viernes, 14 de diciembre de 2012

Y el futuro llegó

En las calles de Caracas se demostró el pasado domingo que el actual gobierno ya es historia. Casi catorce años de autoritarismo e incompetencia colmaron la paciencia de los venezolanos. Nada más la escalada de violencia que nos etiqueta como uno de los países más inseguros del mundo, bastaría para evidenciar el cansancio de la población. A ello se debe sumar el desmantelamiento del sector productivo y la destrucción de empleos, la debacle del sistema educativo, la ausencia de reformas en la salud y en las pensiones, la carencia de programas efectivos de protección social, la calamitosa situación del desarrollo urbano y de las viviendas, así como de los servicios públicos.

Todo eso influyó para que desde todos los rincones del país viniera más de un millón de venezolanos a expresar su apoyo a la inscripción del candidato presidencial de la Unidad Democrática, Henrique Capriles Radonski. La magnitud de la insatisfacción con la actual gestión del gobierno nacional es inmensa. Afecta a todos los venezolanos, de todas las edades, credos, pareceres políticos, pero es más dramática en los sectores de menos recursos, a los grandes postergados de esta administración. Tres ideas, entre otras, influyeron en las dimensiones de una manifestación popular tan significativa.

La primera es el gran apoyo al esfuerzo unitario. La Unidad de los venezolanos es una demanda que cruza todos los sectores. Ante la división promovida por este gobierno, se ha respondido con un esfuerzo paciente, sistemático, de diálogo y encuentro que ha configurado una plataforma de Unidad Nacional, la cual tiene su expresión en la capacidad de articular fuerzas políticas y sociales, en la representación legislativa, en la propuesta de un programa de gobierno consensuado, y en la elección de candidatos unitarios para presidente, gobernadores y alcaldes. De allí que el Gobierno de Unidad Nacional sea la gran exigencia de los venezolanos.

En segundo lugar, se expresó con gran claridad que el abanderado presidencial de la Unidad, Henrique Capriles Radonski, cuenta con el apoyo de todos los que aspiran un cambio en la elección del 7 de octubre. Henrique Capriles ha ido captando apoyos en todo el país, en las visitas casa a casa, en el contacto con amplios sectores de la vida nacional. Hoy se puede decir que su candidatura representa una gran posibilidad de innovación respaldada incluso por sectores que cada día abandonan al actual gobierno.

Finalmente, para todos los marchantes fue también muy evidente que el país que ofrece Capriles Randoski es de futuro, de grandes opciones y mejoras en la calidad de vida de todos. Que ese futuro es posible construirlo, con el compromiso y tenacidad del liderazgo de una nueva etapa que se abre en el país. El día domingo fue evidente que ese futuro ya está aquí.

Politemas, 13 de junio de 2012

Candidato del descaro

El candidato del gobierno no se ruborizó para nada. Con un aire de estudio cinematográfico, con luces, cámaras, rodeado de sus más fieles seguidores, se dispuso a “dar una entrevista”. Nadie sospecharía nada. Casi parecía como si el periodista hubiera hecho esfuerzos titánicos para estar ahí. En solitario, con el candidato que también es presidente. Y de repente empezó a rodar el acto. En vivo, en directo, por uno de los canales oficiales.

Nada de nerviosismo de novato. Luego de casi catorce años de gestión, pocos pueden poner en duda que el candidato oficial no tuvo que practicar mucho la escena. Parecía un actor consumado, seguro de que se la estaba comiendo una vez más.

El Presidente apareció el lunes de esta semana, casi en horario estelar, para hacer un anuncio de la mayor trascendencia. Dijo que le estaba dando los “toques finales” al plan de gobierno 2013-2019. Como si estuviera en 1998, como si no hubiera gobernado una de las economías petroleras más grandes del mundo. Como si en estos años hubiera estado en las gradas y de repente lo mandan a batear. Como si no tuviera que explicar cómo es que aspira a la reelección después de la gestión más autoritaria e incompetente en más de medio siglo.

Nada de empachos. Después del “titular”, dio más detalles. Dijo que su próxima gestión, es decir, la cuarta, tendría acento en “lo social”. Ni Cantinflas en su mejor época. El candidato sempiterno a la reelección, le dice al país y al mundo que ahora se dedicará a “lo social”. Cabe preguntarse, ¿cómo fue que hizo para encontrar a lo “social”? ¿en una sesión “acercamiento a la realidad? ¿en una reunión con asesores venidos de otras latitudes? El candidato del gobierno por fin “encontró” su preocupación por lo social. Catorce años no pasan en vano. Aleluya.

Ese es el mismo candidato del gobierno responsable de la gestión de seguridad ciudadana con el lamentable resultado de más de 150.000 muertes por violencia. Es el mismo candidato del gobierno que no ha enfrentado la deserción anual de 200.000 estudiantes en el séptimo grado de educación primaria. Es el mismo candidato del gobierno que no ha aprobado las leyes de pensiones y de salud. Es el mismo candidato del gobierno en el cual se permite que 25% de los niños tengan algún grado de desnutrición. Es el mismo candidato del gobierno que no ha implementado un sistema de protección social para los sectores más vulnerables.

Ese es el candidato que ahora ofrece preocuparse por lo “social”. Y dedica horas a “perfeccionar” un documento para presentarlo como requisito para la campaña. Esperando que con ese nuevo documento se olvide el país del desastre que ha significado su gestión para la calidad de vida de los venezolanos. El candidato del gobierno ha asumido el ropaje de caradura. Para buscar incautos. Su intento será en vano, será derrotado.

Politemas, Tal Cual, 6 de junio de 2012

Unidad para ganar

El triunfo del 7 de octubre de la candidatura de Henrique Capriles Radonski será una demostración de la fuerza de la Unidad. Para la mayoría de los venezolanos, la Unidad se ha convertido en la mayor exigencia, en la mayor posibilidad. Ante un país dividido, separado, la Unidad de todos los venezolanos es el requisito de los tiempos. Esa es la razón por la cual tres millones de venezolanos acudieron a votar el 12 de febrero de este año. Y esa es la razón por la cual la mayoría se manifestará en los comicios de octubre por la opción de futuro representada por Henrique Capriles Radonski.

La Unidad tiene diversas manifestaciones. Desde las que se desarrollan en todos los niveles de participación hasta las que demandan la articulación de múltiples instancias de la vida social y política. Es por ello que el Gobierno de Unidad Nacional es cada día más necesario. Los problemas acumulados y las grandes incompetencias del actual gobierno no podrán ser superados sin un esfuerzo genuino de consenso en las metas, en las soluciones y en las nuevas prácticas. Y ello requiere la unidad de propósito y de acción. La Unidad efectiva, real, concreta, será el catalizador de la avalancha de votos por la opción de futuro.

La expresión de esta gran demanda de los venezolanos se concreta, en primer lugar, en la alianza política representada en la Mesa de la Unidad. Esa es la razón por la cual todos los actores allí incorporados han acordado el más amplio apoyo a la candidatura de Henrique Capriles Radonski. Que esa gran variedad de partidos hayan constituido una plataforma amplia, y al mismo tiempo diversa, capaz de trazar objetivos comunes y alcanzarlos, es un signo de madurez de los liderazgos políticos. Y también es una muestra del valor de la democracia como proceso de construcción de acuerdos, efectivos y perdurables.

Tal Unidad ha sido concebida para que sea a su vez expresión de la más amplia gama de instancias sociales. Desde los trabajadores y productores, en sus diversas manifestaciones, hasta el mundo técnico, académico, y asociativo. El Gobierno de Unidad Nacional será la conjunción de la más abierta representación de visiones, con un objetivo común: promover una etapa de progreso para todos los venezolanos, en la cual el bienestar y el desarrollo de nuestra democracia sean los ejes de la acción pública. Para ello se requiere la construcción de una plataforma de encuentro y diálogo, que facilite el trabajo en la campaña electoral y la ejecución de un gobierno efectivo a partir de enero de 2013.

La construcción de esta Unidad, efectiva, creciente, es tarea de todos. Para ello contamos con el liderazgo del candidato presidencial y con la exigencia permanente de millones de venezolanos. La constante atención al fortalecimiento de la Unidad es el gran reto de la hora actual.

Politemas, Tal Cual, 30 de mayo de 2012

Violencia total

Poco se puede agregar para demostrar que Venezuela ha sido prácticamente tomada por la violencia. En la actual administración se han superado todos los “récords”. La tasa de homicidios de Venezuela es una de las más altas de América Latina, y la de Caracas está entre las más altas del mundo. Ante ello el gobierno luce inerme, impotente, incapaz, sin ninguna idea, sin ninguna posibilidad.

Según la Memoria y Cuenta del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores y Justicia, en 2011 se cometieron más de 120.000 actos criminales, esto es, 440 por cada 100.000 habitantes. Menos de 6.000 personas fueron detenidas por esos delitos. Si las cifras oficiales, provenientes de la Encuesta de Victimización reportada el año pasado, son ciertas, en el país mueren cada día 53 personas por violencia. Repetimos, 53 personas cada día. Lo cual resulta de dividir 20.000 muertes entre 365 días del año.

Para el ciudadano común, que tiene que transitar las calles, utilizar vías a cualquier hora, tomar un transporte colectivo, asistir a cualquier sitio público, la inseguridad es un hecho cotidiano, palpable, nadie está seguro. Todos tememos que en cualquier circunstancia podemos ser víctimas de un atraco, de un exceso, o incluso perder la vida. Todos los venezolanos, en todas nuestras ciudades y pueblos, sufrimos la inseguridad. Para ser más exactos, el 80% de la población siente temor por sus bienes y su propia vida.

Todo lo anterior no es inevitable. Es producto de la gran incompetencia del actual gobierno. Por hacer todo lo contrario a lo que se requiere para combatir la violencia y la inseguridad. Es un gobierno que no planifica, que no coordina esfuerzos, que piensa que puede resolver todo con palabras, que no es capaz de seguir rutinas, que no identifica la causa de los problemas, que no pide ayuda, que cree que se la sabe todas, y que no relaciona las necesidades con los recursos. Un gobierno así no puede resolver ni la inseguridad ni ningún otro problema. Ya no hay nada más que probar. Hay que sustituirlo, tan simple como eso.

Pero todo esto tiene sus colmos. El actual gobierno se las ha ingeniado para convertir a las prisiones en los sitios más inseguros. Se supone que en las prisiones se toman todas las previsiones para que las personas de mayor peligrosidad estén bajo control. Uno no se explica cómo es que no se puede tener acceso a las prisiones, cómo es que se encuentran armas de todos los tamaños en manos de los reclusos, cómo es que hay pranes que tiene más poder que las fuerzas del orden público. De manera que el actual gobierno ha llevado la violencia a su nivel más alto. Vivimos la violencia total.

Todo lo anterior, a pesar de su gravedad, se puede modificar. No es irreversible. Para ello hay que sustituir al actual gobierno el próximo 7 de octubre. Henrique Capriles Radonski lo ha dicho bien claro, se pondrá al frente de esa tarea.

Politemas, Tal Cual, 16 de mayo de 2012

Espanto a la inversión

Si algo caracteriza a la economía venezolana de estos tiempos, es lo poco atractiva que resulta para invertir. Ya después de casi 14 años de gobierno, no quedan muchas dudas de que estas han sido las consecuencias de una nefasta política. Sin inversión no hay posibilidades para nuevas empresas, productos, innovaciones. Una economía sin inversión es sinónimo de empobrecimiento.

En el último informe de la Cepal sobre las características y magnitudes de la inversión extranjera en los países de la región, el panorama no puede ser más desolador. La economía venezolana es la única en la cual el flujo de aportes de capital es negativo. Es decir, en vez de inversión lo que tenemos es desinversión. En otras palabras, las empresas se están descapitalizando, están perdiendo valor. En el resto de los países los aportes de capital son positivos. En Argentina ascienden a casi 4.000 millones de dólares. En Chile a 6.500 millones. En México a poco más de 8.000. En el caso de Brasil se llega a casi 55.000 millones de dólares de aportes de capital. Todos esos inmensos aportes de capital deben redundar en recursos para que se creen puestos de trabajo y se amplíe la capacidad de producción. En todos los países, menos en Venezuela.

En los últimos siete años (desde 2005), los aportes de capital en Venezuela han sido negativos en cinco de ellos. Ya tenemos tres años seguidos en los cuales se hace más pronunciada la descapitalización. En tales condiciones no es mucho lo que se pueda esperar. La actual política económica es creadora de incentivos adversos al crecimiento y la prosperidad.

Que la economía venezolana sea poco atractiva para la inversión extranjera es el correlato internacional de la dinámica interna. Todas las señales que se envían a los sectores productivos son justamente para ahuyentar la disposición a invertir y a la creación de empleos protegidos, estables, productivos. No se puede esperar otro resultado que las grandes limitaciones para la creación de riqueza que tenemos en el país.

Que Venezuela sea un eje de atracción para la inversión extranjera es un requisito para realizar los cambios fundamentales que demandan los venezolanos. Ello supone la conjunción de esfuerzos entre el gobierno, los trabajadores y los empresarios, para generar un ciclo virtuoso de bienestar.

Mejores condiciones para que ingresen recursos de capital, generarán una mayor disposición a la activación de procesos productivos, algunos de los cuales pueden incluso haber desaparecido temporalmente. Es por ello de gran urgencia un cambio de rumbo. Un gobierno que sea capaz de abrir el país a las enormes posibilidades de empleo que traerá consigo la inversión nacional e internacional. Un gobierno que tenga vocación por garantizar los recursos para una nueva etapa de progreso sostenible.

Politemas, Tal Cual, 9 de mayo de 2012

viernes, 30 de noviembre de 2012

Lo mismito del año pasado

Todos los años es el mismo programa. Una sesión de la Asamblea Nacional dedicada a recibir al Ministro de Planificación y Finanzas. Para que “eche los cuentos” del panorama económico del país para el año entrante. Y para que de paso aproveche para “explicar” el uso de los recursos públicos. Transcurre el “show” entre insultos a la oposición, juicios económicos desfasados y la adoración al mito del Socialismo del Siglo XXI. Todo por el precio de uno.

Poco importa para el Ministro recordar sus “pronósticos” del año anterior. O alguna autocrítica para explicar lo que no se acertó o lo que estuvo incompleto. Nada de eso. El pasado ni se nombra, solo se esconde. Y así la historia comienza cada año, con el mismo rito, con los mismos actores, con las mismas palabras, el mismo teatro descolorido.

Y nada está más alejado de la realidad que los pronósticos sobre el aumento de los precios para los ciudadanos. Cada año la inflación destruye la capacidad adquisitiva, especialmente de los sectores de menor acceso a recursos. Ya se ha conformado como una enorme traba a la estabilidad de los hogares. Y es por eso más inaceptable la incompetencia del gobierno para enfrentarla. Antes que disminuir, la inflación se hace más estructural, más dependiente de la gran incapacidad para producir bienes y, por ende, más relacionada con la escasez.

En 2008 el gobierno pronosticó que la inflación del año siguiente sería 15%. También ofreció que el crecimiento económico sería 6%. El año 2009 cerró con una caída de 3,2% en la actividad económica y una inflación 10 puntos superior a la ofrecida por el gobierno. Una pelusa de pelón.

Para el año 2010 la meta del gobierno estaba entre 20-22% de inflación. Y en plena crisis se atrevieron a proponer un crecimiento de 0,5%. El resultado fue una nueva caída de la economía, esta vez de 1,4%, con una inflación de 27,2%. Para el año 2011 el gobierno estimó la inflación entre 23-25%. Y el año cerró con 2 puntos más de lo pronosticado.

El gobierno estima que el año que viene la inflación estará entre 14 y 16%. Lo que no logran explicar es ese comportamiento de los precios en una economía que no produce, sujeta a la dependencia de las importaciones y al azote de los controles en todas las áreas. Es por ello que las estimaciones internacionales nos colocan solamente por debajo de Bielorusia en materia de inflación, y con la perspectiva de tener la inflación más alta del mundo a partir del año 2015.

Mientras el gobierno sigue creando sus castillos de naipes en el aire, la gran mayoría de los venezolanos padece diariamente las dificultades para vivir en una economía inflacionaria, con deterioro en el acceso a bienes y servicios, así como en la eliminación del ahorro de las familias. Es el gran divorcio entre la vida real y las ilusiones de los que no pegan una.

Politemas, Tal Cual, 28 de noviembre de 2012

Pregunta de rigor

Pasadas tres semanas de las elecciones del 7 de octubre, hay muchas evidencias de la parcialidad con la que actuó el CNE en todo el proceso. Las gestiones insistentes de la Unidad Democrática para contrarrestar el abuso de poder y la asimetría en el tratamiento de las partes, no fueron correspondidas. No se puede esperar menos de un gobierno que ha construido un entramado a su favor, contraviniendo las normas y pautas democráticas.

También hay sólidas evidencias de que el número de votos que obtuvo el candidato por la reelección fueron superiores a los del abanderado de la Unidad. La diferencia de 11 puntos porcentuales es, aunque menor a otras oportunidades, significativa y debe exigir análisis detallado. El gobierno actual ganó porque convenció a más gente. Se debe ahondar en las causas de tal conducta, so pena de que se siga sin convencer a la mayoría.

Una forma de asumir esta pregunta es examinar la valoración del votante sobre su situación personal y familiar. En líneas generales, de acuerdo con encuestas de opinión pública previas a las elecciones, 60% de la población consideraba que su situación económica personal y familiar era mejor que el año anterior. También el 60% consideraba que su situación económica es buena. Casi el 70% tenía expectativas de que su situación personal y familiar podía ser mejor en los próximos seis meses.

Para un votante que considera que las cosas están bien, es lógico presumir que las posibilidades de un cambio de gobierno no entran mucho en su radar. Especialmente si para la mayoría de la población el gobierno actual tiene una valoración positiva. Lo cual nos lleva directo a explorar las razones por las cuales para 60% de los venezolanos, después de las evidentes deficiencias de la actual gestión, la situación económica se considera “buena”. Al menos tres alternativas habría que considerar.

En primer lugar, la mejoría en la situación económica tiene una relación con el dinero disponible. Ahora hay más dinero en los hogares que el año pasado. Que ese dinero provenga de fuentes gubernamentales o del aumento del circulante, es poco significativo para las familias. La sensación de bienestar tiene base. Un segundo factor, está relacionado con el efecto de la propaganda. Para amplios sectores de la población, lo que dice el gobierno es creíble hasta el punto de convertirse en pauta de acción.

El tercer factor es la visión del bienestar. Para muchas personas o familias, la noción de que el dinero de hoy puede estar asociado a una mala política económica o al hecho de que el modelo sea insostenible, es sencillamente inexistente. Incluso la alta inflación relativa no es una preocupación. Si todas estas razones tienen efecto en esa percepción, es evidente que los esfuerzos por convencer deben ser mayores, a través de mejores vías, con una mayor cercanía con la gente. Todo un reto para la Unidad Democrática.

Politemas, Tal Cual, 31 de octubre de 2012

La mayor amenaza

Hasta el 16 de diciembre el Presidente se cuidará mucho de hablar de su propuesta. No quiere alborotar. Aunque el nombramiento de algunos ministros dejan muy claro que el gobierno no ha olvidado lo que ofreció. Solo que la coyuntura de las elecciones de gobernadores de estado y Consejos Legislativos, no es el mejor momento para recordar lo prometido. Además, está bastante claro que el interés en estas próximas elecciones no tiene que ver con las posibilidades de enfrentar conjuntamente los problemas. Más bien se trata de combatir a los liderazgos de la Unidad Democrática.

De manera que nada de expropiaciones, amenazas directas, nada que altere el curso político hasta diciembre. Luego de las elecciones, se impondrá la lógica que ha prevalecido en la formulación del plan de gestión que se ofreció como justificación de la reelección. Se trata de impulsar esta nueva etapa con una radical transformación de la vida de los venezolanos. Nada de lo conocido hasta ahora se compara con las implicaciones que están previstas en dicho plan.

En primer lugar, se quiere avanzar hacia el régimen de ideología única. Desaparecerá en consecuencia cualquier tipo de pluralismo como está contemplado en la Constitución. Se postula al Estado como el actor preponderante en la vida de los venezolanos. Todas las manifestaciones de la sociedad, expresadas en la organización de las asociaciones privadas, y entre ellas la de los productores y trabajadores, quedan excluidas.

En el plan de gestión se propone la eliminación de las Gobernaciones y Alcaldías, así como su sustitución por las manifestaciones de Poder Comunal. Y entre ellas, la transferencia de recursos en un contexto de alta centralización y dependencia del Poder Ejecutivo, y en concreto del Presidente. También se postula la mayor militarización de la administración pública y la creación de las zonas militares como distritos de desarrollo. Aparte de ello, se asume prácticamente la eliminación de la inversión en manos privadas, y la progresiva expropiación en muchas áreas de la economía. Para remate se somete a los trabajadores a una mera relación mediada con el Estado, en la cual desaparece el patrono y las prerrogativas derivadas de la protección legal.

Todos estos planteamientos fueron presentados en las elecciones del pasado 7 de octubre por el actual gobierno. Ya el gobierno ha anunciado que el voto por la opción que presentó significa que los venezolanos apoyan todas estas propuestas. Nada que ver con lo estipulado en la Constitución. Nada que ver con los 6,5 millones de venezolanos que tienen otra posición. Pero también muy alejado de los sentimientos de muchos que votaron por el gobierno. Es evidente que el curso de acción señalado acaba con la República. Tal parece que eso es justamente lo que se propone el gobierno.

Politemas, Tal Cual, 17 de octubre de 2012

Para seguir creciendo

La jornada electoral del pasado domingo, como se esperaba, sirvió para que los venezolanos expresaran sus deseos de cambio. Es verdad que las fuerzas democráticas no alcanzaron la mayoría. Pero es evidente que los pasos de avance son contundentes. En lo sustantivo, se contó con la expresión de un proceso unitario sólido, persistente, sistemático. Que presentó una propuesta atractiva, construida tomando en cuenta las posibilidades y las lecciones del pasado. Que llevó como abanderado presidencial a Henrique Capriles quien se ganado la admiración y el cariño de millones de venezolanos, incluso los que no votaron por él. Que brindó a los venezolanos un liderazgo innovador, amplio, dispuesto a servir y a impulsar las transformaciones que están en la agenda pública.

También los resultados dejan muy claro que el poder del actual gobierno sigue siendo considerable. A pesar de ello es bueno resaltar que el incremento de la votación de la Alternativa Democrática fue muy superior a la del gobierno, esto es, 2 millones contra 700.000 del gobierno. Por cada tres votos nuevos, la Alternativa Democrática captó dos. El gobierno alcanzó el 55% de la votación, pero se cuenta con una vigorosa fuerza alternativa con 44% que tiene como mandato seguir creciendo.

Para ello es fundamental no descuidar las tareas. Especialmente cuando tenemos en puertas otra votación muy importante para Gobernaciones y Consejos Legislativos. Todo ello supone realizar un mayor esfuerzo, al menos en tres aspectos. El primero de ellos es vincular aún más las propuestas y banderas políticas con la circunstancia particular, especialmente de los sectores que siguen confiando en el actual gobierno. Eso supone un mayor énfasis en la política social, expresada en las mejoras que deben tener los sistemas de salud, educación, pensiones, y de protección social. Debemos convencer a muchos más que nuestras propuestas son las que traerán mayores beneficios y bienestar sostenible.

También se debe promover una mayor cohesión de la alianza política representada en la MUD. Ello supone profundizar en el trabajo coordinado en estados y municipios, favoreciendo la integración de equipos y previniendo aún más la exclusión y la falta de comunicación. Tenemos una excelente oportunidad en las elecciones de diciembre.

Finalmente, hay que impulsar más el trabajo de acompañamiento de la vida cotidiana de los venezolanos que apoyan al gobierno todavía, pero que saben que sus expectativas puede que no sean satisfechas. Que quieren mejorar pero todavía no confían que la Alternativa Democrática pueda realizar un gobierno que satisfaga sus aspiraciones. En la medida que podamos avanzar rápidamente al menos en estos frentes estaremos consolidando lo obtenido y abriendo las puertas a la conquista de la mayoría.

Politemas, Tal Cual, 10 de octubre de 2012

El camino del voto

Los venezolanos nos disponemos a tomar el domingo una decisión histórica. Luego de 14 años de gobierno autoritario e incompetente, acudiremos a las mesas electorales a expresar nuestra opinión. Cada uno de los electores decidirá de acuerdo con su conciencia, con el balance que haya realizado, con las expectativas que tenga por el porvenir personal y colectivo.

Como en otras etapas de nuestra historia, el acto soberano de votar traduce una conducta, una cultura. Queremos resolver nuestras diferencias a través del voto. En los últimos años se ha librado una lucha política y ciudadana para mejorar la transparencia del acto electoral. A pesar de las distorsiones en la representación que ha introducido este gobierno, y que ocasionaron que en la Asamblea Nacional el número de diputados no sea proporcional al número de votos, o de las prácticas parcializadas del CNE, no es menos cierto que se ha fortalecido la tendencia a dirimir las diferencias en el acto electoral.

Ha quedado también muy evidente que las irregularidades en la expresión del voto, tienen que ver más con la representación en las mesas, que con la tecnología involucrada. El hecho de que no se haya registrado ninguna diferencia entre votos emitidos y la contabilización de las auditorías, es una indicación de que el sistema garantiza el respeto a la voluntad de cada elector. La participación de los testigos en todas las mesas, es justamente un complemento ineludible para que no se distorsione la decisión de los electores. También el hecho de que no se haya demostrado violaciones al secreto del voto, debe promover la mayor participación y confianza en el sistema electoral.

Que los venezolanos estemos dando a través del voto, esta gran lucha por ampliar nuestra democracia y encontrar vías para el progreso colectivo debe ser motivo de satisfacción. Ante las tendencias radicales y contrarias al espíritu democrático, se ha impuesto la vía del diálogo, del encuentro, del acuerdo político y social, del respeto al pluralismo. Y todo ello supone la aceptación de que en las decisiones colectivas, no existen diferencias entre los venezolanos, que todos los votos son iguales, que cada uno de nosotros tiene el mismo derecho a expresar su opinión con la mayor libertad.

Todo este vasto movimiento ha reconocido en la candidatura de Henrique Capriles la opción que liderará las transformaciones que requiere el país. Estamos seguros que el próximo domingo la mayoría de votos se inclinará por esta alternativa. Sin embargo, tal resultado no puede suponer exclusión ni revancha contra los derrotados. Justamente se trata de que en el acto de votar nos podamos reconocer como un país integrado, que puede aceptar las diferencias y resolverlas a través del voto. El respeto a esa decisión es la fortaleza de la democracia. El camino del voto es la vía que los venezolanos seguiremos utilizando para vivir y progresar en paz.

Politemas, 3 de octubre de 2012