viernes, 24 de julio de 2015

Lecciones de Perú

Desde 2003 voy como profesor invitado a la Universidad Nacional de Trujillo, en Perú. La última vez hace pocas semanas. He podido apreciar directamente las cosas sencillas que indican los grandes cambios que ha experimentado ese país. Por ejemplo, un servicio de taxi cuesta menos en moneda local (el Nuevo Sol) que hace cinco años. Lo mismo pasa con la comida o el alojamiento. Acostumbrado a la tasa inflación de Venezuela, estos detalles llaman mucho la atención. La razón es muy sencilla. En 2003 se necesitaban 3,5 Nuevos Soles para comprar un dólar. En julio de 2014 se requería una cantidad menor: 2,7 Nuevos Soles. Al contrario de lo que experimentamos en Venezuela, en Perú la moneda se ha revaluado. 

En 1990, último año del primer gobierno de Alan García, se llegó a la tasa máxima de hiperinflación: 7.400%. Esos días generan muy malos recuerdos, especialmente por las dificultades que había conseguir alimentos. En un solo día podía haber varios aumentos de precios. Para la población que nació después de ese año, bastan los comentarios de sus padres para imaginarse una época que no quieren que se repita.

Las cosas han cambiado mucho desde 1990. Al año siguiente la inflación descendió a 400%. Desde 1997 la tasa de inflación es de un solo dígito. A partir del año 2000, la economía ha crecido todos los años. En los años 2007 y 2008 la tasa de crecimiento se acercó al 10%. Por otra parte, una visita al sitio web del Banco Central de Reserva de Perú permite conocer la tasa de inflación hasta el mes de julio del año en curso. En ese contexto, el PIB per cápita se ha duplicado desde el año 2000.

Todos estos cambios no han sido casuales. Se deben a los acuerdos inteligentes que se han generado en el seno de la sociedad peruana. Para no regresar a los grandes desequilibrios de finales de los años ochenta. La continuidad de estas políticas ha abarcado gobiernos de diferentes enfoques ideológicos en los últimos 25 años. Todos estos avances no excluyen que en Perú existen problemas que resolver, como por ejemplo, una mayor reducción de la pobreza extrema (aunque hoy en día es menor que en Venezuela), o las limitaciones a la productividad en muchos sectores de la economía. Lo que se quiere significar es que la plataforma para enfrentar esos problemas, especialmente contar con acuerdos políticos y una economía ordenada, existe y es capaz de impulsar los cambios que se requieren.

El caso de Perú demuestra que las sociedades pueden encontrar salidas exitosas. Que el esfuerzo de consolidar el llamado Acuerdo Nacional, concretado a la salida de Fujimori, ha sido una tarea compartida y garante del permanente diálogo político. Hasta el punto que la menor posibilidad de que se altere el ritmo de crecimiento económico es respondida con intercambios y decisiones compartidas entre el gobierno y los sectores de la oposición. Lecciones que bien vale la pena aprender.

Politemas, Tal Cual, 10 de septiembre de 2014

No exportar es la política

No puede haber ninguna duda. Es el gobierno más perdido en la faz del planeta. Sin la menor idea de lo que hace. Esta vez armaron un alboroto porque “prohibieron” la exportación de bienes de consumo básico, entre ellos productos de higiene personal, de salud, útiles escolares, hierro, acero, papel y cartón. Tremenda genialidad. Resulta que los funcionarios del gobierno no se han percatado de que no se puede exportar aquello que no se produce. Porque todos esos rubros están con la producción en descenso, debido justamente a que la economía por completo está en el suelo. 

Pero eso, aunque grave, no es lo más crítico. Este es un gobierno que luego de ocho meses del año pareciera no haber captado el nudo del problema. La economía venezolana está en recesión. La propia CEPAL señaló hace pocas semanas que este año será la única economía de la Región que no crecerá. Eso significa que otra vez tendremos una caída de la inversión pública y privada, con el consiguiente deterioro que eso implica. Y el gobierno no dice nada de eso. Como si estuviera pasando en otra parte. Como si no fuera su responsabilidad que la economía no crezca de manera sostenible. 

Lo anterior es el problema del corto plazo. A ello hay que agregar el problema estructural. En este gobierno se ha aniquilado la exportación de bienes manufacturados. Lo único que se exporta es petróleo, es decir, es bueno recordarlo, un bien primario. Todo se ha hecho para reducir la capacidad productiva de bienes manufacturados, de manera que no se puede exportar bienes que no se producen. En otras palabras, la prohibición de exportación ha sido la política permanente. Venezuela ha perdido mercados, empresas, capacidad tecnológica, en fin, posibilidades de bienestar en estos quince años. Podría decirse que es el gobierno de mayor signo anti-exportador de bienes manufacturados en la historia del país.

Las cifras simplemente lo reflejan. En el año 2011 las exportaciones de bienes manufacturados de Venezuela representaban apenas el 2% de las exportaciones totales. En Costa Rica la proporción era 63%. En México 68%. En Guatemala 36%. No hay mucho más que agregar. En el contexto de América Latina, Venezuela es una demostración evidente de la disminución de la capacidad para crear valor. 

Y luego de todo eso, el gobierno tiene el cinismo de “prohibir” las exportaciones de bienes de consumo masivo. Cuando en realidad lo que está en operación es la más incompetente de las visiones sobre lo que debe ser Venezuela. Es la práctica impuesta por un sector político que no tiene las habilidades y la preparación para impulsar el rumbo del país. Son los efectos de la ignorancia en el manejo del Estado y los sinsabores que causan a los venezolanos. Es un gobierno perdido, que cada día que pasa se pierde más, incapaz de tomar las medidas para dejar de ser el bochorno nacional e internacional.

Politemas, Tal Cual, 3 de septiembre de 2014

El testimonio de Tal Cual

Comencé a escribir en estas páginas hace más de nueve años. Desde que conversé con Teodoro sobre esta posibilidad. Me indicó que hablara con Javier Conde para los detalles del caso. Lo cual hice. En aquella reunión acordamos el perfil de la columna. Siempre agradeceré a Javier sus sugerencias y énfasis. Los tengo presentes cada vez que la hago. Desde ese día “Tal Cual” ha sido para mi una comunidad, un espacio compartido con muchos compañeros. 

La propuesta de “Tal Cual” es franca, directa. Dirigida a colocar en la agenda pública contenidos cuyo objetivo es ampliar la democracia y poner los acentos en los problemas de los venezolanos. Una propuesta con esas características no puede sino generar el rechazo de aquellos que conciben la vida en extremos, que no pueden aceptar la diversidad y el pluralismo, que antes que disentir quieren sencillamente censurar los argumentos.

No es entonces extraño que “Tal Cual” haya generado la animadversión de un gobierno que quiere eliminar cualquier posibilidad de critica y confrontación. De allí que desde sus inicios “Tal Cual” ha recibido las directas agresiones del poder autoritario y excluyente que hoy tenemos en Venezuela. Estas agresiones se han expresado en múltiples formas, desde multas, hasta la persecución y hostigamiento judicial.

Es por ello que se ha llegado al extremo de penalizar la expresión de opiniones, así como adjudicar responsabilidades a directivos a los juicios emitidos en el periódico. Esa es la razón por la cual algunos de los directivos de “Tal Cual” ha sido sometidos a medidas judiciales a todas luces injustas. De allí que sea obligante expresar la solidaridad con todos ellos, y en particular, con Teodoro, Pancho Layrisse, y Manuel Puyana, apreciados amigos, conocidos y estimados en todo el país, quienes han participado con muchos otros en mantener y ampliar esta ventana de libertad de expresión que es “Tal Cual”.

En todos estos años ha crecido la convicción, en todos los que nos sentimos parte de este proyecto, de que opinar, criticar, cuestionar y aportar, son maneras de expresar el compromiso con los venezolanos. Es nuestra forma de expresar la solidaridad y comprensión por todos los padecimientos que se viven en el país. Cada edición de “Tal Cual” es justamente la expresión de un testimonio para servir a todos los venezolanos, independientemente de las agresiones que puedan provenir. 

Vaya el agradecimiento a todos los que hacen posible la publicación de “Tal Cual”. A las exigencias que tiene producir hoy en Venezuela, se une la devoción por contribuir con ideas, conceptos, propuestas, en la construcción de un país diferente, sin medios de comunicación perseguidos, con amplia libertad de expresión, con comunicadores que desarrollen abiertamente su profesión. Ese es el testimonio que “Tal Cual” quiere ofrecer a todos los venezolanos.

Politemas, Tal Cual, 27 de agosto de 2014

La adulteración de la Historia

Los gobiernos que promueven el pensamiento único requieren crear una historia diferente. Es por eso que buscan todas las formas para transmitir a la sociedad que se está en una nueva etapa. De allí que se aprueben nuevas constituciones, y por consiguiente se tenga que modificar la mayor cantidad de leyes que se pueda. También se acude al cambio de siglas de los organismos de la administración pública. Hasta el huso horario se modifica.

La justificación de estos cambios es sencilla: hay que “acostumbrar” a los ciudadanos para que acepten todos los mensajes que emanan del centro de poder. No importa mucho, piensan los gobernantes, que la sociedad haya tenido una gran experiencia democrática. Para los funcionarios se trata de persistir, y punto. Para esta tarea hay dos grandes factores a tomar en cuenta.

El primero es que el gobierno dure la mayor cantidad de tiempo. De esta manera los ciudadanos no tendrán otra que adaptarse. Y el otro factor es que al pasar el tiempo cada día serán menos los que recuerden lo que pasaba antes de que el gobierno llegara al poder. De manera que el tiempo, por cualquier de las razones anotadas, se convierte en el gran aliado de este tipo de gobiernos.

Tomemos un ejemplo. El actual gobierno ha puesto mucho esfuerzo en demostrar que la salud del país se divide en dos partes: antes y después de 1999. Y ha reiterado a través de todos sus canales de propaganda que la salud de los venezolanos nunca ha estado mejor que durante este largo gobierno. Eso es totalmente falso. En 1960 la tasa de mortalidad infantil de Venezuela era la segunda más baja de la Región. Solo era superada por la de Uruguay. En 1973 se mantenía el segundo lugar.

Para el año 2011 Venezuela se encontraba en el lugar número 7 de la mortalidad infantil en la Región, y por cierto, con un retroceso experimentado en estos quince años. De manera que no es verdad que el actual gobierno ha mejorado las condiciones de salud, en particular en el caso de la mortalidad infantil. Como tampoco es verdad que todo lo que sucedió antes de 1999 era desastroso. Los éxitos de Venezuela durante varias décadas se debieron justamente a lo que ahora prácticamente ha desaparecido: la institucionalidad para diseñar e implementar adecuadas política públicas.

La inmensa incompetencia que el gobierno muestra en todas las áreas es el principal factor para no creer las bondades que su propaganda difunde. El desempeño del gobierno ha sido muy pobre en muchas áreas. Pero ha contado con falta de seguimiento y de control, así como en el uso indiscriminado de los recursos para difundir adulteraciones de la historia. En realidad, ha sido un gobierno de ilusiones, especialmente reprochables cuando afectan la vida y la salud de todos los venezolanos. A la incompetencia han sumado el engaño y la distorsión de la Historia.

Politemas, Tal Cual, 30 de julio de 2014

La primera condición

Todo apunta a que este año no habrá crecimiento de la economía. Es lo que se respira en la calle con el clima de paralización del aparato productivo. Y es lo que analistas han indicado. La falta de crecimiento ha dejado de ser un problema económico para convertirse en un problema político, social. Para el gobierno el crecimiento no es ni siquiera un objetivo. Que tampoco lo sea para otros sectores es un serio problema de política pública.

La ausencia de crecimiento es el equivalente a que en las familias cada año disminuya el ingreso. Eso significa que hay menos acceso a los bienes disponibles. Pero también es un signo de que la capacidad productiva se reduce, que hay menos inversión, que se pierde infraestructura, recursos humanos, entre otros factores. Lo adecuado es que las economías crezcan. Todo lo demás, es decir, la posibilidad de asignar mejor los recursos, reducir las brechas en la distribución del ingreso, no se puede alcanzar si no hay crecimiento. Tan sencillo como eso. En consecuencia, crecer es prácticamente una condición sine qua non para el desarrollo.

Cuando analizamos la experiencia de crecimiento de la economía venezolana se puede entender mejor lo que sucede en la actualidad. Si tomamos las 15 economías más grandes de América Latina y el Caribe para el año 2013, y exploramos cuál ha sido el crecimiento que han tenido desde 1980, los resultados son desalentadores para Venezuela. En ese período de 34 años la economía venezolana es la que tuvo el menor porcentaje de crecimiento promedio anual (2%). Las economías de Chile, Panamá, República Dominicana han crecido cerca de 5% promedio en el período.

En el mismo período la economía venezolana ha decrecido en 11 de los 34 años. Es decir, uno de cada tres años ha sido de crecimiento negativo. En el mismo lapso la economía de Colombia ha decrecido un solo año (1999). Es decir, un año de decrecimiento por 33 de crecimiento. Las economías de Costa Rica, Panamá, Guatemala, Ecuador y República Dominicana han decrecido solo 3 años en todo el período. Un año de decrecimiento por cada 10 de crecimiento.

Y si tomamos en cuenta el crecimiento sostenido no podemos quedar peor. La economía de Guatemala ha crecido 28 (repetimos, 28) años seguidos (desde 1986 hasta 2013). La economía de Bolivia ha crecido 27 años seguidos (desde 1987). La de Costa Rica ha crecido hasta 26 años seguidos. La economía venezolana es la que tiene el período más corto de crecimiento sostenido, apenas cinco años, en dos oportunidades, entre 1984-1988, y 2004-2008.

No hay mucho más que decir. Sin crecimiento no es posible alcanzar lo demás. Esa es la razón por la cual la economía venezolana es la que menos ha aumentado el PIB per cápita de las economías más grandes de la Región. La falta de crecimiento sostenido es quizás la peor deficiencia que el actual gobierno ha llevado a máximos históricos. Los resultados están a la vista.

Politemas, Tal Cual, 23 de julio de 2014

Gobierno en la calle

Para un gobierno que vive de la propaganda, la solución es siempre muy sencilla. Dado un problema, se inventa una consigna, se difunde por la inmensa cantidad de medios de que dispone, se utilizan horas de cadena, y se repite hasta más no poder. Y entonces, creen los responsables en el gobierno, el problema se “soluciona”. Y se pasa a otro “problema”. Y listo, es el cuento de nunca acabar. 

Es así como se llega a la desdichada consigna de “gobierno de calle”. En la pretensión del gobierno está que los ciudadanos se impresionan cuando ven a los responsables de la gestión pública en la calle, en un acto por acá, dando órdenes por allá. Piensan los propagandistas oficiales, que así los ciudadanos se “convencen” de las bondades del gobierno. La gente preferiría ver menos a los funcionarios del gobierno, pero que su vida fuera mucho mejor por realizar una gestión más efectiva.

La verdad es que el gobierno más bien está “en la calle”. De la misma forma que coloquialmente se usa la expresión para denotar que algo está deteriorado, a la intemperie, descuidado, muy venido a menos. Eso es lo que tenemos, un gobierno en la calle. Un gobierno totalmente incompetente. Al pasar revista a su desempeño no queda otra conclusión.

El gobierno, que va para quince años, presenta un gestión pésima en materia de defensa de los Derechos Humanos y de las garantías del Estado de Derecho. La cantidad de violaciones a los DD.HH. realizadas en el primer semestre de este año podría sobrar para ese balance. Pero se extiende más allá, abarca desde las agresiones a los derechos de propiedad, hasta el intervencionismo más amplio en todas las facetas de la vida social. Con excepción de Colombia, que vive un conflicto armado, ahora muy circunscrito, no existe en América un gobierno con una peor gestión en materia de estabilidad política y preservación del Estado de Derecho.

Si tomamos el desempeño de la economía el panorama es similar. En la Región, con excepción de la economía de México, la nuestra fue la que menos creció en 2013. También está entre las que menos creció en el período 2000-2013. Y en el manejo de la inflación es la peor por donde se le mire. Es la economía con más inflación en América desde 2007, pero también es la que tiene el promedio de inflación más alto entre 2000-2013. Estos “records” son atribuibles exclusivamente a la gestión del actual gobierno. Que una economía no crezca como se requiere, y que tenga inflación, no tiene otro responsable que el gobierno.

Y en materia social, tampoco el gobierno pasa la prueba. Que se tenga a 3 millones de personas en situación de pobreza extrema, con todos los recursos recibidos en estos años, es una muestra muy evidente de la incompetencia del actual gobierno. Sin dudas, el actual gobierno debe ser el más incompetente en el mundo, especialmente si se compara con los recursos administrados. Es un gobierno en la calle. Totalmente.

Politemas, Tal Cual, 16 de julio de 2014

jueves, 23 de julio de 2015

Inflación récord

El gobierno sigue en su estrategia. La única que es posible dentro de su visión. Esto es, hay que ocultar la grave situación económica. En primer lugar, no reconoce la caída dramática en la actividad productiva, estimada por organismos internacionales como el FMI en 7% y por expertos nacionales en casi 10%. En segundo lugar, no mencionar para nada las cifras de inflación y escasez. Ya el BCV ni siquiera se inmuta en el hecho de que tiene todo el año 2015 sin informar sobre las cifras de inflación.

Si esa es la estrategia del gobierno, hay que insistir en darle dimensiones a la grave crisis que tiene el país. Tanto el liderazgo como todos los ciudadanos deben ponderar la brecha entre la situación actual y la que debería existir en una economía moderna. La expresión más contundente de esa crisis es la afectación del ingreso de las familias, la imposibilidad de mantener el consumo cuando los precios suben semana tras semana, sin poder ajustar los salarios a la misma velocidad, en una economía en recesión. Si a eso se le suma la escasez y el desabastecimiento, se pueden entender las penurias diarias de la población.

De acuerdo con los registros del FMI, Venezuela tiene la tasa de inflación más alta del mundo desde 2013. En cada uno de esos tres años la tasa de inflación de Venezuela ha sido superior a la del resto de los 188 países del mundo. Así de sencillo. De acuerdo con las estimaciones del FMI para este año (presentadas en abril), la tasa de inflación de Venezuela será el triple que la del país con la siguiente mayor tasa de inflación (Ucrania). Sin embargo, tal como van las cosas, es posible que termine siendo seis veces mayor.

Desde el año 2007 Venezuela tiene la tasa de inflación más alta de América. En cada uno de esos nueve años transcurridos. Y estos últimos años la brecha sigue aumentando. La tasa de inflación de 2015 puede ser diez veces superior a la de Argentina (país con la segunda tasa de inflación más alta). 

En el período del actual modelo de gobierno (1999-2015), el promedio de la tasa de inflación de Venezuela es el más alto de América (vale decir los 34 países de la Región). Ese promedio, de tener este año una tasa de inflación de 150%, sería 33%. En otras palabras, la tasa de inflación de Venezuela ha aumentado un promedio de 33% en cada uno de los años desde 1999 a 2015. 

Con todas estas evidencias, es explicable que el gobierno no quiera informar del tema. Lo más probable es que la información sea mucho peor. Venezuela en 2015 va a tener el año de mayor inflación en toda su historia. Y está también en el período de gobierno con la mayor inflación en toda su historia. Y es el único país con alta inflación en América en este momento. Dicho esto, hay que asumir que si el gobierno no ha visto esta situación, ya no la verá. Solo se puede solucionar un problema cuando se piensa que existe. De manera que no hay nada que esperar de este gobierno. Solo queda que el ciudadano, que vive en carne propia las consecuencias de la inflación, exprese democráticamente su rechazo al terrible fracaso de las políticas que han generado la economía de mayor inflación en el mundo.

Politemas, Tal Cual, 22 de julio de 2015

Hiperincompetencia

Todos los análisis señalan que la tasa de inflación de Venezuela en 2015 será la más alta en toda su historia. Se ha indicado que podría llegar cerca de 200%. Tales análisis aclaran que son estimaciones debido a la ausencia de información oficial. El BCV sencillamente ha decidido que no informa ni la tasa de inflación, ni la escasez, ni nada que se le parezca. La decisión política es dejar a toda la sociedad sin información, contraviniendo todas las disposiciones constitucionales y legales. 

La ironía del asunto es que se puede impedir la información, pero eso no significa que el malestar de la población se pueda ocultar. El aumento prácticamente diario de los precios es algo que forma parte de la vida de los venezolanos. Los precios están fuera de control. La destrucción de la capacidad productiva es un hecho. Como nunca los venezolanos se tienen que enfrentar con las penurias de una economía que no crece y tiene alta inflación.

Supongamos que fijamos un valor para una tasa de inflación a todas luces inconveniente. Digamos que es 100%. Eso significa que los precios de un año con respecto al año anterior se duplican. Se entiende que este es un criterio poco exigente, ya en el mundo la rutina son las tasas de inflación de un dígito. Pero asumamos que una tasa crítica de inflación es cuando alcanza el 100% señalado.

Tomemos los 32 países de América Latina y el Caribe. Examinemos las tasas de inflación de cada uno de ellos desde 1980 hasta el año en curso. Acudamos a los registros del Fondo Monetario Internacional. Si hacemos eso, encontraremos que desde 1995 ningún país de América Latina y el Caribe, ha tenido una tasa de inflación superior a 100%. En otras palabras, Venezuela en 2015 será el primer país de la Región en 20 años con una tasa de inflación superior a 100%. Lo cual sencillamente expresa que estamos confrontando un problema que todos, repetimos, todos los otros países de la Región no tienen.

De los países de la Región, 21 nunca han experimentado tasas de inflación superiores a 100% en los últimos 35 años. Algunos de ellos, como Brasil, Perú, Nicaragua, Bolivia tuvieron períodos de alta inflación, pero eso es historia pasada. Tiempos que ninguno de ellos quiere revivir.

Nosotros, lamentablemente, estamos experimentando ahora, una distorsión económica que es una rareza en la Región y en el mundo. Y el origen de esa distorsión comienza con la incompetencia de entender las causas de la inflación, y continúa con la continuación de políticas que no hacen sino agravarla. Siendo la peor incompetencia la de no asumir que se confronta un problema de la mayor seriedad. 

Las penurias de los venezolanos cuando ven aumentar los precios de manera reiterada, tienen su origen en las grandes incapacidades de la gestión económica. Sus resultados nos convierten en este momento en la economía más atrasada de la Región, y una de las más atrasadas del mundo. Hiperincompetencia en toda la extensión.

Politemas, Tal Cual, 15 de julio de 2015

Gobernar sin la menor idea

Supongamos que usted está interesado en conocer lo que pasa en la economía de algunos países de la Región. Y estima que visitar los sitios web de los bancos centrales de esos países sería un buen lugar para conseguir información. Comienza por Nicaragua, por ejemplo. En el Banco Central de Nicaragua encuentra la tasa de inflación del mes de abril (de este año, si, de este año). El valor es 0,2%. De manera que la tasa de inflación acumulada de enero a abril de 2015 es, imagínese, 1,06%. Repetimos, 1,06% de inflación en los primeros cuatro meses del año.

Sigamos ahora para el Banco Central de Ecuador. Allí se puede constatar que la tasa de inflación del mes de abril es mayor que la de Nicaragua. Si, la “bicoca” de 0,84%. De manera que en Ecuador cerraron los primeros cuatro meses del año con la “escandalosa” tasa de inflación de 2,4%. Ahora prosigamos hasta Bolivia. Allá nos espera la mayor sorpresa del “viaje”. Resulta que en Bolivia en el mes de marzo de este año los precios decrecieron 0,49%. Si, como lo lee, bajaron los precios en casi medio por ciento. Y también volvieron a bajar 0,43% en abril. Por ello en Bolivia la inflación acumulada hasta el mes de abril de este año es 0,38%. Baño de realidad también lo llaman.

Ya con estos datos es posible que se le hayan quitado las ganas de seguir viendo sitios web de los países de la Región. En estos tres países, con gobiernos muy “cercanos” al venezolano, se puede decir, con la prueba de las cifras, que la inflación no es ningún problema. Lo más probable es que en los tres países termine el año con tasas de inflación cercanas al 5%. Comparada con la tasa de inflación pronosticada para Venezuela (150 % según los entendidos), no hay muchos comentarios que hacer.

Después de todo lo anterior, y viendo el espectáculo de una economía en completa anarquía, vale preguntarse cuál es la percepción de los responsables del gobierno sobre esto. ¿Es que acaso piensan que la inflación no es un problema? ¿O es que asumen que lo que ocurre en Venezuela es algo completamente normal, aceptable? ¿O es que creen que los sectores privados de Nicaragua, Bolivia, y Ecuador decidieron vender a pérdida para “bajar” la inflación? Lo que demuestra el gobierno es que no hay la menor preocupación por el deterioro del poder adquisitivo de las familias venezolanas. 

Y en el caso de que algunos en el gobierno tengan alguna preocupación por el rumbo que están tomando las cosas, es poco probable que tengan las herramientas para comenzar por alguna parte. La información oficial sobre el estado de la economía no existe. La última cifra de crecimiento económico es de ocho meses atrás. No hay cifras de inflación desde diciembre del año pasado. Las cifras de pobreza de 2014 no se han presentado. Y pare de contar. 

Es por estas razones que el gobierno de Venezuela tiene la peor gestión pública en el planeta. En primer lugar, porque no tiene la capacidad para reconocer la magnitud de los problemas. En segundo lugar, porque no tiene la capacidad para manejar las políticas que se requieren. No tienen mapa, y si lo tuvieran, no lo sabrían leer. Es un gobierno perdido, sin ideas, sin recursos. Responsable de los sufrimientos de los venezolanos en su vida cotidiana.

Politemas, Tal Cual, 20 de mayo de 2015

La peor economía hasta 2020

El gobierno ya no encuentra como evadir el escenario económico que tiene Venezuela para los próximos años. Inventa viajes, visitas, y nada. Todos los centros de seguimiento de la economía internacional, sin embargo, tienen bastante clara la película. Y muchos de los que están en el gobierno también lo saben. Juegan a que no saben. Y los que deben tomar decisiones juegan a no decidir.

De acuerdo con las cifras del Fondo Monetario Internacional (FMI), Venezuela tiene el peor récord de crecimiento económico en América Latina desde 2009. En los siete años transcurridos (incluyendo el actual), la economía venezolana se ha reducido en promedio 0,65% cada año. Es decir, en 2015 el tamaño de nuestra economía será 5% menor al valor de 2009. Mientras eso ha pasado en nuestro país, Panamá ha crecido casi 8% promedio todos estos años. Otros países (Perú, República Dominicana) se acercan a una tasa de crecimiento promedio de 5%. 

En este año el pronóstico del FMI es una caída de 7%. Repetimos, 7%. La tercera más grande del mundo. Solo Guinea Ecuatorial y Sierra Leona tendrán caídas más grandes que la nuestra. Esta caída hay que sumarla a la caída del año pasado (4%). La causa fundamental de todo lo que pasa actualmente en el país, expresado en la escasez de productos, los altos precios, la caída en la inversión pública, radica en que tenemos una economía que no crece. Que no es capaz de generar valor, riqueza.

Estas son las consecuencias de haber optado por un modelo de desarrollo contrapuesto a la experiencia comparada. Los países que avanzan en el desarrollo, crean las condiciones para invertir, para que se generen nuevos negocios, para que el clima para fomentar las empresas sea el más amplio. Venezuela es un libro de texto de lo que no hay que hacer. Y la responsabilidad recae directamente en las políticas que se han implementado en este largo gobierno. Los resultados están a la vista, en cada situación de malestar que sufren los venezolanos.

Ahora bien, eso es hasta este año. Si observamos las previsiones del FMI hasta el año 2020 el panorama es todavía más crítico. En la perspectiva de que continúen estas desastrosas políticas, Venezuela tiene el peor escenario de crecimiento económico del mundo hasta el año 2020. El FMI pronostica que todos los años desde acá hasta el 2020 tendrán caída de la actividad económica. Quizás vale la pena escribir los años en los cuales la economía no crecería: 2014, 2015, 2016, 2017, 2018, 2019. Seis años seguidos. Tal situación, por demás desastrosa, afecta directamente los cimientos de nuestra sociedad. Los efectos son impredecibles. 

Al actual gobierno se le están acabando los motivos para distraer la atención. Tiene enfrente de sus narices la peor coyuntura económica de la historia del país. Ante ella, se nota un gobierno sin la visión y las competencias para afrontar la crisis. Especialmente porque ha sido su gestión la causa primaria del descalabro. De allí el imperativo de las transformaciones que deben producirse en el país. Ojalá que de todo esto quede la convicción de no es posible tener bienestar sin una economía que crezca todos los años al mayor ritmo posible.

Politemas, Tal Cual, 13 de mayo de 2015