacidades de gestión como resultado de las políticas implementadas. En otras palabras, esta clasificación debe considerarse dinámica. De hecho, todos los países deberían tomar decisiones que los acerquen a la máxima disponibilidad de vacunas, y a la máxima capacidad de gestión. Las brechas de disponibilidad y capacidad de gestión determinarán que algunos países tarden más tiempo en alcanzar la meta de cobertura.

El primer grupo está conformado por países con disponibilidad de vacunas para el total la población objetivo, y que registren al menos 0,5 vacunaciones diarias por cada 100 personas. En este momento solo Chile se encuentra en este grupo. Esto significa que Chile podría ser el primer país de la región en alcanzar la meta de cobertura, posiblemente para mediados de 2021. En consecuencia, los aspectos del control en los cuales se tendría que concentrar Chile serían alcanzar el máximo de cobertura anticovid-19 en toda la extensión del territorio, así como implementar medidas para la detección precoz de casos en poblaciones no vacunadas, y en viajeros que ingresen al país. Obviamente, también Chile estaría en posibilidad de enfrentar los retos de la post-pandemia en el sistema de salud con mayor rapidez.

En el segundo grupo se encuentran países con disponibilidad de vacunas para toda la población, pero que no han alcanzado al menos 0,5% de vacunaciones diarias. En este grupo se encuentran República Dominicana y Perú. República Dominicana cuenta con la disponibilidad total si se agrega el 20% de población que sería cubierta por el mecanismo COVAX. En el caso de Perú, la cobertura total se alcanza sin incluir el mecanismo COVAX. Sin embargo, la capacidad de gestión es muy diferente entre ambos países. Mientras República Dominicana tiene 0,43% de vacunaciones diarias, Perú tiene apenas 0,03%. De manera que el esfuerzo institucional que debe realizar Perú es mucho mayor, acentuado por la dispersión de la población y la extensión del territorio. Al ritmo actual, Perú puede tardar mucho más tiempo en alcanzar la cobertura requerida que Chile y República Dominicana.

El tercer grupo está compuesto por países que tienen disponibilidad de vacunas superior a 50% de la población (pero no llegan al 100%), y tienen un porcentaje de vacunaciones diarias menor a 0,5. En este grupo se encuentran ocho países que se pueden dividir a su vez en dos sub-grupos en función de la capacidad de gestión. En el primer sub-grupo están Uruguay y Panamá, los cuales tienen un porcentaje de vacunaciones diarias cerca de 0,3. El segundo sub-grupo está compuesto por México, Brasil, Argentina, Colombia, Costa Rica, y Bolivia, en los cuales el porcentaje diario no alcanza 0,2. Todos los países de este grupo deben mejorar para alcanzar la disponibilidad total, y aumentar el porcentaje diario de vacunaciones, siendo los del segundo sub-grupo los que deben realizar mayores esfuerzos institucionales.

En el cuarto grupo están países en los cuales la disponibilidad de vacunas no alcanza para el 50% de la población objetivo, y que tienen un porcentaje diario de vacunaciones entre 0,01y 0,03. Este grupo está compuesto por Ecuador, El Salvador, Guatemala, Paraguay, y Venezuela. Estos países tienen una mayor brecha con respecto a los grupos anteriores. Además, la información de vacunas administradas en estos países es muy irregular, y probablemente incompleta. En el quinto grupo se encuentra países en los cuales solo se conoce que tienen disponibilidad por el mecanismo de COVAX (20%), y que hasta la fecha no tienen reportes de vacunas diarias administradas. En este grupo se encuentran: Cuba, Haití, Honduras, y Nicaragua. Entre estos dos últimos grupos suman nueve países de la región. Es evidente a la fecha la gran brecha de disponibilidad y gestión que caracteriza a estos países.

De acuerdo con lo señalado, la desigualdad en la evolución de las vacunaciones anticovid-19 en América Latina es muy marcada. Pocos países están en capacidad en estos momentos de alcanzar la meta de cobertura anticovid-19 en 2021. Es fundamental que los gobiernos de la región tomen decisiones con prontitud para garantizar la disponibilidad total de vacunas, y el diseño e implementación de opciones de aplicación que superen las notables restricciones actuales. De lo contrario, la afectación de la pandemia se prolongará con su correspondiente impacto en casos, muertes, y deterioro social y económico.

Politemas, Tal Cual, 11 de marzo de 2021