jueves, 17 de noviembre de 2011

Oscurantismo del Siglo XXI

En 1999, en su discurso de toma de posesión, el presidente Chávez no habló de conocimientos ni de empleos. Tampoco mencionó que se requiere utilizar y crear conocimientos para alcanzar el mayor estado de bienestar posible. En aquel discurso la única mención a la ciencia fue cuando la vinculó a lo militar y a lo político. Nada dijo sobre las posibilidades que ofrece la ciencia para mejorar el nivel de vida de las personas y las comunidades.

De aquel día hasta hoy han pasado casi trece años. En este período el mundo se ha transformado totalmente. Los países, desarrollados y en desarrollo, han internalizado que el conocimiento, su utilización y creación, es el dinamo para progresar. Se trata de fomentar en todos los espacios y niveles que los avances son el resultado de la aplicación de la inventiva, la investigación, el orden sistemático para resolver problemas. Cada día más empresas se comportan como universidades, centros académicos participan en empresas, gobiernos crean unidades técnicas, organizaciones de ciudadanos inventan ideas para el desarrollo. El conocimiento se ha convertido en el hecho social del siglo XXI. De allí que se usa más frecuentemente el término “sociedad del conocimiento”. Para caracterizar a aquellos países que potencian las capacidades para identificar, producir, procesar, transformar, diseminar, y usar información para construir y aplicar conocimiento para el desarrollo humano.

Y es acá que en Venezuela el mismo Presidente, sigue sin hablar de esas cosas. Luego de trece largos años, en su último discurso a la Asamblea Nacional, en enero pasado, el Presidente tampoco mencionó ni una vez a la sociedad del conocimiento. Ni una sola vez, en siete horas de discurso. Tampoco habló de puestos de trabajos creados, ni de la calidad del empleo.

De manera que hay una gran consistencia en todo esto. El actual gobierno ha llevado a Venezuela a las antípodas de la sociedad del conocimiento. Las evidencias están allí. Hoy menos del 5% de toda nuestra exportación está representada por bienes manufacturados. Luego de haber alcanzado el 50% a mediados de los noventa. Hoy la investigación en nuestras universidades está reducida con las penurias en el financiamiento público. Hoy la relación entre el mundo científico-técnico y el sector productivo es lejana, condicionada por todas las restricciones a los derechos de propiedad y a la inversión privada.

Hoy se cierran postgrados y se crean carreras de bajos estándares. Hoy gran parte de la capacidad científica y tecnológica del país se ha marchado a otros lugares del planeta. Hoy tenemos 200.000 niños que no pueden pasar al séptimo grado porque no tienen cupo. Hoy 40% de nuestros jóvenes no son bachilleres. El actual gobierno preside la etapa de mayor oscurantismo en la historia de la República. Esto debe cesar.

Politemas, Tal Cual, 16 de noviembre de 2011

Tragedia de gobierno

Ya bastante es la severidad del tiempo que aflige a los venezolanos. Varias semanas de lluvia, incesante en muchas partes del país, han afectado severamente a cientos de miles de venezolanos. En algunos casos se han perdido vidas de compatriotas. Miles de familias venezolanas se han quedado sin los servicios básicos y han debido acudir a refugios o a protegerse en casa de familiares.

Los pronósticos indican que todavía quedan días de lluvia por venir. Todo lo cual aumenta la preocupación y la sensación de desamparo. Ahora bien, las calamidades de la naturaleza ocurren en todas partes. Se trata de minimizar las posibilidades, pero muchas veces no es posible eliminarlas.

Lo que debería ser más predecible es la conducta de los gobiernos ante los imponderables del tiempo. Los ciudadanos esperan un gobierno que ofrezca protección, que sea capaz de organizar la ayuda, de anteponer cualquier otro interés a la vida y la salud de sus ciudadanos. En estas circunstancias los ciudadanos esperan respuestas rápidas, pero más que todo esperan que haya preocupación por sus circunstancias, esfuerzo mancomunado, dedicación a los pequeños detalles que deben traer un poco de bienestar en las ya difíciles situaciones.

Lamentablemente la conducta del actual gobierno nacional no ha estado regida por esos criterios. Antes que hacer un llamado al trabajo con todos los gobiernos regionales y locales, han pasado ya varias semanas sin que se convoque el Consejo Federal de Gobierno. Esa hubiera sido la instancia para establecer las mejores pautas, coordinar los mecanismos de rescate y el tratamiento de la contingencia. También hubiera sido el espacio para analizar todo lo que se necesita para la atención más allá de lo inmediato. Pensemos solamente en las inversiones que se requieren para recuperar todos los daños en la infraestructura del país. Pensemos en la afectación que sufren los planes de atención de los servicios públicos. A todas las dificultades que se conocían, ahora se suman las ocasionadas por las lluvias del último mes.

Pero no bastó la tradicional indiferencia y la incapacidad para coordinar esfuerzos por parte del actual gobierno. El gobierno procedió a dividir más a los venezolanos. Las palabras del presidente Chávez el domingo en Higuerote pueden considerarse como una expresión de la más alta irresponsabilidad en el manejo de situaciones de crisis. El Presidente promovió el desorden, la anarquía, el irrespeto a derechos consagrados en la Constitución, y, especialmente, contribuyó a crear zozobra en la población. Antes que impulsar las labores de rescate y la tranquilidad, el Presidente agravó las preocupaciones de los venezolanos. El Presidente demostró que las únicas tragedias no provienen de las condiciones climáticas.

Politemas, Tal Cual, 8 de diciembre de 2010

Puerto de drogas

Después de revisar el informe anual de la Oficina de las Naciones Unidas para las Drogas y el Crimen (ONUDC) del año 2010, no queda ninguna duda de que Venezuela se ha convertido en uno de los países con mayor tráfico de drogas en el mundo. Todo lo cual debe significar una profunda reflexión para toda la sociedad, y especialmente para el liderazgo político democrático. Es también muy evidente que esta situación se ha agravado en los últimos años, lo cual deja muy mal paradas las políticas públicas implementadas.

No es casual que la Oficina de Naciones Unidas se encargue al mismo tiempo de las drogas y el crimen. El auge del tráfico y consumo de drogas tiene su correlato en el aumento de la criminalidad. De manera que los efectos son amplios, masivos, generando desde las muertes relacionadas con la violencia hasta el deterioro institucional que acompaña al crimen organizado. Venezuela vive en consecuencia un serio problema de Estado. No se puede catalogar de otra forma.

El informe destaca que los efectos de las políticas de control de drogas, asociadas con el Plan Colombia, han ocasionado una migración de los núcleos de narcotráfico a países vecinos, especialmente Venezuela y Ecuador. Se señala también que entre 2006 y 2008, el 51% de los envíos de cocaína por vía marítima a Europa provinieron de Venezuela. En el caso de Colombia alcanzó al 5%.

Todo lo cual fundamenta la aseveración de que Venezuela ha emergido como un prominente sitio de trasbordo de cocaína. En el caso de cocaína que se transporta a los Estados Unidos, el informe señala que se origina en aeropuertos en territorio venezolano colindante con Colombia, y se allí viaja a República Dominicana, Honduras y otros países de Centro América y el Caribe, así como a países de África Occidental. En el caso de Francia, el 21% de la cocaína decomisada proviene de Venezuela. Para agravar más las cosas, se señala que ha aumentado el cultivo ilegal del opio, así como el procesamiento de cocaína en territorio nacional. Según el informe, existen en el país 10 laboratorios de cocaína.

No es de extrañar, como se señala, que haya aumentado el consumo de drogas en el país, así como la violencia criminal. Argumenta el informe que esto último se debe a la participación de grupos ilegales de Colombia en el comercio de cocaína, así como a la existencia de factores de riesgo como el Frente Bolivariano de Liberación y la existencia de milicias armadas, asociadas al auge del crimen organizado en otros países.

Todo lo anterior ha debido sobrar para abrir una investigación de marca mayor en la Asamblea Nacional. El país requiere una explicación de toda la cadena de responsables en la prevención y control del narcotráfico en el país. Esperemos que a partir del 5 de enero este tema sea de especial consideración de los nuevos parlamentarios. Es un asunto de Estado.

Politemas, Tal Cual, 1 de diciembre de 2010

Giordani persigue el azar

No se puede negar que el ministro Giordani tiene ideas persistentes. El anuncio de las cifras de la economía en el tercer trimestre del año, fue otra oportunidad para que nos ofreciera su análisis acostumbrado. Dijo el ministro que “ya estamos casi a nivel de cero”. Así, imperturbable, directo, a los ojos. Como si le hubiera dado un hit a Félix Hernández. Esa es toda la ambición que tiene el Ministro de Planificación y Finanzas de un país de 29 millones de habitantes, con la peor crisis económica en casi una década. La expectativa del Zar de la “economía” es crecer 0%.

Para cualquier ciudadano es evidente que crecer a la “astronómica” cifra de 0% es un monumental problema. Si la población crece al 2%, por ponerlo bajo, eso significa que somos más y no crecemos. Entonces, ¿cómo se hace para generar los bienes y servicios para los que están llegando? ¿Y cómo se hace para que a los que ya están acá no se les siga deteriorando la vida? Eso lo debe saber el encargado de la economía. Es lo que se supone, pero no es así.

Ya son varios los trimestres de decrecimiento de la economía. Hay que recordar que el año pasado se contrajo la actividad económica en 3,3%. También hay que recordar que el 5 de septiembre Giordani había dicho “no hay duda de que la economía se va a recuperar en el tercer o cuarto trimestre”. Vale decir, casi aseguró que en algún momento esto crece, no puede ser que se quede estancada. Basta con la voluntad de hacerlo. Punto. Y porque si se dice desde el gobierno, “todo entra en su cauce”.

Días más tarde arremetió contra el Fondo Monetario. No le gustó el pronóstico de que la economía venezolana sería la única de la región que no crecería. Pero el ministro no indicó cuál es la lógica a través de la cual una economía que espanta las inversiones, y que quiere poner todo en manos del Estado, genera alto crecimiento con estabilidad. Para el ministro basta que la “revolución” lo indique para que se rindan los mercados y se produzca riqueza y bienestar para todos.

Y es aquí que llegó el informe del tercer trimestre y nada que llega la ansiada cifra. Ese “cero” que desesperadamente busca Giordani. Para que se le quite el signo negativo al crecimiento. Y entonces pueda difundir a los cuatro vientos que estamos “escribiendo un nuevo capítulo en la teoría económica”. Crecemos a cero, a partir de ahora todo irá muy bien. Caerá la inflación sin que haya producción, se producirán nuevos empleos sin inversiones y sin derechos de propiedad, se reducirá el déficit del sector público sin que haya nuevos ingresos por concepto de nuevas empresas.

En el mundo de los responsables económicos del actual gobierno, la realidad está equivocada. Sólo hace falta esperar el próximo informe del BCV para que vuelvan a decir que el crecimiento vendrá en el próximo trimestre. En alguna parte el azar no les puede fallar.

Politemas, Tal Cual,  24 de noviembre de 2010

Sordera en el Alto Gobierno

No hay peor sordo que el que no quiere oír. Verdad como un templo. Todo el que se haya percatado del mensaje enviado en las elecciones del 26 de septiembre, debe reconocer que fue una señal clara, nítida. Después de doce años de “revolución bonita”, los efectos devastadores que ha tenido en la vida concreta de los venezolanos no dejan dudas. El rumbo planteado por el actual gobierno no es compartido por las dos terceras partes de la población. Hasta el punto que la mayoría fue a las urnas para expresar su rechazo. Pero más que ello, para dejar en evidencia que ya ha optado por una alternativa democrática que promueva la democracia y el bienestar.

La resonancia de ese mensaje no ha sido aceptada por el Alto Gobierno. En su empeño por desmeritar las demandas de modificación de rumbo, el gobierno ha arreciado su curso. Las recientes “expropiaciones” no son más que expresiones de la utilización del poder para presionar, amedrentar, y aumentar el tamaño del Estado en perjuicio de las condiciones de vida de la población. La estrategia que predomina es la creencia de que el uso sistemático de estos mecanismos de presión, terminará minando la paciencia de las fuerzas democráticas. Que tal insistencia contribuirá a fragmentar la alianza alternativa, y que cualquier exceso podría manifestarse en actos ajenos a las prácticas institucionales.

Para el gobierno dos años es un período largo. En el cual, con la debida combinación de eventos externos (de allí la insistencia en el precio del barril a 100 dólares), y la provocación deliberada de los adversarios, podría concretarse la recuperación del fervor popular y de allí disputar la reelección del 2012. Allí radica la sordera del Alto Gobierno. En no percatarse que su tiempo pasó. Que la indulgencia concedida a lo largo de estos doce años ha llegado a su fin. Que se expresa en multitud de protestas todos los días en todos los rincones de Venezuela. Y que antes que ponderarlas, conocerlas, el gobierno arremete contra ellas. Nada más su conducta con respecto a la protesta de la semana pasada en el Metro ilustra el punto.

También pretende desconocer el gobierno que a la par de las protestas, un sentimiento se extiende por el país. La certeza de que se está gestando una nueva etapa de transformaciones, que a través de la articulación y el esfuerzo unitario se crearán nuevas oportunidades de progreso. Y que todo ello conducirá a la sustitución del actual gobierno a través del voto de los venezolanos. Existe la constatación de que para la mayoría de los ciudadanos esa nueva etapa está mucho más extendida de lo que el actual gobierno puede imaginar. De allí que los jerarcas cada día oyen menos, se alejan más de las calles, utilizan más la represión para acallar. Quieren convertir en silencio lo que es ya un clamor atronador. No podrán.

Politemas, Tal Cual, 17 de noviembre de 2010

Milagro del "Creador"

Al Presidente del Banco Central de Venezuela no le quedó otra. De todas las opciones de política económica acudió a la más “factible”. A la que puede “controlar” con más posibilidades. Ante la pregunta sobre las alternativas para reducir la inflación, Nelson Merentes se miró a si mismo, a la institución de la cual es Presidente, luego volteó hacia el gobierno, a toda la burocracia que lo acompaña en la ejecución de la “política económica”, dudó un milisegundo, y finalmente lo dijo: “Hay que llamar al Creador”. La inflación en Venezuela está en manos divinas. Así de simple.

Tal apelación a lo sobrenatural es el reconocimiento de que el liderazgo que administra la economía venezolana no tiene las competencias para resolver lo que ha dejado de ser un problema en casi todo el mundo. Ningún país de América tiene una tasa de inflación más alta que Venezuela. En ninguno de ellos, que se sepa, han nombrado ministros de finanzas entre la corte celestial, o presidentes de los bancos centrales entre los ángeles o arcángeles. Tampoco los buscan en alguna secta especial, ni les preguntan por la religión que profesan.

En todos los países de la región han sido menos ambiciosos. Buscan a personas competentes, con experiencia en el manejo de los asuntos públicos, con un conocimiento amplio de las políticas que han hecho de la inflación prácticamente una rareza. Simplemente le piden que cumplan con lo establecido en el “librito” de las buenas prácticas económicas.

Pero ese no es el caso en la “revolución bonita”. Acá se piensa que la inflación es un mal que puede durar decenios. Que no es posible solucionar porque es una manifestación perniciosa del “capitalismo”. Y diciendo eso no se cae en cuenta que la gran mayoría de los países que han eliminado la inflación son capitalistas, en los cuales las “fuerzas del mercado” se la han arreglado para generar la estabilidad de precios y permitir que las familias no tengan que pasar las penalidades de tener una inflación de 30%, por decir lo menos. Hasta podría decirse que para los jerarcas del actual gobierno, la inflación es casi inevitable. No se puede enfrentar. Hay que llamar al Creador.

Buena práctica sería que el Presidente del Banco Central revise el artículo 318 de la Constitución. Allí se señala que las competencias monetarias serán ejercidas de “manera exclusiva y obligatoria” por el BCV. Más adelante se señala que el objetivo fundamental del BCV es lograr la estabilidad de precios y preservar el valor interno y externo de la unidad monetaria. Y no es ocioso repetir que el BCV debe formular y ejecutar la política monetaria, participar en el diseño y ejecución de la política cambiaria, regular la moneda, el crédito y las tasas de interés. Para frustración de Merentes no se habla de las responsabilidades del “Creador” en esta materia.

Politemas, Tal Cual, 10 de noviembre de 2010

Gobierno pierde energía

Se le nota en la cara al Presidente. Las palabras suenan cada vez más vacías, no convencen, los acólitos cada vez creen menos lo que dice. Es evidente que el gobierno pierde energía, es una “revolución” en fase de descompensación. Hasta acá nada nuevo.

Lo que si se tenía bastante escondido el gobierno es su baja eficiencia en el manejo de la energía eléctrica. Hasta ahora toda la propaganda oficial ha estado dirigida a desviar la atención de los verdaderos problemas del sector. Que si el Niño y sus efectos en el nivel de Guri. Luego las especulaciones sobre la construcción de plantas termoeléctricas.

La verdad es que los cortes de electricidad son muy frecuentes en todo el país. Hay estados en los cuales superan las seis horas y se presentan varias veces cada semana. La pérdida de equipos y el malestar de la población son inmensos. El gobierno trata de justificar lo injustificable. La caída de las inversiones y el desplome de todo el aparato institucional del sector eléctrico, entre otros factores, apuntan a que las causas de estos sinsabores tienen que ver con una monumental incompetencia. Agravada con el paso del tiempo. Podríamos decir que la desprofesionalización del sector es cada día más evidente y preocupante. El panorama descrito hasta ahora deja muy claro la naturaleza y profundidad de la crisis eléctrica.

Pero lo que es menos conocido es que este gobierno no sólo es incapaz de producir electricidad para todos los venezolanos. También es responsable de que la energía que se genera no llegue en su totalidad. Los servicios eléctricos tienen entre sus objetivos reducir las llamadas pérdidas por distribución. Las razones son obvias. En la medida que la mayor cantidad de electricidad llegue a sus destinatarios, en esa medida se reducen los costos, y se reducen los efectos ambientales. Los sistemas de electricidad tienden a llevar esas pérdidas al menor valor. Los países desarrollados han logrado éxitos en esta tarea, pero siempre persiste un porcentaje de pérdidas. En Inglaterra y Estados Unidos las pérdidas por distribución están alrededor del 7% de la energía producida. En el caso de Chile encontramos 8,4% de pérdidas, notable cuando se compara con otros países desarrollados. En Costa Rica es un poco mayor: 10%. Brasil, Argentina y México tienen alrededor de 16% de estas pérdidas.

Y es acá cuando la “revolución bonita” se la “come”. La electricidad perdida por causas de distribución alcanza el 27%. Quizás una de las más altas del mundo. De cada 100 kWh de electricidad, se pierden casi 30. Esto significa que las familias se ven expuestas con mayor rigor a los racionamientos y los cortes. Es un sistema eléctrico que desperdicia electricidad cuando más la necesita. Es otro nombre de la más absoluta incompetencia en el manejo de los servicios públicos que conozca la República.

Politemas, Tal Cual, 3 de noviembre de 2010

Tapando votos con "leyes"

Es así. La historia lo demuestra. Llegado un momento los gobiernos en decadencia dejan de prestarle la atención a la realidad. Construyen su propia manera de ver las cosas. Y se meten allí, se quedan allí. El actual gobierno no podía actuar de otra manera.

Desde el 26 de septiembre el gobierno viene resintiendo de la magnitud de la derrota. Tratando de buscarle la vuelta. De esconderla. Pero la derrota sigue ahí. Para la mayoría de los venezolanos este gobierno dejó de ser la alternativa. Y lo peor: para muchos de los que lo apoyan, también. Estos tres meses el gobierno ha intentado reinventarse, tratar de ver las posibilidades de que pueda salir victorioso en 2012. Todos los escenarios le resultan cuesta arriba. Ya el viento ha cambiado de dirección. Está en la parte final del tango.

Asumir todo lo anterior con entereza no es una opción para el gobierno. Ha trabajado mucho para que ahora se resigne a los nuevos tiempos. El gobierno, especialmente cuando se siente que expresa una “revolución”, no puede sino seguir hacia delante. El precipicio es su destino.

De manera que las conductas de estas semanas, especialmente la aprobación de “leyes” que a todas luces violan disposiciones constitucionales, no han sido nada sorprendentes. Estaba cantado que el gobierno optaría por la vía radical. Tratar de alcanzar la mayor cantidad de “objetivos” antes de que finalice el lapso de vigencia de la actual Asamblea Nacional. Y en eso se apareció la “emergencia”. Un poco de análisis en la Sala Situacional les dio la solución: convirtamos la “situación de las lluvias” en el eje de la nueva estrategia. Cada día una cadena con el Presidente entregando bonos a los damnificados, luego un paseo a la sala del Consejo de Ministros para animar a los muchachos, más tarde una visita al comando militar en el cual la “revolución” se concreta y profundiza, donde es de verdad. El hombre de la “risa fácil” será el encargado de convertir este “reality show” en la gran política. Más claro no canta un gallo.

Hay un “pequeño detalle” que la majestuosa “revolución” no toma en cuenta, o no quiere tomar. El 5 de enero se instala una nueva Asamblea Nacional. En menos de 20 días. Las consecuencias de tal hecho son amplias. Aunque el gobierno quiera minimizarlo, allí estará un liderazgo unitario que expresará las nuevas alternativas. Será más notoria la pobreza de argumentos con los que el gobierno pretende enfrentar la grave situación social, económica e institucional que vive el país. Independientemente de los excesos y atropellos a la propia Constitución, que se realizarán en los días finales del año, habrá 5 de enero. Es decir, se abrirá un mar de posibilidades para enfrentar la vocación totalitaria del actual gobierno, en los espacios y opciones que establece el marco constitucional. En cuestión de pocos días.

Politemas, Tal Cual, 15 de diciembre de 2010

viernes, 11 de noviembre de 2011

Innovación en puertas

El país está a pocos pasos de una profunda transformación política. Más que la sustitución democrática del gobierno actual, se trata de la irrupción en la vida política del país de innovaciones sustantivas de actores, liderazgos, partidos, programas, prácticas. Esas innovaciones tienen en común la posibilidad de inaugurar una etapa de bienestar, con la incorporación de millones de venezolanos que se encuentran ahora decepcionados y rezagados en su progreso personal y familiar.

El actual gobierno, con sus monumentales fracasos e incompetencias, ha sido una vitrina del tipo de propuestas que no satisfacen a los venezolanos. Luego de trece años se siente con mucha fuerza la frustración y el cansancio. Las promesas incumplidas y las opciones atrasadas no pueden contener más las opciones de innovación que se abren a los venezolanos.

La Unidad Nacional ha sido un factor de gran influencia para condicionar esta transformación. Porque la Unidad, antes que unanimidad, ha significado la posibilidad de disentir, de matizar pareceres, de encontrar nuevas posibilidades. La Unidad ha sido el caldo de cultivo para explorar el alcance, viabilidad y velocidad de los cambios por venir. En el ejercicio de la coincidencia y del disenso se ha podido apreciar también los riesgos que esta transformación supone, especialmente porque todo lo que es novedoso y desconocido siempre exige una mayor dosis de paciencia y moderación.

También influye, por supuesto, las ansias de renovación en una sociedad dinámica como la venezolana. El liderazgo del actual gobierno luce cansado, sin ideas, repetidor, alejado de la emoción de nuevos horizontes. Contrapuesto a este escenario de atraso, existe una amplia legión de líderes políticos y sociales nacidos mucho después de 1958. Han podido apreciar las virtudes y limitaciones del proceso democrático de las últimas cinco décadas. Por razones generacionales están mucho más cerca de interpretar a los venezolanos más jóvenes, inmersos en las grandes encrucijadas que hoy ofrece el país.

Tales liderazgos no llegan por una simple sustitución generacional. Han desempeñado con éxito responsabilidades en la gestión pública y social, en la organizaciones de grupos y partidos, en la lucha ciudadana. Llegan con la experiencia de haber aprovechado nuestra herencia democrática, en tiempos de autoritarismo, pero con la gran convicción de que los cambios se realizan de manera directa, sin evasiones.

De manera que el tránsito del año 2012 es el que conducirá, a través de la decisión libre y soberana de los venezolanos, al inicio de una masiva innovación política. Que debe hacerse valorando el pasado y las enseñanzas que deja, así como integrando a todos los venezolanos. El país vive tiempos de innovación. Trabajemos para que sea sostenible, duradera y beneficiosa para todos.

Politemas, Tal Cual, 9 de noviembre de 2011

Se firma pero no se cumple

A pocos días de conocerse que tres personas murieron en una de las sedes del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), en condiciones absolutamente inaceptables en una sociedad democrática respetuosa de los derechos humanos, se reúne en El Salvador la Asamblea General de la OEA. El tema seleccionado es el problema público más importante en muchos países de la región: el auge incontrolado de la violencia, y su efecto en la vida y bienes de millones de habitantes.

La declaración de la OEA expresa las posiciones de los gobiernos de los países signatarios. En primer lugar, se establece que la lucha contra la violencia es una prioridad en la atención de los gobiernos. Y que esa prioridad debe llevarse a la práctica en el marco de la democracia y en el pleno ejercicio de la vigencia de los derechos humanos.  También acuerdan los gobiernos que la lucha contra la violencia, a través de políticas de seguridad pública, debe dirigirse a las causas. Es decir, no basta atender los efectos, hay que ir al fondo de la generación del problema.

En la lucha contra la inseguridad, ratifican los gobiernos, es fundamental centrar la atención en los individuos.  Esto es, promover comunidades más seguras, sostenibles y coherentes. Para que la atención a las familias y las personas sea directa, efectiva, garantizando la reducción de los riesgos para sus vidas y sus bienes.  También la declaración ratifica que estas políticas requieren la participación de múltiples actores: los individuos organizados, los gobiernos de todos los niveles, la sociedad civil, los medios de comunicación, las universidades, el sector privado. O participamos todos, o sufrimos todos las consecuencias.

También indica la declaración que se debe fortalecer al Estado para que cuente con políticas públicas de largo plazo, que atiendan las condiciones de los grupos de mayor riesgo. Debe ser un Estado capaz de garantizar derechos, a través de los múltiples canales institucionales que requiere un problema de esta complejidad. Y dentro de ello debe tener especial importancia la prevención, rehabilitación y reinserción social, de manera que la atención del problema sea lo más integral posible. Al mismo tiempo se señala que las políticas públicas educativas deben promover la cultura que permita la eliminación de la violencia en las familias.

Para alcanzar lo anterior se requieren políticas que promuevan el acceso universal a la justicia, y a toda la protección de un sistema penal efectivo y confiable. La declaración lo deja bien establecido, así como la promoción de sistemas penitenciarios basados en el respeto a la persona humana y a los derechos humanos.

La declaración señala todas las acciones que se deben ejecutar en los países para que se reduzca la violencia, la inseguridad y la delincuencia. Cada una de ellas indica una amplia área de tareas que deben realizarse. La responsabilidad de los gobiernos es fundamental. Muchas de estas acciones requieren compromisos de gran aliento, sostenibles, efectivos.

El auge de la violencia en Venezuela, expresado en el aumento de las tasas de homicidios, y otros delitos contra personas y bienes, deja muy claro que las recomendaciones de la OEA no son la guía de las políticas en el área en nuestro país. Sin embargo, el gobierno la firmará. Evidencia muy clara de que una cosa es lo que se firma y otra lo que se cumple.

Columna de Acuerdo Social, Últimas Noticias, 12 de junio de 2011