viernes, 30 de noviembre de 2012

Función de tragedias

El Candidato Continuista colocó el cinismo en otra dimensión. A la reiterada actitud de subestimar las condiciones que afectan la vida de la gente, le agregó otra afrenta: minimizar el dolor de las familias que perdieron algún familiar en la tragedia de Amuay, o que tienen algún herido, o que perdieron sus casas, sus negocios, sus pertenencias, todo lo que poseían.

Decir que “la función debe continuar” es una expresión inaceptable, especialmente cuando proviene de quien debe ser el máximo responsable en la preservación de las vidas de los venezolanos. Se reduce a una farsa el acto de gobernar. Eso es lo que ha sido el actual gobierno, una gran farsa, llena de sinsabores. Si algo ha distinguido a este gobierno es su completa indiferencia a la preservación y cuidado de las vidas de los ciudadanos.

No puede continuar esta farsa de gestión que ha permitido el permanente clima de violencia que ha ocasionado más de 150.000 homicidios en estos 14 años. Cada una de esas vidas debe adjudicarse a la responsabilidad del actual gobierno. Las fallas de las políticas ejecutadas han afectado la vida de cada una de las familias de esas víctimas. La indiferencia para impulsar un tratamiento profesional de este problema, con las mejores capacidades y recursos, es muy notoria, hasta provocadora.

No puede continuar esta farsa de gestión cuando cada cierto tiempo tenemos una crisis en las penitenciarías del país, que concluye con muertos y heridos, con familiares en las inmediaciones, impotentes y afectados por la muerte de algún familiar. Que la situación no mejore, sino todo lo contrario, es demostración del escaso interés real para solucionar el problema. Que las personas encargadas no tengan las competencias requeridas es casi un desprecio a los afectados.

No puede continuar esta farsa de gestión cuando ahora se suma una nueva situación de riesgo. Las personas que trabajan en las refinerías del país prácticamente exponen cada día sus vidas. Sabemos que no se están cumpliendo los protocolos de seguridad y de control. Lo que debería ser una prioridad, garantizar las condiciones adecuadas de funcionamiento, no lo es. Como resultado, decenas de muertes se han producido en los últimos diez años. Cada una de ellas ha debido ser evitada.

Las muertes en nuestras calles, penitenciarías, y ahora en las refinerías, tienen un lamentable denominador común. Son expresiones de una cultura gubernamental que no protege a los venezolanos, que no los valora íntegramente, que no se preocupa por garantizar su bienestar, que no cuida sus vidas. Para el Candidato Continuista todo esto es una “función” que quiere continuar. Se equivoca, ya los venezolanos le han colocado un término exacto a las tragedias reiteradas que están bajo la responsabilidad de este pésimo gobierno.

Politemas, Tal Cual, 29 de agosto de 2012

El Gran Continuista

El gobierno del Candidato Continuista ya pasó de los 13 años. Eso significa que es el período presidencial más largo en la historia de la república. Es verdad que Gómez mandó 27 años. Pero al menos se “cuidó” de colocar a algunos presidentes que eran sus subalternos en la práctica. De manera que en la estricta formalidad, el actual Candidato Continuista ha sido el venezolano que ha detentado durante el período más largo la responsabilidad de la Presidencia de la República.

Pero el Candidato Continuista aspira más. Quiere colocar el “record” en 20 años. Y su argumento es sencillo: “yo soy el que soy”. Y punto. No importa que no se haya mejorado la seguridad, ni que no se creen empleos protegidos, ni que la salud y la educación estén en pobre estado, ni que esté incomunicado el Oriente del país, ni que la luz se vaya en la provincia varias veces al día, ni que la oferta de viviendas no alcance para la demanda existente. Nada de eso importa. La nueva promesa es que en el próximo período si se arreglarán todos esos “pequeños inconvenientes”.

Ya bastante es que los venezolanos hayamos retrocedido prácticamente cien años, a la época en la que hablar de continuismo era relativamente frecuente. José Rafael Pocaterra, en su celébre Memorias de un venezolano de la decadencia, lo llama la “tentación continuista”. Mientras muchos países han avanzado para incorporar limitaciones al ejercicio del poder, por estos lados aprobamos la reelección consecutiva con períodos más largos en la Constitución de 1999, y para remate aprobamos la reelección indefinida en 2009. Esa es la razón por la cual uno de los temas en esta campaña, es justamente la pretensión de continuar, de mandar para siempre, contrastada con la posibilidad de una gran innovación, representada por la candidatura de Henrique Capriles Radonski.

El Candidato Continuista no tiene posibilidades de contrarrestar la inmensa urgencia de cambio que se respira en el país, y que se fundamenta en el descalabro más monumental de la gestión pública en la historia de la república. Ya no tiene ni las ideas, ni lo equipos, ni inspira la confianza. Lo que el Candidato Continuista ha logrado consolidar es un inmenso hastío en los venezolanos. Nada de lo que diga u ofrezca en las próximas semanas logrará contrarrestar el gran deseo de que su gobierno no sea reelecto.

Y lo que tampoco tiene el Candidato Continuista son las posibilidades de iniciar una nueva etapa en el desarrollo del país. La monotonía, incompetencia y exclusión de su gobierno ha afectado la marcha de toda la sociedad. Y es por ello que la innovación está en otra parte. Está encarnada por el todo el vasto esfuerzo de Unidad y Progreso que se respira en Venezuela, y que tiene su expresión en la opción de triunfo que representa Henrique Capriles. La innovación está cada día más cerca.

Politemas, Tal Cual, 22 de agosto de 2012

La factura Federal

El 7 de octubre los venezolanos le pasarán innumerables facturas al Candidato Continuista. Pero entre ellas habrá una factura inmensa. La que será emitida por todos los venezolanos que viven en la provincia y que han visto su vida deteriorada por la inmensa arrogancia, incompetencia, centralismo y desprecio por lo local que ha caracterizado la actual gestión del gobierno nacional de casi 14 años.

Todo el que haya viajado recientemente por las carreteras nacionales sabe el tamaño de esa factura. Tomemos un ejemplo, entre Caracas y Cumaná hay 418 kilómetros. Eso significa que se podría llegar razonablemente en menos de cinco horas. Incorrecto. Eso sería si la vialidad estuviera en las condiciones adecuadas. Actualmente puede llevarse entre 8 y 9 horas. Nada más salir de Barcelona viniendo de Puerto La Cruz puede llevar una hora. En la redoma que es una descomunal cola. Los vendedores ambulantes lo describen fácilmente: “eso es así siempre”. Y ni hablar del estado de la vía entre Guanta y Cumaná. La anhelada autopista es una mera ilusión. Las fallas de borde al atravesar el Parque Nacional Mochima son de marca mayor. Una próxima lluvia torrencial puede dejar incomunicados a toda la región oriental. Conseguir un letrero de señalización es otra odisea.

El gobierno del Candidato Continuista ha dejado a la provincia venezolana en pésimas condiciones de vialidad, sin puertos, sin aeropuertos, sin mantenimiento de las vías, sin señales, sin los proyectos de infraestructura vial, y sin las inversiones que van asociadas a esos proyectos. Por cada inversión en esa infraestructura existe una inversión correspondiente en nuevos negocios, empresas, y todo ellos es sinónimo de nuevas y mejores fuentes de trabajo. Pero nada de eso es prioridad del Candidato Continuista. Parece que su consigna es fomentar todas las condiciones para el atraso de los venezolanos.

Y las consecuencias están allí, visibles, palpables. El Candidato Continuista ha dejado sin vigencia el artículo 164 de la Constitución. Allí se establece que los Estados tienen entre sus competencias exclusivas la policía estadal, los servicios públicos estadales, las vías terrestres estadales, y la administración de carreteras nacionales y puertos y aeropuertos comerciales, entre otras. Nada de eso existe en los estados venezolanos. El actual gobierno ha copado todos los espacios y ha hecho retroceder las demandas del Estado Federal, que de paso se encuentran bien claritas en la Constitución de 1999.

Toda esta agresión a los venezolanos se manifiesta en detrimento de sus condiciones de vida. En la calidad de sus trabajos, de su educación, de su salud, en el desplazamiento diario. Todos esos sinsabores se expresarán en la inmensa factura que los venezolanos le tienen reservada al Candidato Continuista.

Politemas, Tal Cual, 15 de agosto de 2012

Poquito gobierno

Amparado en una nueva cadena nacional, el Presidente se dispuso a abusar nuevamente de los venezolanos. Ahora con la excusa de la inauguración de una fábrica. Que el Presidente de la República esté dedicado a eso es indicativo de lo raro de la actividad. En el país deberían inaugurarse plantas y fábricas todos los días, y tal dinamismo de la economía sería celebrado ampliamente por los trabajadores y productores. Y nada de eso pasaría por algo extraordinario.

El actual gobierno ha convertido ese hecho en una rareza. Hasta el punto de que la actividad industrial se encuentra en su peor momento desde que se registran los datos en Venezuela. Baste citar que hoy exportamos la menor cantidad de bienes manufacturados en la historia del país. Estamos en la cola de América Latina y el Caribe en ese aspecto, según lo evidencia la Cepal. Apenas el 5% de nuestro ingreso por exportaciones se deriva de la producción de bienes manufacturados. A mediados de los noventa, no lo olvidemos, era el 50%.

Y es allí que el Presidente lanza su frase para la historia. Nos habla de que su gobierno lo que ha hecho es “poquito”. Para rematar diciendo: “comparado con lo que haremos”. Efectivamente, este ha sido el gobierno del “poquito”. Ha hecho muy poco para enfrentar la violencia, para reducir la delincuencia en nuestra calles. Esa es la razón por la cual han muerto más de 150.000 personas en los últimos casi 14 años. Esa es la razón, el hacer “poquito”, por la cual nuestra población está atemorizada, los cuerpos policiales están desprofesionalizados, las cárceles son noticia por las muertes que se suceden en ellas. Por ese “poquito”, Presidente, es que su gobierno ha convertido a Venezuela en uno de los países más violentos del mundo. Ser artífice del “poquito” es su absoluta responsabilidad, como ya es bastante notorio.

Pero también su política del “poquito” es la responsable de que no tengamos trabajos protegidos en el país. Todo lo contrario, que se hayan perdido cientos de miles de empleos de calidad. Porque su gobierno es responsable de la “poquita” inversión, y de la “poquita” calidad de sus políticas económicas. También ha tenido su gobierno “poquitas” luces para llevar a cabo las reformas de los sistemas de salud y de pensiones. Y “poquita” voluntad para asumir los retos de la calidad de nuestra educación. Esa es la razón por la cual hay “poquito” rendimiento en nuestras escuelas públicas.

Y para remate ha sido “poquita” la capacidad de planificación para garantizar las viviendas, y los servicios de electricidad, agua, saneamiento, transporte y vialidad, para todos los venezolanos. Ha sido de verdad un gobierno del “poquito”. Que ha decepcionado a los venezolanos. Por su falta de aspiraciones y deseos de servir. Afortunadamente ya le queda “poquito” tiempo.

Politemas, Tal Cual, 8 de agosto de 2012

La gestión de la Unidad

La elección del 7 de octubre será entre dos distintas opciones de entender y asumir los problemas de los venezolanos. Por un lado, la oferta del actual gobierno, caracterizada por el autoritarismo y la incompetencia, y por la contradicción con los principios y prácticas que conforman nuestra cultura democrática. Ya son bastante evidentes las consecuencias y peligros que traería para todos los venezolanos la prolongación del actual gobierno.

La otra opción que se ofrece es la constituida por la Unidad Democrática. Desde los comienzos de la Unidad ha sido una gran preocupación la ejecución de una gestión pública que esté centrada en los problemas de los ciudadanos y que sea capaz de tener un impacto positivo en su calidad de vida. Las muestras de que ello es posible se puedan apreciar en distintas dimensiones. No hay que esperar al próximo gobierno para saber que la Unidad ha cumplido con ese encargo.

La gestión de la Unidad se ha realizado en estados y municipios. Es conocida por los habitantes de esas entidades. Lo que es menos conocido es el balance de la gestión en su conjunto. Desde ese punto de vista se puede apreciar con más detalle los avances en la gestión pública que ha puesto en movimiento la Unidad. Y todo ello es especialmente relevante por la falta de disposición del gobierno nacional para entenderse con los gobiernos de estados y municipios, así como por las inmensas restricciones presupuestarias que se derivan del incumplimiento de lo pautado en la Constitución y las leyes.

La gestión de la Unidad en los estados Amazonas, Carabobo, Lara, Miranda, Nueva Esparta. Táchira, y Zulia, así como en la Alcaldía Metropolitana de Caracas, se ha caracterizado por colocar su acento especial en los problemas de la educación, salud, protección social, seguridad ciudadana, vivienda y empleo. Los planes de gobierno en esas entidades se han concentrado a su vez en políticas dirigidas a aumentar la cobertura y la calidad de los servicios en esas áreas. Como resultado, en promedio el 70% de toda la inversión se ha realizado en esas áreas, con especial énfasis en salud y educación.

Un aspecto central de las gestiones de la Unidad ha sido combinar los programas de fortalecimiento institucional con la creación de alianzas con universidades, organizaciones de la sociedad civil y sectores productivos. Todo eso se ha reflejado en la diversidad de programas que constituyen referencias para la gestión de la Unidad en el próximo período presidencial. De especial relevancia son las diversas opciones de participación comunitaria que han caracterizado estas gestiones. Todas estas fortalezas son demostraciones notorias de las capacidades de la Unidad Democrática para impulsar los cambios en la gestión pública que requieren los venezolanos.

Politemas, Tal Cual, 1 de agosto de 2012

Las tareas del Libro Rojo

La propuesta de gestión del candidato del gobierno para el período 2013-2019 responde a una visión y a una estrategia. No hay que llamarse a engaño. La primera fase de dicha visión y estrategia fue presentada en el Plan de Desarrollo del actual período constitucional. Con la constitución del PSUV y la aprobación de sus bases programáticas en abril de 2010 se establecen las llamadas tareas de la “revolución bolivariana”. Ellas están indicadas con claridad, con todas sus letras.

La tarea central es “desmontar el poder constituido al servicio de la burguesía y el imperialismo”. En su tradicional maniqueísmo, el liderazgo político representado por el PSUV anula de entrada cualquier visión alternativa. Se trata de justificar que todo el marco institucional del país, incluyendo el representado por la Constitución de 1999, está en manos contrarias. Y en consecuencia, hay que “desmontar”. Y luego se procederá a refundar un poder “radicalmente distinto”, que será popular y revolucionario.

Para que lo anterior sea posible, se debe construir una conciencia revolucionaria que supera la “alienación capitalista”. Esa conciencia es ética y profundamente contradictoria con el actual poder constituido. Y esa conciencia deberá fundamentarse en cuatro cambios claves.

El primero expresa que el trabajo dejará de ser una forma de explotación para ser liberador. Y la manera de hacerlo es que su producto esté al servicio de los otros trabajadores. El trabajo deja de ser un hecho individual para convertirse en un hecho colectivo. El segundo consiste en la conversión de la comunicación en hechos sociales, para impedir la “manipulación mediática”. Poco se dice, obviamente, de la manipulación en manos del Estado y se le disfraza como “comunicación inter-subjetiva”.

Si el trabajo se convierte en un hecho colectivo, y también la comunicación, es evidente la tercera clave. Se entiende como la “cooperación solidaria”. Esto es, que existe toda una institucionalidad dedicada a anular las visiones individuales para supeditarlas a unas supuestas formas de solidaridad. Para llegar a la cuarta clave. Todo eso se realiza en la vida comunal. La cual será la cédula fundamental de la nueva sociedad y del nuevo Estado Socialista. Al final, el resultado es muy evidente: se trata de ciudadanos despojados de su libertad laboral, de su libertad de información y comunicación, obligados en formas “cooperativas”, y organizados en comunas.

Como queda todo lo anterior relacionado con la actual Constitución, es algo que no recibe ningún tratamiento. No hay la menor molestia por reconocer que todo ello solo es posible en un cambio de las “reglas de juego” aprobadas en la Constitución de 1999. El programa presentado por Hugo Chávez sigue esa línea. El Libro Rojo está más allá de la Constitución.

Politemas, Tal Cual, 18 de julio de 2012

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Para acompañar a la gente

El reto político de los próximos tiempos es alcanzar una nueva mayoría en el país. Los resultados del 7 de octubre indican que a pesar de los avances realizados, queda todavía mucho por hacer. Esta nueva mayoría debe ser amplia e inclusiva. Todo lo contrario de la que ha gobernado en los últimos catorce años. Para que esta nueva mayoría sea diferente, debe estar basada en ideas y prácticas que sea plurales y respetuosas de la diversidad.

Para alcanzar esta nueva mayoría se requiere el concurso de los partidos políticos. No son las únicas instituciones llamadas a esta tarea, pero su contribución es esencial, especialmente por la forma como se vinculen con otros sectores de la sociedad. Nuestros partidos están funcionando en un ambiente de apoyo sustantivo a la democracia. Según la última encuesta Latinobarómetro disponible (2011), el 77% de los venezolanos expresa el apoyo a la democracia. El 71% de la población considera que sin partidos políticos no hay democracia. Este porcentaje es superior al que se presenta en Chile (60%), Brasil (43%), Costa Rica (64%). También Venezuela es uno de los países en los cuales un alto porcentaje de la población expresa simpatía por un partido político (58%). Esta cifra es el doble de la que se presenta en Brasil (28%), y muy superior a las de Chile (35%), y Costa Rica (39%).

A pesar de la indudable importancia de los partidos políticos para los cambios que se requieren, también son evidentes las limitaciones de muchas de sus prácticas. A medida que la política se hace más local, y no cabe duda de que cada día el contacto directo con las personas es fundamental para convencer, se aprecian las dificultades de los partidos para ese cometido. La organización en el terreno cotidiano no cuenta con los recursos humanos, los medios de transporte, los medios de comunicación, la formación que permita generar contenidos más adaptados, en fin, las prácticas directas que acompañen la vida cotidiana de las personas y las familias. Solo en este contacto directo y regular es posible promover ideas y cambios en la valoración de los ciudadanos. Acompañar significa en este caso estar cerca, no imponer, ni dirigir. Se trata de participar activamente en la manera como las personas enfrentan día a día las restricciones en los servicios, en sus trabajos, en el acceso a la educación, en la compra de bienes. Es a partir de ese acompañamiento que será posible encontrar las mejores formas de comunicar contenidos que a su vez generen cambios en las preferencias políticas.

Tal acompañamiento supone introducir cambios en las rutinas de formación, organización y militancia de nuestros partidos políticos. Supone vincularse con la sociedad en todos los niveles y promover mayores espacios de intercambio. Para acompañar a la gente se requieren transformaciones profundas. Lo mejor es comenzar ya.

Politemas, Tal Cual, 21 de noviembre de 2012

La vía "de facto"

El gobierno no escondió sus intenciones durante la campaña. Presentó un programa de gobierno que es a todas luces una completa violación de la Constitución de 1999. Lo cual no es ninguna sorpresa. Todo lo contrario, el actual gobierno se ha esmerado por no dejarle un hueso sano. Desde las violaciones a los derechos humanos, pasando por las restricciones a los derechos políticos (representación de las minorías, por decir algo), la aniquilación del Estado Federal Descentralizado (claro como el agua), hasta la pulverización de los derechos de propiedad. Es apenas una muestra.

Lo que tiene de excepcional el contenido del programa de gobierno presentado en la elección del pasado mes, es la completa indicación de que el curso escogido es construir un Estado al margen de la Constitución. Tal rumbo pretende fundamentarse en el triunfo electoral. Vale decir, la mayoría obtenida es suficiente argumento para justificar tales acciones. La mayoría es suficiente para acabar con el orden constitucional.

Por supuesto tal pretensión traduce una concepción profundamente anti-democrática, esto es, la mayoría tiene la potestad de anular a todos aquellos que opinen diferente. Es la tiranía de la mayoría. Sin mayor miramiento. Esa es justamente la práctica que se impuso en la aprobación del Plan de Gobierno 2007-2013 y en las Leyes Comunales en el año 2010, solo para citar unos pocos casos. Y es esa lógica la que se pone en marcha con el anuncio del “proceso constituyente”. Se intenta por la vía de los hechos, desviar la atención del asunto fundamental: poner en práctica lo que se anuncia en el programa de gobierno, y que se pretende convertir en Plan de la Nación 2013-2019, vulnera absolutamente a la Constitución de 1999.

Tal vulneración incluye las siguientes violaciones de la Constitución: anulación de los principios pluralistas al incorporar que solo el socialismo tiene cabida como orientación del Estado y la sociedad, así como la imposición de la propiedad social sobre la propiedad privada de los medios de producción; desaparición del derecho al sufragio directo porque solo los voceros electos por los Consejos Comunales podrían a los miembros del Consejo Ejecutivo de las Comunas; desaparición de las Gobernaciones y Alcaldías y sustitución por los Distritos Motores de Desarrollo; militarización de la vida civil; vigencia del Estado como único ente planificador, eliminación del trabajo asalariado y de las relaciones laborales protegidas, entre otros aspectos.

El objetivo del gobierno es hacer ver que todo lo anterior ha “surgido” de la expresión de los ciudadanos, a través de las actividades que se realicen hasta la fecha de la toma de posesión. Luego de ello se presentará el Plan de Gobierno en la Asamblea y será aprobado por la mayoría excluyente que hemos señalado. La vía “de facto”, pues.

Politemas, Tal Cual, 14 de noviembre de 2012

Votos defendidos

Si algo debemos lamentar los venezolanos en la realización de las elecciones, es el marcado desequilibrio en las conductas del CNE. Las consecuencias de las asimetrías de la representación en la Asamblea Nacional, producto del retiro de la oposición en las elecciones legislativas de 2005, se trasladaron a la composición de su directiva. Más que la selección de los mejores para desempeñarse como árbitros, se terminó decidiendo por criterios parcializados y opacos. Los efectos han sido notorios. Las diferencias en el tratamiento de los actores políticos participantes son más que evidentes. Todo ello empaña la relación de los electores con la institución encargada de velar por la pulcritud e imparcialidad del acto de votaciones.

Todo el clima anterior favorece la aparición de distorsiones en el ejercicio del voto. Una de las más llamativas es la cantidad de mesas en las cuales se presentan votaciones poco esperadas, aun en condiciones de alta polarización. Esto es, mesas en las cuales no aparecía ningún voto opositor.

En el año 2010 se constató que cerca de 20% de las mesas estaban en riesgo de que se presentaran estas “anormalidades”. La ausencia de testigos era el factor más influyente en esa situación. De hecho, en las últimas elecciones legislativas, poco más de dos años atrás, el 30% de las mesas no tenía testigos electorales por parte de la Unidad Democrática.

Esta fue la razón preponderante para que en la elección del pasado 7 de octubre se preparara un amplio operativo que garantizara que en todas las mesas estuvieran testigos de la Unidad Democrática. Se le llamó Defensa del Voto y significó un extraordinario esfuerzo organizativo, en condiciones de amplias restricciones de recursos.

Como resultado de esta decisión, la Unidad Democrática logró colocar testigos en el 99% de las mesas en el momento de su instalación. De acuerdo con evaluaciones realizadas por instancias independientes, como el Observatorio Electoral Venezolano, se contó con testigos en el 100% de las mesas para el momento del escrutinio. Y esa es la razón por la cual se logró obtener las actas de escrutinio que involucraron al 95% de los electores. Nunca antes se había tenido este desempeño. No se comprobó ninguna irregularidad o inconsistencia en la verificación de las actas.

La Unidad Democrática ofreció a los venezolanos que haría su mejor esfuerzo para defender su voto. Los resultados están a la vistas. Todo ello fue posible por la participación de grupos políticos, pero especialmente de los ciudadanos organizados. Se demostró que se podía realizar. Queda ahora mantener este esfuerzo en las próximas elecciones y promover que se cuente con una estructura permanente encargada de esta función. El resguardo del voto de cada venezolano es una tarea que nos compromete a todos.

Politemas, Tal Cual, 7 de noviembre de 2012

miércoles, 31 de octubre de 2012

Los resultados de la MUD

En menos de dos semanas los venezolanos acudiremos a las mesas electorales para una decisión trascendental. Se trata de seleccionar entre dos opciones totalmente contrapuestas: reelegir al gobierno incompetente y autoritario de los últimos catorce años, o iniciar una nueva etapa del país que promueva el progreso y bienestar de todos.

Llegar al 7 de octubre ha sido un largo proceso. La estrategia para enfrentar efectivamente al actual gobierno ha surgido del convencimiento de que la vía era el ejercicio del voto. Luego de la reforma constitucional de 2009, que aprobó la reelección indefinida, muchos pensaron que en Venezuela se había acabado las elecciones. Que las opciones para la sustitución del actual gobierno quedaban eliminadas.

En tales condiciones se empieza a tejer la vía posible, fundamentada sobre la vocación democrática de los venezolanos. Más de cincuenta años de ejercicio de libertades públicas han hecho su marca. La cultura política se ha hecho más democrática, justamente para enfrentar las prácticas autoritarias del actual gobierno. Los venezolanos no aceptan imposiciones ni excesos en el ejercicio del poder. A ello se suma la exigencia cada vez más notoria de que la respuesta debía ser de toda la sociedad, que la solución debe ser lograda por una alianza perdurable. El reclamo de unidad constituye el principal motor para los acuerdos en la sociedad.

En tales condiciones, la MUD presenta a los venezolanos una alternativa para construir una nueva mayoría política. Para ello se requería conformar una amplia alianza política. Que estableciera rutinas para el diálogo y los acuerdos. Y es así como se logran los consensos programáticos y estratégicos. También se logra presentar candidatos unitarios en todos los circuitos de las elecciones parlamentarias de 2010, lo cual facilita la derrota del gobierno en esa oportunidad. Y en todo el año 2011 se sientan las bases para el Gobierno de Unidad Nacional, expresadas en el acuerdo de gobernabilidad, y en los Lineamientos de acción para el período 2013-2019. Y como corolario, se establece que la decisión del abanderado presidencial y de los candidatos para gobernadores de estado y alcaldes se realizaría por elección primaria el pasado 12 de febrero.

La elección de Henrique Capriles como candidato presidencial y la extraordinaria campaña electoral que ha realizado se inscriben en ese proceso de sostenido desarrollo de la opción de la Unidad Democrática. Este proyecto de Unidad ha sido efectivo, ha cumplido con los venezolanos. Y está a pocos pasos de lograr un triunfo electoral que coloque a Henrique Capriles en la real posibilidad de conducir a Venezuela en una etapa de progreso y transformación. Todo ello demuestra que la disposición al diálogo y la visión estratégica son fundamentales para lograr acuerdos sostenibles. Es bueno tenerlo presente.

Politemas, Tal Cual, 26 de septiembre de 2012