jueves, 3 de enero de 2013

Millones de buenos empleos

No tendremos bienestar ni progreso sin buenos empleos. Si algún aprendizaje debe quedar de estos trece años es que la creación de empleos no puede ser el factor que nunca se menciona, la aspiración que no aparece. El actual gobierno construyó su propuesta sin considerar la solución permanente de la pobreza: contar con un empleo bueno, productivo, con beneficios sociales, que requiera formación y entrenamiento.

Las consecuencias están muy claras. El 50% de los empleos de los venezolanos son de baja productividad. El desmantelamiento de miles de empresas y la desaparición de los incentivos para la agregación de valor, ha conducido a la migración del capital humano y al deterioro de nuestras capacidades para producir bienes industrializados.

Para enfrentar los retos del desarrollo sostenido el próximo gobierno deberá señalar una clara ruta en la cual el objetivo de crear buenos empleos sea central. Ahora bien, la creación de empleos de calidad es una tarea exigente, que trasciende las circunstancias inmediatas y supone un esfuerzo deliberado para articular políticas en diferentes frentes de la acción pública. Un examen de la experiencia internacional nos indica que lleva tiempo. En el caso de Chile, por ejemplo, según la CEPAL, la reducción de 10% de empleos de baja productividad se extendió por dos décadas (1990-2009).

En el caso de Venezuela, parece razonable aspirar a un aumento de empleos productivos de 5% en los próximos seis años. Eso significa crear aproximadamente 1.500.000 empleos en áreas de alta y moderada productividad. Asumiendo que se crearán aproximadamente 2.400.000 empleos en total.

Para que ello sea posible hay medidas de corto plazo que asocian tanto las señales concretas de protección a la propiedad y a la inversión, como la afluencia real de recursos de los cuales pueda disponerse. Un factor que condicionará seguramente es la capacidad que se tenga para revertir el deterioro en equipos, instalaciones, pérdida de capital humano, así como en la implementación de los correctos incentivos. Todo lo anterior será mucho más viable si la economía cuenta con adecuadas reglas de funcionamiento, con menos desequilibrios.

Estas medidas de corto plazo deben combinarse con intervenciones más estructurales. Y ellas están vinculadas con las sinergias de inversión y utilización de recursos humanos en áreas de mayor productividad. Para ello es fundamental el impulso a las experiencias de formación convencional (las relacionadas con el sistema educativo), como a las que realizan en las propias empresas, y que deben concretarse en programas de entrenamiento y reentrenamiento de gran flexibilidad. Para que todo esto sea posible debemos fijar metas sociales de largo alcance. Comencemos con dos millones de buenos empleos en los próximos seis años. Será un gran paso.

Politemas, Tal Cual, 14 de marzo de 2012

En la fase final del declive

El gobierno entró en su fase final. Durante trece años estuvo en capacidad de estirar su vida útil. Varios factores contribuyeron en esa dirección. En primer lugar, la ausencia de una contraparte organizada que actuara de manera coordinada y contundente. Debe recordarse que el actual gobierno llega al poder en el marco de un colapso del sistema de partidos. Las fuerzas políticas que intentan enfrentar al actual gobierno estaban debilitadas, sin los recursos políticos e institucionales para ejercer una oposición orgánica, inmersos en el desconcierto de los errores cometidos en las dos décadas precedentes.

En ese contexto el gobierno supo combinar el liderazgo carismático del actual Presidente con opciones de políticas basadas en la exclusión y el uso ideológico. Recordemos que en los primeros cuatro años de esta gestión hubo una ausencia muy clara de propuestas alternativas, especialmente en la política social. Si a ello sumamos el efecto del boom económico de mediados de la década pasada, y los errores y omisiones de los sectores alternativos, es fácil entender la reelección del gobierno en 2006.

Pero hasta allí llegó en realidad la fuerza relativa del gobierno. Desde ese año, con los primeros intentos de conformar una alternativa democrática por la vía institucional y electoral, el gobierno se ha ido debilitando. En la medida que las fuerzas alternativas han madurado en estrategia, visión programática, organización, presencia pública y en la instancia legislativa, también se ha acelerado la crisis que hoy afecta sobremanera a la actual gestión. La enfermedad del Presidente es, obviamente, un elemento influyente. Pero uno más de una cadena de limitaciones evidentes.

El actual gobierno ha sido autoritario e incompetente. Como producto de ese autoritarismo ha centralizado toda la gestión pública. Hoy no se mueve una hoja sin la venia del Presidente. Tal grado de centralización conduce al inmovilismo. Y es entonces que aparece la monumental incompetencia que hoy prevalece. La que condiciona que haya más crimen, menos empleos de calidad, menos viviendas, peores servicios públicos, menos libertad para participar, más restricciones para crear riqueza. Y como corolario, el gobierno no tiene sino un Jefe. No hay segunda línea de mando. Todos los liderazgos han sido anulados.

Una gestión así no puede perdurar. Faltaba la aparición de una Alternativa Democrática innovadora, pujante, con calle, cercana a los problemas de la gente. Y allí está desde el 12 de febrero. El candidato de la Unidad Democrática, Henrique Capriles Radonski, está caminando el país, llevando soluciones e ideas, generando confianza. La mesa está servida para que los votos de los venezolanos traigan un mejor gobierno, de progreso y paz.

Politemas, Tal Cual, 7 de marzo de 2012

El país del año 2019

La Unidad Democrática aspira ganar las elecciones del 7 de octubre de 2012. Pero ese es un paso para alcanzar un objetivo más amplio. Se trata de desarrollar un gobierno efectivo, centrado en los problemas de la gente, exitoso. Para alcanzar ese objetivo es fundamental imaginar lo que se quiere alcanzar, tenerlo en la mente, ponderarlo. De lo contrario, es muy probable que se pierda tiempo, que no haya seguridad en el rumbo. Y no se puede perder tiempo ni mostrar inseguridades. El país quiere resultados después de tanta incompetencia en estos trece años.

Imaginar dónde se quiere estar en 2019 no es ocioso para la campaña electoral. Porque al elector habrá que explicarle el camino que se quiere transitar. Indicarle los alcances de la ruta. Hay que convencer demostrando que se tiene conocimiento de lo que se aspira. De lo contrario, no se podrá entusiasmar. El lenguaje de la campaña electoral que se avecina, debe ser un mensaje de futuro. Y el futuro se puede soñar, se puede construir.

En 2019 Venezuela podría tener al menos un 70% de sus estudiantes culminando bachillerato. Eso significaría 15 puntos más de la cifra actual (55%). Y ya no tendríamos 200.000 niños abandonando la escuela en sexto grado. Un salto al futuro. Y de continuar ese ritmo podríamos llegar al 90% en 2025. La cobertura más alta de la Región probablemente. Entre las más altas del mundo.

También podríamos tener 60% o más de empleos productivos. Actualmente la mitad de nuestros empleos son de baja productividad. Otros países de la región nos superan ampliamente: Chile, Costa Rica, Panamá. Para ello se requiere promover la creación de empleos a través de la inversión sostenible, respeto a los derechos de propiedad, asociación de trabajadores, empresarios y creadores de tecnología. Venezuela podría dar un gran salto para ser el país de la Región con más empleos productivos, de calidad.

En 2019 podríamos acercarnos a la meta de erradicar la pobreza extrema. Actualmente abarca al 10% de la población. Podríamos pensar en reducirla a 5%, quizás menos. Todo dependerá de la rapidez y efectividad en implementar un sistema de protección social como se merecen los venezolanos.

En 2019 podríamos exportar 30% de bienes manufacturados, con incorporación de valor en su producción. Actualmente es 5%. Recuperaríamos el nivel que teníamos en 2001. Y nos podríamos preparar para llegar a más del 50% en el 2025. De manera que podamos alcanzar el 80% a finales de la próxima década.

Ese país es posible. Tenemos las alternativas, los equipos humanos preparados, podemos asignar los recursos económicos. Para construir ese país necesitamos cambiar de dirección. Colocar al país en una senda de unidad y progreso. Diseñar los caminos y transitarlos con dedicación y trabajo. Y si lo hacemos, en seis años tendremos un país mucho mejor.

Politemas, Tal Cual, 29 de febrero de 2012

Unidad para gobernar

En poco más de diez meses Venezuela tendrá un nuevo gobierno. Tal como señala la Constitución, el 10 de enero de 2013 se inicia el próximo período presidencial. Existe una gran probabilidad de que el nuevo gobierno sea de la Unidad Nacional. De manera que concluiría el ciclo político del actual gobierno. Y debe abrirse un amplio compás para acometer las transformaciones que apunten a mejorar las condiciones de vida de los venezolanos.

Queda poco tiempo. Muchas son las tareas para que ese gobierno se inicie en las mejores condiciones. La primera de ellas es, obviamente, ganar las elecciones del 7 de octubre. Para ganarlas se requiere, sin embargo, tener en mente el gobierno que se pondrá en marcha. Los contenidos de la campaña deben convencer a los venezolanos, especialmente a aquellos que todavía guardan simpatía por el actual gobierno, de que la Unidad Democrática conoce los problemas y tiene muy claras las soluciones. De la manera como se expresen esas intenciones y se pueda reflejar en palabras llanas lo que se aspira, dependerá mucho la posibilidad de convencer.

Es clave entonces que los Lineamientos para el Programa de Gobierno, ya acordados por la Unidad Democrática, se expresen con el mayor nivel de especificidad. Que se indiquen los énfasis en programas y decisiones particulares. Que se tomen las previsiones para las medidas institucionales y económicas que deberán implementarse. Todo ello deberá reflejarse en compromisos para las decisiones en las primeras semanas del gobierno, así como en los grandes hitos del período.

También será crucial que se aprovechen estos meses para crear las condiciones de amplios acuerdos sociales y económicos. El gobierno de Unidad Nacional deberá acordar con los trabajadores, empresarios, productores, sectores profesionales, gremiales, académicos, un marco de diálogo e intercambio que permita darle viabilidad a las decisiones que requieren consensos sostenibles. Tal tarea puede comenzar a la brevedad, con la conciencia de que el tiempo es reducido y los detalles numerosos.

Especial énfasis deberá recibir la comunicación de estos aspectos a todo el país, tanto en el contacto directo como en el diálogo e intercambio que se debe generar. En la medida que se informe y se acepten sugerencias, observaciones, ideas, se estará construyendo un amplio vínculo social que deberá mantenerse en el ejercicio del gobierno.

Para todo lo anterior se requiere el amplio concurso de todos los sectores de la Unidad Democrática. Tanto en los niveles directivos como en la organización regional o local. La coherencia de la acción de gobierno a partir de enero de 2013 se puede construir desde ahora. Colocando la mirada en perspectiva, y atendiendo a los detalles. La Unidad fuerte y vigorosa de los próximos meses es la garantía de un gobierno efectivo en los próximos seis años.

Politemas, Tal Cual, 22 de febrero de 2012

La hora de la Política

El pasado domingo tres millones de venezolanos dieron un respaldo formidable a la democracia. A la institución del voto, y a la práctica de resolver las diferencias en un clima de respeto y valoración del adversario. Cada uno de esos votantes contribuyó con su decisión a fortalecer el espíritu de la Unidad Democrática. Y más importante, a ampliar las posibilidades que se abren en el futuro inmediato.

Toda esta muestra de participación fue posible porque desde la creación de la Mesa de la Unidad Democrática, se ha puesto especial empeño en hacer de la política la vía para lograr avances en la redemocratización de Venezuela. La política es el arte del entendimiento, de la tolerancia, de la búsqueda de caminos comunes. Ello no significa la abdicación de las posiciones. Todo lo contrario, amplia las posibilidades de entendimiento. Es natural que muchas veces la política lleve más tiempo, para el diálogo, el encuentro, la identificación de alternativas.

La política como práctica ha sido una constante en Venezuela. Cuando ha desaparecido de la escena se ha permitido la entrada de factores que debilitan la democracia. Cuando cesan los acuerdos y su seguimiento, la dinámica política se empobrece, las instituciones se paralizan. Parte de esto es la explicación del colapso del sistema de partidos que vivimos a finales del siglo pasado.

La Mesa de la Unidad Democrática apunta justamente a reincorporar en la vida venezolana la práctica de los acuerdos y el entendimiento. Parte de los partidos políticos, pero no se agota en ellos. El establecimiento de rutinas de decisión, de encuentro permanente, es lo que posibilita que se hayan concretado avances que de otra manera hubieran sido absolutamente inimaginables.

De la elaboración de una plataforma regular, con bases estratégicas comunes, se avanzó a reglas para los acuerdos electorales. De allí a la constitución de una alianza perfecta en la cual cada candidato de los 165 circuitos del país fue apoyado por todos los actores. El siguiente paso fue la participación exitosa en las elecciones para la Asamblea Nacional de septiembre de 2010. Y con esa victoria se abrió un espacio más firme para acometer la formalización de un acuerdo de gobernabilidad, los Lineamientos para un Programa de Gobierno de Unidad Nacional, y la celebración de elecciones primarias para la selección de los candidatos para la Presidencia, Gobernaciones y Alcaldías. Sin olvidar los avances en la organización electoral, la vinculación internacional, la comunicación política, y la movilización social y política.

Todo lo anterior ha sido posible porque la Política ha reaparecido para facilitar los acuerdos y las posibilidades. Porque en la vivencia de la sociedad venezolana hay una pasión por marchar juntos, por hacer de los acuerdos la base de nuestra práctica social y política.

Politemas, Tal Cual, 15 de febrero de 2012

Votar por la Unidad

El 12 de febrero es un día de fiesta democrática. Se espera que millones de venezolanos acudan cívicamente a emitir su voto por el candidato de su preferencia en las elecciones primarias de la Unidad Democrática. Hecho inédito en la historia del país. Que una gran alianza de partidos decida por este método su representación para los cargos de Presidente de la República, Gobernadores y Alcaldes, es una demostración contundente de la creencia de los venezolanos en la democracia, en la libertad, en la posibilidad de elegir con autonomía. Y es también un hecho de gran trascendencia para la comunidad internacional.

Las elecciones primarias son una etapa de un largo camino, ya de tres años, de la Unidad Democrática. Luego de la constitución de la alianza, se han sucedido el éxito electoral de 2010, el Compromiso por la Unidad de septiembre del año pasado, el acuerdo de los Lineamientos para el Gobierno de Unidad Nacional. Y ahora, la selección de los candidatos en una votación abierta, universal y secreta.

Que sea el voto de los venezolanos la forma de decidir es muy relevante. Que se consulte a todos es una muestra de que las luchas democráticas de los últimos setenta años tienen sus efectos. Que no hay hecho político más notable que la participación a través de la decisión de cada ciudadano.

Para que todo eso haya sido posible ha habido un concurso de muchas voluntades. Los partidos políticos, las organizaciones de ciudadanos, los medios de comunicación. También el esfuerzo inmenso de los miembros de la Comisión Electoral de Primarias de la Mesa de la Unidad, tanto en el nivel nacional como en los estados. Han demostrado equilibrio, institucionalidad, garantía de pulcritud e imparcialidad. Todo un activo para la sociedad.

Los precandidatos que compiten en estas elecciones han dado una especial muestra de decisión, de dedicación, de tomarse el compromiso en serio. Los precandidatos presidenciales han visitado todo el país, llevando sus ofertas, ideas, propuestas. El esfuerzo realizado se ha expresado en una elevación del discurso, en la diversidad de opiniones, pero también en el respeto y tolerancia, fundamentales para una democracia genuina y amplia. También los precandidatos a gobernadores y alcaldes han contribuido en sus estados y municipios a propagar con fuerza el mensaje de la Unidad Democrática.

Las elecciones del próximo domingo serán un medio crucial para alcanzar el objetivo central de la Unidad, esto es, conformar una nueva mayoría política en el país, y también en sus estados y municipios. Asistir a votar por el candidato de la preferencia es una contribución fundamental. Así como el respeto a los resultados, y el apoyo a todos y cada uno de los que resulten electos. Todos serán candidatos de la Unidad. Todos son promesa de transformación. Expresión de que es posible un país mucho mejor para todos.

Politemas, Tal Cual, 8 de febrero de 2012

El proyecto de la Unidad

Cada día hay más evidencias de que la propuesta de la Unidad Democrática supera la coyuntura y tiene objetivos más allá del ámbito electoral. Desde sus inicios la Unidad Democrática ha planteado al país que su alcance está fundamentado en una visión estratégica, en una opción programática, y en una forma de vincular los problemas de los venezolanos con la práctica política. Quizás en un ambiente de escepticismo, tales aspiraciones despertaron dudas, y no pocas veces franca incredulidad.

El camino recorrido es indicativo de que la Unidad se ha tomado en serio sus palabras. Que ante los ciudadanos no hay mayor logro que cumplir con la palabra empeñada. Lo primero fue construir una plataforma de entendimiento entre los partidos políticos democráticos. Esto es, crear un espacio para intercambiar y acordar. De allí el nombre de Mesa, sitio de encuentro, de diálogo, de acercamiento de posiciones. Luego de la derrota en el referéndum de febrero de 2009, se escuchó muchas veces que el actual gobierno arremetería fuertemente contra todo vestigio de institucionalidad democrática. Muchos pensaron que en el país se habían acabado las elecciones.

La Mesa de la Unidad se crea en ese contexto. Su primer objetivo fue consolidar los vínculos que permitieran ver el horizonte común. En pocos meses la Mesa de la Unidad había creado unas rutinas que le permitieron pasar a la formulación estratégica: construir una nueva mayoría política en el país que pudiera asumir los retos de un gobierno de transformación para los venezolanos. De allí se continuó con la expresión programática de la alianza (100 Soluciones para la Gente), elaborada de acuerdo con los espacios de coincidencia que se pudieron encontrar. Y estos fueron muchos, en realidad.

El tránsito a una nueva mayoría exigía asumir el reto electoral del 26 de septiembre de 2010. En ese momento la Unidad concretó un triunfo histórico: mayoría del voto popular, no expresado en diputados por la distorsión del sistema electoral. De esta victoria se hizo más evidente que el triunfo electoral de 2012 debía ser obra de la constancia y de la persistencia en la Unidad. La definición del método de las primarias para la selección de los candidatos sirvió para profundizar las exigencias unitarias. Y de allí se propuso formular un Compromiso por la Unidad Nacional ratificado al cumplirse un año de las elecciones parlamentarias. Y el pasado 23 de enero se presentó al país los Lineamientos para el Programa de Gobierno de Unidad Nacional (2013-2019).

Al poner la mirada en el año 2019, la Unidad quiere transmitir al país que es un proyecto de amplias perspectivas. Que se aspira transformar al país para que tengamos una mejor democracia con bienestar para todos, para vivir y progresar en paz. El proyecto de la Unidad es servir a todos los venezolanos. Y se concreta todos los días.

Politemas, Tal Cual, 1 de febrero de 2012

Lineamientos para el Gobierno de Unidad

La Mesa de la Unidad presentó una propuesta de gobierno para todos los venezolanos. En el centro de ella están los problemas de la gente, de nuestras ciudades y pueblos. Ha sido elaborada, a través del diálogo y el entendimiento entre los partidos políticos, equipos técnicos, organizaciones sociales y ciudadanos.

El año pasado la Mesa de la Unidad emprendió en forma sistemática las tareas para garantizar un gobierno efectivo en el próximo período presidencial. Las Bases Programáticas aprobadas en 2010 (100 Soluciones para la Gente), fueron el marco de referencia. Esta nueva etapa de elaboración programática colocó su acento en el país que queremos tener en el año 2019. Se aspira que en ese año muchos de los problemas que confrontamos hayan sido solucionados o aminorados. También se analizaron las medidas que deberán ejecutarse en los primeros días del gobierno. Se trabajó en dos dimensiones.

En la dimensión técnica invitando a los mejores especialistas del país en las áreas de gestión pública. Este llamado fue atendido por más de 400 expertos nacionales, organizados en 31 Comisiones Técnicas. En la dimensión política, se constituyó la Comisión de Políticas Públicas, con delegados de los partidos, con la facultad de considerar y aprobar los Lineamientos para el Programa de Gobierno de Unidad Nacional. La incorporación de representantes de los precandidatos presidenciales fue de especial importancia para acoger sus propuestas.

Este vasto esfuerzo de acuerdo político y técnico, fue aprobado finalmente por la Mesa de la Unidad a mediados de este mes. El documento final fue asumido el 23 de enero por los precandidatos presidenciales. Expresa con detalles los Lineamientos de acción que el Gobierno de Unidad Nacional deberá poner en marcha desde el primer día de la gestión.

La Mesa de la Unidad cuenta con las alternativas de solución para enfrentar con éxito los problemas de los venezolanos. Más que eso, cuenta con un plan de vuelo, el cual en algunas áreas sobrepasa el tiempo del próximo gobierno. Todo esto ha sido posible por la disposición a hacer de la política la base de las coincidencias. Los partidos políticos democráticos han demostrado que por encima de las diferencias, deben promoverse acuerdos sostenibles. El encuentro técnico y político ha permitido examinar evidencias, lecciones aprendidas, éxitos en otros contextos, posibilidades de innovación.

El próximo paso es la presentación del Programa de Gobierno bajo el liderazgo del candidato presidencial que resulte de las elecciones primarias. La Unidad es cada día más concreta. Es condición necesaria para ganar las elecciones e imprescindible para hacer un buen gobierno para vivir y progresar en paz. Por ello es fundamental que cuidemos la Unidad. Que sigamos juntos la travesía. Que seamos muchos más.

Politemas, Tal Cual, 25 de enero de 2012

jueves, 20 de diciembre de 2012

10 horas hablando del pasado

A los efectos prácticos, el Presidente habló 10 horas. Para presentar la supuesta Memoria y Cuenta de la gestión del gobierno nacional en el año 2011. Rompió todos los récords. Es sin duda la alocución presidencial más larga en una memoria y cuenta, para empezar. Se podría suponer que en tanto tiempo de discurso hubiera quedado algún pequeño espacio para referirse a los problemas centrales de los venezolanos. Eso hubiera sido lo “básico”.

De acuerdo con la versión oficial del Mensaje Anual del Presidente, la transcripción tiene 194 páginas. Cientos de miles de caracteres. En toda esa larga cháchara, el Presidente no pronunció nunca la palabra “empleos”, tampoco “puestos de trabajo”. Y las veces que se refirió a “trabajo” fue para referirse a la Gran Misión Saber y Trabajo. En ninguna de las ocasiones fue para referirse al número de puestos de trabajo creados en el año de la cuenta.

Que el Presidente no se refiera a los empleos o puestos de trabajo creados no es ninguna sorpresa. Ha sido una constante en los discursos del Presidente ante la Asamblea Nacional. Lo fue en la toma de posesión allá en 1999. Y lo fue también el año pasado. Lo llamativo esta vez es la desconexión entre el objetivo que supuestamente tiene la Gran Misión Saber y Trabajo y lo que efectivamente piensa el Presidente.

En las últimas semanas el gobierno ha comenzado la propaganda de la Gran Misión Saber y Trabajo. Y dentro de los “contenidos comunicacionales” ha mencionado que se crearán 3 millones de puestos de trabajo en los próximos años. Y para ello se le pide a la población que cumpla con el “gran invento”, esto es, registrarse para iniciar un proceso de asignación, en este caso de un empleo. Entonces, si eso fuera así de verdad, ¿cómo es que el Presidente, gran gerente de esta misión, no se refiere en ningún momento a esa supuesta meta? Si eso fuera así, ¿cómo es que el Presidente no dice los empleos que se necesitan o los que se han creado durante su gobierno?

La razón es bastante sencilla. El Presidente no habla de empleos ni de puestos de trabajo porque en su visión del mundo no está la creación de riqueza. Para el Presidente de lo que se trata es repartir los beneficios de la extracción petrolera a través de la supremacía del Estado, y en particular la de él que es el Jefe de ese Estado. La creación de empleos, en el fondo, es, para el Presidente, el debilitamiento del Estado. El pasado, pues.

Esa es la razón por la cual el Presidente tampoco mencionó en su informe anual ni una vez la palabra “progreso”, ni “bienestar”, ni “calidad de vida”. Con lo cual debe quedar claro que la Gran Misión Saber y Trabajo está orientada exclusivamente a transmitir al electorado la idea de que el gobierno está haciendo “algo” por uno de los problemas que más angustia a los venezolanos. Otra forma de ser cínico e irresponsable.

Politemas, Tal Cual, 18 de enero de 2012

Improductividad sin límites

Y al año catorce de su gobierno, el Presidente se acordó del empleo. En su primer programa dominical después de siete meses de ausencia, anunció el Presidente el inicio de la Gran Misión Saber y Trabajo. Todo un cambio “extraordinario” en el discurso. Ni en sus palabras en la toma de posesión de 1999, ni en su última Memoria y Cuenta ante la Asamblea Nacional en 2011, el Presidente se había acordado del empleo. Ni dijo en ninguno de los dos casos cuántos empleos crearía su gobierno, ni cuántos había creado.

Por alguna razón “misteriosa” se crea una Gran Misión que atenderá el saber y el trabajo. No hay que ser muy mal pensado para imaginar que las elecciones del 7 de octubre y la angustia que genera en los venezolanos la ausencia de empleo de calidad, son los factores que han “movido” al gobierno a acordarse de la creación de empleos.

No es sólo que el actual gobierno ha menospreciado los mecanismos para fomentar el empleo, es que también ha destruido sistemáticamente empleo de calidad. Cuando se promueve la inseguridad jurídica desde el gobierno, cuando se persigue a la inversión privada, sea nacional o extranjera, cuando se realizan agresiones a la propiedad, en todas estas circunstancias se debilita la capacidad de crear empleos.

Los resultados están a la vista. Aparte de las miles de empresas cerradas y la migración de empleados a trabajos de menor calificación, junto con el éxodo a otros países, la destrucción de empleo de calidad ha alcanzado niveles muy significativos. En 1997 el 27% de la población trabajadora lo hacía en grandes empresas. Diez años después se redujo a 17%. El país tiene 50% de sus trabajadores en empleos de poca productividad, tal como lo señala la Cepal. Investigaciones de la UCAB indicar que el 65% de los trabajos son precarios, esto es, que no cuentan con las condiciones adecuadas de remuneración, beneficios y nivel de calificación.

Todo lo anterior influye en los bajos niveles de productividad que ostenta el país. Somos el país con el menor porcentaje de exportaciones de bienes manufacturados en la Región, apenas 5%. Según la Cepal, en 2009 exportamos 74 millones de dólares en productos manufacturados de alta tecnología. Brasil llegó a 10.500 millones de dólares. Y Costa Rica casi 2.000 millones. México más de 60.000 millones.

De tal manera que los intentos de última hora para transmitir a los votantes la sensación de que este es un gobierno que favorece el empleo, no tienen nada que ver con las desastrosas políticas que han reducido las posibilidades de trabajos de calidad. Para remate, en la nueva misión se acude nuevamente al registro como mecanismo de exclusión. Todo lo cual indica que hay muy poco que esperar de un gobierno que ha hecho del deterioro de la productividad de los venezolanos su objetivo más lamentable.

Politemas, Tal Cual, 11 de enero de 2012