lunes, 28 de diciembre de 2015

¿A paso de vencedores?

Otro gran bochorno recorre el país. El informe reciente de Naciones Unidas, intitulado “Objetivos del Milenio: Una mirada desde América Latina y el Caribe” y disponible en el website de la CEPAL (www.eclac.org), es una estruendosa campanada de alerta para el gobierno y para toda la sociedad venezolana.

El informe revela los hallazgos de la revisión del cumplimiento de las Metas del Milenio en la Región. Dos características del informe deben ser resaltadas. En primer lugar, es un extraordinario esfuerzo para brindar información y análisis en la preparación de la Asamblea General de las Naciones Unidas que examinará los avances mundiales sobre la Declaración del Milenio en septiembre de 2005. El foco del informe es ayudar a los gobiernos de América Latina y el Caribe para fundamentar sus experiencias y propuestas. En segundo lugar, el informe es expresión de un valioso esfuerzo de todas las agencias del Sistema de Naciones Unidas representadas en la Región, bajo la coordinación de la CEPAL.

En esta oportunidad analizaremos lo señalado en el informe sobre los avances en la erradicación de la pobreza extrema. Dos aspectos merecen ser enfatizados.

El primero de ellos es que, al contrario de lo expresado por la liturgia oficialista, todos los países de América Latina (con la excepción de Argentina y Venezuela) han reducido el porcentaje de población en situación de pobreza extrema entre el año 1990 y 2004 (valor proyectado). El más llamativo de todos los casos es Chile que ya alcanzó la meta prevista para el año 2015. Otros países han logrado más del 50% de reducción. Tal es el caso de Uruguay (88%), Brasil (78%), México (69%), Ecuador (64%) y Panamá (60%). Otros están cerca del 50% de reducción: Costa Rica, Guatemala, y un poco menos Nicaragua. Las reducciones menores al 30% se presentan en Bolivia, Colombia, Honduras, Paraguay y Perú.

En la gran mayoría de los países ha habido avances. Es verdad que estos avances, especialmente en los países de menor desarrollo, no están garantizados. Que todavía tienen mucho que hacer. Pero lo que parece claro es que se trata de mejorar las políticas que están implementando actualmente.

El segundo aspecto es el motivo del bochorno. Somos los últimos de la clase, con Argentina. El gobierno se ha pasado un largo rato diciendo que nadie había hecho la tarea. Resulta que todo el mundo se apareció con su trabajo encuadernado y bien limpiecito, algunos de mejor calidad. Menos Argentina y Venezuela. En estos dos últimos casos tenemos más pobreza que en 1990. Naciones Unidas dixit. 

Lo más significativo es que, según Naciones Unidas, desde 1998 el porcentaje de pobreza extrema ha aumentado siete puntos en el país. Hasta llegar al 22% de población en pobreza extrema estimado para el año 2004. En consecuencia, toda la recuperación económica del año pasado no ha contribuido a reducir la pobreza. A este ritmo podremos crecer todo lo que el mercado petrolero permita, pero no reduciremos la pobreza.

Porque las respuestas que muchos vecinos de la Región han encontrado: creación de empleo productivo, inversión efectiva y transparente en la política social, acuerdos de largo plazo, seriedad fiscal, no son las adoptadas por el gobierno actual. No es mala idea imitar aquellas cosas que funcionan. Especialmente, si las respuestas que se ensayan caminan en la dirección contraria a lo deseado. A este paso, creando pobreza, tenemos con toda seguridad una materia aplazada en nuestro futuro: aquella que condena a la total exclusión a casi una cuarta parte de nuestra población.

Politemas, Tal Cual, 15 de junio de 2005

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