viernes, 30 de noviembre de 2012

Lo mismito del año pasado

Todos los años es el mismo programa. Una sesión de la Asamblea Nacional dedicada a recibir al Ministro de Planificación y Finanzas. Para que “eche los cuentos” del panorama económico del país para el año entrante. Y para que de paso aproveche para “explicar” el uso de los recursos públicos. Transcurre el “show” entre insultos a la oposición, juicios económicos desfasados y la adoración al mito del Socialismo del Siglo XXI. Todo por el precio de uno.

Poco importa para el Ministro recordar sus “pronósticos” del año anterior. O alguna autocrítica para explicar lo que no se acertó o lo que estuvo incompleto. Nada de eso. El pasado ni se nombra, solo se esconde. Y así la historia comienza cada año, con el mismo rito, con los mismos actores, con las mismas palabras, el mismo teatro descolorido.

Y nada está más alejado de la realidad que los pronósticos sobre el aumento de los precios para los ciudadanos. Cada año la inflación destruye la capacidad adquisitiva, especialmente de los sectores de menor acceso a recursos. Ya se ha conformado como una enorme traba a la estabilidad de los hogares. Y es por eso más inaceptable la incompetencia del gobierno para enfrentarla. Antes que disminuir, la inflación se hace más estructural, más dependiente de la gran incapacidad para producir bienes y, por ende, más relacionada con la escasez.

En 2008 el gobierno pronosticó que la inflación del año siguiente sería 15%. También ofreció que el crecimiento económico sería 6%. El año 2009 cerró con una caída de 3,2% en la actividad económica y una inflación 10 puntos superior a la ofrecida por el gobierno. Una pelusa de pelón.

Para el año 2010 la meta del gobierno estaba entre 20-22% de inflación. Y en plena crisis se atrevieron a proponer un crecimiento de 0,5%. El resultado fue una nueva caída de la economía, esta vez de 1,4%, con una inflación de 27,2%. Para el año 2011 el gobierno estimó la inflación entre 23-25%. Y el año cerró con 2 puntos más de lo pronosticado.

El gobierno estima que el año que viene la inflación estará entre 14 y 16%. Lo que no logran explicar es ese comportamiento de los precios en una economía que no produce, sujeta a la dependencia de las importaciones y al azote de los controles en todas las áreas. Es por ello que las estimaciones internacionales nos colocan solamente por debajo de Bielorusia en materia de inflación, y con la perspectiva de tener la inflación más alta del mundo a partir del año 2015.

Mientras el gobierno sigue creando sus castillos de naipes en el aire, la gran mayoría de los venezolanos padece diariamente las dificultades para vivir en una economía inflacionaria, con deterioro en el acceso a bienes y servicios, así como en la eliminación del ahorro de las familias. Es el gran divorcio entre la vida real y las ilusiones de los que no pegan una.

Politemas, Tal Cual, 28 de noviembre de 2012

Pregunta de rigor

Pasadas tres semanas de las elecciones del 7 de octubre, hay muchas evidencias de la parcialidad con la que actuó el CNE en todo el proceso. Las gestiones insistentes de la Unidad Democrática para contrarrestar el abuso de poder y la asimetría en el tratamiento de las partes, no fueron correspondidas. No se puede esperar menos de un gobierno que ha construido un entramado a su favor, contraviniendo las normas y pautas democráticas.

También hay sólidas evidencias de que el número de votos que obtuvo el candidato por la reelección fueron superiores a los del abanderado de la Unidad. La diferencia de 11 puntos porcentuales es, aunque menor a otras oportunidades, significativa y debe exigir análisis detallado. El gobierno actual ganó porque convenció a más gente. Se debe ahondar en las causas de tal conducta, so pena de que se siga sin convencer a la mayoría.

Una forma de asumir esta pregunta es examinar la valoración del votante sobre su situación personal y familiar. En líneas generales, de acuerdo con encuestas de opinión pública previas a las elecciones, 60% de la población consideraba que su situación económica personal y familiar era mejor que el año anterior. También el 60% consideraba que su situación económica es buena. Casi el 70% tenía expectativas de que su situación personal y familiar podía ser mejor en los próximos seis meses.

Para un votante que considera que las cosas están bien, es lógico presumir que las posibilidades de un cambio de gobierno no entran mucho en su radar. Especialmente si para la mayoría de la población el gobierno actual tiene una valoración positiva. Lo cual nos lleva directo a explorar las razones por las cuales para 60% de los venezolanos, después de las evidentes deficiencias de la actual gestión, la situación económica se considera “buena”. Al menos tres alternativas habría que considerar.

En primer lugar, la mejoría en la situación económica tiene una relación con el dinero disponible. Ahora hay más dinero en los hogares que el año pasado. Que ese dinero provenga de fuentes gubernamentales o del aumento del circulante, es poco significativo para las familias. La sensación de bienestar tiene base. Un segundo factor, está relacionado con el efecto de la propaganda. Para amplios sectores de la población, lo que dice el gobierno es creíble hasta el punto de convertirse en pauta de acción.

El tercer factor es la visión del bienestar. Para muchas personas o familias, la noción de que el dinero de hoy puede estar asociado a una mala política económica o al hecho de que el modelo sea insostenible, es sencillamente inexistente. Incluso la alta inflación relativa no es una preocupación. Si todas estas razones tienen efecto en esa percepción, es evidente que los esfuerzos por convencer deben ser mayores, a través de mejores vías, con una mayor cercanía con la gente. Todo un reto para la Unidad Democrática.

Politemas, Tal Cual, 31 de octubre de 2012

La mayor amenaza

Hasta el 16 de diciembre el Presidente se cuidará mucho de hablar de su propuesta. No quiere alborotar. Aunque el nombramiento de algunos ministros dejan muy claro que el gobierno no ha olvidado lo que ofreció. Solo que la coyuntura de las elecciones de gobernadores de estado y Consejos Legislativos, no es el mejor momento para recordar lo prometido. Además, está bastante claro que el interés en estas próximas elecciones no tiene que ver con las posibilidades de enfrentar conjuntamente los problemas. Más bien se trata de combatir a los liderazgos de la Unidad Democrática.

De manera que nada de expropiaciones, amenazas directas, nada que altere el curso político hasta diciembre. Luego de las elecciones, se impondrá la lógica que ha prevalecido en la formulación del plan de gestión que se ofreció como justificación de la reelección. Se trata de impulsar esta nueva etapa con una radical transformación de la vida de los venezolanos. Nada de lo conocido hasta ahora se compara con las implicaciones que están previstas en dicho plan.

En primer lugar, se quiere avanzar hacia el régimen de ideología única. Desaparecerá en consecuencia cualquier tipo de pluralismo como está contemplado en la Constitución. Se postula al Estado como el actor preponderante en la vida de los venezolanos. Todas las manifestaciones de la sociedad, expresadas en la organización de las asociaciones privadas, y entre ellas la de los productores y trabajadores, quedan excluidas.

En el plan de gestión se propone la eliminación de las Gobernaciones y Alcaldías, así como su sustitución por las manifestaciones de Poder Comunal. Y entre ellas, la transferencia de recursos en un contexto de alta centralización y dependencia del Poder Ejecutivo, y en concreto del Presidente. También se postula la mayor militarización de la administración pública y la creación de las zonas militares como distritos de desarrollo. Aparte de ello, se asume prácticamente la eliminación de la inversión en manos privadas, y la progresiva expropiación en muchas áreas de la economía. Para remate se somete a los trabajadores a una mera relación mediada con el Estado, en la cual desaparece el patrono y las prerrogativas derivadas de la protección legal.

Todos estos planteamientos fueron presentados en las elecciones del pasado 7 de octubre por el actual gobierno. Ya el gobierno ha anunciado que el voto por la opción que presentó significa que los venezolanos apoyan todas estas propuestas. Nada que ver con lo estipulado en la Constitución. Nada que ver con los 6,5 millones de venezolanos que tienen otra posición. Pero también muy alejado de los sentimientos de muchos que votaron por el gobierno. Es evidente que el curso de acción señalado acaba con la República. Tal parece que eso es justamente lo que se propone el gobierno.

Politemas, Tal Cual, 17 de octubre de 2012

Para seguir creciendo

La jornada electoral del pasado domingo, como se esperaba, sirvió para que los venezolanos expresaran sus deseos de cambio. Es verdad que las fuerzas democráticas no alcanzaron la mayoría. Pero es evidente que los pasos de avance son contundentes. En lo sustantivo, se contó con la expresión de un proceso unitario sólido, persistente, sistemático. Que presentó una propuesta atractiva, construida tomando en cuenta las posibilidades y las lecciones del pasado. Que llevó como abanderado presidencial a Henrique Capriles quien se ganado la admiración y el cariño de millones de venezolanos, incluso los que no votaron por él. Que brindó a los venezolanos un liderazgo innovador, amplio, dispuesto a servir y a impulsar las transformaciones que están en la agenda pública.

También los resultados dejan muy claro que el poder del actual gobierno sigue siendo considerable. A pesar de ello es bueno resaltar que el incremento de la votación de la Alternativa Democrática fue muy superior a la del gobierno, esto es, 2 millones contra 700.000 del gobierno. Por cada tres votos nuevos, la Alternativa Democrática captó dos. El gobierno alcanzó el 55% de la votación, pero se cuenta con una vigorosa fuerza alternativa con 44% que tiene como mandato seguir creciendo.

Para ello es fundamental no descuidar las tareas. Especialmente cuando tenemos en puertas otra votación muy importante para Gobernaciones y Consejos Legislativos. Todo ello supone realizar un mayor esfuerzo, al menos en tres aspectos. El primero de ellos es vincular aún más las propuestas y banderas políticas con la circunstancia particular, especialmente de los sectores que siguen confiando en el actual gobierno. Eso supone un mayor énfasis en la política social, expresada en las mejoras que deben tener los sistemas de salud, educación, pensiones, y de protección social. Debemos convencer a muchos más que nuestras propuestas son las que traerán mayores beneficios y bienestar sostenible.

También se debe promover una mayor cohesión de la alianza política representada en la MUD. Ello supone profundizar en el trabajo coordinado en estados y municipios, favoreciendo la integración de equipos y previniendo aún más la exclusión y la falta de comunicación. Tenemos una excelente oportunidad en las elecciones de diciembre.

Finalmente, hay que impulsar más el trabajo de acompañamiento de la vida cotidiana de los venezolanos que apoyan al gobierno todavía, pero que saben que sus expectativas puede que no sean satisfechas. Que quieren mejorar pero todavía no confían que la Alternativa Democrática pueda realizar un gobierno que satisfaga sus aspiraciones. En la medida que podamos avanzar rápidamente al menos en estos frentes estaremos consolidando lo obtenido y abriendo las puertas a la conquista de la mayoría.

Politemas, Tal Cual, 10 de octubre de 2012

El camino del voto

Los venezolanos nos disponemos a tomar el domingo una decisión histórica. Luego de 14 años de gobierno autoritario e incompetente, acudiremos a las mesas electorales a expresar nuestra opinión. Cada uno de los electores decidirá de acuerdo con su conciencia, con el balance que haya realizado, con las expectativas que tenga por el porvenir personal y colectivo.

Como en otras etapas de nuestra historia, el acto soberano de votar traduce una conducta, una cultura. Queremos resolver nuestras diferencias a través del voto. En los últimos años se ha librado una lucha política y ciudadana para mejorar la transparencia del acto electoral. A pesar de las distorsiones en la representación que ha introducido este gobierno, y que ocasionaron que en la Asamblea Nacional el número de diputados no sea proporcional al número de votos, o de las prácticas parcializadas del CNE, no es menos cierto que se ha fortalecido la tendencia a dirimir las diferencias en el acto electoral.

Ha quedado también muy evidente que las irregularidades en la expresión del voto, tienen que ver más con la representación en las mesas, que con la tecnología involucrada. El hecho de que no se haya registrado ninguna diferencia entre votos emitidos y la contabilización de las auditorías, es una indicación de que el sistema garantiza el respeto a la voluntad de cada elector. La participación de los testigos en todas las mesas, es justamente un complemento ineludible para que no se distorsione la decisión de los electores. También el hecho de que no se haya demostrado violaciones al secreto del voto, debe promover la mayor participación y confianza en el sistema electoral.

Que los venezolanos estemos dando a través del voto, esta gran lucha por ampliar nuestra democracia y encontrar vías para el progreso colectivo debe ser motivo de satisfacción. Ante las tendencias radicales y contrarias al espíritu democrático, se ha impuesto la vía del diálogo, del encuentro, del acuerdo político y social, del respeto al pluralismo. Y todo ello supone la aceptación de que en las decisiones colectivas, no existen diferencias entre los venezolanos, que todos los votos son iguales, que cada uno de nosotros tiene el mismo derecho a expresar su opinión con la mayor libertad.

Todo este vasto movimiento ha reconocido en la candidatura de Henrique Capriles la opción que liderará las transformaciones que requiere el país. Estamos seguros que el próximo domingo la mayoría de votos se inclinará por esta alternativa. Sin embargo, tal resultado no puede suponer exclusión ni revancha contra los derrotados. Justamente se trata de que en el acto de votar nos podamos reconocer como un país integrado, que puede aceptar las diferencias y resolverlas a través del voto. El respeto a esa decisión es la fortaleza de la democracia. El camino del voto es la vía que los venezolanos seguiremos utilizando para vivir y progresar en paz.

Politemas, 3 de octubre de 2012


Función de tragedias

El Candidato Continuista colocó el cinismo en otra dimensión. A la reiterada actitud de subestimar las condiciones que afectan la vida de la gente, le agregó otra afrenta: minimizar el dolor de las familias que perdieron algún familiar en la tragedia de Amuay, o que tienen algún herido, o que perdieron sus casas, sus negocios, sus pertenencias, todo lo que poseían.

Decir que “la función debe continuar” es una expresión inaceptable, especialmente cuando proviene de quien debe ser el máximo responsable en la preservación de las vidas de los venezolanos. Se reduce a una farsa el acto de gobernar. Eso es lo que ha sido el actual gobierno, una gran farsa, llena de sinsabores. Si algo ha distinguido a este gobierno es su completa indiferencia a la preservación y cuidado de las vidas de los ciudadanos.

No puede continuar esta farsa de gestión que ha permitido el permanente clima de violencia que ha ocasionado más de 150.000 homicidios en estos 14 años. Cada una de esas vidas debe adjudicarse a la responsabilidad del actual gobierno. Las fallas de las políticas ejecutadas han afectado la vida de cada una de las familias de esas víctimas. La indiferencia para impulsar un tratamiento profesional de este problema, con las mejores capacidades y recursos, es muy notoria, hasta provocadora.

No puede continuar esta farsa de gestión cuando cada cierto tiempo tenemos una crisis en las penitenciarías del país, que concluye con muertos y heridos, con familiares en las inmediaciones, impotentes y afectados por la muerte de algún familiar. Que la situación no mejore, sino todo lo contrario, es demostración del escaso interés real para solucionar el problema. Que las personas encargadas no tengan las competencias requeridas es casi un desprecio a los afectados.

No puede continuar esta farsa de gestión cuando ahora se suma una nueva situación de riesgo. Las personas que trabajan en las refinerías del país prácticamente exponen cada día sus vidas. Sabemos que no se están cumpliendo los protocolos de seguridad y de control. Lo que debería ser una prioridad, garantizar las condiciones adecuadas de funcionamiento, no lo es. Como resultado, decenas de muertes se han producido en los últimos diez años. Cada una de ellas ha debido ser evitada.

Las muertes en nuestras calles, penitenciarías, y ahora en las refinerías, tienen un lamentable denominador común. Son expresiones de una cultura gubernamental que no protege a los venezolanos, que no los valora íntegramente, que no se preocupa por garantizar su bienestar, que no cuida sus vidas. Para el Candidato Continuista todo esto es una “función” que quiere continuar. Se equivoca, ya los venezolanos le han colocado un término exacto a las tragedias reiteradas que están bajo la responsabilidad de este pésimo gobierno.

Politemas, Tal Cual, 29 de agosto de 2012

El Gran Continuista

El gobierno del Candidato Continuista ya pasó de los 13 años. Eso significa que es el período presidencial más largo en la historia de la república. Es verdad que Gómez mandó 27 años. Pero al menos se “cuidó” de colocar a algunos presidentes que eran sus subalternos en la práctica. De manera que en la estricta formalidad, el actual Candidato Continuista ha sido el venezolano que ha detentado durante el período más largo la responsabilidad de la Presidencia de la República.

Pero el Candidato Continuista aspira más. Quiere colocar el “record” en 20 años. Y su argumento es sencillo: “yo soy el que soy”. Y punto. No importa que no se haya mejorado la seguridad, ni que no se creen empleos protegidos, ni que la salud y la educación estén en pobre estado, ni que esté incomunicado el Oriente del país, ni que la luz se vaya en la provincia varias veces al día, ni que la oferta de viviendas no alcance para la demanda existente. Nada de eso importa. La nueva promesa es que en el próximo período si se arreglarán todos esos “pequeños inconvenientes”.

Ya bastante es que los venezolanos hayamos retrocedido prácticamente cien años, a la época en la que hablar de continuismo era relativamente frecuente. José Rafael Pocaterra, en su celébre Memorias de un venezolano de la decadencia, lo llama la “tentación continuista”. Mientras muchos países han avanzado para incorporar limitaciones al ejercicio del poder, por estos lados aprobamos la reelección consecutiva con períodos más largos en la Constitución de 1999, y para remate aprobamos la reelección indefinida en 2009. Esa es la razón por la cual uno de los temas en esta campaña, es justamente la pretensión de continuar, de mandar para siempre, contrastada con la posibilidad de una gran innovación, representada por la candidatura de Henrique Capriles Radonski.

El Candidato Continuista no tiene posibilidades de contrarrestar la inmensa urgencia de cambio que se respira en el país, y que se fundamenta en el descalabro más monumental de la gestión pública en la historia de la república. Ya no tiene ni las ideas, ni lo equipos, ni inspira la confianza. Lo que el Candidato Continuista ha logrado consolidar es un inmenso hastío en los venezolanos. Nada de lo que diga u ofrezca en las próximas semanas logrará contrarrestar el gran deseo de que su gobierno no sea reelecto.

Y lo que tampoco tiene el Candidato Continuista son las posibilidades de iniciar una nueva etapa en el desarrollo del país. La monotonía, incompetencia y exclusión de su gobierno ha afectado la marcha de toda la sociedad. Y es por ello que la innovación está en otra parte. Está encarnada por el todo el vasto esfuerzo de Unidad y Progreso que se respira en Venezuela, y que tiene su expresión en la opción de triunfo que representa Henrique Capriles. La innovación está cada día más cerca.

Politemas, Tal Cual, 22 de agosto de 2012

La factura Federal

El 7 de octubre los venezolanos le pasarán innumerables facturas al Candidato Continuista. Pero entre ellas habrá una factura inmensa. La que será emitida por todos los venezolanos que viven en la provincia y que han visto su vida deteriorada por la inmensa arrogancia, incompetencia, centralismo y desprecio por lo local que ha caracterizado la actual gestión del gobierno nacional de casi 14 años.

Todo el que haya viajado recientemente por las carreteras nacionales sabe el tamaño de esa factura. Tomemos un ejemplo, entre Caracas y Cumaná hay 418 kilómetros. Eso significa que se podría llegar razonablemente en menos de cinco horas. Incorrecto. Eso sería si la vialidad estuviera en las condiciones adecuadas. Actualmente puede llevarse entre 8 y 9 horas. Nada más salir de Barcelona viniendo de Puerto La Cruz puede llevar una hora. En la redoma que es una descomunal cola. Los vendedores ambulantes lo describen fácilmente: “eso es así siempre”. Y ni hablar del estado de la vía entre Guanta y Cumaná. La anhelada autopista es una mera ilusión. Las fallas de borde al atravesar el Parque Nacional Mochima son de marca mayor. Una próxima lluvia torrencial puede dejar incomunicados a toda la región oriental. Conseguir un letrero de señalización es otra odisea.

El gobierno del Candidato Continuista ha dejado a la provincia venezolana en pésimas condiciones de vialidad, sin puertos, sin aeropuertos, sin mantenimiento de las vías, sin señales, sin los proyectos de infraestructura vial, y sin las inversiones que van asociadas a esos proyectos. Por cada inversión en esa infraestructura existe una inversión correspondiente en nuevos negocios, empresas, y todo ellos es sinónimo de nuevas y mejores fuentes de trabajo. Pero nada de eso es prioridad del Candidato Continuista. Parece que su consigna es fomentar todas las condiciones para el atraso de los venezolanos.

Y las consecuencias están allí, visibles, palpables. El Candidato Continuista ha dejado sin vigencia el artículo 164 de la Constitución. Allí se establece que los Estados tienen entre sus competencias exclusivas la policía estadal, los servicios públicos estadales, las vías terrestres estadales, y la administración de carreteras nacionales y puertos y aeropuertos comerciales, entre otras. Nada de eso existe en los estados venezolanos. El actual gobierno ha copado todos los espacios y ha hecho retroceder las demandas del Estado Federal, que de paso se encuentran bien claritas en la Constitución de 1999.

Toda esta agresión a los venezolanos se manifiesta en detrimento de sus condiciones de vida. En la calidad de sus trabajos, de su educación, de su salud, en el desplazamiento diario. Todos esos sinsabores se expresarán en la inmensa factura que los venezolanos le tienen reservada al Candidato Continuista.

Politemas, Tal Cual, 15 de agosto de 2012

Poquito gobierno

Amparado en una nueva cadena nacional, el Presidente se dispuso a abusar nuevamente de los venezolanos. Ahora con la excusa de la inauguración de una fábrica. Que el Presidente de la República esté dedicado a eso es indicativo de lo raro de la actividad. En el país deberían inaugurarse plantas y fábricas todos los días, y tal dinamismo de la economía sería celebrado ampliamente por los trabajadores y productores. Y nada de eso pasaría por algo extraordinario.

El actual gobierno ha convertido ese hecho en una rareza. Hasta el punto de que la actividad industrial se encuentra en su peor momento desde que se registran los datos en Venezuela. Baste citar que hoy exportamos la menor cantidad de bienes manufacturados en la historia del país. Estamos en la cola de América Latina y el Caribe en ese aspecto, según lo evidencia la Cepal. Apenas el 5% de nuestro ingreso por exportaciones se deriva de la producción de bienes manufacturados. A mediados de los noventa, no lo olvidemos, era el 50%.

Y es allí que el Presidente lanza su frase para la historia. Nos habla de que su gobierno lo que ha hecho es “poquito”. Para rematar diciendo: “comparado con lo que haremos”. Efectivamente, este ha sido el gobierno del “poquito”. Ha hecho muy poco para enfrentar la violencia, para reducir la delincuencia en nuestra calles. Esa es la razón por la cual han muerto más de 150.000 personas en los últimos casi 14 años. Esa es la razón, el hacer “poquito”, por la cual nuestra población está atemorizada, los cuerpos policiales están desprofesionalizados, las cárceles son noticia por las muertes que se suceden en ellas. Por ese “poquito”, Presidente, es que su gobierno ha convertido a Venezuela en uno de los países más violentos del mundo. Ser artífice del “poquito” es su absoluta responsabilidad, como ya es bastante notorio.

Pero también su política del “poquito” es la responsable de que no tengamos trabajos protegidos en el país. Todo lo contrario, que se hayan perdido cientos de miles de empleos de calidad. Porque su gobierno es responsable de la “poquita” inversión, y de la “poquita” calidad de sus políticas económicas. También ha tenido su gobierno “poquitas” luces para llevar a cabo las reformas de los sistemas de salud y de pensiones. Y “poquita” voluntad para asumir los retos de la calidad de nuestra educación. Esa es la razón por la cual hay “poquito” rendimiento en nuestras escuelas públicas.

Y para remate ha sido “poquita” la capacidad de planificación para garantizar las viviendas, y los servicios de electricidad, agua, saneamiento, transporte y vialidad, para todos los venezolanos. Ha sido de verdad un gobierno del “poquito”. Que ha decepcionado a los venezolanos. Por su falta de aspiraciones y deseos de servir. Afortunadamente ya le queda “poquito” tiempo.

Politemas, Tal Cual, 8 de agosto de 2012

La gestión de la Unidad

La elección del 7 de octubre será entre dos distintas opciones de entender y asumir los problemas de los venezolanos. Por un lado, la oferta del actual gobierno, caracterizada por el autoritarismo y la incompetencia, y por la contradicción con los principios y prácticas que conforman nuestra cultura democrática. Ya son bastante evidentes las consecuencias y peligros que traería para todos los venezolanos la prolongación del actual gobierno.

La otra opción que se ofrece es la constituida por la Unidad Democrática. Desde los comienzos de la Unidad ha sido una gran preocupación la ejecución de una gestión pública que esté centrada en los problemas de los ciudadanos y que sea capaz de tener un impacto positivo en su calidad de vida. Las muestras de que ello es posible se puedan apreciar en distintas dimensiones. No hay que esperar al próximo gobierno para saber que la Unidad ha cumplido con ese encargo.

La gestión de la Unidad se ha realizado en estados y municipios. Es conocida por los habitantes de esas entidades. Lo que es menos conocido es el balance de la gestión en su conjunto. Desde ese punto de vista se puede apreciar con más detalle los avances en la gestión pública que ha puesto en movimiento la Unidad. Y todo ello es especialmente relevante por la falta de disposición del gobierno nacional para entenderse con los gobiernos de estados y municipios, así como por las inmensas restricciones presupuestarias que se derivan del incumplimiento de lo pautado en la Constitución y las leyes.

La gestión de la Unidad en los estados Amazonas, Carabobo, Lara, Miranda, Nueva Esparta. Táchira, y Zulia, así como en la Alcaldía Metropolitana de Caracas, se ha caracterizado por colocar su acento especial en los problemas de la educación, salud, protección social, seguridad ciudadana, vivienda y empleo. Los planes de gobierno en esas entidades se han concentrado a su vez en políticas dirigidas a aumentar la cobertura y la calidad de los servicios en esas áreas. Como resultado, en promedio el 70% de toda la inversión se ha realizado en esas áreas, con especial énfasis en salud y educación.

Un aspecto central de las gestiones de la Unidad ha sido combinar los programas de fortalecimiento institucional con la creación de alianzas con universidades, organizaciones de la sociedad civil y sectores productivos. Todo eso se ha reflejado en la diversidad de programas que constituyen referencias para la gestión de la Unidad en el próximo período presidencial. De especial relevancia son las diversas opciones de participación comunitaria que han caracterizado estas gestiones. Todas estas fortalezas son demostraciones notorias de las capacidades de la Unidad Democrática para impulsar los cambios en la gestión pública que requieren los venezolanos.

Politemas, Tal Cual, 1 de agosto de 2012