martes, 30 de diciembre de 2025

El día que Puntofijo se convirtió en políticas públicas

El 13 de febrero de 1959 ha debido ser uno de los días más importantes en la vida política de Rómulo Betancourt. Ese día Betancourt culmina un ciclo de poco más de 30 años, desde los sucesos de la Semana del Estudiante de 1928. Era el día en que asumía la Presidencia de la República de Venezuela como lo había deseado siempre, a través del voto directo, universal y secreto de los venezolanos.

Betancourt reconoce al principio de su discurso de toma de posesión el sentimiento que le embarga. Dice: “he sentido muy dentro de mí mismo la trascendencia de este acto”. El viaje ha sido largo, intenso, muchas veces accidentado. Ha debido recordar aquel acto en el Nuevo Circo, el 13 de septiembre de 1941, cuando se anuncia a la vida pública la fundación de Acción Democrática, y a él le correspondió dar el discurso sobre las tesis económicas del partido.

Ese discurso programático de Betancourt en 1941 es probablemente el más relevante en la historia de la democracia venezolana. Insuperado hasta el día de hoy. Betancourt presentó su visión del país para los siguientes 50 años. Dibujó con precisión las grandes dimensiones de la tarea que debía emprender Acción Democrática.

También ha debido recordar el 15 de febrero de 1948 cuando le había transferido el poder ejecutivo a Rómulo Gallegos, primer presidente electo por el voto directo, universal y secreto de los venezolanos. En ese momento Betancourt no había cumplido 40 años. En la Alocución de Año Nuevo de 1947, Betancourt había expresado: “no hemos negado nunca que las vías de la asonada no son las que deba trajinar una nación civilizada para sustituir por otros a los equipos humanos que la gobiernan”. Es obvio que Betancourt tenía en mente llegar nuevamente a la presidencia, no por la asonada sino esta vez por elecciones. La Constitución de 1947 le permitía aspirar a la presidencia en 1952. Es muy posible que lo estuviera considerando.

El golpe de Estado del 24 de noviembre de 1948 cambió los planes de todos los actores. La primera democracia del país había fracasado. Ese fracaso se hubiera podido evitar. La clausura de la democracia ocasionó la desaparición de las libertades públicas, la clandestinidad de la vida política, y el exilio de muchos líderes, entre ellos Betancourt.

El fracaso de la democracia ocupó la reflexión de Betancourt durante los diez años de dictadura. El mismo día de su regreso a Venezuela después del exilio, el 9 de febrero de 1958, expresó: “nos hemos convencido todos de que el canibalismo político, la encendida pugnacidad en la lucha política, le barre el camino a la barbarie para que irrumpa y se apodere de la política”. En agosto de 1958 calificó al trienio 1945-1948 como “guerra civil incruenta”.

Es en este contexto que Betancourt aprovecha su discurso de toma de posesión del 13 de febrero de 1959 para proponer el patrón sobre el cual debería transcurrir la nueva posibilidad de democracia de Venezuela. Destaca que el país ha decidido superar la dictadura por medio de los “caminos pacíficos de la ley democrática”. Esto es, a través del ejercicio del voto en las elecciones del 7 de diciembre de 1958, la fórmula que ya en 1947 enfatizaba Betancourt.

Si las elecciones eran la primera condición, se requería una segunda condición: un programa político común. Que debía ser lo más amplio posible, a diferencia del programa del 18 de octubre de 1945, compartido solamente por el Ejército y AD.

Por ello Betancourt pasa a explicar con detalle las manifestaciones de acuerdo que se dieron en Venezuela en el año 1958. Señala, en primer lugar, la “tregua interpartidista” y el “pacto de unidad nacional” sellado por los venezolanos para “preservar la libertad recién recobrada”. Luego indica las “fórmulas de avenimiento” entre patronos y obreros, la sincronización del paso entre “la Federación de Cámaras y el Comité Sindical Unificado”, la suscripción del pacto de los gremios de profesionales “para no prestar sus servicios a un régimen de usurpación”, el estudiantado de las universidades, y las Fuerzas Armadas.

Luego de esta enumeración de actores y acuerdos, Betancourt describe el acuerdo entre los partidos AD, Copei y URD, conocido en la historia como Pacto de Puntofijo. Señala Betancourt que el Pacto es un “esfuerzo coordinado para ofrecer a la Nación soluciones a sus problemas básicos, políticos, económicos, y sociales”, con “compromisos concretos con la Nación”. Critica el “no disimulado escepticismo”, observado dentro y fuera del país, sobre este “compromiso acordado entre colectividades partidistas con programas propios y diferenciados”.

Para que no quedara duda de la relevancia del Pacto, Betancourt destaca que los partidos se comprometieron a “darle al debate electoral un sostenido y elevado tono principista, popularizar un programa común de gobierno y a que se gobernase luego dentro de un régimen de coalición”. Nótese que Betancourt dice “programa común” y no “programa mínimo” como se había dado a conocer. Esta fue la forma enfática que encontró Betancourt para asumir el Pacto. Su gestión se fundamentaría en el “programa común” y en un gobierno de “coalición”. Que no quedara ninguna duda.

Acto seguido Betancourt señaló, quizás para enfrentar la incredulidad de muchos, que “faltaba la prueba de fuego”, esto era: la estructuración del nuevo gobierno. Señala que “los suspicaces pensaban que, en ejercicio sin trabas de la facultad constitucional que me asiste de escoger libremente al Gabinete Ejecutivo, integraría éste con olvido de los compromisos contraídos con URD y con Copei”.

Quizás mucho pensaron o quisieron que Betancourt, amparado en la alta votación que había obtenido, con una participación de 93% de electores, y amplia mayoría en ambas cámaras, se decidiera por no cumplir el Pacto. La posición de Betancourt fue taxativa: asumiría el Pacto y el programa común de gobierno. Para que no quedaran dudas expresó: “fracasaron los cálculos alarmistas de los descreídos”. Inmediatamente indica que ha alcanzado un acuerdo “para la integración de un gobierno de ancha base nacional, donde tienen los partidos adecuada representación, así como los sectores de la producción sin ubicación partidista y los grupos técnicos”.

Llegado a este punto del discurso de toma de posesión, Betancourt ha seguido escrupulosamente la siguiente secuencia: fundamentar la democracia en las elecciones, demostrar la importancia de un acuerdo político y un programa de gobierno, y la composición compartida de la tarea de gobernar. Pasa inmediatamente al último punto de la secuencia: proponer las políticas públicas de su gobierno.

En una frase directa, Betancourt condensa los dos grandes objetivos de su gobierno. Dice: “porque la unidad nacional que ayer contribuyó a erradicar la dictadura y a garantizar el tránsito hacia la constitucionalidad, se requiere ahora, con similar urgencia, para organizar el país sobre bases estables y duraderas”. Es decir, unidad nacional para desarrollar la democracia y para implementar políticas públicas para el bienestar de los venezolanos.

En la última parte de su discurso de toma de posesión, Betancourt denota las políticas públicas que asume su gestión del gobierno. Abarcan desde la administración del erario público en “condiciones de estrechez” y la lucha contra el enriquecimiento ilícito, pasando por la “diversificación y venezolanización de la producción”, el control estatal de la industria petroquímica y siderúrgica, el desarrollo de la infraestructura (carreteras de penetración, electrificación más acelerada, red de puertos y aeropuertos, obras de riego, sistema moderno de telecomunicaciones), política concertada de creación de fuentes permanentes de trabajo, reforma agraria, educación, vivienda, salud pública, y un “moderno modus vivendi” para regularizar las relaciones con la Iglesia Católica.

Ya al final del discurso Betancourt afirma que con recursos, voluntades y esfuerzos públicos y privados “podemos llevar adelante la empresa de estabilizar un régimen democrático en Venezuela, no sólo garantizador del ejercicio de las libertades ciudadanas sino también eficaz agente creador de riqueza, de cultura y de bienestar general”. Nuevamente las dos dimensiones de la gestión: democracia y bienestar general.

Al terminar el discurso de toma de posesión de Betancourt estaban todas las piezas necesarias para comenzar la nueva etapa de democracia en Venezuela: la legitimidad derivada de elecciones realizadas en libertad, acuerdos políticos y sociales de multiplicidad de actores, la ratificación del Pacto de Puntofijo por el presidente de la República y su Gabinete, y los contenidos de las políticas públicas de la primera gestión.

La armonización de estas piezas favoreció que Venezuela entrara en una etapa de múltiples avances en las siguientes cuatro décadas, pero también de notables restricciones, especialmente en la segunda mitad de ese período. No todo funcionó como era deseable. De otra manera no se explica que luego de 65 años, Venezuela sea nuevamente una autocracia.

Las políticas públicas que se pusieron en marcha ese día marcaron, con sus altibajos, la vida de las siguientes generaciones de venezolanos. Todo indica que ese día había conciencia en el liderazgo del país que era fundamental tener éxito en las políticas públicas. Los acuerdos fueron el sustrato de la consolidación de la democracia. Es indispensable tenerlo siempre muy presente.

Politemas, Tal Cual, 22 de mayo de 2024

El fracaso de la primera democracia de Venezuela

El último informe anual del Instituto Variedades de Democracia (V-Dem) de la Universidad de Gotemburgo, Suecia, clasifica a Venezuela como autocracia. Es una de las cinco autocracias de América Latina. Las otras son: Cuba, Nicaragua, Haití, y El Salvador.

La elección presidencial del próximo 28 de julio, a pesar de sus grandes restricciones para el ejercicio pleno del voto, constituye una posibilidad para que el país inicie un proceso de transición a la democracia. Conviene, desde esta perspectiva, analizar la evolución histórica de la dinámica democracia-autocracia en Venezuela, con el propósito de identificar pautas que favorezcan el tránsito a la democracia en la actualidad.

De acuerdo con el Índice de Democracia Liberal (IDL) de V-Dem, tal como se muestra en el gráfico, Venezuela tiene en la actualidad el mismo valor que tenía en 1957 (cuando era también una autocracia). En el gráfico también se incluye la evolución de Uruguay (una de las democracias liberales de América Latina en la actualidad, y la que tenía un mayor valor del IDL en la primera mitad del siglo XX).

Venezuela y Uruguay: Índice de Democracia Liberal (IDL)
1900-2023
    Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

Si se toma el criterio de la elección universal, directa y secreta de los gobernantes como característica central de democracia, entonces el primer período de democracia de Venezuela se inició con las elecciones de diciembre de 1947en las cuales fue elegido el presidente Gallegos, así como los miembros del parlamento. Como resultado de la aprobación de la Constitución de 1947, Venezuela fue el quinto país de América Latina en adoptar el sufragio universal. Antes lo habían adoptado Uruguay (1933), Cuba (1936), El Salvador (1940), y República Dominicana (1943).

De acuerdo con este criterio y con los datos de V-Dem, en Venezuela se pueden distinguir dos períodos de democracia. El primer período es el comprendido entre diciembre de 1947 y el 24 de noviembre de 1948 (fecha del golpe militar que derrocó al presidente Gallegos). La autocracia que sucede a Gallegos se prolonga hasta el 23 de enero de 1958. La segunda etapa de democracia es la comprendida entre las elecciones de diciembre de 1958 y 1999. A partir de 1999 la calidad de la democracia se deteriora sistemáticamente hasta convertirse en franca autocracia en los últimos 20 años.

Precisar las razones por las cuales fracasa la primera democracia es fundamental para identificar rasgos estructurales de la evolución política del país. Que todo el proceso que se inicia el 18 de octubre de 1945 haya culminado en la clausura de la democracia tres años más tarde, debe ser una referencia permanente para las prácticas institucionales de todos los actores sociales.

Tres razones, entre otras, pueden estar vinculadas con este significativo fracaso. La primera de ellas es el origen de los cambios sucedidos a partir del 18 de octubre de 1945. El máximo líder Rómulo Betancourt, presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno (JRG) que se instala ese día, reconoció diez años más tarde (agosto de 1958), en ocasión de su informe político como presidente del partido a la IX Convención de AD, que “llegamos al Gobierno el 18 de octubre de 1945 no como resultado de una insurgencia popular sino de un Golpe de Estado”. Antes, en la Alocución de Año Nuevo de 1947, el propio Betancourt había señalado: “no hemos negado nunca que las vías de la asonada no son las que deba trajinar una nación civilizada para sustituir por otros a los equipos humanos que la gobiernan”.

De tal manera que la demanda por el sufragio universal, indicado en el primer párrafo del primer comunicado de la JRG (denominado “gobierno provisional”), no fue aprobada como expresión de un amplio acuerdo político entre los actores de la época. El sufragio universal, aunque plenamente justificado, surgió de una manifestación de fuerza, indicada como golpe de Estado por el propio Betancourt. Aunque como se puede deducir, visto lo que sucedió después, Betancourt hubiera preferido un amplio acuerdo para aprobar el sufragio universal.

Derivado de lo anterior, está la segunda razón. El programa político de los líderes de la JRG estaba fundamentado en la alianza entre el Ejército (señalado de primero en el texto del primer comunicado del 18 de octubre), y el pueblo. El 30 de octubre de 1945, en la primera alocución como presidente de la JRG, Betancourt define con más precisión cuál es el otro actor: los dirigentes y militantes del partido Acción Democrática. Esto es, se conforma un binomio preponderante, la alianza entre el Ejército y AD.

El programa político que propone esta alianza termina por ser el elemento dominante. En la elección para la Constituyente de 1946, AD obtuvo una amplísima mayoría de diputados. La propuesta programática esbozada el 30 de octubre de 1945 expresaba las siguientes prioridades: liquidación de los vicios de la administración pública, especialmente el peculado; la devolución de la soberanía al pueblo a través del sufragio universal; la descentralización del Estado; libertad de prensa y radiodifusión; mejoras en la alimentación, salud, educación, vivienda, e ingresos; la siembra del petróleo; respeto a las inversiones extranjeras; y las libertades sindicales.

La puesta en marcha de este programa, por parte de una alianza preponderante, y en un marco de limitado desarrollo institucional, por ejemplo, sin contrapesos a la acción del gobierno de la JRG, nos lleva a la tercera razón: el clima de polarización que caracterizó el resto del período hasta el golpe de Estado del 24 de noviembre de 1948. El 9 de febrero de 1958, apenas al bajarse del avión que lo trajo del exilio, Betancourt señaló: “nos hemos convencido todos de que el canibalismo político, la encendida pugnacidad en la lucha política, le barre el camino a la barbarie para que irrumpa y se apodere de la política”. Meses más tarde, en agosto de 1958, en ocasión de su informe a la IX Convención de AD, reconoce: “lo cierto es que existió durante ese trienio una verdadera guerra civil incruenta entre los partidos políticos y una manera casi animal de embestirse mutuamente”.

Este reconocimiento de Rómulo Betancourt sobre la extrema polarización del país desde 1945 (“guerra civil incruenta”), sumado al celo con el que se esforzó por el acuerdo político que se expresó en el Pacto de PuntoFijo de 1958, son demostrativos de las causas del fracaso de la primera democracia. Explican la involución notable experimentada entre febrero de 1948 (toma de posesión de Gallegos) y el golpe del 24 de noviembre. De acuerdo con V-Dem, (gráfico), Venezuela pasó de ser la sexta democracia de la región (solo superada por Uruguay, Cuba, Brasil, Argentina, y Guatemala) a franca autocracia en ese período de nueve meses. Resulta evidente que para evitar este desenlace se tendría que haber operado bajo otras pautas. Como resultado, el país volvió a ser una autocracia por un período de diez años.

Visto con la distancia de más de 75 años, el fracaso de la primera democracia de Venezuela pone de relieve la importancia de los cambios políticos a través de elecciones, el requisito de amplios acuerdos de gobernabilidad y políticas públicas, y la exigencia de un clima ponderado que favorezca el intercambio y el diálogo. Aspectos de espacial relevancia ante la elección presidencial del próximo 28 de julio.

Politemas, Tal Cual, 9 de mayo de 2024

La brecha de investigadores en América Latina

El desempeño de los países de América Latina para alcanzar la diversificación productiva ha sido bastante limitado. Como en muchas áreas del desarrollo, existen notables diferencias entre los países de la región. Sólo cinco (México, Costa Rica, Uruguay, República Dominicana, y El Salvador) tenían en 2021 (último año disponible) valores positivos del Índice de Complejidad Económica (ICE), según el Atlas de Complejidad Económica de la Universidad de Harvard. Esto significa que en el resto de los países (15) la diversificación productiva sigue siendo muy lejana.

Para alcanzar la diversificación productiva se requieren más y mejores empresas. Y para que esas empresas tengan alto desempeño se necesitan personas con más y mejores competencias, especialmente aquellas que permitan crear o adaptar nuevos conocimientos. Esas personas se forman en períodos largos para trabajar en empresas, universidades, centros de investigación. Es decir, se requieren más y mejores investigadores.

Se podría pensar en dos vías alternativas para contar con más investigadores que potencien la diversificación productiva. La primera vía es crear las condiciones para que las empresas amplíen sus capacidades de producción, y de esta manera tendrán que acudir a contratar esos investigadores (sea en el país o en el exterior). La otra vía es fortalecer a las universidades para que formen más y mejores investigadores (sea en programas nacionales o que acudan para entrenamiento en el exterior). Lo más práctico y efectivo es hacer las dos cosas. Pero hacerlas bien.

Conviene entonces examinar la disponibilidad de investigadores en América Latina (por millón de habitantes). El gráfico muestra la información más reciente obtenida del Banco Mundial.

América Latina: Investigadores por millón de habitantes, 
comparados con países de mayor Índice de Complejidad Económica (ICE) en 2021
     Fuente: Banco Mundial. Datos de Chile, México, Paraguay, 
     Venezuela, y Singapur, corresponden a 2020.

Debe resaltarse, en primer lugar, que los datos sólo están disponibles para siete países de la región. Al comparar con los países que tenían los mayores valores del ICE en 2021 (en color verde) se observan las enormes diferencias. Por ejemplo, el número de investigadores por millón de habitantes en Corea del Sur es siete veces mayor que en Argentina (país con el mayor número de la región con datos disponibles).

Si se compara Corea del Sur con México (país con el mayor ICE de América Latina) el número de investigadores por millón de habitantes es 25 veces mayor en Corea del Sur. Si se compara con Guatemala es 600 veces mayor.

Esto significa, en la práctica, que las posibilidades de diversificación productiva en los países de América Latina, pasa por reformas profundas en las prácticas para estimular la creación de empresas y la formación de investigadores. Ambas tareas sólo son posibles en largos períodos de tiempo, y con acuerdos políticos sostenibles. Estos dos últimos aspectos son de gran dificultad para la mayoría de los países de la región. Pero definitivamente ineludibles si de verdad se quiere lograr la diversificación productiva.

Politemas, Tal Cual, 2 de mayo de 2024

Cuba: de democracia a la autocracia más larga de América

En un reciente foro de Venezuela Analítica, @PedroBenitezF explicaba que, al contrario de lo que pueda parecer hoy, hubo una época que en Cuba existió la democracia. Señalaba que a mediados del siglo pasado Cuba tenía el funcionamiento de una democracia en la cual se realizaban elecciones libres, incluso con sustitución institucional del gobierno por la oposición. El argumento de Pedro es relevante para apreciar que las democracias pueden evolucionar, tanto para hacerse más sólidas, como para desaparecer, como es el caso de Cuba.

Las evidencias disponibles en el sitio web del proyecto “Variedades de Democracia” (V-Dem), de gran utilidad para analizar la evolución de la democracia en todos los países del mundo, ofrecen mayores detalles sobre la calidad de la democracia que tenía Cuba en 1950. Lo primero que se puede destacar es que Cuba fue el segundo país de América Latina en aprobar el sufragio universal en 1936 (el primero fue Uruguay en 1933).

En el gráfico se muestra el Índice de Democracia Liberal (IDL) de V-Dem para todos los países de América Latina en el año 1950. Este índice tiene dos componentes: el Índice electoral (IE), y el Índice del Componente Liberal (ICL). El Índice Electoral incluye los siguientes aspectos: libertad de expresión, libertad de asociación, proporción de la población adulta con sufragio, elecciones transparentes, y elección de gobernantes. El Índice del Componente Liberal incluye los siguientes aspectos: igualdad ante la ley, contrapesos judiciales al poder ejecutivo, y contrapesos legislativos al poder ejecutivo. El IDL varía entre 0 (valor mínimo) y 1 (valor máximo).

América Latina: Índice de Democracia Liberal (IDL)
por países, 1950
     Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

Puede observarse en el gráfico que el IDL de Cuba era el tercero de América Latina en 1950. Sólo era superado por el correspondiente a Uruguay y Costa Rica. Estos dos últimos países están entre las tres democracias liberales de América Latina consideradas por V-Dem en su último informe (correspondiente al año 2023). Nótese que Cuba superaba a Chile (la tercera democracia liberal para 2023). En la actualidad, se ha acortado la brecha que tenían estas democracias con Dinamarca (hoy la democracia liberal con mayor IDL).

La relevancia de la democracia de Cuba en 1950 cobra mayor importancia cuando se aprecia que once países de la región tenían valores del IDL que los clasificaría hoy como autocracias (muy cerca del valor que ahora tiene Corea del Norte). Por otra parte, Cuba ya tenía en 1950 un IDL superior al que tenía México en 2023.

La democracia que tenía Cuba en 1950 fue clausurada en la siguiente década, primero por la autocracia militar de Batista y luego por la autocracia comunista iniciada en 1958. Hoy en día es la autocracia cerrada más larga de América. Dos factores que explican la rapidez y profundidad de esta debacle de la democracia están relacionados con la debilidad de los partidos políticos cubanos y la ferocidad de la vía armada para el control del poder. La democracia no superó esas grandes adversidades.

La comparación con Cuba también demuestra que acabar con la democracia es más complicado cuando se ha desarrollado una experiencia de mayor tiempo y calidad, en la cual la sociedad haya podido generar mayores lazos para defenderla. Sin embargo, también en esas circunstancias pueden desaparecer las democracias, el caso de Venezuela lo demuestra palmariamente. Regresar a la democracia solo será posible si esos lazos se fortalecen y amplían.

Politemas, Tal Cual, 24 de abril de 2024

Éxitos de diversificación productiva en América Latina

Recientes informes elaborados por el Banco Mundial y Cepal insisten nuevamente en las restricciones para el crecimiento económico de América Latina en los próximos años. También ya sabemos con bastantes evidencias que no es suficiente el crecimiento económico. Para que el crecimiento tenga el máximo impacto debe promover la diversificación de las economías. En la medida que se amplíen las posibilidades productivas, el desarrollo será más sostenible y creará más riqueza.

Con los datos disponibles en el Atlas de Complejidad Económica de la Universidad de Harvard es posible conocer cuáles son los países que han aumentado la diversificación productiva desde 1995 hasta 2021 en América Latina. La información está disponible para todos los países excepto Haití. La comparación se realiza con el valor del Índice de Complejidad Económica (ICE). Este índice es positivo cuando el país, en el año dado, registra mayores capacidades productivas que el promedio de los países. En caso contrario, cuando las capacidades productivas son menores al promedio de los países, el ICE tiene un valor negativo.

En el gráfico se indica el valor del ICE en los países de América Latina en 2021 (último año disponible). Solo cinco países de la región (México, Costa Rica, Uruguay, República Dominicana, y El Salvador) tenían para ese año un valor positivo del ICE. Esto significa que son los únicos de la región en los cuales la diversificación productiva, esto es, la variedad de los bienes que producen es superior al promedio de los países del mundo. En otras palabras, en estos cinco países se saben hacer más cosas que en el promedio de los países.

América Latina: Índice de Complejidad Económica (ICE) 
por países, 2021
    Fuente: Atlas de Complejidad Económica, Universidad de Harvard

El resto de los países de la región tienen un valor negativo del ICE. Es decir, saben hacer menos cosas que el promedio de los países del mundo. En consecuencia, no son atractivos para que se produzcan otras cosas (porque no tienen las condiciones para producirlas). En estos países, entonces, las posibilidades de crear riqueza de manera sostenible son menores. Nótese que este grupo incluye países como Colombia (ICE=-0,13) y Venezuela (ICE=-1,28), este último con el menor valor de ICE en la región.

En el grupo de mejor desempeño (ICE positivo), con la excepción de Uruguay, todos los países han aumentado el ICE entre 1995 y 2021. Es decir, se han diversificado más en el período. En el caso de Uruguay se registra una disminución del ICE, aunque se mantuvo positivo entre los años comparados. Otros países (Brasil, Argentina, y Colombia) tenían valores positivos de ICE en 1995 pero pasaron a tener valores negativos en 2021, en consecuencia, perdieron diversificación.

Estas variaciones de la diversificación productiva en la región indican que existen diferencias notorias entre los países. Tales diferencias tienen relación con la calidad de las políticas que se implementan, y, especialmente, con la capacidad institucional para mantener estrategias coherentes por períodos largos de tiempo. Para ello es fundamental tener un clima institucional adecuado y consistente. Estas diferencias también ilustran que es posible ser exitosos en la diversificación. Lo que también es muy evidente es que una cosa es hablar de diversificación productiva, y otra muy diferente mejorarla sistemáticamente.

Politemas, Tal Cual, 17 de abril de 2024

Hospitales de Venezuela en la emergencia humanitaria

Nuevamente la Encuesta Nacional de Hospitales de Venezuela explica con precisión y claridad el clamor de los ciudadanos que acuden a los hospitales públicos del país. Esta encuesta es el producto del trabajo sistemático del equipo de informantes y analistas que obtienen y ordenan datos de los hospitales incluidos. La encuesta se realiza en el marco de la cooperación entre dos organizaciones aliadas: Médicos por la Salud, y el Grupo de Investigación de Enfermedades Infecciosas y Tropicales de Venezuela.

La primera encuesta se realizó en 2014, y desde 2018 se adoptó el formato de monitoreo semanal. En el sitio web señalado están disponibles las encuestas y los boletines respectivos. El último reporte anual, correspondiente al período enero-diciembre de 2023 (también está disponible en el sitio web), fue publicado la semana pasada. La revisión de este reporte permite evidenciar la dramática situación en la cual están los hospitales públicos de Venezuela, y demuestra con detalles el grado de insatisfacción de los pacientes y familias que deben acudir a estos servicios.

La emergencia humanitaria de Venezuela fue reconocida de manera expresa por la OEA en mayo de 2016, y en agosto del mismo año por la ONU. En el sitio web de HumVenezuela se señalan los hitos más relevantes en la evolución de la emergencia humanitaria compleja, reconocida internacionalmente desde hace casi ocho años. Es bastante claro que los fundamentos de la emergencia se establecieron mucho antes. Podríamos decir que prácticamente la última década ha sido vivida por los venezolanos en emergencia humanitaria.

Los primeros efectos de la emergencia humanitaria se expresaron en la vida cotidiana de las personas. Desde la falta de alimentación y medicamentos, hasta las restricciones para conseguir empleo, inasistencia a las escuelas, dificultades con los servicios públicos, entre otros aspectos. Llega un momento en que el deterioro institucional alcanza a la estructura de servicios públicos. Y entonces aumenta el efecto pernicioso para las personas. Tampoco en esos servicios se obtiene los beneficios que se suponen deben prestar.

Ese es justamente el efecto severo y profundo que ha traído la emergencia humanitaria en la red de hospitales del país. En un Estado democrático y social de derecho los servicios públicos, y en particular los de salud, deberían ser de la mayor calidad. Comparable con los más altos estándares en el contexto internacional. Esta no es, lamentablemente, la situación que demuestran los resultados del último informe de la Encuesta Nacional de Hospitales (2023).

En el gráfico se indica una muestra de los servicios y suministros que deberían ser regulares en cualquier hospital del mundo. Regular significa que están disponibles el 100% de los días y horas. Es decir, todos los días (y horas) debería estar disponible el agua requerida para las actividades, el suministro eléctrico, los medicamentos, los servicios diagnósticos, las unidades especializadas, en fin, todas las áreas de servicios.

Venezuela: Hospitales sin suministro regular de servicios
 e insumos seleccionados (porcentaje), 2023
     Fuente: Encuesta Nacional de Hospitales, 
     Reporte anual 2023 (publicado en marzo de 2024)

Tal como se indica en el gráfico, en Venezuela el 91% de los servicios de terapia intensiva no tiene servicio regular (todos los santos días, todas las santas horas) de agua. El 85% de los hospitales no tiene suministro eléctrico regular (todos los días, todas las horas). El 62% de los hospitales no tiene el servicio regular de ascensores (todos los días, en todos los pisos).

En lo que respecta a las tecnologías requeridas para realizar diagnósticos rápidos y acertados, el 91% de los hospitales no cuenta con disponibilidad regular (todos los días, todas las horas) para realizar tomografías y resonancias magnéticas. En 80% de los hospitales no se cuenta con disponibilidad regular para realizar ecografías, y el 67% no tiene disponibilidad regular de Rayos X.

Para la atención directa de pacientes, en el 74% de los hospitales no se dispone de manera regular (todos los días, todas las horas) de medicamentos antihipertensivos. En el 68% de los hospitales no se dispone de manera regular (todos los días, todas las horas) de insulina. En el 67% de los hospitales no se dispone regularmente (todos los días, todas las horas) de analgésicos, así de lamentable.

No hay mucho más que agregar a este panorama tan patético que ilustra la Encuesta Nacional de Hospitales. Queda, en primer lugar, reconocer el extraordinario servicio que prestan los informantes y analistas de la Encuesta Nacional de Hospitales. Cada dato recogido y analizado es un acto de defensa del derecho irrevocable de los venezolanos a la salud integral. Y, en segundo lugar, esperar que esta situación promueva una reflexión amplia sobre las tremendas fallas de políticas públicas que han conducido a este superlativo deterioro de la calidad de la salud de las familias venezolanas.

Politemas. Tal Cual, 10 de abril de 2024

La brecha de libertad de expresión en América Latina

La democracia plena solo puede existir en un contexto de amplia libertad de expresión. Por otra parte, también se requiere un clima democrático para que la libertad de expresión pueda desarrollarse a plenitud. Es una relación de doble vía. Los espacios de libertad de expresión son fundamentales para el progreso de las sociedades. De allí que el estado de la libertad de expresión es una forma de evidenciar la calidad de las democracias.

En el proyecto “Variedades de Democracia”, también conocido por las siglas V-Dem, se ha sistematizado información que permite conocer la evolución de múltiples indicadores relacionados con el desempeño de las democracias en todo el mundo. El Índice de Libertad de Expresión y Fuentes Alternativas de Información (ILEFAI) permite comparar países en este aspecto. Este índice, al igual que toda la información de V-Dem, se encuentra disponible en el respectivo sitio web.

El índice señalado (ILEFAI) varía entre 0 (valor mínimo) y 1 (valor máximo). Para la estimación del índice se toman en cuenta los siguientes aspectos: nivel de censura de los medios, agresiones a comunicadores sociales, sesgo de los medios, auto-censura, crítica expresada en los medios, libertad de discusión para hombres y mujeres, y libertad académica.

En el gráfico se muestran los valores del índice (ILEFAI) para el año 2023 para los países de América Latina. También se incluye el valor para Dinamarca (la democracia liberal con la mayor puntuación), y Corea del Norte (la autocracia cerrada con el menor valor).

América Latina: Índice de Libertad de Expresión y 
Fuentes Alternativas de Información (ILEFAI) por países, 2023
    Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

De acuerdo con los valores del ILEFAI se pueden distinguir tres grupos de países en la región. En el primer grupo se encuentran los países con el mayor nivel de libertad de expresión y de fuentes alternativas de información (Costa Rica, Argentina, República Dominicana, Chile, Uruguay, y Honduras). En estos países el valor del ILEFAI es igual o superior a 0,90. En este grupo se encuentran los tres países caracterizados por V-Dem como democracias liberales en América Latina (Costa Rica, Chile, y Uruguay).

En el segundo grupo se encuentran los países con un valor del ILEFAI entre 0,50 y menos de 0,90. Este grupo está compuesto por diez países. En el tercer grupo se encuentran los países con ILEFAI menor a 0,5 (El Salvador, Venezuela, Cuba, y Nicaragua), todos ellos caracterizados por V-Dem como autocracias.

Esta brecha de libertad de expresión y fuentes alternativas de información (estimada por el ILEFAI) es indicativa de las diferencias que tienen las sociedades de los países de la región para expresar opiniones y obtener información alternativa. Estas restricciones afectan no solo los mecanismos de representación y participación política, sino la calidad de las políticas públicas al impedir el intercambio sobre las mejores opciones para enfrentar problemas públicos. Cuando disminuyen la libertad de expresión y las fuentes alternativas de información, las sociedades ven deteriorarse el desempeño de la democracia y el bienestar de los ciudadanos.

En este contexto tienen especial significación los 24 años de Tal Cual. Con el aporte de cada uno de los que participamos en este espacio de construcción democrática se ha contribuido a mantener las posibilidades de creación de opiniones, la ampliación del debate de altura, y la generación de información diversa para los ciudadanos de Venezuela y de todo el mundo. La brecha de libertad de expresión señalada demuestra la importancia de lo realizado en estos 24 años, y además indica los grandes retos que siguen pendientes. Seguiremos aportando para reducir la brecha. Tal Cual.

Politemas, Tal Cual, 4 de abril de 2024 

Democracias y autocracias en América Latina

El desempeño de las democracias se ha convertido en un tópico de la mayor relevancia en el siglo XXI. A escala global se constata que las democracias pueden ser estables y mejorables, pero también pueden retroceder Hasta el punto de que democracias funcionales se pueden convertir en autocracias. De allí que sea prioritario seguir en detalle la evolución de las democracias.

Desde principios de siglo se inició un amplio programa de investigación, denominado “Variedades de Democracia”, también conocidos por las siglas V-Dem, con la participación de múltiples centros especializados y expertos, con el propósito de conceptualizar y medir las democracias. Toda la información sobre este programa se encuentra disponible en el respectivo sitio web.

El programa de investigación distingue cinco principios que caracterizan las democracias a su vez en cinco tipos: electoral, liberal, mayoritaria, consensual y participativa. Cada principio es expresado a través del respectivo índice. Para construir cada índice se sistematiza una inmensa base de datos con más de 600 indicadores anuales obtenidos desde 1789 hasta el presente para todos los países del mundo. Cada año, con la participación de expertos que analizan cada país, se actualiza la base de datos, y se elabora el informe anual.

El último informe anual de V-Dem fue publicado hace pocas semanas. Los últimos datos analizados corresponden al año 2023. En los resultados del análisis se destaca que el nivel de democracia que disfrutó el ciudadano promedio en el mundo en 2023 ha retrocedido a los valores de 1985.

El Índice de Democracia Liberal (IDL) de V-Dem permite ordenar los países del mundo. Este índice tiene a su vez dos componentes: el Índice electoral (IE), y el Índice del Componente Liberal (ICL). El Índice Electoral incluye los siguientes aspectos: libertad de expresión, libertad de asociación, proporción de la población adulta con sufragio, elecciones transparentes, y elección de gobernantes. El Índice del Componente Liberal incluye los siguientes aspectos: igualdad ante la ley, contrapesos judiciales al poder ejecutivo, y contrapesos legislativos al poder ejecutivo. El IDL varía entre 0 (valor mínimo) y 1 (valor máximo).

En el gráfico se muestra el IDL de 2023 para cada uno de los países de América Latina. También se incluye a Dinamarca (el país con el mayor IDL del mundo en 2023), y Corea del Norte (uno de los dos países con el menor IDL del mundo en el mismo año, el otro es Eritrea).

América Latina: Índice de Democracia Liberal (IDL) 
por países, 2023
    Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem), Informe anual 2024

Solo tres países de la región (de un total de 20) son clasificados como democracias liberales: Costa Rica, Chile, y Uruguay. La gran mayoría de los países (12) ocupan una amplia franja entre democracias electorales (por ejemplo, Argentina y Brasil), y democracias en zona intermedia (por ejemplo, Guatemala y México). Cinco países tienen los valores más bajos de IDL de acuerdo con V-Dem y son clasificados como autocracias: El Salvador, Haití, Cuba, Venezuela y Nicaragua. De acuerdo con los datos de V-Dem, el inicio de la involución sostenida en el IDL puede ubicarse en Cuba en 1951, en Venezuela en 1999, en Nicaragua en 2005, y en Haití y El Salvador en 2017.

De acuerdo con estos datos, tres grandes retos se pueden identificar en la región. El primero de ellos es que los países de mayores niveles del IDL (Costa Rica, Chile y Uruguay), continúen mejorando para acercarse más a los países líderes a escala global. El segundo reto en los países intermedios es que no se produzcan mayores deterioros en Ecuador, Guatemala, México, Perú, y República Dominicana, asumiendo que los otros siete países puedan mejorar. Y, finalmente, que en las cinco autocracias se pueda avanzar en procesos de democratización. Notable agenda de trabajo para las sociedades de América Latina.

Politemas, Tal Cual, 21 de marzo de 2024

La larga ruta del voto universal en América Latina

La aprobación del voto universal es probablemente uno de los hitos más significativos en la historia de los países. El voto universal es una expresión del reconocimiento de la igualdad de derechos políticos, esto es, que todos los ciudadanos pueden elegir y a su vez ser elegidos, a menos que exista algún impedimento legal.

La aprobación del voto universal corresponde al punto final de una secuencia. El voto estuvo restringido durante mucho tiempo a los hombres que supieran leer y escribir, por ejemplo, o a aquellos hombres que tuvieran medios económicos. En el sitio web del proyecto “Variedades de Democracia”, conocido también por sus siglas V-Dem, están disponibles los datos sobre la evolución del voto universal a escala global a partir del año 1900.

En el sitio web de V-Dem se puede encontrar la evolución de la proporción de la población adulta en cada país con derecho al sufragio. El sufragio universal se alcanza el año en el cual este porcentaje es 100%, equivalente a 1 en la escala utilizada en el sitio web señalado. El primer país que aprobó el sufragio universal fue Nueva Zelanda en 1893. En el Reino Unido y Alemania se aprobó en 1919, en España en 1932, en Francia en 1945, solo por citar algunos casos.

En América Latina, el voto universal se aprobó progresivamente en todos los 20 países en un período de 55 años (desde 1933 hasta 1988). En el gráfico se observa que los primeros cinco países que aprobaron el voto universal fueron: Uruguay (1933), Cuba (1936), El Salvador (1940), República Dominicana (1943), y Venezuela (1947).

América Latina: Año de aprobación del 
sufragio universal por países
    Fuente: Varieties of Democracy (V-Dem)

Los últimos países de la región en aprobar el sufragio universal fueron: Ecuador (1979), Perú (1981), y Brasil (1988). Entre 1948 y 1962 el sufragio universal fue aprobado en la mitad de los países de América Latina.

Que la adopción del sufragio universal se haya prolongado por más de medio siglo es indicativo de las posiciones diferentes de los múltiples políticos y sociales en cada uno de los países. Lograr que esta práctica se incorporara requería el convencimiento de actores nacionales, y la consideración de tendencias globales y regionales. Valorar la experiencia de otros países ha debido ser también un factor clave para la decisión.

También es muy posible que el proceso de acuerdo para la decisión de aprobar el sufragio universal marcara la forma de implementarla, así como las consecuencias en el desarrollo de la democracia en cada país. Son muy diferentes los efectos cuando la decisión es asumida dentro de una amplia discusión nacional, por ejemplo, en la elaboración de una constitución, que cuando es adoptada en el contexto de enfrentamientos políticos. La apropiación de los actores de esa decisión varía en cada caso. Y estos efectos se extienden más allá del sufragio universal, probablemente afectan la misma esencia de la evolución de la democracia en cada país. La sostenibilidad de la democracia en algunos de los países de la región en la actualidad puede estar relacionada con la forma en que decidieron sobre el voto universal.

Politemas, Tal Cual, 13 de marzo de 2024

Los objetivos de los Estados de Venezuela en 1811

Entre julio y diciembre de 1811, lo que hoy conocemos como Venezuela pasó de llamarse Confederación Americana de Venezuela (en la Declaración de Independencia), a Estados de Venezuela (en la Constitución del 21 de diciembre de ese año). En ninguno de los dos textos se mencionan las palabras “democracia” y “república”.

Analizar el desarrollo de Venezuela, con las categorías que hoy tenemos, supone interpretar los contenidos que los actores políticos de 1811 plasmaron en los documentos fundacionales de nuestro país. Es evidente que la preocupación expresada en la Declaración de Independencia era justificar que esas Provincias, convertidas en “Estados libres, soberanos e independientes”, acordaban eliminar la “sumisión y dependencia de la corona de España”.

Las provincias que se mencionan en el primer párrafo de la Declaración de Independencia (Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita, Barcelona, Mérida y Trujillo), son consideradas como Estados al final del texto. Se establece que tales Estados pueden “darse la forma de gobierno que sea conforme a la voluntad general de sus pueblos, declarar la guerra, hacer la paz, formar alianzas, arreglar tratados de comercio, límite y navegación, hacer y ejecutar todos los demás actos que hacen y ejecutan las naciones libres e independientes”.

Cinco meses después se aprueba la Constitución Federal de 1811 “para los Estados de Venezuela”. Los representantes se consideran como “Pueblo de los Estados de Venezuela” en el ejercicio de la soberanía. Y a renglón seguido proceden a establecer los objetivos que se proponen.

Los objetivos de los Estados de Venezuela, expresados al inicio de la Constitución de 1811, son establecer “la mejor administración de justicia, procurar el bien general, asegurar la tranquilidad interior, proveer en común a la defensa exterior, sostener nuestra Libertad e Independencia política…”. Para alcanzar esos objetivos los Representantes de los Estados acuerdan un Pacto Federativo como autoridad general de la Confederación.

El origen del país es por tanto un acuerdo federal. Las transformaciones que se sucedieron llevaron a que ese pacto federal se convirtiera en la práctica en un Estado altamente centralizado. En lo que respecta al cumplimiento de los objetivos, está bastante claro que el desempeño de esos Estados, luego convertidos en una sola República, no es lo que los Representantes de 1811 han debido tener en mente.

Las severas restricciones políticas, institucionales, económicas y sociales del desarrollo de Venezuela expresan una gran distancia con los propósitos señalados en la Constitución de 1811. Aspiraciones como la “administración de justicia”, “bien general”, “tranquilidad interior”, “libertad” e “independencia política” brillan más bien por su ausencia en la actual situación del país. Más de doscientos años después siguen siendo urgentes tareas por enfrentar.

Politemas, Tal Cual, 29 de febrero de 2024