Estados Unidos experimenta una franca tendencia autocrática desde 2024. Esa es quizás una de las conclusiones más relevantes del último informe anual del proyecto “Variedades de Democracia” (V-Dem) de la Universidad de Gotemburgo, Suecia, publicado la semana pasada con datos hasta el año 2025.
En el gráfico se muestran los valores del índice de Democracia Liberal (IDL) desde 1950 para cuatro países: Estados Unidos, Dinamarca (país del mundo con el valor más alto del IDL en 2025), Costa Rica (país de América Latina con el IDL más alto, y el séptimo del mundo), y Venezuela (una de las cinco autocracias de América Latina, con el segundo más bajo IDL de la región, y con el valor más bajo de IDL desde 1936). El IDL varía entre 0 y 1. Los países con IDL más bajos son autocracias, los países con IDL más altos corresponden a democracias plenas.
Estados Unidos: Índice de Democracia Liberal (IDL)
1950-2025
El IDL de EEUU disminuyó de 0,79 en 2024 a 0,57 en 2025. Esto significó una caída de 33 puestos en el orden decreciente de los países según el valor del IDL. Es un retroceso de dimensiones históricas en la calidad de la democracia de EEUU, de hecho, es el mayor desde 1789 (año de inicio de las mediciones disponibles del IDL en (V-Dem).
Se señala también en el informe del (V-Dem) que durante la administración Trump el nivel de la democracia de EEUU ha regresado al que tenía en 1965 (fecha propuesta como la transición a la verdadera democracia). Se considera que la velocidad de este desmantelamiento no tiene precedentes en la historia moderna, es mayor que las regresiones autocráticas de Hungría, Rusia, Turquía, India y Serbia producidas en los últimos 25 años.
Las manifestaciones más nítidas de esta evolución autocrática se expresan en: (1) la agresiva concentración de los poderes de la presidencia, (2) la reducción de la protección de los derechos civiles, (3) el nivel de libertad de expresión es el más bajo desde finales de la II Guerra Mundial, (4) la ofensiva del gobierno contra las organizaciones opuestas a su agenda, y (5) las amenazas a la integridad de las elecciones de mitad de período (a realizarse en noviembre de este año).
Las consecuencias de este agudo y sistemático deterioro de la democracia de EEUU se extienden más allá de las fronteras del país. Afectan las relaciones con todos los actores globales comprometidos con la democracia, y son bastante visibles ya en la diversidad de conflictos globales en los cuales la influencia de EEUU es determinante.
En Venezuela las consecuencias también son relevantes. En la actualidad el país no solo tiene una autocracia consolidada a través de los últimos 27 años, sino que ahora también tiene el control de EEUU con una tendencia autocrática. Es bastante obvio que la tarea de redemocratización del país se hace más compleja en este contexto. Razón por demás para los sectores democráticos del país diseñen y pongan en práctica una estrategia que consolide un frente común para enfrentar estas nocivas prácticas autocráticas.
Politemas, Tal Cual, 25 de marzo de 2026
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