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martes, 30 de diciembre de 2025

Lecciones de las transiciones democráticas en el siglo XXI

En lo que ha transcurrido del siglo XXI solo seis países han logrado transiciones democráticas exitosas. La base de datos del programa de investigación “Variedades de Democracia” (V-Dem), desarrollado desde hace varias décadas por la Universidad de Gotemburgo, Suecia, permite identificar la evolución de esos países con respecto al Índice de Democracia Liberal (IDL). Esta base de datos se encuentra disponible en el respectivo sitio web de V-Dem.

En las columnas de las últimas semanas se han analizado los rasgos más significativos de la transición democrática en estos seis países: Perú, Nepal, Gambia, Lesoto, Timor-Oriental, y Seychelles. En el siguiente gráfico se muestran las rutas de democratización de cada uno de ellos.

Países con transiciones democráticas exitosas en el siglo XXI
2000-2023
    Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

El examen de estas experiencias de transición democrática permite identificar cuatros factores críticos. Esto es, condiciones que tienden a aparecer con frecuencia como catalizadores de estos procesos. No significa que todas estas condiciones deben cumplirse, sino que la interacción entre ellas permite favorecer el paso a la democracia.

El primer factor crítico es la demanda creciente de la población en los países por superar las autocracias. Esto se expresa a través del clima de descontento general por los efectos en las condiciones políticas y en la situación de bienestar de la población. Este factor está presente en países de distintos continentes, culturas, contextos poblacionales y geográficos.

La canalización de estas demandas requiere la intervención de otros tres factores, a saber, (1) las alianzas políticas de los sectores opositores, (2) la existencia de una coyuntura institucional que promueva el inicio de los cambios, y (3) la acción concertada de actores internacionales.

Las alianzas políticas se pueden realizar entre partidos, como en el caso de Perú, o incluyendo sectores de la sociedad civil como en Nepal. Lo fundamental es que la consolidación de estas alianzas permite establecer objetivos comunes para el inicio y el sostenimiento de la transición. La cohesión y sostenibilidad de estas alianzas políticas determina la efectividad de la transición. De hecho, estos aliados en la oposición se convierten en los actores centrales para las tareas del nuevo gobierno.

El inicio de la transición está asociado con una coyuntura institucional que permita cristalizar la tendencia democratizadora. En Perú esta coyuntura fue la realización de elecciones que generaron una secuencia de eventos, facilitados por el control del Congreso por la oposición surgida de esos comicios. En el caso de Nepal fue la supresión del poder legislativo que ameritó la aparición de un vasto sector opositor organizado. En Timor-Oriental fue el respaldo de Naciones Unidas para la realización de un referéndum para decidir la independencia de Indonesia. En Gambia fue la realización de elecciones con el consiguiente desconocimiento de resultados, lo cual generó la confluencia de la reacción nacional con la presión internacional. En Lesoto y Seychelles los cambios en los sistemas electorales dieron paso al establecimiento de gobiernos de base democrática.

La dimensión internacional juega un rol de alta relevancia para favorecer las condiciones de democratización. En el caso de Perú fue la instalación de la Mesa de Diálogo con el patrocinio de la OEA. La alianza de la Comunidad Económica de África Occidental fue de especial influencia en el reconocimiento de los resultados electorales en Gambia, y la apertura democrática consiguiente. La relevancia estratégica de Seychelles como país de encuentro de múltiples intereses internacionales influyó en la búsqueda de reformas electorales que permitieran la renovación y apertura del marco político.

La articulación estratégica de estos cuatro factores (demandas democráticas, unidad de los sectores opositores, coyuntura institucional, y el apoyo internacional) puede aumentar las posibilidades de transición democrática. Sin embargo, las condiciones particulares de las autocracias, especialmente aquellas que alcanzan severos deterioros institucionales y de derechos humanos, pueden presentar restricciones significativas.

Queda bastante claro que alcanzar o restaurar la democracia es mucho más que actos declarativos o emociones, responde más bien a esfuerzos sistemáticos y estratégicos que requieren altas dosis de apertura, visión de conjunto, y habilidad para acordar e incluir. La experiencia global en lo que va del siglo XXI demuestra que llegar a la democracia es fundamentalmente una travesía de comprensión histórica, propósito de coincidir, capacidad para construir en conjunto, y una gran dosis de tesón.

Politemas, Tal Cual, 19 de diciembre de 2024

Lecciones de la transición democrática de Seychelles

Seychelles es en la actualidad, y desde 2015, la única democracia liberal de África. Entre los seis países que han logrado transiciones democráticas exitosas en lo que va del siglo XXI, Seychelles es el que tiene un mejor desempeño. Todo ello es más significativo si se considera que se ha logrado en poco más de una década.

Luego de la independencia del Reino Unido en 1976, Seychelles se convirtió en república. Sin embargo, en 1979 se inició un régimen de partido único socialista. En abril de 1991 se aprobó que este régimen de partido único sería indefinido. La presión internacional obligó al cambio hacia un sistema multipartidista.

En el gráfico se compara la evolución de Seychelles y Venezuela desde 1988, de acuerdo con el valor del Índice de Democracia Liberal (IDL), elaborado por el programa de investigación “Variedades de Democracia” (V-Dem), desarrollado desde hace varias décadas por la Universidad de Gotemburgo, Suecia. Los valores indicados para cada país están disponibles en el respectivo sitio web de V-Dem.

Seychelles y Venezuela: Índice de Democracia Liberal (IDL)
1988-2023
    Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

Los mayores avances en la democratización de Seychelles ocurrieron en 2011 a partir de las protestas del principal partido opositor por el incumplimiento de las promesas para reformar el sistema electoral. Como consecuencia, el partido opositor no participó en las elecciones parlamentarias, de manera que el partido oficial obtuvo 33 de las 34 curules de la Asamblea Nacional.

En vista de esta situación de impasse, la Comisión Electoral propuso la creación del Foro por la Reforma Electoral con representación de todos los partidos políticos registrados en el país. Los acuerdos entre la Comisión Electoral y el Foro por la Reforma Electoral fueron adoptados por la Asamblea Nacional a través de la aprobación de una nueva ley electoral a finales de 2014. Esta ley fue promulgada en mayo de 2015.

La nueva ley electoral introdujo cambios sustantivos como la posibilidad del registro anual de votantes, mayor transparencia en el proceso del registro electoral, y la opción del voto para los ciudadanos en el extranjero. Con estas nuevas provisiones, se realizó la elección presidencial de 2015, la más competitiva en la historia del país. El presidente fue reelecto para un tercer término por solo 193 votos de diferencia con respecto al candidato opositor. En la siguiente elección presidencial (2020) se produjo el primer traspaso de poder al partido opositor desde la independencia del país (1976).

La experiencia de democratización de Seychelles demuestra, en primer lugar, la importancia del rol internacional para influir en los cambios nacionales. En el caso de Seychelles este rol es potenciado por las dimensiones del país (el de menor población en África, cerca de 100.000 habitantes), y sus múltiples conexiones internacionales.

El segundo factor de relevancia es la posibilidad de dirimir los cambios electorales en una instancia independiente como lo fue el Foro por la Reforma Electoral con representación de todos los partidos políticos. Y. especialmente, que los acuerdos alcanzados se pudieran concretar en la nueva legislación. Nuevamente, la combinación adecuada de factores internacionales y nacionales, como se ilustra en el caso de Seychelles, puede confluir en procesos exitosos de transición democrática.

Politemas, Tal Cual, 11 de diciembre de 2024

Lecciones de la transición democrática de Timor Oriental

En las postrimerías del siglo XX, el 30 de agosto de 1999, los ciudadanos de Timor Oriental votaron a favor de la independencia de Indonesia. Con esa decisión se ratificaba la expresada en 1975 sobre la independencia esa vez de Portugal. Lo que había ocurrido era que, al declararse la independencia de Portugal, Timor Oriental fue ocupado por Indonesia iniciando un período de casi 25 años de dominación y represión.

El referéndum de agosto de 1999 respondía a la directa participación de Naciones Unidas para restaurar la voluntad de independencia de los ciudadanos de Timor Oriental. El 78% de la población del país votó a favor de la separación de Indonesia. Sin embargo, la salida del país invasor fue acompañada por destrozos inmensos realizadas por las tropas de ocupación a manera de represalia. Como resultado, el país sufrió una gran devastación que condicionaba significativamente su institucionalidad.

A partir de la retirada de Indonesia, comienza un sistemático proceso de democratización en Timor Oriental, hasta el punto de que es considerado uno de los seis países que han logrado transiciones democráticas exitosas en lo que va del siglo XXI. En la actualidad es también una de las democracias de mejor desempeño en el Este de Asia y el Pacífico (solo superada por Japón, Corea del Sur, Taiwán, y Vanuatu).

En el gráfico se compara la evolución de Timor Oriental y Venezuela desde 1988, de acuerdo con el valor del Índice de Democracia Liberal (IDL), elaborado por el programa de investigación “Variedades de Democracia” (V-Dem), desarrollado desde hace varias décadas por la Universidad de Gotemburgo, Suecia. Los valores indicados para cada país están disponibles en el respectivo sitio web de V-Dem.

Timor Oriental y Venezuela: Índice de Democracia Liberal (IDL)
1988-2023
    Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

En el reporte del año 2020 sobre Timor Oriental elaborado por el Índice de Transformación de la Fundación Bertelsmann se describen los sucesos más relevantes que marcaron la evolución democratizadora del país. Este reporte es el primero elaborado por esta organización sobre Timor Oriental.

Desde agosto de 1999 hasta mayo de 2002, Timor Oriental estuvo bajo un gobierno interino administrado por las Naciones Unidas. En este período se apoyó el proceso de reconstrucción, así como la elección de una Asamblea Constituyente que tuvo el mandato de elaborar la primera constitución del país. En esta constitución se estableció el sistema semi-presidencial de gobierno, con un presidente y parlamento electos en votación universal. El parlamento elige al primer ministro. La primera elección presidencial se realizó en abril de 2002. Desde esa fecha se han sucedido elecciones de manera ininterrumpida con la conformación de diferentes coaliciones de gobierno.

La experiencia del establecimiento de la democracia en Timor Oriental ilustra tres factores relevantes en estos procesos. El primero de ellos es la complejidad institucional que significa superar la ocupación por parte de otro país y el consiguiente trauma político y social que significó este período para la población.

El segundo factor es justamente el esfuerzo de institucionalización que debe realizarse para crear las condiciones democráticas. En el caso de Timor Oriental el apoyo de las agencias de Naciones Unidas y la cooperación internacional fueron determinantes para garantizar los pasos democratizadores. El tercer factor corresponde a la confluencia favorable de las prácticas democráticas globales con las tradiciones propias del país. Es otra forma de evidenciar la importancia de la interacción entre el ámbito internacional y las condiciones particulares de los países para favorecer el desarrollo de las democracias.

Politemas, Tal Cual, 5 de diciembre de 2025

Lecciones de la transición democrática de Lesoto

La transición democrática de Lesoto se produjo en 2002, después de 36 años de la declaración de independencia de la corona británica. Este país africano, ubicado dentro del territorio de Sudáfrica, se convirtió en uno de los seis países que han logrado transiciones democráticas exitosas en lo que va del siglo XXI. En la actualidad es también una de las democracias de mejor desempeño en África.

En el gráfico se compara la evolución de Lesoto y Venezuela desde 1988, de acuerdo con el valor del Índice de Democracia Liberal (IDL), elaborado por el programa de investigación “Variedades de Democracia” (V-Dem), desarrollado desde hace varias décadas por la Universidad de Gotemburgo, Suecia. Los valores indicados para cada país están disponibles en el respectivo sitio web de V-Dem.

Lesoto y Venezuela: Índice de Democracia Liberal (IDL)
1988-2023
     Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

En el reporte del año 2010 sobre Lesoto elaborado por el Índice de Transformación de la Fundación Bertelsmann se describen los sucesos más relevantes que marcaron la evolución democratizadora en el marco de una monarquía parlamentaria.

Debido a la insistencia de países donantes, Lesoto realizó elecciones democráticas en 1993. En el período inmediatamente posterior a la independencia se había sucedido una larga autocracia. Esta presión externa coincide con el debilitamiento de la oligarquía dominante, a partir de lo cual fue suprimida la prohibición de actividades políticas. Sin embargo, los resultados de las elecciones de 1993 generaron un gobierno monopartidista. Entre 1994 y 1998 se desarrolló un período de grandes tensiones entre la monarquía y el sector militar.

Las elecciones de 1998, en las cuales se produjo la división del partido gobernante, originaron protestas de la oposición por el resultado electoral. Este clima de rechazo a los resultados se expresó a través de generalizadas demostraciones de violencia. A raíz de esto, contingentes militares de la Comunidad para el Desarrollo del Sur de África (CDSA), compuesta principalmente por tropas de Sudáfrica y Bostwana, fueron desplazadas a Lesoto por invitación del gobierno. Sin embargo, el acuerdo sobre una Autoridad Política interina de composición multi-partidista permitió la aprobación de un nuevo sistema electoral de representación proporcional, el cual fue utilizado en las elecciones de 2002 de manera pacífica, libre y justa. Aunque los resultados fueron disputados, las diferencias fueron resueltas con la mediación efectiva de la CDSA. Como continuación de la democratización, en 2005 se celebraron las primeras elecciones libres e imparciales para gobiernos locales.

La experiencia de Lesoto demuestra la combinación entre el desgaste de una autocracia y los acuerdos de sectores pro-democráticos a través del establecimiento de un nuevo sistema electoral. En otras palabras, las elecciones, luego de realizados los acuerdos políticos, pueden permitir la ratificación del rumbo democrático. En este caso también se evidencia la importancia de los acuerdos políticos nacionales en un contexto internacional de obvia preocupación e interés. Nuevamente la dualidad de factores nacionales e internacionales se expresó como coadyuvante de la transición democrática.

Politemas, Tal Cual, 28 de noviembre de 2024

Lecciones de la transición democrática de Gambia

Luego de más de dos décadas de autocracia, Gambia inició una nueva etapa de democracia en 2017. El país africano se convirtió en uno de los seis países que han logrado transiciones democráticas exitosas en lo que va del siglo XXI. En la actualidad es una de las democracias de mejor desempeño en África.

En el gráfico se compara la trayectoria de Gambia y Venezuela desde 1988, de acuerdo con el valor del Índice de Democracia Liberal (IDL), elaborado por el programa de investigación “Variedades de Democracia” (V-Dem), desarrollado desde hace varias décadas por la Universidad de Gotemburgo, Suecia. Los valores indicados para cada país están disponibles en el respectivo sitio web de V-Dem.

Gambia y Venezuela: Índice de Democracia Liberal (IDL)
1988-2023
Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

En el reporte del año 2020 sobre Gambia elaborado por el Índice de Transformación de la Fundación Bertelsmann se describen los sucesos más relevantes que marcaron la evolución democratizadora.

En 1965 Gambia deja de ser colonia británica. En 1994 se produce un golpe de Estado que inicia una tapa autoritaria liderada por Yahya Jammeh. En este período se realizan elecciones que no eran consideradas ni libres ni justas. Esta autocracia se caracterizó por una corrupción generalizada y masivas violaciones de los derechos humanos, incluyendo torturas y asesinatos extrajudiciales. Durante gran parte de este período la oposición al gobierno estaba dividida entre varios partidos políticos.

En las elecciones celebradas en 2016, la oposición formó una alianza bajo el liderazgo de Adama Barrow. De manera sorpresiva la elección fue favorable a Barrow. El triunfo del candidato opositor fue reconocido inicialmente por Jammed, aunque una semana más tarde cambió de opinión. Esta situación ocasionó que el candidato ganador y sus aliados tuvieran que marcharse al exilio en Senegal. Después de las amenazas de intervención por parte de la Comunidad Económica de África Occidental, el gobierno de Jammed abandonó el país y se procedió a la transferencia del poder a Barrow.

El nuevo gobierno debió concentrarse en un programa de transición con apoyo internacional. Se estableció la Comisión de Verdad, Reconciliación y Reparaciones, se reformó el sector de seguridad, y se modificaron las leyes opresivas de la autocracia. En años recientes, la ruptura de la coalición que produjo la transición, y el clima de polarización política consiguiente, han despertado preocupaciones por la capacidad del país para profundizar la experiencia de democratización.

Al igual que en el caso de la transición democrática de Perú, la experiencia de Gambia evidencia la importancia de dos factores: (1) la coincidencia de los actores de la oposición sobre los objetivos del cambio político, y (2) el apoyo de la comunidad internacional para la vigencia de la democracia. La sincronía de ambos factores es, sin dudas, un requisito fundamental para la sustitución de las autocracias.

Politemas, Tal Cual, 21 de noviembre de 2024

Lecciones de la transición democrática de Nepal

Nepal es uno de los seis países que han logrado transiciones democráticas exitosas en lo que va del siglo XXI. Este proceso de transición se inició en la última década del siglo pasado, pero es desde el año 2014 que ha logrado mayor estabilidad y profundidad.

En el gráfico se compara la trayectoria de Nepal y Venezuela desde 1988, de acuerdo con el valor del Índice de Democracia Liberal (IDL), elaborado por el programa de investigación “Variedades de Democracia” (V-Dem), desarrollado desde hace varias décadas por la Universidad de Gotemburgo, Suecia. Los valores indicados para cada país están disponibles en el respectivo sitio web de V-Dem.

Nepal y Venezuela: Índice de Democracia Liberal (IDL)
1988-2023
Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

Puede apreciarse en el gráfico que, así como la democracia se puede deteriorar en períodos relativamente cortos (Venezuela entre 1999 y 2000), otros países como Nepal requieren procesos largos y complejos para avanzar en el camino de la democratización. En el último reporte sobre Nepal elaborado por el Índice de Transformación de la Fundación Bertelsmann se destacan los rasgos más significativos de la democratización de Nepal.

Según se señala en este reporte, hasta 1990 Nepal era una monarquía autocrática. En ese año un amplio movimiento democrático originó la constitución de una monarquía parlamentaria con múltiples partidos políticos. Sin embargo, esta primera transición no pudo consolidar una democracia liberal efectiva. El auge de una rebelión de inspiración maoísta, con apoyo en la población rural, trajo como consecuencia una guerra civil y el consiguiente deterioro democrático.

Este período de declinación se extendió hasta 2006 cuando, en respuesta al golpe del rey Gyanendra, una alianza de siete partidos políticos, la insurgencia maoísta, y la sociedad civil, obligaron al rey a restaurar el parlamento. Este nuevo gobierno estableció el acuerdo de paz con la insurgencia maoísta, y procedió a aprobar una constitución interina en 2007. En las elecciones del año 2008 se abolió la monarquía y se estableció la república federal.

En la década siguiente las tensiones entre los partidos políticos nepaleses impidieron los acuerdos fundamentales para el funcionamiento efectivo de la democracia. Para ello se requería la aprobación de una nueva constitución. Ninguno de los tres gobiernos de ese período pudo concertar esa nueva constitución. Por ello el Índice de Democracia Liberal (IDL) retrocedió de manera muy evidente.

En 2014 se constituyó una nueva Asamblea Constituyente que tampoco tuvo éxito en aprobar la constitución. Sin embargo, dos severos terremotos que afectaron Nepal en 2015 fueron motivadores del ambiente político necesario para acordar la nueva constitución. Desde ese año, una combinación de coaliciones políticas funcionales y elecciones en distintos niveles de gobierno, han condicionado una mayor estabilidad de la democracia en Nepal.

Dos lecciones al menos pueden distinguirse en la experiencia de la transición democrática de Nepal. La primera de ellas es lo fundamental de contar con acuerdos políticos que involucren amplios espacios del espectro ideológico, como es el caso de la coincidencia de partidos comunistas de diferentes orígenes, y otros partidos de tendencia social demócrata y de centro.

La otra lección es la importancia que tiene cuidar la democracia como también señala el expresidente de Chile Ricardo Lagos. Las involuciones de la democracia nepalesa entre 2000 y 2005, y luego entre 2010 y 2013, son evidencias de que la falta de acuerdos sustantivos puede ocasionar retrocesos que lleva tiempo recuperar. La experiencia de Venezuela también es altamente demostrativa en este aspecto. De manera que no es suficiente alcanzar un estadio adecuado de democracia, lo crucial es mantener con efectividad la tendencia democratizadora.

Politemas, Tal Cual, 13 de noviembre de 2024

Valentín Paniagua en el quehacer de la transición de Perú


El 22 de noviembre de 2000, Valentín Paniagua, en su condición de presidente del Congreso de Perú, asumía como presidente constitucional de la República luego de aprobarse la moción de vacancia contra Alberto Fujimori por incapacidad moral. Valentín Paniagua iniciaba ese día un gobierno de poco más de ocho meses que significó la transición a la democracia en Perú, una de las seis transiciones exitosas en lo que va del siglo XXI.

En sus palabras iniciales como presidente, Paniagua señaló que ese día se abría en Perú “un nuevo quehacer”. De esa forma quería expresar las inmensas posibilidades para la sociedad en el inicio de una nueva etapa democrática. Es muy probable que Paniagua no hubiera imaginado por un instante ese momento cuando apenas en el mes de abril de ese año había sido candidato a primer vice-presidente acompañando la candidatura presidencial de Víctor García Belaúnde, obteniendo menos del 0,5% de los votos.

Lo que si resultó favorable para la transición fue que Paniagua fue electo congresista en esas elecciones de abril de 2000. Era uno de los tres congresistas de la bancada de su partido Acción Popular. Esas elecciones fueron marcadas por las irregularidades denunciadas en el cómputo de los candidatos presidenciales. Sin embargo, en la elección de congresistas el partido oficialista de Fujimori, Perú 2000, perdió la mayoría, abriendo la posibilidad de que se produjeran los acuerdos políticos que terminaron con la elección de Paniagua como presidente del Congreso, y, por ende, en tercer lugar para la sucesión presidencial.

Las irregularidades cometidas en la elección presidencial motivaron al establecimiento de una Mesa de Diálogo coordinada por la OEA, lo cual permitió una plataforma de intercambio entre los actores políticos. De esta manera, los escándalos sucedidos después de la toma de posesión de Fujimori en el mes de julio generaron una situación de inestabilidad del gobierno que culminó con su renuncia el 19 de noviembre de 2000.

Vistas estas dos circunstancias, la Mesa de Diálogo y la mayoría de la oposición en Congreso, la transición de Perú pudo contar con dos espacios institucionales en los cuales se fraguaron los acuerdos políticos que permitieron configurar una alternativa rápida ante la salida de Fujimori. Se debe tener presente que la elección de Paniagua como presidente del Congreso ocurrió tres días antes de la renuncia de Fujimori. Es bastante obvio que la conformación de una nueva mayoría parlamentaria contraria de manera frontal a Fujimori, liderada por Paniagua, era suficiente aviso de que las cosas ya habían cambiado sustancialmente. Sin posibilidad de éxito para superar esta situación, Fujimori optó por la renuncia.

La transición de Perú ilustra la gran importancia de los espacios de acuerdo, uno en el ámbito internacional y otro en el contexto nacional, que fueron catalizadores de las alternativas de gobierno para sustituir la autocracia. En aquellos casos en que estos espacios de acuerdo no existan o que tengan poca incidencia práctica, las perspectivas de transición pueden tener mayores dificultades para ser exitosas.

Politemas, Tal Cual, 6 de noviembre de 2024

Transiciones democráticas en el siglo XXI

El tránsito de autocracia a democracia, también denominado “transición democrática”, es quizás la tarea más compleja que puede acometer una sociedad. Las circunstancias y factores que condicionan la efectividad de ese tránsito son tan variables como es la pluralidad de países y culturas. Sin embargo, la existencia de factores comunes, especialmente en los logros en la evolución democrática, facilitan la identificación de lecciones aprendidas, de notable relevancia para los países que son autocracias en la actualidad.

La base de datos del programa de investigación “Variedades de Democracia” (V-Dem), desarrollado desde hace varias décadas por la Universidad de Gotemburgo, Suecia, permite identificar los países que han realizado el tránsito de autocracias a democracias en los casi 25 años transcurridos del siglo XXI. Esta base de datos se encuentra disponible en el respectivo sitio web de V-Dem.

Para seleccionar estos países se tomó en cuenta el valor del Índice de Democracia Liberal (IDL) elaborado por V-Dem. El IDL incluye los siguientes factores: libertad de expresión, libertad de asociación, elecciones transparentes, elección de gobernantes, la igualdad ante la ley, los contrapesos judiciales al poder ejecutivo, y los contrapesos legislativos al poder ejecutivo. El IDL varía entre 0 y 1. Las autocracias tienen valores cercanos a 0, mientras que las democracias plenas tienen valores cercanos a 1. El último valor disponible del IDL en V-Dem corresponde al año 2023.

Se consideró como autocracias aquellos países que en el año 2000 tuvieran un IDL menor o igual a 0,3. De este conjunto de países se seleccionaron a su vez dos grupos. El primer grupo está formado por países en los cuales el IDL alcanzó el valor de 0,5 en algún momento del período 2000-2003, y se mantuvo en ese valor hasta el año 2023. Este grupo corresponde a transiciones exitosas. El segundo grupo se compone por los países que alcanzaron el valor de 0,5 del IDL en algún momento del período, pero que para el año 2023 tienen un valor menor a 0,5. Este segundo grupo corresponde a transiciones incompletas.

En el gráfico se muestran los países con transiciones democráticas exitosas en el período transcurrido desde el año 2000. Estos países son: Lesotho, Seychelles, y Gambia en África, Perú en América del Sur, y Nepal y Timor-Leste en Asia. Los países con transiciones incompletas en el período son: Liberia y Túnez en África, Kosovo, Serbia, y Georgia en el Sudeste de Europa, Armenia en Asia Occidental, y Bhutan en el Sudeste Asiático.

Países con transiciones democráticas exitosas en el siglo XXI
2000-2023
Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

El análisis de las particularidades de las transiciones exitosas e incompletas en el período transcurrido del siglo XXI puede ofrecer lecciones para las circunstancias específicas de otros países, así como para identificar posibilidades de mejoras en la calidad de estas democracias. Siendo que en América Latina ha aumentado el número de autocracias desde el año 2000 (de dos a cinco países en la actualidad: Cuba, Haití, El Salvador, Venezuela, y Nicaragua), estas lecciones pueden ser de especial utilidad.

Politemas, Tal Cual, 24 de octubre de 2024